Porque el sufrimiento, normalmente ustedes y yo de una vez juzgamos y decimos, esa persona tuvo que ser muy pero muy mala porque sufrió muchísimo. Segundo, esa persona Dios no la ama porque sufrió muchísimo. Tercero, Dios es malo. ¿Cómo va a permitir Dios que una persona sufra tanto? Ante toda interrogante, vamos a poner la luz para lo que dice la palabra de Dios.
¿Listo? O sea, si Dios fuera Dios, si Dios me amara, si Dios fuera mi amigo, mi hermano no habría muerto, mi padre no habría muerto, mi hijo no habría muerto, mi esposo no habría muerto. Esa es la queja del ser humano. Pero luego viene lo que el Señor expresa. El Señor viene a darnos la lección. Yo soy la resurrección y la vida.
El que cree en mí, aunque haya muerto, entonces nos presenta más allá de la muerte y la vida. Nos presenta que la muerte no tiene la última palabra, que sí es verdad que el ser humano tiene que morir aunque sea muy amigo de Jesús, porque Jesús quería mucho a Lázaro, a María y a su hermana Marta. lo quería mucho, pero él permitió que muriese para enseñarnos a nosotros que cuando muere un ser querido no es porque Dios no le ame, no es porque Dios no me escucha, es porque Dios tiene algo preparado mejor que esta vida. Es que cree en mí,
aunque haya muerto, vivirá. Y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. y le dice a Marta, aquí está el secreto, ¿crees esto? Ahí se centra todo. Lo que Jesús quiere es que nosotros creamos. ¿Crees esto? O sea, que no perdamos la esperanza como aquellos que no tienen esperanza. Que nosotros somos distintos al mundo, porque nosotros tenemos la esperanza de que cuando un familiar muere, no se acabó.
Ciertamente hay personas que piensan que cuando un familiar muere se acabó. Entonces es una desgracia la muerte. Entonces Dios es malo porque Dios permitió. Claro, si la muerte, si con la muerte se acaba todo, Dios es malo. ¿Cómo va a creer que me quite la vida a un familiar si es algo muy importante en la vida? Pero Jesús dice, “No, yo no le quito la vida.
Yo soy la resurrección en la vida. Si cree en mí, aunque haya muerto, vivirá. Lo usted está lamentando diciendo que murió, pero no ha muerto. Por eso los apóstoles le dijo en el versículo 11, capítulo 11, versículo 11 dice, “Dicho esto, les dijo después, nuestro amigo Lázaro duerme.” Entonces ya Lázaro estaba muerto, pero Jesús le dijo, no le dijo que estaba muerto, le dijo, “Nuestro amigo Lázaro, duerme.
” Porque Jesús quiere enseñarnos que la muerte no es un morir completamente, sino que es un descanso del cuerpo, pero el espíritu sigue vivo como cuando uno duerme. Si la muerte no fuera un descanso del cuerpo y el espíritu sigue vivo, Jesús no hubiese dicho, “Nuestro amigo Lázaro, duerme.” Cuando usted duerme, el cuerpo descansa, pero el espíritu sigue vivo.
Usted no sabe nada de lo que está pasando aquí, pero su espíritu sigue vivo. A punto que usted cuando se despierta estaba soñando tal cosa, su espíritu estaba vivo. Y los apóstoles no entendieron. Siga, más voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos, Señor, si duerme sanará. Listo. Ellos entendieron.
Jamás se imaginaban ellos que morir era como dormir, que el cuerpo descansa, pero el espíritu sigue vivo. Jamás. Si duerme despertará. Sí, es verdad. Vivirá. Pero si se murió, muerto el perro, se acabó la sarna. ¿Y qué le dice Jesús? Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro y ellos pensaron que hablaban del reposar del sueño.
Entonces Jesús le dijo claramente, “Lázaro ha muerto y me alegro por vosotros de no haber estado allí para que creáis.” Aquí está el secreto. Lázaro ha muerto, pero me alegro por ustedes de no estar allí. O sea, que él podía estar allí. Él podía librar a Lázaro de la muerte. Pero él dice, “Me alegro por ustedes para que crean.
” ¿Qué fue lo que le dijo a Marta? Yo soy la resurrección y la vida que está vivo. El que haya muerto y cree en mí. ¿Cómo es? El que yo soy la resurrección en la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá. Y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto? Entonces, ¿cuál es la intención? ¿Qué es lo que Jesús quiere que creamos? Que después de la muerte, el alma sigue viviendo.
Me alegra por ustedes, para que crean, es la buena nueva, es la buena noticia. O si no, díganme qué significa evangelio. Evangelio significa buena noticia. ¿Y cuál es la buena noticia? Que después de la muerte existe la gloria, existe la vida eterna. Esa es la buena noticia. Ahora quedan varias interrogantes. La primera interrogante es por qué Jesús permitió que Lázaro enfermo sufriera y muriera.
La condición humana. la condición humana, pero que usted y yo no asimilamos si no leemos el evangelio, que es precisamente lo que pasa ante el sufrimiento de Pedro antes de morir y luego de la muerte. Pero la segunda parte, la realidad de Dios. La primera, la realidad humana. La segunda, la realidad de Dios. El evangelio, la buena noticia.
Me voy por la primera parte y si se me olvida la segunda, usted me acuerda, compadre, la segunda es, la primera es la realidad del sufrimiento y de la muerte. La segunda es la realidad de Dios, que es la vida, la resurrección. Primero, la realidad humana. Vamos con entonces con Job, capítulo 2, versículo 3 en adelante.
La realidad de Job es la realidad de muchos enfermos hoy día. que muchos de ustedes se preguntan, ¿y por qué Pedro sufrió tanto? ¿Por qué el sufrimiento? Normalmente ustedes y yo de una vez juzgamos y decimos, “Esa persona tuvo que ser muy pero muy mala porque sufrió muchísimo.” Segundo, esa persona Dios no la ama porque sufrió muchísimo.
Tercero, Dios es malo. ¿Cómo va a permitir Dios que una persona sufra tanto? Ante toda interrogante, vamos a poner la luz para lo que dice la palabra de Dios. ¿Listo? Para que vean ustedes cómo estamos equivocados pensando como simple humanos y no como cristianos. Escuchemos el versículo 3 del capítulo 2 de Job.
Y Yahvé dijo a Satanás, “¿No has considerado a mi siervo Job que no hay otro como él en la tierra? Primero, según la Biblia, Jobo, era una persona buena y Dios se siente orgulloso de Job. Se siente orgulloso, pero Satanás, que existe quiere hacer que Job renuncie a su fe, a su confianza, a su amistad con Dios. Maldiga a Dios.
Eso es todo. Cómo Satanás quiere desviarnos de los caminos de Dios y de una manera que encuentra sencilla es a través del sufrimiento de la enfermedad, diciendo, “Por labios de la mujer, de paso, maldice a Dios y muérete.” ¿Cómo se le ocurre que su Dios te haga sufrir, te permita sufrir tanto? Y era el por labios de la mujer haciendo ver que el sufrimiento es una desgracia.
Pero vean ustedes cómo aquí Satanás es el que quiere desviarnos por la enfermedad o por el sufrimiento de los caminos de Dios. Varón perfecto y recto. Job, temeroso de Dios. Job y apartado del mal. Job. ¿Qué definición? Para aquellos que dicen que solamente los que sufren son los malos. Ahora la muestra un botón.
Jesucristo sufrió si era malo no. Jesucristo sufrió si tenía pecado. No, pero la mentalidad del mundo es el pecado lleva al sufrimiento y el que sufre es porque es un pecador empedernido. Sí. No. Job. Cristo tampoco. Entonces, siga. Y que todavía retiene su integridad, aún cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa.
Primero le mandó la ruina. Porque nosotros también pensamos que oye, si llega un momento difícil económicamente o algunos problemas, dificultades, es porque Dios no existe, es porque Dios me abandonó, es porque Dios no me ama, o esto es porque usted es un pecador? Respondiendo Satanás, dijo a a Yahvé, piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida.
Pero extiende ahora tu mano y toca su hueso y su carne y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Observen como Satanás lo que quiere es que nosotros blasfememos contra Dios. Y cómo él no quiere que nosotros aceptemos la enfermedad del sufrimiento para convertirlo en una oblación, en un sacrificio, en una ofrenda agradable a Dios, como nos lo enseñó el maestro.
Y Yahé dijo a Satanás, “He aquí, él está en tu mano, en tu mano, más guarda su vida.” Entonces salió Satanás de la presencia de Yahvé e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la correronilla de la cabeza. Y tomaba Job un tiesto para rascarse con él y estaba sentado en medio de ceniza.
Entonces le dijo su mujer, “¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios y muérete. Y él le dijo, como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué recibiremos de Dios el bien y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios. Obsérvene aquí cómo el buscaba era que Job renegara de Dios.
en su enfermedad, en su sufrimiento. Pero el papel de la mujer es cualquier persona que va a atormentar a un enfermo y le dice, “Tú simplemente porque eh Dios te abandonó, porque eres una persona muy mala, porque esto, porque aquello y atormenta más al enfermo.” Ciertamente al enfermo hay que invitarle a la conversión, pero no juzgarle ni condenarle, no hacer el papel de Satanás en la persona de esa mujer.
Y cuántas veces usted y yo hacemos el papel de Satanás como esa mujer. Sin embargo, Job se mantuvo y dijo, “Si aceptamos de Dios lo bienes, no vamos a aceptar los males.” Ese es el creyente. El creyente sabe que en las buenas y en las malas, ahí está Dios, que lo más importante no es tener salud o no tenerla. Lo más importante es que tenga salud o no tenga salud, yo tenga Dios.
Lo más importante es que tenga sufrimiento, tenga dolor o lo que sea, yo esté con Dios. No me importa morir. Lo importante es estar con Dios. Eso es lo importante. El mundo de hoy no piensa así. El mundo de hoy es, yo no quiero sufrir. Pare de sufrir la teología hoy. Pare de sufrir. Ese pare de sufrir.
Aunque Dios no esté conmigo. Yo quiero sentirme satisfecho. Quiero estar feliz conmigo mismo, no tener ningún sufrimiento a costa de lo que sea. Pregunto, ¿cómo se explica que una persona enferma vaya a un brujo? sabiendo que el brujo es sacerdote de Satanás, que lo lleva a la perdición porque busca la salud a costa de lo que sea.
No importa perder el alma, no importa apartarse de Dios. Hoy la Biblia dice, “No es así. Aún en la enfermedad yo puedo ser amigo de Dios. Aún en la muerte yo sigo siendo amigo de Dios. Jesús amigo de Lázaro y Lázaro murió. La mi amigo Lázaro está enfermo. No fue. Esperó cuando le avisaron que estaba enfermo. No fue. Lo esperó.
Ya murió. Entonces, ahora sí va 4 días después muerto para enseñarnos a nosotros que lo más importante es tener la amistad. Era amigo de Jesús. Qué bonito el evangelio. Jesús amaba a Lázaro. Amigo, tu amigo Lázaro, el que amas tanto está enfermo. Eso es lo bonito, que aún en la enfermedad nos sintamos amados por Jesús y amemos a Jesús, que tengamos una amistad profunda con él.
No importa la enfermedad, no importa el dolor. Aquí en Puerto Nuevo, Dios nos ha dado dos lecciones. Lucas que acaba de morir y Pedro que acaba de morir también. Y los dos sufrieron. Y el pueblo se ha dado cuenta cuántos sufrieron, pero también se dieron cuenta cuántos sufrieron, pero no perdieron la fe, pero no renegaron de Dios, pero se mantuvieron hasta el final, como dicen las escrituras. De eso se trata.
A ejemplo de ¿quién? del maestro que sufrió y sufrió. Y sin embargo, a veces decimos, “Es que Dios no nos escucha.” Si ustedes miran el sufrimiento de nuestro Señor Jesucristo. Hebreos capítulo 5, versículo 7. En Hebreos capítulo 5, versículo 7, nos muestra que Jesucristo sufrió. Pero ojo, y pareciera como una burla si lo miramos humanamente, pero no es una burla, es una realidad, es una enseñanza.
Y aprendió en el sufrimiento. Y ojo, y en el sufrimiento y en el dolor y en la muerte, Dios lo escuchó. ¿Cómo se explica? ¿Cómo se explica que Dios lo escuchó si murió en la cruz? Escuchemos. Y Cristo en los días de su carne. Cristo en los días de su carne, atención, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas, le ofreció ruegos y súplicas a Dios.
Como ustedes y yo rogamos por Pedro, rogamos por Lucas, ruego y súplicas a Dios con gran clamor, con gran clamor, de corazón a corazón. ¿Y por qué Dios no nos escuchó? En la pregunta que no nos escuchó, ¿qué dice la Biblia? ¿Qué dice la Biblia? Jesucristo cuando estaba en carne, como Lucas, como Pedro, como cualquier enfermo en el mundo que está padeciendo dolores que no lo soporta, dolores que ya eh no puede aguantar más y los doctores dicen, “Ya no tiene remedio, no hay solución.
Es que Dios no me escucha.” Jesús cuando estaba en carne, otra vez comparito, y Cristo en los días de su carne ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que lo podía librar de la muerte. Lágrimas. Al que podía librarlo de la muerte, como nosotros suplicamos por Pedro o como suplicamos por Lucas, para que no muriese.
Jesucristo también clamó con lágrimas. para que lo librara de la muerte. Aquí está el retrato de lo que nosotros mismos somos ante la enfermedad o el sufrimiento. Jesucristo pasó por ahí. ¿Y qué pasó? Fue oído a causa de su temor reverente. Fue oído. ¿Cómo que fue oído? Se murió. ¿Cómo? ¿Cómo se le ocurre decir que Dios escuchó las súplicas y ruegos de la familia de Pedro si murió? ¿Cómo sabemos que escuchó la súplica de la familia de Lucas si murió? ¿Cómo sabemos que escuchó la súplica de Cristo si murió? Entonces, ¿cómo dice que escuchó
las súplicas? Y lo ruego con lágrimas. San Mateo en el capítulo 26 versículo 42 nos lo deja claro. ¿Por qué nosotros creemos que a pesar de que Cristo murió, a pesar de que Pedro murió, a pesar de que Lucas murió, Dios sí escucha la súplica. Escuche 2242. Otra vez fue y oró por segunda vez, diciendo, Jesús oró por segunda vez cuando iba a morir.
Ruegos y súplicas, ¿se acuerda? Y se acuerda que botaba lágrimas de o sudor, ¿no? Sudor de sangre. No puede haber un dolor más grande que ese. Pero ustedes, a ver, sin leerlo aquí, ¿recuerdan cuál era su oración? Si es posible, Padre, si es posible, si es posible, aparte de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya. Entonces, la Biblia dice que sí fue escuchado.
Y y y ¿qué fue lo que fue escuchado? que no muriera, no, porque tenemos que morir. Fue escuchado que se haga tu voluntad y no la mía, Padre, que no se haga mi voluntad, sino la tuya. ¿Y cuál era la primera? Si quieres, si quieres por tu voluntad por delante, si quieres, fue escuchado, que no se haga mi voluntad sino la tuya.
Fue escuchado. Se hizo la voluntad de Dios. Entonces, no podemos decir que porque murió Cristo, entonces no se hizo la voluntad de Dios. Entonces, Dios no lo escuchó. Entonces, Dios no lo amaba. Sí, se hizo la voluntad de Dios. Entonces fue escuchado. Igualmente Pedro, igualmente con Lucas que no fue escuchado.
Si decíamos, Señor, que se haga tu voluntad, si quieres tú puedes sanarlo. ¿Cuántas veces oramos por él? Todos nosotros oramos por él y por Lucas. ¿Cuántas veces oramos? Pero es lo mismo de Jesús. Si quieres. Y Dios dijo, pues me lo quiero llevar. Hágase tu voluntad. y fue escuchado cuando estaba en carne. Jesucristo nos enseñó entonces a transformar el dolor y el sufrimiento en algo agradable hacia Dios.
Pero persiste el pensamiento humano. Por eso en Mateo capítulo 16 versículo 21 en adelante, que ustedes lo recuerdan, Jesús le dijo a los apóstoles, “Suba a Jerusalén y allá vas me van a ¿Cómo es que dice, compadrito?” Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos.
padecer. Esta es la palabra, padecer mucho, como Pedro, como Lucas, padecer mucho, sufrir mucho, dolor, golpes, sufrimiento, muerte de los principales sacerdotes y de los escribas y ser muerto. Ahí está, hasta la muerte. Jesucristo sintió lo que sintieron ellos, lo que sentimos nosotros. Y no solamente lo sintió, lo sabía.
Y se lo digo a los apóstoles, hasta el extremo, hasta la muerte. ¿Qué le dijo Pedro? Pedro le dijo. Entonces Pedro, tomándolo aparte comenzó a reconvenirle diciendo, “Señor, ten compasión de ti. En ninguna manera esto te acontezca. En la cabeza, en el pensamiento del ser humano, eso no puede acontecerle a un hijo de Dios.
Sufrimiento y muerte, eso no puede ser para un hijo de Dios. Eso no puede suceder. Si Dios lo ama, si es el hijo predilecto de Dios, ¿cómo se le ocurre? No, señor, eso no puede suceder. Aquí está expresado en Pedro el pensar humano, el de ustedes y el mío ante el sufrimiento humano o ante la muerte de un ser querido.
Jesús no pensó dos veces. Jesús recordó lo que pasó allá con el sufrimiento de Job cuando aquella mujer llegó a insultarle. maldice a Dios y muérete, pero mandada por Satanás. ¿Y qué le dice Jesús a Pedro? Pero él volviéndose dijo a Pedro, “Quítate delante de mí, Satanás.” Job no fue capaz de ver que Satanás estaba a través de la mujer apartándolo del sufrimiento y diciéndole que Dios era malo porque estaba sufriendo, que era la peor desgracia porque estaba sufriendo.
Él no se dio cuenta que era el en la mujer, pero Jesucristo sí se dio cuenta que era el en la persona de Pedro. Le estaba poniendo tropiezo. Ponga cuidado. Me eres tropiezo. Le estaba poniendo tropiezo. Satanás sigue poniendo tropiezo a los enfermos. Y siempre cuando hay un enfermo llegará alguien a meterle al dedo en la llaga, a juzgarlo, a condenarlo, a señalarlo, a amedrantarlo y a decirle que Dios no lo ama, que Dios se ha abandonado de él.
Porque es un sinvergüenza por esto, por aquello. Y Jesús le dijo, apártate de mí, Satanás. Satanás llegará ante todo enfermo, ante todo moribundo. Llegará Satanás para apartarlo de Dios, para hacerle creer que Dios es malo, que Dios no lo ama, que Dios lo ha abandonado. Y adivinen ustedes, ustedes saben la frase, apártate de mí, Satanás.
¿Por qué? Porque no piensas como Dios, sino como los hombres. Aquí está la clave. Satanás se metió en la persona de Pedro y Pedro se dejó guiar por Satanás porque no pensaba como Dios, sino como los hombres. ¿Cómo piensan los hombres? que el sufrimiento es malo. Todo lo que nos huela a sufrimiento para nosotros es una desgracia.
Toda enfermedad que llegue a nuestro cuerpo para nosotros una desgracia. Pensamos como los hombres y no como Dios. Y no sabemos que la enfermedad y el sufrimiento purifican el alma. Y no sabemos que la enfermedad y el sufrimiento nos ayuda a lo que dice Pablo Colosenses 1:24. La enfermedad y el sufrimiento nos lleva a algo a ofrecernos a Dios como sacrificio, como ofrenda agradable.
nos ayuda a nosotros a prepararnos espiritualmente, a reconocer que somos mortales y a prepararnos para morir. Lucas, Pedro, a través del sufrimiento se prepararon para morir, cosa que usted y yo no hacemos porque no tenemos un sufrimiento, porque no tenemos una enfermedad, porque tenemos juventud, porque tenemos vigor, porque tenemos fuerza, ni pensamos en Dios, ni vamos a misa, ni oramos, ni leemos la palabra, ni hacemos obra de caridad.
Vivimos en el mundo, metidos en el mundo, en los vicios, en la perdición, porque no pensamos en morir. ¿Listo? Entonces, el sufrimiento y la enfermedad es una gracia, es una bendición porque nos ayuda a darnos cuenta que somos mortales, que hoy esté vivo, pero mañana no, que somos pasajeros, que todo esto se acaba, se acaba todo.
Y nosotros tenemos que tener conciencia de esa realidad. Escuche, ahora me gozo en lo que padezco por vosotros. Pedro, este Pablo, Pablo, ahora me gozo en qué? En lo que padezco, en los sufrimientos, en lo que padezco por vosotros y cumplo en mi carne y cumplo en mi carne por mi sufrimiento, llámese como se llame, por mi enfermedad, llámese como se llame.
Cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia. las aflicciones, los sufrimientos de Cristo por la iglesia, yo me uno a esos sufrimientos. Mi enfermedad se la ofrezco a Dios. Mis sufrimientos se lo ofrezco a Dios para que se unan a los sufrimientos de Cristo por la iglesia.
O sea, que el sufrimiento y la enfermedad tienen un valor redentor si los uno a Cristo por la iglesia. Eso a nosotros no nos lo enseñan. A nosotros nos enseña que si estamos llenos de salud, Dios nos ama y si estamos enfermos, Dios nos odia. Que si no sufrimos somos amigos de Dios. Que si sufrimos Dios nos tiene por enemigos.
Qué desgracia más grande hoy. Dios, a través de su palabra nos muestra que no es así. Y a través de la muerte de Pedro, después de una larga enfermedad nos muestra que es una bella oportunidad. Al punto que yo podría decirle que envidio a Pedro en este momento cuando estaba enfermo, ¿no? Porque sufrió mucho, pero ahorita que ya murió se lo envidió.
Yo quisiera tener una muerte así después de haber sufrido, de haberme preparado para morir, yo mismo lo ungí en la noche antes de morir. La noche antes de morir yo mismo fui, lo ungí, oré por él y se lo entregué al Señor. Qué maravilla. Estaba en paz con el Señor, pero el sufrimiento es duro. cruz es dura, pero después de la cruz viene la resurrección.
Ahora veamos esto. Si esta es la parte humana del sufrimiento, de la enfermedad inaceptable, viene la segunda parte. Jesucristo le dice a Marta, yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá. Por eso permitió que Lázaro muriera para darnos fe, esperanza, para decirnos, “No importa, cuando uno muere, no se acabó.
Yo soy la resurrección en la vida. El que cree en mí, aún cuando haya muerto, vivirá. Y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre.” ¿Crees esto? La muerte no tiene la última palabra. Y cuando nosotros morimos, hermanos, muere el cuerpo y lo enterramos. Pero el alma sigue viviendo en la presencia de Dios.
¿Por qué digo esto? Porque muchas personas piensan que cuando muere el cuerpo, muere el alma. Y no es sino hasta el último día cuando venga Cristo que va a resucitar el cuerpo y el alma. Pero mientras tanto, muerto el perro, se acabó la zarna. ¿Será verdad? ¿Qué dicen las escrituras? Yo trae la Biblia Reina Valera para que ustedes se den cuenta de la Biblia Reina Valera, que no es así.
Primero para la muestra un botón. Jesucristo. Primera de Pedro, capítulo 3, versículo 18 en adelante. Como Cristo murió, nosotros vamos a morir. Como Cristo resucitó, nosotros vamos a resucitar. Pregunto y espero me respondas. Cristo murió. Sí. Segunda pregunta. Cristo resucitó. Sí. Nosotros vamos a morir. Sí. ¿Vamos a resucitar? Sí.
Ahora pregunto, ¿cisto murió el viernes y resucitó el domingo? Pregunto, ¿y el sábado ya había muerto? ¿No había resucitado? Pregunto, ¿no existía? no vivía o vivía en el espíritu. Porque cuando murió dijo, “Padre, en tu mano encomiendo mi espíritu.” Viene el espíritu. Cualquier persona puede decir, “Pues el sábado simplemente no existía porque muerto el perro se acabó la sarna.
Cuando muere el cuerpo, muere el alma.” Pero no es así. La Biblia dice que Jesucristo sí murió el viernes y sí resucitó el domingo, pero el sábado el espíritu de Cristo estaba vivo. Si el Espíritu de Cristo estaba vivo y nosotros vamos a ser igual que él, les voy a mostrar primero que Cristo estaba muerto el viernes.
murió el viernes, el domingo resucitó y antes de resucitar estaba vivo en espíritu, o sea, que resucitó la carne, pero el espíritu estaba vivo y que ustedes y yo va a resucitar la carne en el último día, pero el espíritu está vivo igual que Cristo. A ver, primero Cristo y después nosotros. Vamos primero con Cristo, porque también Cristo también también padeció una sola vez por los pecados.
Padeció una sola vez por los pecados. El justo por los injustos para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto. ¿Murió o no murió? Aquí dice que murió. muerto. Murió como usted y yo vamos a morir. Muerto en la carne. Aquí está. Murió la carne como muere la carne suya. Como muere la carne mía. Como ha muerto la carne de Pedro.
Murió Cristo en la carne. Ahora vamos a ver si el espíritu también murió o el espíritu sigue vivo. Vamos a ver. murió la carne, pero vivificado en espíritu. Ah, pero el espíritu sigue vivo. Y tan vivo el espíritu de Cristo como cualquier mortal que estando vivo en espíritu se fue a predicarle a otros espíritus de personas que su carne ya había muerto, pero que su espíritu seguía vivo como el de Cristo.
Ponga cuidado. Ponga cuidado otra vez. Muerto en la carne, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu, en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé. Los que habían muerto en los días de Noé, según el mundo, muerto el perro, se acabó la sarna, murió la carne, murió el espíritu y hasta la resurrección.

Nos volveremos a ver porque ya no existe el espíritu. murió el espíritu con la carne, ¿no? Los que habían muerto en el tiempo de Noé, su carne había muerto como la de Cristo, pero su espíritu estaba vivo. Y Jesucristo murió en la carne, pero vivo en el espíritu, fue a predicarle a otros espíritus de personas que habían muerto en la carne, pero su espíritu seguía vivo.
aquellos que murieron en tiempo de Noé, que no está en la Biblia. Por eso creemos que la carne de Pedro murió, pero el espíritu sigue vivo. Pero no conforme con eso. Apocalipsis capítulo 6 versículo 9 dice que las almas de los que han muerto, la carne muere, pero el alma no muere, sigue viva.
Aunque hayan personas que lo juren por Dios y por su madre, que el espíritu también muere. Lo que diga la Biblia a eso yo me atengo. Miren como la Biblia dice que los muertos, ya muerto su cuerpo, el alma vive. Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas. Las almas. Hay algo que no muere. El alma. de los que habían sido muertos.
Ya estaba muerta la carne, ya los habían enterrado, pero las almas de los que habían sido muertos estaban vivos. Que no lo dice la Biblia. Ahora, ¿por qué hay personas que predican que muere el cuerpo y muere el alma? Porque no han leído las Sagradas Escrituras. Ah, que cuando vayamos a resucitar, entonces resucita e el espíritu también, porque el espíritu estaba muerto.
Ciertamente el espíritu se une a la carne. La carne resucita. El espíritu vuelve a la carne como Cristo soy yo. Mire, aquí estoy. Yo soy yo. Volvió, pero resucita la carne. Por eso decimos, creemos en la resurrección de la carne porque el Espíritu sigue vivo. Vi las almas, otra vez, compadrito. Vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos.
Pedro ya murió. Pero su alma está ante el altar de Dios, ante la presencia de Dios. Y [carraspeo] ustedes y yo no la podemos ver, pero el Apocalipsis sí lo vio. Otra vez cuando abrí el quinto sello, vi bajo el altar las almas. Ustedes y yo no las podemos ver, pero sí podemos creer lo que dice la Biblia. Y no se trata de ver, se trata de creer.
El que tenga fe ese creyente. Las almas de los otra vez las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios. Allí estaban las almas de los que habían muerto. Escuche que estaban vivos. y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo, “¿Hasta cuándo, Señor santo y verdadero, no juzgas y venga nuestra sangre en los que moran en la tierra?” Las almas estaban vivas clamando a Dios y se le dieron vestiduras blancas.
Aquí está. Atención. No ha muerto el alma. El alma se le da vestiduras blancas. Y eso es lo que esperamos hoy de Pedro. Y por eso estamos celebrando esta misa dándole gracias a Dios por la oportunidad que le dio de la purificación de su alma a través de la enfermedad. Y se le dieron vestiduras blancas y se le dijo que descansasen todavía un poco de tiempo.
Por eso en la lágrima ponemos que en paz descanse, porque se le dijo, descansen un poco de tiempo. Las almas están vivas, pero descansan. ¿Hasta cuándo? hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos. Hasta que los hijos de Pedro mueran, hasta que los hermanos de Pedro mueran, hasta los familiares de Pedro mueran, hasta que el mundo muera.
¿Seguirán vivas las almas? Sí. Con vestiduras blancas. Sí. ¿Y quiénes son las vestiduras blancas? capítulo 7, versículo 13. En el capítulo 7, versículo 13, usted y yo no vamos a tener las respuestas del padre Toro, la respuesta de Dios, que es cuando usted y yo creemos en los santos que ya murieron, pero tienen vestiduras blancas.
¿Y quiénes son esto? Entonces uno de los ancianos habló diciéndome, “Estos que están vestidos de ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde han venido?” Yo le dije, “Señor, tú lo sabes.” Y él me dijo, “Estos son los que han salido de la gran tribulación.” Los que han salido de la gran tribulación que hay aquí en la tierra, como Pedro, del gran sufrimiento y tribulación que pasó. Y han lavado sus ropas.
Y han lavado sus ropas y las han emblanquecido en la sangre del cordero. Entonces, el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá. Estos son los que vienen de la tribulación. Pasaron sufrimiento y angustia, pero creyeron en el cordero. Ahora sus almas están vivas, vestidas de blanco, y por esto están delante del trono de Dios.
No están acabados, no murieron como la carne. Están cómo por esto están delante del trono de Dios. El que diga que murió el alma con el cuerpo no ha leído las escrituras y le sirven día y noche en su templo. No están muertos, le sirven a Dios día y noche en su templo. Y por eso nosotros los creyentes no lamentamos la muerte de un ser querido, porque están en el templo de Dios y le sirven a Dios día y noche con vestiduras blancas.
Y por eso felicito a los familiares de Pedro, saber que tiene un familiar que ha muerto, ha purificado su vestiduras en la sangre del cordero, ahora está sirviéndole a Dios día y noche en el templo. A eso es que llamamos santos. Y tenemos un amigo en el cielo que, por cierto, podemos rogar a él. que pida Dios por nosotros.
Y se lo voy a mostrar ahorita con la Biblia para que ustedes se den cuenta que tenemos la opción. Familiares de Pedro, tienen un santo arriba en el cielo. Tienen un santo arriba en el cielo que sirve a Dios día y noche en su presencia. Y si sirve a Dios día y noche en su presencia, las almas de los justos están ante el altar del Señor y sirven a Dios día y noche.
Entonces, ¿podemos rogarle o no podemos rogarle? Claro que sí. Y ellos pueden presentar nuestra oración a Dios, aunque hayan personas que digan que no. Apocalipsis 5:8 dice que sí, que esas almas que están en la presencia de Dios en el trono, presentan nuestras oraciones en una en una copa de oro con perfumes agradables a Dios. Que hay personas que dicen que eso es imposible, que un muerto ya no sabe lo que pasa, que un muerto no puede elevar oraciones por nosotros, que los santos muerto el perro se acabó la sarna, que los santos no existen, que no existen,
que no pueden rogar por nosotros. La Biblia Reina Valera, que es la Biblia de los protestantes, Apocalipsis 5:8, que no lo digo yo, lo digo la Biblia. Vamos a ver. Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los 24 ancianos, atención, los cuatro seres vivientes no son Cristo. Los 24 ancianos no son Cristo.
Porque dice, “El único que puede rogar por nosotros es Cristo. El único mediador entre Dios y los hombres. Mediador, sí, pero el que pueda rogar no. Mi mamá puede rogar por mí, mi papá puede rogar por mí, yo puedo rogar por ti, pero el único que puede mediar es Cristo. Eso otra cosa. No confundan la chicha con la limonada.
Mediar es el que entregó su vida por mí y por ustedes. Solo Cristo, más nadie. Eso es mediador. Y está en Primera de Timoteo, capítulo 4, versículo 6. el único mediador. Pero el que puede rogar, cualquiera puede rogar. Ustedes pueden rogar por mí, yo puedo rogar por ustedes. Los santos que ya murieron pueden rogar por nosotros.
Sí, los cuatro seres vivientes que representan los cuatro evangelistas, los 24 ancianos que representan 24 12 y 12 de las 12 tribus de Israel los que han muerto y de los 12 apóstoles que es la iglesia de Cristo que han muerto. 24 ancianos. Ahora vean que ellos ruegan por nosotros ante Dios y llevan ante Dios nuestras oraciones.
Pongan cuidado otra vez. Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes, los cuatro seres vivientes no es Cristo. Y los 24 ancianos, los 24 ancianos no es Cristo. Son seres humanos que ya han muerto y simbólicamente representan los muertos del Antiguo Testamento, 12 tribus, los muertos del Nuevo Testamento, 12 apóstoles, 24 ancianos.
Y los cuatro, los cuatro evangelistas se postraron delante del cordero. Delante del cordero. Mire, el cordero es Cristo. Ese sí es Cristo. Y mire como los santos ruegan por nosotros ante Cristo, el cordero, que él es el sumo y eterno sacerdote, el único mediador entre Dios y los hombres. Pero estos santos representados en los cuatro ancianos y en los en los 24 ancianos y en los cuatro seres vivientes llegan ante Cristo el cordero.
Todos tenían arpas. Todos tenían arpas. Los que ya habían muerto, los ancianos, los cuatro seres vivientes. Y copas de oro y copas de oro. y pongan la lupa, háganle un llenas de incienso, llenas de incienso, que son las oraciones de los santos, [carraspeo] que sí los muertos pueden presentar ante el cordero, que es el sumo y eterno sacerdote, que es el mediador entre Dios y los hombres, pueden presentar las oraciones de los santos.
Entonces, ¿cómo alguien dice que una persona muerta que sea en la presencia de Dios ante el altar del Señor no puede presentar los perfumes en copas de oro que son las oraciones de los santos? Y entonces, como dice una persona, qué bueno que que los santos no existen y que no pueden escuchar, que no pueden elevar súplica ante ante el cordero por nosotros.
Y cómo puede decir que ya muerto el perro se acabó la zarra y que la Iglesia Católica nos ha mentido porque los santos no existen? ¿Qué dice Primera de Tesalonicenses capítulo 3, versículo 13? Dicen que los santos sí existen. Están en el cielo, están vivos, están con Dios. Y no solo eso, el día del juicio, cuando venga Cristo, no viene solo. Adivinen con quién viene.
Vamos a ver. Para que sean afirmados vuestros corazones irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre en la venida de eh en la venida, miren, final. Juicio final. Cuando venga en la venida de nuestro Señor Jesucristo. En la venida de nuestro Señor Jesucristo. ¿Con quién vendrá? ¿Con quién vendrá si los santos no existen? Si los espíritus de los que murieron en gracia de Dios no existen, ¿con quién vendrá otra vez? en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.
¿Con quién vendrá Cristo? Con todos sus santos. ¿Con quién vendrá Cristo? Con todos sus santos. Biblia Reina Valera, Primera de Tesalonicenses, capítulo 3, versículo 13. que no existen los santos, que están muertos los santos y que no saben nada, que no están en la presencia de Dios. Entonces, que alguien me explique cómo es que los santos vienen con Cristo el último día si no existen.
Todavía no ha sido la resurrección. Viene para la resurrección. Los santos están vivos con Cristo y vienen para resucitar también con él. Entonces, queridos hermanos, la Biblia nos presenta que sí existen los santos. Por eso nosotros creemos en la Iglesia Católica no nos miente. Y por eso creemos que en la Iglesia Católica que existen los santos no es invento de la Iglesia Católica, es invento de la Biblia. Y la Biblia Reina Valera.
Creemos que Pedro y lo creemos porque está escrito en la Biblia, sufrió. Termino, no me voy a encadenar. Segunda de Corintios, capítulo 4, versículo 16 en adelante. Termino con esto. Sabemos que Pedro sufrió en carne, que la gente se puede burlar, la gente puede decir lo que quiera y puede decir que Dios lo abandonó.
Pero sabemos que el hombre de fe no piensa así, que eso le mereció una corona del reino, una vestidura blanca, ser santo. ¿Y qué significa eso? Vivir eternamente en el reino de los cielos. Escuche. Por tanto, no desmayamos antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando. Usted, miran, ustedes hijos de Pedro vieron como ese hombre exterior se fue desgastando hasta llegar al huesito.
Ustedes familiares de Lucas vieron como ese hombre fuerte, fornido, se fue desgastando hasta quedar puro huesito. Lo conocimos fuerte. Capaz cuando yo conocí a don Pedro, que paz descanse, un hombre alto, acuerpado, huermoso, ojos verdes, impactaba. ¿Cuándo pensar que se iba a morir? ¿Cuánto pensar que iba a quedar en huesito y se iba a a deteriorar lo externo? Lucas un hombre fuerte para trabajar y se fue desgastando.
Pero dice otra vez la Biblia, “Por tanto, no desmayamos. Antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior, no obstante, se renueva de día en día. El sufrimiento, la enfermedad, hace que el hombre espiritual se vaya fortaleciendo día a día. es una ventaja de la enfermedad y del sufrimiento, cosa que a veces no lo tomamos en cuenta.
Porque esta leve tribulación, esta leve tribulación, cuánto sufrió Pedro, cuánto sufrió Lucas, para nosotros una eternidad. Pero dice la Biblia, esta leve tribulación, un año, 10 años, 20 años, 100 años. leve es pasajera. Momentánea, momentánea. Ya pasó, ya pasó. Ahora, ¿qué ganaron? Produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.
Ah, esa enfermedad llevada con paciencia y con amor y con fe en Dios le proporcionó produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria. Un peso de gloria. Ahora podemos gritar que están gozando de la gloria de Dios. Lo creemos porque está escrito. Lo creemos porque somos creyentes.
Lo creemos porque el evangelio lo dice, es palabra de Dios y no puede fallar. Puede venir cualquier otra persona a decir lo que le dé la gana. Pregúnteme si me importa. Pero aquí dice que nos espera un caudal de gloria, de modo que no tenemos por qué estar tristes ante la muerte de un ser querido, un caudal de gloria. Entonces, debemos valorar lo que es el sufrimiento y la enfermedad y aprovecharla como un tiempo de gracia para nosotros.
Siga. No mirando nosotros las cosas que se ven. [grito] Aleluya. ¿Cuál es el problema del ser humano? Que ve las cosas que se ven. Ay, cómo se puso flaco. Quedó puro huesito. Qué sufrimiento. Qué desgracia. Perdón. Dios no lo ama. Dios lo abandonó. No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven.
Las que no se ven. La que ahora Pedro sí puede ahora confirmar lo que está escrito. Ahora puede vivirlo. Usted y yo todavía no. Usted y yo lo miramos desde la fe y se lo estoy mostrando con capítulo y versículo. Para que lo miremos desde la fe. Él ya no lo ve desde la fe. Ahora lo ve desde la vivencia, desde la experiencia.
Ahora él desde el cielo nos ve a nosotros y puede darse cuenta que ustedes y yo nos queda todavía camino. Pero él nos dio un ejemplo. Pues las cosas que se ven son temporales. Son temporales. Pero las que no se ven Pero las que no se ven son eternas. Son eternas. Busquemos las cosas que no se ven. Familiares y amigos de Pedro vivas, busquemos las cosas espirituales que no se ven.
Las cosas materiales, el dinero y las cosas de este mundo se quedan y se acaban y no nos llevamos nada. Tengamos salud, tengamos juventud, seamos lo que seamos. De modo que hoy es un campanazo que Dios nos da. pecador y alerta que la muerte está a tu puerta. Vida corta, tiempo incierto, hoy estoy vivo, pero mañana muerto. Se pasa.
Parece una mentira, pero es una realidad. Y escúchelo como termina Pablo. Porque sabemos, por eso no nos preocupamos, por eso no nos amargamos, por eso no andamos como los ateos y los paganos, porque nosotros sabemos otra vez, porque sabemos, querido pueblo cristiano, sabemos que si nuestra morada terrestre, si nuestra morada terrestre, si Esta vida, la vida de la carne, este tabernáculo se desierre, se deshiciere, lo vamos a enterrar.
Ahí se acaba, se lo comen los gusanos. Se deshiciere, se acabó. No, no se acabó, Pedro. Escuchen, tenemos de Dios. Escuchen, escuchen. Tenemos, Escuchen, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos. Tenemos tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos eterna en los cielos.
No es en el cementerio donde vamos a estar eternamente. Es una casa en el cielo hecha por manos humanas, no por manos de Dios eterna en el cielo. ¿Qué es lo que no entiende? ¿Por qué no creerlo? ¿Por qué no anhelarlo? ¿Por qué no esperarlo? ¿Por qué no buscarlo? Ahí está. No es que no está escrito, no es que Dios no lo haya dicho.
Él lo dijo y está escrito, pero nosotros no queremos creerle. Ese es el problema. Pedro lo creyó. Y yo como cuñado de Pedro me siento contento y orgulloso de haberlo conocido y de haber visto cómo sufrió con paciencia. Como hermano del camino de la vida de Lucas, lo vi sufrir. Lástima que no pudo estar en el entierro. Pero sé que son dos santos hombres [resoplido] de Dios que ya partieron a la eternidad y están allá [carraspeo] y que ustedes y yo podemos seguir su ejemplo, su pisada.
Y debo felicitar a los que sufrieron, Miriam, a Leandro, a la niña Mariana, al mismo Pedro, a los familiares que vinieron a verlo cuando estaba vivo, que vinieron a verlo, que le trajeron una alegría, porque cuando ellos él veía a su familia también sentía gozo y alegría. Incluso uno de los hijos vino ayer antes de morir y pudo verlo antes de morir. Qué magnífico.
Felicitarles por estar con la oración acompañándolo cuando podían venir venir a a verlo. Y ustedes que estuvieron cerca, sufrieron con él tanto tiempo, cuidándolo, limpiándolo, moviéndolo allí para acá, felicitarle porque ahora tienen un amigo en el cielo que puede rogar desde arriba por ustedes. Pero no solamente eso, Jesús dijo, “Lo que hicieran con uno de estos, conmigo lo hicieron.
” Felicitarle y decirle al mundo, “Vale la pena ser cristiano, no a la eutanasia. No a matar a los enfermos o a los ancianos porque son un estorbo. No, eso es diabólico, eso es satánico, no la eutanasia, no tirar a la familia, abandonarla por allá y buscar un perro y cargar un perro. No, eso es del eso es satánico.
Amemos la familia, cuidemos de la familia, preocupémonos por la familia, porque la moda de hoy es preocuparnos por los perros. Por eso ustedes verán que los jóvenes andan vestidos de de perros, terias, teria, algo así. ¿Por qué? Claro, a mí también me dan ganas de ser teria porque llego a una parte y el perrito, ay, cuánto cariño, ay, cuánto quisiera ser perrito para que me brindaran a mí también cariño.
Eso es lo que hacen los jóvenes hoy día. Aprovechemos la oportunidad, brindémonos cariño, ayudémonos los unos a los otros por mí, hoy por ti, mañana por mí. Hoy Pedro que está enfermo, mañana puede ser usted, puede ser yo y necesitamos de otra persona. No seamos como los paganos. Preocupémonos por el que sufre. Amemos nuestra familia.
Preocupémonos por nuestra familia. Ayudémonos los unos a los otros antes de que sea tarde.
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