Posted in

Cristina Pacheco: El Desgarrador Adiós en Vivo y el Secreto que México Lloró 20 Días Después

El primero de diciembre del año dos mil veintitrés, los estudios de Canal Once en la Ciudad de México encendieron sus luces como cada viernes. Las cámaras apuntaban al mismo rostro sereno y familiar que durante décadas había entrado a las vecindades, a los mercados, a los talleres polvorientos y a las calles rotas donde México escondía a sus olvidados. Pero esa noche la atmósfera pesaba de una manera inusual. Algo definitivo estaba a punto de ocurrir. Cristina Pacheco no estaba sentada frente a su público para abrir otra de sus entrañables conversaciones; estaba ahí para despedirse de la única vida que conocía.

A sus ochenta y dos años, con más de medio siglo de oficio periodístico a cuestas y cuarenta y cinco temporadas de “Aquí nos tocó vivir”, la mujer que se había convertido en el confesonario de un país entero tuvo que hablar de su propio dolor. Con la voz quebrada y la mirada cristalina, frente al grupo Orquesta Basura —unos jóvenes que, en una cruel ironía del destino, hacían música con objetos desechados, tal como ella rescataba vidas marginadas— anunció su retiro. Habló de una pausa necesaria impulsada por “graves razones de salud”. No dijo que era el final, porque las verdaderas despedidas a veces necesitan disfrazarse de permanencia para no destruir a quienes las escuchan. Veinte días después, México despertó con la devastadora noticia: Cristina Pacheco había muerto.

Para entender la magnitud de esta pérdida y el peso de su silencio final, es necesario retroceder a los orígenes de una niña que conoció la invisibilidad mucho antes de conocer la fama. Todo comenzó lejos de los relucientes foros de televisión y de los prestigiosos premios nacionales. Cristina Romo Hernández nació el trece de septiembre de mil novecientos cuarenta y uno en San Felipe, Guanajuato, una tierra seca y dura donde la pobreza no solo arrebataba el dinero, sino que borraba la identidad de las personas, convirtiéndolas en fantasmas sociales. A los cinco años,

Read More