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Así fue la Histórica Caída de Alias “El Mencho” – Historia Completa

Hay silencios que en la sierra de Jalisco no significan paz, sino una espera tensa. Durante casi dos décadas, ese silencio fue el mejor aliado de un hombre que se convirtió en un fantasma para las autoridades y en una sombra omnipresente para el resto de México. El 22 de febrero de 2026, ese silencio se rompió de forma definitiva en el municipio de Tapalpa.

No fue una explosión estrepitosa lo que inició el fin, sino el rastro casi imperceptible de una rutina emocional que el hombre más buscado del mundo no pudo abandonar. Nemesio Rubén o Ceguera Cervantes, conocido por todos como el Mencho, no cayó por un alarde de opulencia ni por una traición entre sus filas de sicarios.

Según las investigaciones más recientes de la inteligencia militar, que su estructura de acero se quebró por un factor puramente humano, el seguimiento a su círculo afectivo más íntimo. Imaginen por un momento la magnitud del personaje. Estamos hablando de un individuo que, de acuerdo con la fiscalía, construyó un imperio valorado en más de 2000 millones de dólares.

un hombre que pasó de ser un pasador de droga en los años 80 a liderar una organización con presencia en los 32 estados de la República y en más de 60 países. Sin embargo, a diferencia de otros capos que buscaban la validación en el brillo de las joyas o en las portadas de revistas, el Mencho prefería el anonimato de las rancherías.

Su psicología era la de un estratega defensivo, alguien que entendía que en el negocio del narcotráfico lo que no se ve no se puede golpear. Pero ese blindaje psicológico tenía una fisura. La cacería histórica que terminó aquel domingo de febrero no se basó en satélites de última generación, sino en entender la vulnerabilidad de un hombre que a sus casi 60 años lidiaba con una salud precaria y la necesidad de contacto con los suyos.

Para entender cómo llegamos a ese punto de quiebre en Tapalpa, hay que mirar atrás a las raíces de Nemesio en Aguililla, Michoacán. Él no nació siendo un supervillano. Fue uno de seis hermanos que crecieron en la precariedad de la tierra caliente, abandonando la escuela en quinto de primaria para currar en las huertas de aguacate.

Pero el aguacate no daba la pasta que un joven ambicioso buscaba en los años 80. Fue entonces cuando decidió cruzar al otro lado, a los Estados Unidos, como tantos otros. Lo que pocos saben y que las autoridades sostienen como un punto de inflexión en su historial. ST es que su carrera criminal tuvo un inicio bastante torpe. En 1992, en un bar de San Francisco llamado El Imperial, un joven e inexperto Nemesio fue detenido por vender heroína a policías encubiertos.

Aquello fue un marronazo de los grandes. Pasó 3 años en una prisión federal antes de ser deportado. Muchos dicen que fue en esa celda donde el mencho dejó de ser un simple operario para empezar a pensar como un jefe. Aprendió que el error se paga con la libertad y que la discreción es la única moneda que compra tiempo.

Al regresar a México, el panorama había cambiado. Nemesio no volvió a las huertas. Se integró en las filas de la policía municipal de Cabo Corrientes en Jalisco. Es aquí donde la realidad supera a cualquier ficción documental. Un futuro líder de un cártel transnacional llevaba placa y uniforme, reconociendo desde dentro las debilidades del sistema que años más tarde sometería.

Según la investigación, su verdadera ascensión comenzó con una boda. En 1996 se casó con Rosalinda González Valencia. Este no fue un matrimonio cualquiera, fue una alianza estratégica con el clan de los Valencia, también conocidos como los Queenis. Ellos eran los dueños de la logística, los maestros del lavado de dinero.

Mientras el mencho ponía el músculo y la estrategia militar, los Valencia ponían la ingeniería financiera. Esta unión transformó a una banda local en una corporación que hoy conocemos como el cártel Jalisco Nueva Generación o simplemente las cuatro letras. Si te interesa profundizar en estas estructuras de poder que parecen sacadas de una crónica de guerra, ya sabes lo que tienes que hacer para seguir conectado a estos análisis.

La expansión del grupo fue meteórica. A principios de la década de 2010, el mencho utilizó una narrativa muy particular para ganar terreno. Se presentaron como los matacetas. En aquel entonces, los setas eran la organización más sanguinaria de México, formada por exmilitares de élite. Nemesio entendió que para derrotar a un monstruo tenía que presentarse como el remedio necesario.

Bajo esta bandera de limpieza social, el grupo se expandió por el estado de Veracruz, dejando a su paso escenas que obligaron al gobierno federal a cambiar su estrategia de seguridad. Pero lo que la fiscalía siempre sospechó era que tras esa fachada de justicieros se escondía una ambición territorial sin precedentes.

El mencho no quería salvar a las plazas de los zetas, quería heredarlas. La inteligencia militar describe al Mencho no como un hombre impulsivo, sino como un gestor de recursos. implementó un modelo de franquicias criminales. No necesitaba controlar cada detalle de cada estado. Le bastaba con que las células locales operaran bajo su marca, compraran su mercancía y respetaran su mando central a cambio de protección y armamento.

Esta descentralización hizo que el cártel fuera casi imposible de desmantelar. Podías capturar a un jefe de plaza en Guanajuato o en Zacatecas y la estructura global ni siquiera se inmutaba. Era una hidra que si le cortabas una cabeza ya tenía dos más listas para morder. Y en el centro de todo, el señor de los gallos, un hombre que según fuentes cercanas al caso, vivía de forma austera en la sierra, alejado de los lujos que su narconómina pagaba a otros.

Cierto y se dice que su único vicio real eran las peleas de gallos y su pasión por el campo. Sin embargo, ese crecimiento desmedido trajo consigo una escalada de conflicto con el Estado que marcaría el inicio de su fin. El 1 de mayo de 2015 es una fecha que los mandos militares no olvidan. Durante un intento de captura en la llamada Operación Jalisco, los hombres de Nemesio derribaron un helicóptero cugar de la Fuerza Aérea con un lanzacohetes RPG.

Murieron ocho militares y un policía federal. Fue un desafío directo al corazón de la defensa nacional. En ese momento, el mencho dejó de ser un arco más para convertirse en un objetivo de seguridad nacional de primer orden. Las autoridades sostienen que ese acto de soberbia bélica fue lo que puso una diana permanente en su espalda.

Ya no era solo una cuestión de tráfico de drogas, era una afrenta a la soberanía que el ejército no iba a dejar pasar por alto. A pesar de la presión, Nemesio siguió operando desde las sombras de la Sierra Madre Occidental. Durante años circularon rumores constantes sobre su muerte, que si había caído en un enfrentamiento, que si su salud renal lo había vencido.

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