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A sus 45 años, Salvador Cabañas Rompe su silencio dejando al mundo CONMOCIONADO

A sus 45 años, Salvador Cabañas Rompe su silencio dejando al mundo CONMOCIONADO

Esta es la historia de Salvador Cabañas, el futbolista paraguayo que sobrevivió a un disparo en la cabeza en 2010 y que en 2025 enfrentó una batalla legal que dejó al mundo del deporte conmocionado. Sus propios hijos lo demandaron para declararlo mentalmente incapaz mientras los titulares sensacionalistas hablan de un supuesto silencio roto a los 44 años, la realidad es más compleja y dolorosa.

Cabañas nunca dejó de hablar. Lo que se ocurrió fue que 15 años después de sobrevivir a lo imposible, tuvo que demostrar ante un juez que la bala alojada en su cerebro no lo había convertido en lo que sus hijos afirmaban. Un hombre incapaz de cuidar de sí mismo. Esta es la historia completa.

 Salvador Cabañas Ortega nació el 5 de agosto de 1980 en Itahua, Paraguay, una ciudad humilde a 30 km de Asunción. Nada en sus inicios predecía que se convertiría en uno de los delanteros más letales de América Latina. Su carrera profesional comenzó en 1998 con el Club 12 de Octubre, pero fue en México donde se convertiría en leyenda.

 En 2003 llegó a Jaguares de Chiapas, donde marcó 59 goles en 99 partidos, estableciéndose como el máximo goleador histórico del club. Luego vino el América en 2006 y ahí Salvador Cabañas alcanzó la gloria. 96 goles en aproximadamente 160 partidos, números que hablan por sí solos, pero hay una estadística que lo coloca en un lugar aún más exclusivo de la historia.

 En 2007 fue el máximo goleador de la Copa Libertadores con 10 goles. En 2008 repitió la hazaña con ocho goles. Solo tres jugadores en toda la historia del torneo han logrado ser goleadores en dos años consecutivos. Para 2007, Cabañas era el futbolista sudamericano del año. Paraguay lo nombró paraguayo del año en 2007, 2008 y 2009.

 En enero de 2010 era el futbolista mejor pagado de México con un salario estimado de 2.5 millones de dólares anuales. Tenía 29 años. Estaba en la cúspide absoluta de su carrera. Paraguay lo esperaba como capitán para el mundial de Sudáfrica. Según sus propias declaraciones, tenía un acuerdo de 1.

7 millones de dólares para fichar por el Manchester United. El 23 de enero de 2010 jugó su último partido profesional. América perdió 0 a2 contra Morelia. Dos días después todo cambiaría para siempre. Eran las 5:16 de la mañana del 25 de enero de 2010. Salvador Cabañas estaba en el centro nocturno Barbar en Avenida Insurgente Sur 1854, Ciudad de México.

 Había llegado después de la 1 de la madrugada con su esposa María Lorgia Alonso y su cuñado Amasio Rojas. En algún momento de esa madrugada, Cabañas entró al baño del segundo piso. Un hombre lo siguió. Su nombre era José Jorge Valderas Garza, conocido como el JJ, el Batman o el modelo. Era un operador del cártel de los Beltrán Leiva y líder de un grupo de sicarios llamado Los Pelones.

Las propias palabras de cabañas reconstruyen lo que ocurrió. Jorge Valderas Garza me dijo, “¿Le estás robando la plata a México? Pedí tu último deseo.” Yo le pregunté, “¿Por qué voy a pedir mi último deseo?” me respondió, “¿Por qué vas a morir?” Sacó el arma y me apuntó en la frente. Le dije, “No voy a pedir un deseo porque no voy a morir.

” Me insultó y después me disparó. El proyectil de calibre pequeño entró por el lado derecho de la frente, chocó contra el cráneo, hizo un recorrido interno y se alojó en la parte posterior del lóbulo izquierdo del cerebro. La teoría más aceptada sobre el motivo involucra apuestas deportivas. Cabañas había anotado dos o tres goles en el partido inaugural del torneo, una victoria 5 a 1 contra San Luis.

 El JJ habría apostado en contra del América y perdido dinero. Existen otras versiones, incluyendo una teoría publicada en el libro Emma y las señoras del narco que sugiere celos por la actriz Arlet Teran. Aunque esta versión no ha sido verificada independientemente, lo que sí es un hecho es esto. Salvador Cabañas recibió un disparo en la cabeza a quemarropa y contra todo pronóstico sobrevivió.

 Aquí está el dato que muchos desconocen. Solo el 15% de las personas sobreviven a un disparo en la cabeza. Salvador Cabañas entró en ese 15%. Fue trasladado de emergencia al Hospital Ángeles del Pedregal. El neurocirujano Ernesto Martínez Duar realizó una craneotomía de emergencia para retirar coágulos y controlar el sangrado cerebral.

 Cabañas pasó entre cinco y 7 días en coma inducido. Cuando despertó, pronunció una palabra en guaraní y por significa, estoy bien. Los médicos determinaron algo crucial. La bala no podía ser extraída. Retirarla causaría más daño que dejarla donde estaba. Esa decisión significaba que Salvador Cabañas viviría el resto de su vida con un proyectil dentro de su cerebro.

 El 2 de marzo de 2010, después de 36 días de hospitalización, fue dado de alta. Su rehabilitación continuó en la clínica Fleni de Buenos Aires, donde recibió la visita de Diego Maradona. Para mayo de 2010, apenas 4 meses después del disparo, los médicos lo declararon 100% recuperado físicamente. Pero físicamente no significa sin secuelas.

 Las secuelas permanentes incluyen pérdida parcial de visión en el ojo izquierdo, hemiplejía leve que hace que el lado izquierdo de su cuerpo sea más débil, problemas de memoria a corto plazo que mejoraron con el tiempo y dos cicatrices verticales de aproximadamente 6 cm a cada lado de la frente. Mientras Cabañas luchaba por su vida, Paraguay avanzó a cuartos de final en el Mundial de Sudáfrica 2010.

Salvador Cabañas ha vuelto a jugar futbol -- Noticiero Univisión

 Sin él, el mundial, que debía ser su consagración definitiva, pasó sin su presencia. Pero la bala no fue lo único que destruyó la vida de Salvador Cabañas. Mientras estaba en el hospital, otro drama se desarrollaba en las sombras. En una entrevista con Infobae en 2020, Cabañas reveló, “Mi exmujer empezó a vender algunas cosas sin mi consentimiento.

Cuando estábamos juntos hacía lo que quería. vendió muchas propiedades sin mi permiso cuando yo estaba mal. Su representante, José María González, también habría vaciado cuentas conjuntas durante su convalecencia. Cabañas reclama aproximadamente 2 millones de dólares y afirma que González fue enviado a prisión tras una demanda.

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