Posted in

Así Sufre Diego Rivera Navarro en la Cárcel: Encerrado 23 Horas y Suplicando Salir

Hay un hombre encerrado en el penal del altiplano que hace 4 meses era alcalde. No de cualquier pueblo, alcalde de Tequila, Tequila, Jalisco. El pueblo que le da nombre a la bebida más famosa de México, el pueblo que millones de turistas visitan cada año para recorrer las destilerías, fotografiar los campos de agultienden hasta el horizonte y brindar con un caballito de tequila en la plaza principal, mientras un mariachi les toca cielito lindo.

Ese pueblo, ese pueblo mágico con sus calles empedradas pintadas de colores, con sus barricas de roble apiladas en las bodegas de las destilerías centenarias, con su olor a agave cocido que se mete por las ventanas de las casas y por las narices de los turistas que caminan por la plaza principal. tenía como presidente municipal a un hombre que, según la Fiscalía General de la República, era operador directo del cártel Jalisco Nueva Generación, el CJNG, el cártel más violento, más expansivo y más temido de México en la última década.

El cártel que fundó Nemesio o Ceguera Cervantes, el Mencho, el hombre que construyó un imperio criminal que se extendió por 35 estados de la República y por varios países de Centro y Sudamérica. El cártel que tiene en su historial masacres de civiles, desapariciones forzadas masivas, extorsiones industrializadas, producción y tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos y una guerra frontal contra el Estado mexicano que incluyó el derribo de un helicóptero militar con un lanzacohetes en Jalisco en 2015.

El cártel, cuyo líder fue abatido por el ejército mexicano en Tapalpa, Jalisco, el 22 de febrero de 2026, apenas 17 días después de que su operador político en Tequila fuera detenido, el alcalde de Tequila trabajaba para ese cártel, no de forma encubierta, no con la discreción que un narcopolítico mínimamente inteligente debería tener, con una desfachatez tan absoluta, tan descarada y tan provocadora, que en mayo de 2025 permitió que se organizara un concierto donde proyectaron la imagen del mencho en las pantallas del escenario frente a cientos de asistentes.

la cara del narcotraficante más buscado del mundo con una recompensa de 10 millones de dólares ofrecida por el Departamento de Estado de Estados Unidos proyectada en pantallas gigantes en un evento público vinculado al municipio que gobernaba su operador político, como si fuera un homenaje, como si el mencho fuera un ídolo pop y no el líder de un cártel responsable de miles de muertes y no se limitaba a proyectar imágenes.

Según el expediente de la causa penal 39 sobre 2026, Diego Rivera Navarro convirtió toda la estructura de su gobierno municipal toda. Seguridad pública, catastro, obras públicas, públicas, gabinete completo. En una organización criminal al servicio del CJNG, el gobierno de Tequila no tenía un brazo criminal.

El gobierno de Tequila era el brazo criminal. Cada dependencia, cada director, cada policía municipal, cada peso del presupuesto, todo al servicio del cártel. Su nombre completo es Diego Rivera Navarro. Su alias dentro de los expedientes judiciales es revelador. El presidente no porque fuera presidente de la República, sino porque usaba la presidencia municipal como si fuera su trono personal, un trono desde el cual gobernaba para el CJNG y no para los ciudadanos de tequila.

Hoy tiene meses encerrado en el penal de máxima seguridad del altiplano en Almoloya de Juárez, Estado de México. 23 horas al día en una celda de concreto, una hora de patio, comida en bandeja de plástico. Vinculado a proceso por delincuencia organizada con fines de secuestro y secuestro agravado cargos que, según el juez, pueden significar de 40 a 90 años de prisión.

con su director de seguridad pública preso en un penal federal de Chiapas, con su director de catastro también preso en Chiapas, con su director de obras públicas procesado portación de armas y posesión de drogas, con Morena tramitando su expulsión y con la presidenta Claudia Shainbaum diciendo públicamente que hay que estar muy pendientes de lo que pasa en Tequila.

Pero hay algo en esta historia que la hace diferente a cualquier otro caso de narcopolítica que hayamos contado, algo que tiene que ver con lo que le hizo a un precandidato de su propio partido en 2021, con un secuestro tan brutal que la víctima no solo abandonó su candidatura, sino que abandonó el municipio entero con un concierto donde homenajearon al líder del CJ como si fuera una estrella de rock y con una alcaldesa interina que lo reemplazó y que también fue señalada de tener vínculos con el mismo cártel,

como si Tequila no pudiera librarse del narco ni cambiando de alcalde. Para armar esta investigación, cruzamos la causa penal 39 sobre 2026 ante el Centro de Justicia Penal Federal en Almoloya de Juárez, la solicitud de orden de apreciónsión de la FGR documentada por Latinus e Infobae, las resoluciones del juez de control Mario Elisondo Martínez, los comunicados de la Secretaría de Seguridad de Omar García Harfch, los informes del Departamento del Tesoro de Estados Unidos sobre personajes vinculados al CJ JNG en Jalisco y los

testimonios protegidos de servidores municipales que describieron el esquema de extorsión y control operado desde el Ayuntamiento. Y lo que encontramos es el ejemplo más extremo y más descarado de narcoestado municipal que hemos documentado en este canal. Un caso donde no existe línea entre el gobierno y el crimen organizado porque esa línea nunca existió.

donde el alcalde, su director de policía, su director de catastro, su director de obras públicas y hasta las patrullas municipales formaban una sola estructura criminal que usaba las oficinas del Ayuntamiento como centro de operaciones, los uniformes de la policía como disfraz y el presupuesto público como caja chica del CJNG. Diego Rivera Navarro llegó a la presidencia municipal de Tequila, arropado por Morena y la coalición Juntos haremos historia.

La misma coalición que llevó a Claudia Shainbaum a la presidencia de la República en octubre de 2024 se presentó ante los electores como un hombre del pueblo, un candidato cercano, un político que entendía las necesidades de los tequilenses porque era de ahí. prometió gobernar bajo los tres principios que el expresidente Andrés Manuel López Obrador convirtió en el mantra más repetido de la política mexicana contemporánea.

No robar, no mentir, no traicionar al pueblo. Esas tres frases estaban en cada manta de campaña que colgaron en las calles de Tequila. En cada discurso de miting que Rivera dio en la plaza principal, rodeado de acarreados y de simpatizantes que genuinamente creían en la cuarta transformación, en cada publicación de Facebook e Instagram que su equipo de comunicación diseñó para las redes sociales en el juramento que hizo al recibir la banda presidencial municipal el día de su toma de posesión con la mano sobre la Constitución y la

mirada hacia los ciudadanos que lo eligieron, con la esperanza de que cumpliera lo que prometía. No robar, no mentir, no traicionar. Tres principios, tres promesas, tres mentiras. Rivera robó desde el primer día que se sentó en la silla de la presidencia municipal, desvió recursos del ayuntamiento, impuso esquemas de extorsión a empresarios y comerciantes, usó el presupuesto público como caja chica de su operación criminal.

robó con la desfachatez de quien sabe que la policía municipal, la que supuestamente vigila que nadie robe trabaja para él. Mintió en cada discurso que dio frente a los ciudadanos de Tequila. Mintió cuando dijo que iba a trabajar para ellos. Mintió cuando dijo que iba a combatir la corrupción. Mintió cuando se presentó como un hombre del pueblo, cuando en realidad era un hombre del cártel.

y traicionó a cada habitante de Tequila que creyó en él, a cada persona que hizo fila para votar pensando que estaba eligiendo a un gobernante y que en realidad estaba eligiendo a un operador del CJNG, a cada artesano que pagó 1500 pesos semanales de extorsión al gobierno que supuestamente lo representaba, a cada comerciante amenazado por la misma policía que debería haberlo protegido.

Read More