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Así Vive Hoy el Monstruo de Toluca: Aislado y Vigilado las 24 Horas

 

y todo, o sea, todo lo que dije, pues si es neta, ¿para qué te hecho de si yo maté a papá, yo maté a la hermana de tu novio, pero yo también entiendo si pues no me quieren ver, digo, sí me la estoy pasando lacho, pero pues o sea, es lo que es, soy un asesino, tampoco es como para que me lo esté pasando chido, ¿no? Tenía una casa propia en Toluca, perros a los que adoraba y redes sociales donde presumía una vida aparentemente normal.

Óscar García Guzmán era un hombre de casi 30 años que estudiaba en la universidad, practicaba artes marciales y se movía entre colonias de clase media del Estado de México sin levantar sospechas. Nadie que lo veía por la calle imaginaba lo que escondía dentro de su hogar. Hoy esa vida quedó sepultada junto con las condenas que pesan sobre él.

 Más de 335 años de prisión que jamás terminará de cumplir. Hoy en este canal vamos a hablar de Óscar García Guzmán, el hombre conocido como el monstruo de Toluca. Vamos a ver quién era, cómo cayó y lo que nadie te ha contado en detalle. como vive hoy dentro de una cárcel donde él mismo representa un peligro constante.

 Quédate hasta el final porque más adelante te vamos a revelar algo sobre su estado actual en prisión que muy pocos medios han reportado y que te va a sorprender. Suscríbete al canal si quieres conocer la verdadera vida dentro de prisión de famosos narcotraficantes, políticos y criminales que alguna vez tuvieron poder, dinero o influencia y que hoy pasan sus días enfrentando una realidad completamente distinta entre rejas.

 Para entender lo que es hoy Óscar García Guzmán, hay que saber de dónde venía. Nació el 2 de febrero de 1990 en el Estado de México, en una familia que, según los registros, no presentaba señales evidentes de violencia extrema. Creció en Toluca, la capital mexiquense, una ciudad de tamaño medio donde la vida transcurre entre mercados, universidades y colonias residenciales.

Su infancia, al menos en apariencia, fue ordinaria. Tuvo padre, tuvo madre, tuvo un hogar. Nada en su entorno cercano anticipaba lo que se vendría años después. Lo que sí estaba presente desde joven era una fascinación oscura y perturbadora. Según testimonios recogidos durante su proceso judicial, Óscar era aficionado a las historias de asesinos seriales, las consumía con dedicación y las estudiaba como si fueran una carrera paralela a la universidad.

 llegó a estudiar psicología, lo que le daba herramientas para entender y manipular a las personas a su alrededor. Practicaba Craf MAG, un sistema de combate de origen israelí que lo hacía físicamente superior a quienes intentaran resistírsele. Esa combinación de conocimiento psicológico y dominio físico sería letal.

 Con esa formación en mente, las autoridades y peritos que lo analizaron lo clasificaron como un asesino hedonista motivado por el control. No era alguien impulsivo que actuaba en un momento de furia. Era metódico, organizado, sedentario. Le gustaba cometer sus crímenes en lugares que conocía bien, que podía controlar donde no hubiera testigos.

 Su propia casa en la colonia Villa Santín en Toluca se convirtió en el escenario central de sus actos. Cuando llegó la policía encontraron lo que muchos describieron como la escena más perturbadora de la historia criminal reciente del Estado de México. Antes de continuar con lo que encontraron dentro de esa casa, necesitas saber algo.

 Lo que vino después de su captura es aún más impactante. Sigue viendo, porque lo que revelaremos sobre cómo vive hoy este hombre en el penal va a cambiar completamente lo que pensabas de la justicia en México. El primer crimen confirmado de Óscar García Guzmán no ocurrió con una víctima desconocida. Ocurrió dentro de su propia familia en 2006, cuando tenía apenas 16 años, habría quitado la vida a su propio padre.

 Este hecho salió a la luz de una manera escalofriante, una grabación telefónica captada después de su detención en 2019, donde él mismo le decía a su madre las palabras, “Yo maté a papá.” Esa confesión hecha con una frialdad que ela sangre a quienes la escucharon marcó el inicio del relato de lo que sería una cadena de crímenes que se extendería por más de una década.

 Lo que siguió en los años posteriores fue una escalada. En 2012, en el municipio de Solotepec privó de la vida a una joven de nombre Mónica y también al padre de ella. En 2017, Adriana González Hernández, estudiante de psicología de 27 años, desapareció tras salir de su casa en el barrio El Ranchito de Toluca. Su cuerpo fue encontrado tiempo después.

 Las investigaciones irían conectando cada caso con el mismo nombre, pero eso tomaría años en desarrollarse porque Óscar era cuidadoso, meticuloso y por un largo tiempo la justicia no logró unir los puntos. El caso que detonó todo fue el de Jessica Guadalupe Jaramillo, una joven de 23 años, estudiante y madre soltera que estudiaba en la Universidad Tecnológica de México, campus Toluca.

Óscar la conocía de la universidad y la había acosado de manera persistente. La situación llegó a tal punto que Jessica tuvo que solicitar su cambio a otro campus para alejarse de él. Sin embargo, el 24 de octubre de 2019 desapareció y su familia señaló de inmediato a Óscar García Guzmán como la última persona con quien había sido vista.

 Ese señalamiento fue el primer hilo que comenzó a jalarse. El 30 de octubre de 2019, las autoridades lograron ingresar al domicilio de Óscar en la colonia Villa Santín. Lo que encontraron dentro fue devastador. En el baño de la vivienda estaba el cuerpo de Jessica Jaramillo. En el patio trasero, debajo de la perrera donde él guardaba a sus mascotas, habían sido enterrados dos cuerpos más de mujeres, tres víctimas en una sola casa.

 El hallazgo estremeció al Estado de México y encendió todas las alertas a nivel nacional. Para entonces, Óscar ya había huído. Lo que hizo durante el mes que estuvo prófugo es uno de los capítulos más perturbadores de esta historia. No se escondió en silencio, se comunicó. Sigue viendo porque lo que publicó en redes sociales mientras la policía lo buscaba revela exactamente el tipo de persona que estamos hablando.

 Durante el mes de noviembre de 2019, mientras la Fiscalía del Estado de México ofrecía 300,000 pesos de recompensa por su paradero, Óscar García Guzmán no se desconectó del mundo. Al contrario, usó sus redes sociales con una arrogancia que resultó difícil de procesar para quienes lo seguían. se burlaba abiertamente de la capacidad de las autoridades para encontrarlo.

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