Atención San Salvador, esta noticia le va a impactar la Policía Nacional Civil y fiscales de la Fiscalía General de la República llegando a las colonias en la madrugada, puerta por puerta, vivienda por vivienda, con 57 órdenes de captura giradas contra una estructura de la Mara Salvatrucha en el sur de la capital.
Un operativo ejecutado al mismo tiempo en varias colonias, un solo golpe. Pero este operativo tiene algo que lo separa de todos los demás. Entre los detenidos de esa madrugada hay un nombre que cuando uno lo escucha no cuadra con el resto del listado. Alguien que tuvo vida pública.
Alguien que ninguno de ustedes espera que tuviera relación en este caso, alguien que según la Fiscalía General de la República al mismo tiempo llevaba otro nombre, otro mundo y cargos encima que nadie hubiera imaginado. La estructura se llama Monserrat Little Criminals. Locos salvatruchos. El nombre ya dice algo. Inglés mezclado con el sello de la Mara salvatrucha instalada en las colonias del sur de San Salvador.
Antes de llegar al dato que hace diferente a este caso, necesita entender qué fue lo que la Fiscalía General de la República y la Policía Nacional Civil desmantelaron esa madrugada, porque si uno solo lee el titular, se queda con la mitad de la historia. Esta clica respondía al programa Hollywood de la Mara Salvatrucha.
Dentro de la pandilla hay capas. Las clicas son la unidad de base, los grupos que operan en un territorio específico, una colonia, un barrio, una cuadra. Por encima de ellas existen instancias de coordinación más amplias, los programas, que agrupan varias clicas bajo una misma dirección. Todo apunta a que el programa Hollywood funciona como una de esas capas superiores dentro de la estructura nacional de la pandilla, con presencia en varios puntos del país.
Y según versiones que han circulado entre analistas de seguridad regional con ramificaciones que van más allá de las fronteras del Salvador, la Monserrat Little Criminals operaba bajo ese mando. Era una pieza de una maquinaria con cadena de mando hacia arriba y alcance que trasciende un barrio del sur de la capital. Y hay algo en ese listado de detenidos que encaja con todo lo que le acabo de contar, pero que al mismo tiempo lo rompe por completo.
Un nombre que no suena pandilla, que no suena a extorsión ni a clica, que suena a otra cosa. Lo voy a contar, pero antes necesita entender lo que esta estructura hizo. Y eso tiene consecuencias directas sobre el tipo de violencia que vivieron esas colonias. Cuando una clica responde a una estructura superior, sus crímenes no son del todo autónomos.
Los homicidios pueden venir de órdenes que bajan desde arriba. Las extorsiones pueden estar coordinadas con otras clicas del mismo programa. Y según ha trascendido en análisis sobre la estructura interna de la pandilla, lo que se cobra en los barrios también circula hacia esas capas superiores. Lo que pasaba en la Monserrat y en San Mateo era parte de algo que iba mucho más lejos de esas calles.
Los delitos que la Fiscalía General de la República les imputa encajan exactamente con esa escala de organización. Homicidio, extorsión agravada, proposición y conspiración para homicidio, agrupaciones ilícitas. Fíjese bien en cada cargo, porque no es lo mismo. La extorsión agravada habla de un cobro sistemático con amenaza, con historial de ejecutar consecuencias cuando la víctima no paga.
Y la proposición y conspiración para homicidio va más allá de ejecutar. Es planear matar. Es dar la orden antes de que ocurra. coordinar quién y cuándo. Ese cargo existe porque la fiscalía tenía pruebas de que dentro de la clic había personas cuya función era precisamente esa, decidir quién moría. Eso habla de una estructura con roles definidos, con eslabones que van desde quien planea hasta quien ejecuta.
Cuatro cargos y entre las personas que los cargan hay una que el El Salvador conoce por algo completamente diferente a una pandilla. Ese nombre, el personaje que representaba para El Salvador es una imagen que no cuadra con este tipo de bandas. Detrás de cada uno de esos cargos hay personas concretas. El homicidio tiene una víctima, una familia, un duelo que lleva tiempo sin justicia.
La extorsión agravada tiene un comerciante que pagó mes a mes, año a año, sin poder hacer nada. La proposición y conspiración para homicidio tiene alguien que recibió una orden que no se podía rechazar. Eso es lo que hay detrás de las cifras del expediente y eso es lo que la Unidad Especializada Antipandillas y Delitos de Homicidios de la Fiscalía General de la República estuvo construyendo caso por caso, víctima por víctima, durante más de 2 años, más de 2 años de trabajo silencioso, de inteligencia acumulada, de identificar a cada miembro de la
estructura uno por uno, establecer los cargos que le corresponden a cada persona, documentar todo hasta que aguante el peso de de un proceso judicial y todo eso. Mientras la clica seguía operando en las colonias sin sospechar que el expediente crecía, eso conecta directamente con lo que ocurrió esa madrugada en el sur de la capital.
Imagínese que tiene su tienda en la colonia Monserrat. Lleva años ahí con sus clientes de siempre, con su rutina y cada cierto tiempo aparece alguien que llega a cobrar la renta. Usted sabe que si ese día no la tiene, lo que viene después es peor que pagar. Eso era la vida cotidiana para los vecinos y comerciantes de esa franja del sur de San Salvador, la Monserrat, La Luz, San Francisco, San Mateo, La Cima, El Boulevard de los Próceres, El árbol de la Paz, Rubio, Crisas de Candelaria, nueve zonas de la capital donde esta
estructura operó, cobró y amenazó durante el tiempo que la investigación de la fiscalía avanzaba en silencio. Y mientras le cuento todo eso, yo tengo aquí un nombre que me quema, un nombre del listado de detenidos que cuando usted lo escuche va a entender por qué este caso es distinto a cualquier otro operativo contra la maravatrucha en el sur de la capital.
Aguárdeme un poco más. Mire pues, póngase en los zapatos de la madre que vive en esa colonia, que sabe qué anda en las esquinas, que manda sus cipotes a la tienda sabiendo a quién le tienen que dar el paso para no tener problemas. Que calla. Y esa madre sabe algo que todo el barrio sabe y nadie dice en voz alta, que en El Salvador de antes denunciar era ponerse a tiro.
El expediente podía perderse en una gaveta. El acusado podía salir por un tecnicismo. La fianza podía abrir la puerta y devolverlo al mismo barrio donde vivía el que lo había denunciado. Todo ese peso lo cargaban solos los vecinos de esas colonias. Matar salía gratis y el que se arriesgaba a hablar asumía las consecuencias solo. Hoy esa madre tiene algo distinto que vivir.
Si le hierve la sangre ver que familias enteras vivían así mientras esta estructura de la Mara Salvatrucha operaba con total libertad, suscríbase ahora mismo. Dale al botón rojo y active la campana. Lo que viene en este video, los titulares no lo contaron completo. La Fiscalía General de la República giró 57 órdenes de captura.
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Para llegar a ese número tuvo que identificar a 57 personas con nombre, alias cargo dentro de la estructura y delitos documentados para cada una. Es el resultado de meses de cruzar información, de trabajo de campo, de construir cada caso hasta que aguante el peso de un tribunal. De esas 57 órdenes, 43 apuntaban a personas que andaban en libertad por las colonias.
Las 14 restantes, según las notas disponibles, serían intimadas o notificadas dentro de los centros penitenciarios donde ya cumplían otros cargos. 14 personas ya presas y con nuevas imputaciones dentro de esta misma estructura. En el Salvador de antes, estar preso no siempre significaba estar fuera del negocio.
Había quien daba órdenes desde adentro y esas órdenes se cumplían afuera. La Fiscalía General de la República documentó eso también. La Policía Nacional Civil reportó 26 capturas en lo que denominó la operación Tormenta Sur 2 bajo el Plan Control Territorial del Gobierno de Bukele. Hay que decirlo con claridad porque en este canal revisamos las fuentes y contrastamos los medios.
Una publicación en redes mencionó la cifra de 33 detenidos en ese mismo operativo, pero esa información no está respaldada todavía por cobertura periodística verificada. Puede corresponder a un corte posterior, a datos preliminares que no se consolidaron o a otra fuente que no cerró sus números. Con lo que está confirmado hoy, la Policía Nacional Civil presentó 26 personas detenidas en ese primer corte.
26 personas sacadas de sus casas en el sur de la capital, en múltiples colonias, en un operativo simultáneo ejecutado en la madrugada. 26 Y hay uno en ese listado que cuando yo lo vi pensé, “Esto hay que contarlo diferente porque ese nombre no lo esperaba nadie. Y cómo se cae encima de personas en colonias distintas sin que el primero en caer avise al que sigue, la Unidad Especializada Antipandillas y Delitos de Homicidios trabajó el expediente en reserva durante más de 2 años.
Si un solo miembro de la clic sospecha que los están mirando, toda la estructura se mueve. Cambian de casas, de rutas, de nombres. El trabajo de 2 años desaparece. La única manera de que funcione es que todos caigan al mismo tiempo sin que nadie pueda avisarle al de al lado. Y eso fue lo que ocurrió esa madrugada.
Los agentes de la Policía Nacional Civil entraron a la colonia Monserrat a la Luz, a Rubio, a San Francisco, a San Mateo, a Crisas de Candelaria, a la cima, al boulevard de los próceres y al árbol de la Paz. Nueve zonas distintas al mismo tiempo. Para cuando los miembros de la estructura pudieron entender lo que estaba ocurriendo, la mayoría ya tenía las manos en la nuca.
El fiscal general Raúl Melara identificó el operativo públicamente y la Policía Nacional Civil comunicó que bajo el plan control territorial seguían acest duros golpes a la criminalidad. Duros golpes en plural. El nombre de la operación lo confirma tormenta Sur 2. S2 confirma que hubo una primera tormenta sur, que hay trabajo sostenido contra las estructuras del sur de San Salvador, que lo ejecutado esa madrugada forma parte de una estrategia que lleva tiempo moviéndose. Puchica.
Y entre los que cayeron en esa madrugada estaba alguien cuya cara en otras circunstancias uno habría visto en un lugar muy distinto a una colonia del sur de San Salvador con una orden de captura encima. Ya llego ahí. Aguante. Si este caso le está mostrando cómo trabaja la justicia cuando tiene voluntad real de hacerla funcionar, dele y suscríbase.
Active la campana para que no se le vaya ningún video. Lo que viene ahora es lo que el titular no dijo. Entre los 26 detenidos de esa madrugada había un hombre que no encajaba en lo que uno esperaría encontrar en ese listado. Sonaba a deporte, a cancha, a fútbol salvadoreño. alguien que había tenido vida pública en ese mundo y que según la Fiscalía General de la República al mismo tiempo cargaba los mismos delitos que el resto de la estructura: homicidio, extorsión, conspiración, dos mundos corriendo en
paralelo. Esa madrugada uno de los dos llegó a su fin. En ese listado de 57 órdenes de captura junto a integrantes de la Mara Salvatrucha con años en la clica y cargos graves encima, estaba alguien cuyo nombre el público salvadoreño podría haber visto en otro contexto completamente distinto. Alguien cuya identidad visible hasta ese momento no tenía nada que ver con lo que la fiscalía documentó.
¿Cuánto tiempo llevaba con esa doble vida? Las fuentes no lo dicen. En el mundo del fútbol sabían algo de lo otro. Tampoco está en los registros disponibles. La respuesta que sí existe está en el expediente de la Fiscalía General de la República y ya la voy a dar. Danis Christopher Ramírez, alias Colo, exjador del Atlético Marte.
Vela usted, el Atlético Marte, un club con historia en el fútbol salvadoreño y uno de sus exjadores apareció en el listado de la Fiscalía General de la República como integrante de la estructura Monserrat Little Criminals Loco Salvatruchos de la Mara Salvatrucha, con cargos de homicidio, extorsión agravada, proposición y conspiración para homicidio y agrupaciones ilícitas.
Eso es lo que la Unidad Especializada Antipandillas y Delitos de Homicidios de la Fiscalía General de la República documentó en silencio durante más de 2 años de investigación. Las fuentes confirman que Danis Christopher Ramírez, alias Colo, estuvo entre los capturados en este operativo con los mismos delitos imputados que al resto de la estructura.
Ahora, lo que las fuentes abiertas no tienen, y hay que decirlo así, sin inventar lo que no está, es su edad al momento de la captura. La posición que jugaba en el Atlético Marte, cuánto tiempo duró su carrera en el club, cuál era su cargo o rango dentro de la clica, si tenía antecedentes previos en el sistema penal salvadoreño y si el caso llegó a juicio o derivó en condena.
Esos datos no aparecen confirmados en los materiales disponibles sobre este operativo. Quedan abiertos hasta que haya más información. Lo que no queda abierto es su nombre en ese expediente. ¿Ese está? A mí esto me genera una pregunta que no cierra fácil. Le voy a ser honesto, el fútbol en El Salvador es algo más que un deporte, es identidad, es la camiseta que se hereda, es el partido del domingo con los hipotes.
Que alguien que vivió en ese mundo, que conoció las canchas, haya estado al mismo tiempo dentro de una estructura con cargos de homicidio y conspiración para homicidio. Eh, eso genera una pregunta enorme sobre lo que uno ve y lo que hay detrás de lo que parece. ¿Cuántos más habrá así con un nombre visible por una razón y otro mundo que la fiscalía está construyendo en silencio en este momento? Esa pregunta no tiene respuesta todavía.
¿Y qué queda después de un operativo así? Quedan las colonias de esa franja del sur de San Salvador respirando de otra manera. La señora de la tienda que abrió ese día sin esperar que llegara nadie a cobrar. El cipote que puede andar en la calle sin calcular qué cara poner al doblar la esquina. La madre que por fin duerme sin estar pendiente de si tocan a la puerta.
Hubo un tiempo en esas colonias en que la Monserrat Little Criminals Loco Salvatruchos mandaba, en que la renta se pagaba y la denuncia se callaba porque el precio de hablar lo ponía la clica, en que alguien con alias tenía más autoridad real en esas calles que cualquier institución del estado. quien siembra vientos recoge tempestades y a esta estructura le llegó la suya en la madrugada con la Policía Nacional Civil en la puerta y las órdenes de la Fiscalía General de la República firmadas. Los detenidos de esa madrugada
fueron a parar al sistema penitenciario salvadoreño y ahí la lógica es la misma que en cualquier celda. Un número, cuatro paredes, el alias que no le sirve de nada donde no hay colonia que controlar, el que cobraba la renta en la cima, el que daba órdenes en San Mateo, respondiendo ante la justicia.
Hoy con el Centro de confinamiento del terrorismo ya construido y en operación, estructuras como la Monserrat Little Criminals saben exactamente a dónde irían. De ahí no se sale, de ahí no se manda, de ahí no se decide nada. Eso es el El Salvador de hoy. Si este caso le llamó la atención, suscríbase y active la campana para que no se le pierda ningún video.
Y cuénteme en los comentarios, ¿le sorprende que un exfutbolista haya formado parte de una estructura de la maravatrucha? ¿O cree usted que en El Salvador la doble vida ya dejó de sorprender? Quiero leer su análisis.