El impacto por el asesinato de la conocida influencer Valeria Márquez continúa sacudiendo las redes sociales y las plataformas de opinión pública, pero los recientes giros en la investigación comunitaria han transformado el dolor en una profunda indignación. Lo que inicialmente se reportó como un ataque directo derivado del peligroso entorno en el que se movía, hoy apunta a una dirección mucho más íntima y devastadora: la traición de su mejor amiga, Vivian de la Torre. A través de la revisión minuciosa de transmisiones en vivo guardadas, fragmentos filtrados y testimonios de los seguidores que presenciaron el deterioro de esta relación, ha comenzado a salir a la luz un perturbador historial de envidia, manipulación y supuestas alertas cifradas que la joven asesinada nunca logró descifrar a tiempo.
Para comprender la magnitud de la tragedia, es necesario remontarse al fatídico 13 de mayo de 2025. Minutos antes de que el ataque armado terminara con su vida en el salón de belleza Blosson, Valeria Márquez experimentaba un fuerte presentimiento de que algo andaba mal. Quienes presenciaron aquella última transmisión recuerdan la insistencia de la influencer por marcharse a su hogar; mencionaba movimientos extraños en la zona y repartidores sospechosos que preguntaban insistentemente por ella. Sin embargo, los videos muestran cómo Vivian de la Torre ejerció una presión constante y deliberada para que Valeria permaneciera en el lugar, llegando incluso a persuadirla con la promesa de regalos y asegurando que deseaba ver su reacción. Esta obstinación impidió que Valeria se retirara y provocó que se quedara en el establecimiento hasta que
llegó el supuesto último pedido, momento exacto en el que se cortó la transmisión y ocurrió el crimen. La posterior reacción de apagar las cámaras y el silencio inmediato dejaron en la audiencia una pregunta incómoda que hoy resuena con fuerza: ¿Sabía Vivian lo que estaba por suceder?
La comunidad digital, lejos de conformarse con las versiones iniciales, comenzó a desenterrar el pasado de ambas jóvenes, descubriendo lo que muchos califican como un auténtico iceberg de hostilidad y resentimiento. Los seguidores más antiguos de los directos de Valeria señalaron que la dinámica entre ambas distaba mucho de ser una amistad sana. Vivian de la Torre es descrita hoy por los internautas como una persona que albergaba un profundo repudio hacia la influencer, motivado por la incapacidad de igualar su carisma y alcance. Este resentimiento quedó registrado en múltiples ocasiones en las que la frialdad y la burla sustituían al apoyo mutuo.
Uno de los fragmentos más escalofriantes que se ha vuelto viral en los últimos días muestra una transmisión antigua donde Vivian, en lo que parecía una broma de pésimo gusto, lanza una frase que hoy se interpreta como una macabra predicción o un mensaje cifrado. En dicho video, Vivian mira fijamente a la cámara y le dice a Valeria que le llegarán tres disparos, despidiéndose de ella de manera fulminante antes de simular que se corta la comunicación. En su momento, el comentario pasó desapercibido como parte del humor pesado que compartían, pero tras el desenlace de los hechos, los analistas del caso consideran que existía una alarmante familiaridad con la violencia que acechaba a la joven.
La falta de empatía y el desprecio también eran constantes en situaciones cotidianas. En otra de las filtraciones analizadas, Valeria aparece en estado de ebriedad y le pide explícitamente a su amiga que la cuide y la proteja durante la noche. La respuesta de Vivian, lejos de ser protectora, consistió en miradas de mofa, comentarios sarcásticos e indiferencia, prefiriendo mantener la sobriedad únicamente para documentar y exponer el estado de vulnerabilidad de su supuesta compañera.
El contexto en el que ambas se desenvolvían añade un nivel de complejidad y peligro aún mayor. De acuerdo con las declaraciones de la propia Valeria en sus plataformas, ella no era ajena al ambiente del crimen organizado y al narcotráfico, un entorno que compartía con Vivian y que les proporcionaba un estilo de vida ostentoso y altas sumas de dinero mes a mes. Valeria había confirmado públicamente que recibía amenazas de muerte por parte de una expareja vinculada a estas mafias, reconociendo que su vida corría peligro desde hacía tiempo. Lo que resulta verdaderamente alarmante para los investigadores del caso es cómo Vivian gestionaba el miedo de su amiga. En una transmisión grabada dentro de un vehículo, Valeria le comenta con evidente preocupación que ha notado la presencia de camionetas sospechosas siguiéndolas en repetidas ocasiones. En lugar de validar el temor de Valeria o sugerir medidas de precaución, Vivian minimiza la situación de forma sistemática, asegurando de manera tajante que “no pasaba nada” y desestimando cualquier señal de alerta.
Esta actitud negligente se repitió en los días previos al homicidio. Los archivos digitales muestran una discusión en la que Valeria se niega rotundamente a salir de fiesta debido a los constantes seguimientos y al ambiente tenso que había vivido durante la semana. La respuesta de Vivian de la Torre fue la manipulación emocional, enojándose ante la cámara y condicionando la amistad al afirmar que ella no se quedaría encerrada y que, si Valeria no la acompañaba, iría sola. Para muchos usuarios, esta insistencia sistemática en exponer a Valeria a espacios públicos, a pesar de sus ruegos y malos presentimientos, sugiere la intención de facilitar una emboscada que en anteriores oportunidades no se había podido consolidar.
Una de las acciones más cuestionadas y que ha generado mayor indignación ocurrió cuando Vivian realizó un recorrido en video por el interior de la casa de Valeria. Durante una transmisión en vivo, y estando plenamente consciente de que su amiga era un objetivo prioritario para grupos criminales, Vivian decidió mostrar detalladamente la distribución de la vivienda, las puertas de acceso, la cocina y el patio, exponiendo la vulnerabilidad residencial de la influencer ante miles de espectadores, entre los cuales bien pudieron encontrarse sus agresores.
A todo este cúmulo de actitudes sospechosas se suman las graves contradicciones en las que ha incurrido Vivian de la Torre al ser cuestionada sobre su paradero el día del crimen. En una entrevista posterior a los hechos, Vivian aseguró firmemente que la mañana del 13 de mayo se encontraba en su casa y que no salió de ella hasta la tarde, momento en el que vio la transmisión en vivo del ataque y corrió desesperada hacia el salón Blosson. No obstante, esta declaración choca directamente con otra versión ofrecida por ella misma, donde afirmaba que ese mismo día tenía planeado acompañar a Valeria a una valoración médica, pero que debido a las complicaciones del tráfico no logró llegar a tiempo, lo que obligó a Valeria a acudir sola a su estética y comenzar a grabar. La imposibilidad de verificar su coartada mediante cámaras de seguridad y el cambio de narrativa han alimentado las sospechas de las autoridades civiles y de la opinión pública.
El punto culminante de esta tensa relación ocurrió apenas cuatro días antes del asesinato, un evento que la propia Valeria relató en un directo con visible asombro y que hoy adquiere un tinte siniestro. Según el testimonio de la influencer, durante una reunión donde el consumo de sustancias y el alcohol habían alterado los ánimos, Vivian la agredió físicamente sujetándola con fuerza del cuello. Valeria describió que Vivian la confrontó de manera violenta exigiéndole explicaciones y acusándola de realizar “brujería”. En la misma transmisión, Vivian intentó justificar el acto calificándolo como un “malentendido” provocado por el estado de alteración en el que se encontraba, afirmando que su mano “se cerró sola” y se quedó trabada al intentar voltear a su amiga. La justificación física de una agresión directa a una zona tan vital como el cuello fue recibida con incredulidad por los seguidores, quienes ven en este ataque un intento previo de agresión grave.
Finalmente, el comportamiento de Vivian durante los últimos minutos de las transmisiones de Valeria ha dejado evidencias difíciles de rebatir. En los bloques de comentarios de los videos en vivo, comenzaron a aparecer perfiles extraños con mensajes amenazantes en clave que utilizaban la palabra “tararear” como sinónimo de asesinato o ajuste de cuentas. Mientras Valeria leía los textos con confusión, Vivian demostró comprender de inmediato el significado oculto de las advertencias, alertando a Valeria de forma cruda sobre el peligro inminente pero sin tomar ninguna acción real para ponerla a salvo.
Hoy, la exigencia de justicia bajo la consigna virtual del caso no se detiene. Las filtraciones han dejado al descubierto que el peligro que acechaba a la influencer no solo provenía de las calles o de los enemigos declarados de su entorno criminal, sino que compartía la mesa, la casa y los secretos con ella. Las autoridades continúan bajo la presión de una sociedad que exige revisar cada uno de estos metrajes, convencida de que la resolución del caso de Valeria Márquez no se encuentra en las sombras del anonimato, sino en el análisis riguroso de la mujer que decía ser su mejor amiga.