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ASÍ CAYÓ EL 01: JEFE DE LOS SALAZAR QUE ATACABA CON DRONES AL EJÉRCITO

Un arma de uso exclusivo del ejército, un restaurante en una colonia residencial y el nombre de un hombre que llevaba meses en la lista de objetivos prioritarios del Gabinete de Seguridad de la República. Esos tres datos son el resumen más corto de lo que ocurrió el sábado 7 de junio de 2026 en Hermosillo, Sonora.

Hugo Guerrero en Cinas, alias el 01, jefe de plaza de los Salazar en Sonora y Chihuahua, cayó sin resistencia frente a un establecimiento de la colonia Sacramento Residencial. Las fuerzas federales coordinadas con la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora y con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana lo ubicaron, lo rodearon, lo detuvieron sin disparos, sin persecución, sin caos callejero.

El hombre que supervisaba los ataques con drones contra grupos rivales y contra integrantes de corporaciones de seguridad fue arrestado en plena tarde de un sábado en una ciudad que el año pasado registró 254 homicidios dolosos. El año más violento de su historia moderna. Piénsenlo un momento. El operador que ordenaba bombardeos aéreos con drones no estaba escondido en ninguna sierra.

Estaba en la capital del estado, en una colonia de uso residencial frente a un restaurante a las 2 de la tarde. Eso merece detenerse porque habla de algo mucho más profundo que un operativo policial. Habla de cómo funciona la guerra criminal en el norte de México en 2026, invisible durante meses, quieta como agua envenenada y después, sin aviso, el ejército asegura el arma y el hombre queda detenido en la acera.

sin que ninguno de los comensales del restaurante de al lado supiera con quién había estado compartiendo el aire durante quién sabe cuánto tiempo. ¿Quién es Hugo Guerrero en qué son los Salazar hoy después de la ruptura con los chapitos? Después de la creación del cártel independiente de Sonora, después de haberse negado a dejar el fentanilo cuando la orden llegó de arriba.

¿Por qué Hermosillo? Una ciudad con universidades, maquiladoras y turismo gastronómico, registró el peor año de sangre de su historia, precisamente cuando esta organización peleaba el territorio calle por calle. ¿Y cuántos operadores con el mismo perfil siguen sentados en restaurantes de Sonora y Chihuahua mientras esta conversación ocurre? Llevamos semanas reconstruyendo el contexto detrás de este operativo.

Lo que van a encontrar en este video no es solo la crónica de una captura, es un análisis de lo que los Salazar representan en el mapa del crimen organizado mexicano, de cómo llegaron a donde están y de por qué la caída de el 01 es importante, aunque no sea el fin de la organización, porque no lo es.

Y eso precisamente es lo que hay que entender. Para entender lo que pasó en Hermosillo el 7 de junio, hay que entender primero qué es Sonora dentro del mapa del crimen organizado mexicano y por qué su capital se convirtió en uno de los epicentros más violentos del país en los últimos 2 años. Sonora tiene 2.9 millones de habitantes repartidos en un territorio que abarca 17900 km².

Para quienes no lo tengan ubicado geográficamente, es el segundo estado más grande de México. Tiene desierto, tiene sierra, tiene costa en el Mar de Cortés y tiene algo que en el vocabulario del crimen organizado tiene un valor que ningún otro recurso natural puede igualar. Frontera, más de 580 km de frontera terrestre con el estado de Arizona.

Uno de los corredores de ingreso de drogas hacia Estados Unidos con mayor volumen documentado en la historia del narcotráfico continental. Las ciudades de Nogales, Aguaprieta, Sonoita y San Luis Río Colorado son puntos de cruce binacional con infraestructura establecida, aduanas, zonas industriales, flujo constante de camiones de carga legal.

Donde hay flujo legal, hay flujo ilegal superpuesto siempre, porque la lógica del tráfico de drogas no inventa nuevas rutas cuando puede usar las que ya existen. Se infiltra en lo ordinario, se esconde en el volumen, en el camión número 10, 00, que cruzó sin problema las 9,999 veces anteriores. Hermosillo, la capital del estado, no es una ciudad fronteriza en el sentido físico.

Está a más de 280 km al sur de Nogales. Su importancia no es de cruce directo, su importancia es de comando. Hermosillo concentra el poder político y económico del Estado, los juzgados federales, las fiscalías, la inteligencia estatal, los mandos de la Guardia Nacional con base permanente en la entidad, los ministerios públicos que pueden frenar o acelerar cualquier investigación, los jueces que procesan cualquier detenido de alto perfil, las sedes de las instituciones que coordinan la seguridad de todo el Estado.

quien controla Hermosillo tiene influencia sobre la jugular administrativa de Sonora. Los grupos criminales lo entendieron hace 20 años y lo siguieron entendiendo mientras la ciudad creció, mientras la economía se diversificó, mientras el perfil de la capital sonorense modernizaba hacia afuera y la guerra por sus colonias continuaba hacia adentro.

La ciudad tiene una economía con varios ejes simultáneos. La industria automotriz tiene presencia fuerte con plantas de ensamblaje que generan decenas de miles de empleos directos e indirectos. La empresa Ford opera en Hermosillo desde 1986 con una planta que ha sido referencia industrial en el norte del país durante cuatro décadas.

El sector maquilador en general es uno de los mayores empleadores de la capital. El comercio fronterizo, aunque indirecto, irriga toda la economía de servicios. Hermosillo tiene hospitales de referencia regional, universidades con matrículas de más de 30 estudiantes en conjunto y un sector gastronómico que la convirtió en destino de turismo interno.

Es una ciudad con clase media consolidada, con colonias de alto nivel socioeconómico, con infraestructura de ciudad moderna del norte de México y tiene debajo de esa superficie de normalidad urbana una guerra de exterminio por el control de sus plazas, sus mercados ilegales y sus corredores logísticos hacia la frontera. La disonancia entre lo que se ve y lo que ocurre es el espacio donde organizaciones como los Salazar prosperan porque la guerra criminal no se instala en los lugares que parecen zonas de guerra. Se instala en las

colonias donde la gente cena el sábado por la noche y llega a casa sin que nadie le haya preguntado nada. En 2025, según datos del secretariado ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Sonora registró un 138 homicidios dolosos en total. Esa cifra representa una caída del 20% respecto al año anterior, cuando se contaron 1 417 asesinatos.

En el papel, el Estado mejoró, pero esa estadística esconde una fractura geográfica que cambia por completo el análisis. Si se lee municipio por municipio. Mientras la mayoría de los municipios de Sonora redujeron su violencia en 2025, Hermosillo hizo exactamente lo contrario. Pasó de 153 homicidios dolosos en 2024 a 254 en 2025.

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