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URGENTE: León XIV ACTÚA CONTRA Norberto Rivera Y QUEDÓ EN SHOCK al DESCUBRIR que…

En este momento, hermanos, sobre el escritorio del Papa León XIV en el Vaticano, hay una carta, una carta de renuncia y lleva años esperando una respuesta que nunca terminó de llegar. Es la carta de renuncia del cardenal Norberto Rivera Carrera, el hombre que durante 22 años fue el arzobispo más poderoso de México, el que gobernó la arquidiócesis más grande del mundo en número de fieles, el que presentó su renuncia cuando le llegó la edad del retiro y cuya renuncia el Papa Francisco recibió, pero nunca terminó de resolver

del todo. Esa carta, hermanos, ya no está en la mesa de Francisco. Francisco murió. Ahora está en la mesa de León XIV, de un Papa nuevo, de un Papa americano nacido en Chicago, que conoce de primera mano cómo trabajan las agencias de justicia de su país y que tiene junto a esa carta un expediente que la Iglesia Mexicana lleva años prefiriendo no mirar de frente.

Escúchenme bien, porque lo que voy a contarles esta noche no es una historia del pasado, aunque algunas de sus piezas vengan de hace años. Es una historia del presente. Es una historia que se está decidiendo ahora mismo, en estos días, en estas semanas, mientras León 14 reorganiza el episcopado mexicano, mientras firma protocolos nuevos de rendición de cuentas, mientras decide qué clase de pontificado quiere construir y qué clase de pasado está dispuesto a heredar sin tocarlo.

 Y en el centro de esa decisión hay un nombre que la audiencia de este canal conoce muy bien, un nombre que muchos de ustedes, los que me ven desde México, han escuchado durante décadas, para bien y para mal. Norberto Rivera. Déjenme contarles por qué ese nombre vuelve hoy a la mesa del Papa. Hace unos años, una investigación de Univisión, uno de los medios hispanos más importantes de los Estados Unidos, sacó a la luz unas grabaciones, grabaciones hechas por informantes que colaboraban con el FBI.

Y en una de esas grabaciones, un empresario mexicano investigado por lavado de dinero del narcotráfico presumía de algo. Presumía de su protección, de su respaldo, de su jefe. Según el documento que una informante del FBI, identificada solo como gloria por motivos de seguridad, entregó a la agencia, ese empresario dijo, y cito la frase, tal como la recogió Univisión, que su jefe era el secretario de finanzas del Vaticano en Roma, Norberto Rivera Carrera.

 Esa frase, hermanos, esa frase es la que vamos a desentrañar esta noche con toda la cautela que un tema así merece, con toda la precisión, distinguiendo siempre lo que está probado de lo que está acusado, lo que afirma una informante de lo que ha decidido un tribunal, lo que es un hecho de lo que es una sospecha, pero sin mirar para otro lado.

 Porque mirar para otro lado, hermanos, es exactamente lo que la Iglesia Mexicana lleva años haciendo con este expediente. Y ahora hay un papa nuevo que tiene la carta sobre la mesa, que tiene el expediente al lado de la carta y que tarde o temprano, hermanos, va a tener que decidir qué hace con todo eso. Bienvenidos.

 Soy el padre Samuel y esto es lo que no les van a decir en ningún otro lado. Antes de meternos en la grabación, déjenme decirles algo sobre cómo voy a contarles esto, porque es un tema delicado y ustedes merecen saber con qué reglas trabajo. No voy a afirmar nada que no esté documentado. No voy a decirles que el FB investiga hoy a nadie porque eso no está confirmado.

 No voy a mezclar unas acusaciones con otras como si fueran el mismo caso, porque no lo son. Y voy a leerles palabra por palabra tanto lo que dicen los que acusan como lo que responde el acusado. Porque la verdad, hermanos, no le tiene miedo a los matices. Solo la mentira necesita esconder la otra versión. Vamos por partes.

 Para entender la grabación, hermanos, primero hay que conocer a un hombre. Y ojo, no a Rivera todavía, a otro, a un empresario mexicano llamado Fernando Peiro de la O. Según la investigación de Univisión, Peiro era amigo y persona de confianza del cardenal Norberto Rivera desde hacía décadas. No un conocido de pasada, un amigo cercano de muchos años.

Se acabó el silencio: el Papa León XIV pone bajo la lupa a Norberto Rivera y sacude a la Iglesia mexicana” – El Nuevo Gráfico de Hidalgo

 En los videos que los informantes grabaron, según el reportaje, se ve a Peiro besando el anillo del cardenal. Ese gesto, hermanos, el de besar el anillo de un obispo o de un cardenal, es un gesto de respeto, de reverencia, de cercanía. indica una relación que venía de lejos y que era de confianza. Y a este empresario, según la investigación, el FBI lo tenía en la mira por una razón muy concreta, por presunto lavado de dinero del narcotráfico, dinero que, según el reportaje, venía de organizaciones criminales que operaban

desde Colombia y que se movía a través de empresas en varios países, Estados Unidos, Italia, México, España, a través de sistemas bancarios internacionales que permitían que el dinero sucio entrara por un lado y saliera limpio por el otro. Para investigarlo, hermanos, el FBI hizo lo que suele hacer en estos casos.

 Usó informantes, personas que se acercaron a Peiro haciéndose pasar por intermediarios de una organización criminal que supuestamente quería lavar dinero. Personas que llevaban grabadoras, que registraban las conversaciones, que después entregaban todo a la agencia. Y una de esas conversaciones, hermanos, es la que lo cambia todo.

 Según la investigación de Univisión, esa grabación se hizo en abril de 2019. en un departamento en Santa Fe, una zona de la Ciudad de México, un departamento que, según el reportaje, Fernando Peiro rentaba. En esa conversación, según la investigación, Peiro habló con un informante que se hacía pasar por intermediario de una organización criminal.

 le ofreció sus servicios, le explicó sus métodos para lavar dinero, le contó cómo se podía hacer, por qué canales, con qué empresas. Y en medio de esa conversación, para dar confianza, para impresionar, para demostrar que él jugaba en las Grandes Ligas, presumió de su conexión más importante, de su respaldo, de su jefe.

 Y aquí, hermanos, viene la frase, la que recogió la informante identificada como Gloria, la que ella entregó al FBI en un documento, la que Univisión publicó textualmente. Voy a leerla tal cual, sin añadir ni quitar una sola palabra y con la atribución bien clara. Esto es lo que según el documento de la informante dijo Peiro.

 Dijo, “Él nos ofreció empezar a trabajar con él y su jefe. Su jefe es el secretario de finanzas del Vaticano en Roma, Norberto Rivera Carrera.” Detengámonos aquí, hermanos, porque esa frase necesita precisión y yo no les voy a faltar al respeto contándola sin matices, como hacen los que solo buscan el escándalo. Primero, Norberto Rivera nunca fue secretario de finanzas del Vaticano.

 Ese cargo, así dicho, no existió en sus manos. La frase, tal como la dijo Peiro, según la informante, contiene esa inexactitud. Y eso, hermanos, en lugar de debilitar la historia, nos dice algo sobre ella. Nos dice cómo Peiró presentaba a su supuesto jefe, exagerándolo, dándole un título grandioso que no tenía, vendiéndolo como más poderoso de lo que era, para impresionar a unos interlocutores que él creía criminales de verdad.

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