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Humberto Zurita Hizo Algo Imperdonable | Traicion y Engaños

No hay más. Se murió. Punto. Y entonces sí, yo sí pasé ciclos, pues primero de tristeza. Yo me di cuenta que no que no era mi vocación,  que no era lo mío, ¿no? Que no era por ahí mi camino. Amigos, hoy hablaremos de un hombre que entró a un seminario para ser sacerdote. Lo dejó porque las mujeres lo atraían demasiado.

Vendió autos, abrió una tienda de muebles, colocó seguros de vida y un día fue a ver una obra de teatro que lo cambió todo. Pero también se habla de un romance con Ernesto Alonso. Años después era el galán más codiciado de Televisa. Producía telenovelas con su propia empresa. Vivía el matrimonio más admirado de la televisión mexicana y le gritaba una propuesta de matrimonio a su novia de coche a coche en el periférico,  pero también fue vetado por la televisora más poderosa del país.

Protagonizó un escándalo de infidelidad que nunca se aclaró del todo. Ocultó la muerte de su esposa durante 3 días y apareció en un video de ebriedad que desató rumores de ruina y alcoholismo. Humberto Zurita es todo eso junto y hoy te lo contamos completo. Solo uno. Bueno, no, en verdad tengo muchos, pero hay uno que me que me preocupa en especial.

Pero antes de comenzar con este video, me gustaría recordarte que si aún no estás suscrito al canal, que ahora es momento de hacerlo, ya que eso nos ayuda a seguir subiendo más y mejor contenido. Ahora sí,  sin más preámbulo, vámonos a lo que te truje, Chencha. Comencemos por decir que Humberto Zurita nació en Torreón, Coahuila, el 2 de septiembre de 1954, siendo el cuarto de 10 hermanos dentro del matrimonio formado por Armando Zurita y Guadalupe Moreno.

O sea, amigos, no venía precisamente de una familia chiquita ni silenciosa. Creció en una casa numerosa, de esas donde todo se comparte, donde hay que hacerse escuchar y donde la vida familiar se vuelve una escuela de carácter desde temprano. Pero lo curioso de Humberto es que su primer gran camino no apuntaba ni al teatro, ni a la televisión, ni al cine. No, señor.

En su juventud ingresó a un seminario con la firme intención de convertirse en sacerdote. Y no era una ocurrencia pasajera. Él realmente creía tener una vocación ligada al servicio, a proteger, a querer y a acompañar a su gente. Traía esa idea de entregarse a una vida espiritual, de ayudar desde la fe, de vivir para algo más grande que él mismo.

La el primero, segundo y tercero secundaria lo hice en un seminario, primero con los misioneros del Espíritu Santo. Pero ya dentro del seminario, la realidad empezó a moverle el tapete. Pasó alrededor de 3es años ahí hasta que poco a poco se dio cuenta de que la vocación no era tan firme como había pensado.

Y aquí viene lo sabroso del asunto, porque uno de los puntos que más le pesó fue el famoso voto de castidad. Humberto se sentía fuertemente atraído por las mujeres y esa parte humana, terrenal, muy de carne y hueso, chocaba con la vida que estaba intentando llevar. Le gustaban tanto las mujeres que en vez de decir buenos días, decía, “¿Quién está soltera?” Así que el futuro sacerdote empezó a entender que quizá Dios lo quería por otro lado o que de plano su camino no era  el altar, sino los escenarios.

Yo me di cuenta que no que no era mi  vocación, que no era lo mío, ¿no? Que no era por ahí mi camino. Pero amigos, con el perdón de Humberto Zurita, aquí les tengo que decir esto. ¿A poco ustedes creen que para ser sacerdote no te tienen que gustar las mujeres? Claro que no. A los sacerdotes también les gustan las mujeres.

Por eso se tiene que hacer los votos de castidad. Es decir, es un sacrificio a Dios. Sacrificas el gusto de estar con mujeres. Es un compromiso que tú haces con Dios, donde te vas a abstener de tener relaciones sexuales. También tienes que sacrificar el deseo de ser rico. Tienes que hacer votos de pobreza. De eso se trata el sacrificio, de dejar algo que te gusta por servir a Dios.

¿Qué es sacrificio? Por ejemplo, mientras tus amigos están de fiesta, tú estás estudiando. En otras palabras, renunciar a algo valioso no porque no te guste, sino porque quieres alcanzar algo que consideras más importante. Si renuncias a algo que no te gusta, entonces no es sacrificio. Bueno, ya dicho esto, volvemos al tema.

También otra cosa que influyo para que Humberto Zurita dejara el seminario católico fue la cuestión económica de su familia. Así es, amigos. Porque para ser sacerdote tampoco es como que vas a ir al seminario a decir, “Hola, vengo a ser sacerdote.” No, amigos, no es así de fácil. Yo estudié en un colegio católico y es muy caro.

Yo agradezco a mis hermanos porque ellos vivían en Estados Unidos y me mandaban dinero. Yo soy el más pequeño de mis hermanos y fui el consentido. Mi educación desde la primaria hasta la universidad fue en colegios salesianos católicos. En estos colegios no andan preguntando si tienes dinero. No, señores, allí te piden uniforme de gala.

Uniforme de educación física, uniforme de diario. También te piden trajes formales para actividades. Te exigen que llegues con los zapatos bien boleados y la colegiatura cuesta un ojo de la cara. Y estoy hablando de un colegio salesiano. Ahora, estudiar en un colegio jesuita es todavía más caro porque ellos usualmente tienen internados.

Entonces  ahí la que hace votos de castidad es tu cartera. Por ejemplo, en México una de las universidades más caras es la Ibero y es una universidad jesuita. Entonces, estudiar para sacerdote no es gratis. No, señores. Usualmente los sacerdotes vienen de familias de clase social alta porque un seminario te puede costar hasta $40,000 anuales. Sí, escuchó bien.

Por eso, si la familia no tiene dinero, es muy difícil, a menos que tengas alguna beca. Por eso fue que Zurita finalmente dejó el seminario y ahí, amigos, terminó una vida posible y comenzó otra completamente distinta. Y yo creo que  yo una novia seria así, yo creo que la tuve hasta los 19, 20. Después de salir de ese mundo religioso, Humberto se metió al comercio.

Primero empezó comprando y vendiendo autos usados, moviéndose como comerciante. Por eso les digo, la familia de Humberto no era pobre. Imagínate, empieza comprando y vendiendo autos usados, no empezó comprando y vendiendo tamales o buñuelos, no. Él empezó comprando y vendiendo autos usados. Y esta historia la cuenta él para dar lástima.

Mi papá no tenía dinero, así que como pudo. Me compró 10 coches usados y empecé ahí bien pobremente a hacer mi negocio. No podíamos irnos de vacaciones a París, así que nos conformábamos con ir a Las Vegas. Bueno, sigamos con la triste historia de Humberto Zurita. Más adelante abrió una tienda de muebles de acrílico y diseño, algo que muestra que tampoco era un hombre quieto ni conformista.

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