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¡EL AGRESOR SIGUE LIBRE! EL CASO DE VERÓNICA QUE EXHIBE A LA JUSTICIA EN LA CDMX

México, una estudiante de la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la UNAM denunció ser víctima de un intento de feminicidio por parte de Gabriel, su expareja sentimental. Aquí toda la historia. Lo que vas a escuchar ahora mismo no es la historia de una mujer muerta y esa es justamente la parte que más debería incomodarte porque Verónica está viva, respira, estudia, camina por los pasillos de la Facultad de Estudios Superiores, Aragón con una carpeta de investigación abierta a su nombre y un agresor que hasta la grabación de este
video sigue libre. estudiante de derecho, futura abogada, la mujer que se supone va a defender a otros frente a la ley, es hoy la que no consigue que la ley la defienda a ella. Estudia los códigos, conoce los artículos, sabe leer una carpeta de investigación mejor que la mayoría y aún así ese conocimiento no le ha servido para nada cuando lo que está en juego es su propia seguridad.


Piénsalo bien, porque es la primera grieta de toda esta historia. Si una estudiante de derecho que sabe exactamente qué hacer, qué denunciar y cómo presentar pruebas, no consigue que el sistema reaccione qué le queda a la mujer que no tiene esa formación, a la que no sabe qué es una medida de protección, a la que ni siquiera sabe que puede denunciar, graba bien esa idea porque sobre ella vamos a construir todo lo que sigue.
Esta no es la historia de una víctima ingenua que no supo defenderse. Es la historia de una mujer que hizo absolutamente todo lo que el manual le exige y que sigue esperando. México, Ciudad de México, nororiente de la capital, donde la FZE Aragón de la UNAM levanta sus edificios entre Nesahualcoyot y la zona de Aragón. Martes 9 de junio de 2026, 11 de la mañana con 55 minutos.
Esa es la marca de tiempo en la que el caso de Verónica deja de ser un expediente privado y se convierte en una nota que recorre el país. Verónica, primer nombre, sin apellido, porque así pidió que la nombraran y porque cuando una mujer denuncia a su agresor en este país, el apellido se vuelve un riesgo. Estudiante de la carrera de derecho, compañera de facultad del hombre al que acusa.
Un hombre cuyo rostro aparece censurado en cada nota, cuyo nombre las autoridades no han hecho público y al que en la narración de su propio testimonio ella llama Gabriel. Dos carpetas de investigación abiertas, una por violencia familiar, otra por tentativa de feminicidio y un acusado que a pesar de las dos no ha pisado una sola celda.
Eso es lo que los noticieros te dijeron cuando lo dijeron. que una estudiante denunció que hay investigaciones, que el caso está en la fiscalía, titulares de 40 segundos, una foto pixeleada y a otra cosa, lo que no te contaron es lo que esa denuncia tiene dentro. Audios, capturas de pantalla, mensajes guardados durante meses.
Una secuencia de amenazas tan específica que cualquiera que las escuche entiende de inmediato por qué el caso quedó clasificado como tentativa de feminicidio y no como [música] un simple conflicto de pareja. Lo que no te contaron es que Verónica hizo todo lo que el sistema le pide a una víctima que haga.
denunciar, guardar pruebas, pedir medidas de protección, insistir y aún así, el resultado es el mismo que el de tantas mujeres que no aparecen en pantalla. El expediente avanza lento y el agresor avanza libre. La misma cosa que parece en nuestro publica ciudadano entre la correspondencia y el aereculino, entre la correspondencia y el una partida, entre la correspondencia y el termino, porque personaje

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