Hay una fotografía que circuló esta semana en redes sociales. Una joven sonriendo dentro de la Cámara de Diputados, vestida de manera formal, con la mirada puesta en un futuro que parecía estar a un paso de cumplirse. Esa joven se llamaba Miriam Peralta Valverde. Tenía 22 años. estudiaba el octavo semestre de la licenciatura en derecho en la unidad académica profesional Chimaluacán de la Universidad Autónoma del Estado de México. Le faltaba poco para titularse.
Sus profesores la describían como una de las alumnas más destacadas de su generación. Y esta semana esa misma fotografía dejó de ser el retrato de una promesa para convertirse en la imagen de un funeral. Porque el sábado 13 de junio de 2026, Miriam Peralta Valverde fue localizada sin vida en una casa de la colonia Santa María Nativitas en Chimalhuacán, Estado de México.
x en coordinación con la Dirección General de Seguridad Ciudadana, la Policía Municipal de Chimaluacán. Son esas autoridades, las del Estado y las del municipio, las que tienen sobre sus hombros responsabilidad de que el feminicidio de Miriam Peralta no quede impune.
Y es a ellas a las que la comunidad universitaria les está exigiendo resultados. Ahora retrocedamos, porque para entender la dimensión de lo que se perdió, hay que entender quién era Miriam Peralta Valverde, más allá de la palabra víctima. Miriam tenía 22 años, estaba en el octavo semestre de derecho. Eso significa que estaba en la recta final a unos cuantos meses de cerrar una carrera completa, de presentar su examen profesional, de convertirse en abogada.
En la unidad académica profesional Chimaluacán de la UEMX, la conocían, no era una alumna más en una lista, era, según describieron, una de las más destacadas de su generación. De esas estudiantes a las que los profesores señalan como ejemplo, a las que se invita a las actividades especiales, a las que se elige para representar a la institución, por eso viajó a la Cámara de Diputados en una actividad académica para conocer de cerca el corazón legislativo del país.
Detente un segundo en esa imagen. una joven de 22 años, hija de Chimaluacán, de uno de los municipios más golpeados del oriente mexiquense, abriéndose camino en una carrera difícil, pisando la Cámara de Diputados, soñando con un título que sería el primero de su familia. Quizá esa joven no estaba destinada a hacer una estadística, estaba destinada a litigar, a defender, a representar, tal vez algún día a defender precisamente a otras mujeres en su misma situación.
Y todo eso se apagó en un fin de semana dentro de una casa después de una discusión, porque esa es la parte más cruel de los feminicidios en este país. No los comete un desconocido en un callejón oscuro. Los comete una y otra vez alguien conocido, alguien cercano, alguien que dijo querer. Según la versión de las autoridades, Miriam habría discutido con su pareja momentos antes de su muerte. Una discusión.
Esas son las dos palabras que en la fría redacción de una carpeta de investigación anteceden a la tragedia. Una discusión que escaló, una discusión que terminó con golpes, una discusión de la que solo uno de los dos salió con vida. Espera, porque aquí hay que ser honestos contigo y la honestidad también es respeto hacia Miriam y hacia su familia.
Francisco Iván Né está detenido, está señalado, está acusado, pero hasta el momento no ha sido vinculado a proceso por un juez. y mucho menos sentenciado. La ley mexicana lo ampara como ampara a cualquiera, con la presunción de inocencia hasta que un tribunal determine lo contrario. Por eso, a lo largo de este reporte vas a escuchar las palabras presunto y señalado.
No porque dudemos del dolor de la familia, no porque minimijemos lo ocurrido, sino porque la justicia, la verdadera justicia la que Miriam estudiaba para ejercer, se construye sobre el debido proceso. Y por qué un feminicidio malado es un feminicidio que termina en libertad. Eso es exactamente lo que nadie quiere para este caso. Ahora bien, hablemos de cómo cayó el presunto responsable, porque la captura no fue inmediata y eso también dice algo.
Miriam fue localizada sin vida el sábado 13 de junio, pero la detención de Francisco Iván Né ocurrió dos días después, el 15 de junio de 2026, en cumplimiento de una orden de aprensión girada por el delito de feminicidio. días, dos días entre el hallazgo del cuerpo y el momento en que las esposas se cerraron sobre las muñecas del señalado.
Para la familia, para los compañeros de Miriam, para los colectivos que ya exigían justicia en las calles, cada una de esas horas debió sentirse eterna. Pero la Fiscalía del Estado de México integró la carpeta. Un juez emitió la orden y la policía la ejecutó. Y aquí aparece una discrecancia que es honesto señalarte, porque las propias fuentes periodísticas no se ponen de acuerdo.
Algunos medios reportaron que la detención y el ingreso del señalado ocurrieron en Texcoco con traslado a un centro penitenciario de Nesahualcoyot. Otros medios ubicaron la detención y el ingreso en Chimalhuacán o en la propia zona. ¿Cuál es la versión correcta? hasta este momento no está completamente resuelto en el registro público.
Lo que sí está confirmado es esto. Francisco Iván N. Reinserción Social del Estado de México, donde permanecerá a disposición de la autoridad mientras será presentado ante un juez de control. Te decimos lo que sabemos y te decimos lo que todavía no se sabe. Así debe ser. Lo que sigue es la parte que más debería importarnos a todos, porque trasciende el nombre de un solo hombre.
El feminicidio de Miriam Peralta no ocurrió en el vacío, ocurrió en el Estado de México. Y si hay un nombre propio para la geografía de la violencia contra las mujeres en este país, ese nombre es desde hace años el Estado de México. Municipios como Chimalhuacán, Ecatepec, Nesaualcoyot, Valle de Chalco han encabezado durante demasiado tiempo las cifras más dolorosas.
Es el territorio donde nacieron las primeras alertas de violencia de género en la nación. Es la entidad donde el reclamo ni una más se ha gritado más veces y sin embargo la cuenta sigue subiendo. Miriam es el rostro más reciente de una herida que no cierra. Atención, porque aquí es donde la indignación dejó de ser silencio. La muerte de Miriam no pasó desapercibida.
La comunidad estudiantil de la WMEX salió a exigir justicia. Los colectivos feministas levantaron de nuevo la voz y la propia Universidad Autónoma del Estado de México emitió un pronunciamiento institucional. La casa de estudios donde Miriam pasaba sus días, donde se preparaba para ser abogada, se vio obligada a hablar no de un logro de su alumna, sino de su muerte.
La Umx expresó que se une a la pena que embarga a la familia de Miriam y condenó cualquier manifestación de violencia de género, una universidad lamentando a una de sus mejores estudiantes, no por un accidente, por un feminicidio. Y aquí va una pregunta incómoda que los noticieros casi nunca formulan. ¿Cuántas Miriams hacen falta? ¿Cuántas estudiantes? ¿Cuántas hijas? ¿Cuántas mujeres que apenas empezaban su vida adulta tienen que aparecer sin vida dentro de una casa para que las cifras dejen de subir? El Estado de México lleva años con alertas de género
activas, con fiscalías especializadas, con protocolos, con promesas, con minutos de silencio. Y aún así, el sábado 13 de junio, una discusión dentro de una casa de Chimalhuacán terminó con una joven de 22 años golpeada hasta morir. Los protocolos existen, las muertes también. Quiero que te detengas aquí un momento.
Si estás viendo este video, probablemente conozcas a alguien como Miriam, una estudiante, una joven trabajadora, una hija que sale temprano y promete volver. Y probablemente también conozcas, aunque no quieras admitirlo, una de esas relaciones donde algo no se sentía bien. Una discusión que subía demasiado de tono, un control que se disfrazaba de amor.
Comparte este video con alguien que necesite recordar que la violencia no empieza con un golpe, empieza mucho antes. Empieza con un grito, con un celular revisado, con un tú no sales sin mí. Comparte este video con alguien que crea que esto solo le pasa a otras. Porque Miriam también creía que tenía toda una vida por delante.
Ahora retomemos los hechos porque hay un personaje silencioso en esta historia que no podemos pasar por alto. La casa, El domicilio de Santa María Nativitas. Esa casa no era de Miriam, era del presunto agresor y eso en la lógica de los feminicidios no es un detalle menor. Es el patrón. La víctima entra al territorio del agresor, cruza la puerta de una casa que no es la suya.
confiada porque es la casa de su pareja, de su novio, del hombre que dice quererla. Y esa puerta que debería serla de un hogar se convierte en el último lugar que ve con vida. La casa de Santa María Nativitas es ahora una escena del crimen, pero hace apenas unos días para Miriam era simplemente la casa de su novio.
Ojo, porque hay otro elemento que apareció en la cobertura y que debemos manejar con cuidado. En el reportaje original sobre este caso se mencionó la presencia de un comandante de la policía municipal de Chimaluacán que habría acudido al velorio de Miriam, un nombre que circuló en el audio de la cobertura. Sin embargo, ese detalle no está confirmado en las notas escritas de los medios principales, así que lo manejamos como lo que es un dato del reportaje, no un hecho verificado de manera independiente.
Te lo mencionamos porque la transparencia exige decirte de dónde viene cada pieza de información y cuáles tienen un piso firme y cuáles no. Lo que sí es un hecho es que la comunidad acompañó a la familia en su dolor. Y ahora pensemos en lo que viene, porque el camino judicial de este caso apenas empieza. Francisco Iván Né está ingresado en un centro penitenciario, pero todavía no hay fecha para la audiencia de vinculación a proceso.
Ese es el siguiente paso decisivo. ¿Será en esa audiencia donde un juez de control determine si hay elementos suficientes para procesarlo formalmente por feminicidio? Y será ahí donde la calidad del trabajo de la Fiscalía del Estado de México se ponga a prueba. Una carpeta sólida, con peritajes correctos, con cadena de custodia limpia, con pruebas que resistan.

Es la diferencia entre una sentencia y una puerta giratoria, porque la historia reciente de este país está llena de feminicidios que se cayeron en los tribunales por errores de procedimiento, por carpetas mal armadas, por pruebas contaminadas, por fiscalías que no hicieron su trabajo. Espera porque esto es clave. La detención no es el final.
La detención es el principio. Mientras escribes en los comentarios que se haga justicia, mientras compartes la fotografía de Miriam, mientras la comunidad universitaria marcha, el verdadero trabajo apenas comienza dentro de un edificio gris donde se redactan acusaciones. Y de ese trabajo que casi nadie verá depende todo.
Depende que el nombre de Miriam Peralta Valverde no se sume a la lista de feminicidios sin castigo del Estado de México. Una lista que, hay que decirlo con todas sus letras, es vergonzosamente larga. Aquí viene lo que nadie quiere decir en voz alta. La violencia feminicida en el Estado de México no es un problema de mala suerte, es un problema estructural.
Es la suma de relaciones que normalizan el control, de denuncias que no se atienden a tiempo, de órdenes de protección que se firman pero no se vigilan, de un sistema que reacciona cuando ya hay un cuerpo y rara vez antes. Cada feminicidio que llega a los titulares es la punta visible de miles de casos de violencia que nunca se denunciaron o que se denunciaron y nadie escuchó. Miriam estudiaba derecho.
Conocía, mejor que la mayoría los mecanismos legales que existen para proteger a una mujer y aún así eso no la salvó. piénsalo, ni siquiera el conocimiento de la ley fue suficiente escudo, porque el problema no es que las mujeres no sepan a quién acudir. El problema es lo que pasa o lo que no pasa cuando acuden.
Vamos a hacer una pausa para mirar el rostro completo de esta tragedia más allá del expediente, detrás de cada feminicidio hay una familia que se rompe. Hay un padre y una madre que enterraron a su hija cuando debían estar preparándose para su titulación. Hay amigos que ahora tienen una silla vacía en el salón.
Hay profesores que tachan un nombre de una lista que debió leer abogada. Hay una generación entera de estudiantes de la UEMX que aprendió de la peor manera que ningún expediente académico, ningún promedio brillante, ninguna invitación a la Cámara de Diputados te hace inmune. Que la violencia de género no distingue entre la alumna destacada y cualquier otra que puede tocar a la mejor de la clase, que la tocó y mientras tanto, la maquinaria sigue.
Otra carpeta se abre en otra fiscalía. Otra familia recibe la peor llamada. Otro nombre se prepara para entrar a la lista, porque mientras este caso ocupa los titulares por unos días, la violencia contra las mujeres en el Estado de México no se toma vacaciones. No espera a que termine el ciclo de noticias. Ocurre todos los días en colonias que se creen seguras, en casas que parecen normales, detrás de puertas que se ven como cualquier otra.
Atención a este punto porque resume todo. El presunto responsable de la muerte de Miriam está detenido. Eso es un avance. Pero detener no es lo mismo que condenar y condenar a uno no es lo mismo que proteger a las demás. El caso de Miriam Peralta puede terminar en una sentencia ejemplar.
Y aún así, mañana otra mujer en Chimaluacán, en Ecatepec, en cualquier rincón del oriente mexiquense va a cruzar una puerta confiando en alguien que no debía. La detención de un hombre no desactiva una estructura y esa estructura, la que produce feminicidios con la regularidad de un reloj, sigue intacta. Antes de cerrar, vale la pena recordar quién era ella, no cómo murió.
Miriam Peralta Valverde, 22 años, estudiante de derecho de octavo semestre, una de las mejores de su generación en la Umx Chimaluacán. Una joven que pisó la Cámara de Diputados con la mirada puesta en un futuro como abogada, una hija, una compañera, una promesa. No la dejes reducida a la palabra víctima.
Llámala por su nombre, Miriam. Porque los feminicidios borran a las mujeres dos veces. Primero les quitan la vida y después el nombre, convirtiéndolas en una cifra más, en un titular que dura un día. Aquí no. Aquí se llama Miriam Peralta Valverde y tenía toda una vida por delante. Ahora viene la parte donde te toca a ti.
Francisco Iván N. Rejas esperando una audiencia que todavía no tiene fecha. La Fiscalía del Estado de México tiene la carpeta en sus manos. La UMEX alza la voz. Los colectivos exigen, pero esta noche, mientras ves este video desde la seguridad de tu casa, en algún otro punto del Estado de México, en alguna colonia que se cree tranquila, hay una discusión subiendo de tono detrás de una puerta cerrada, hay un control que se disfraza de amor, hay una joven que como Miriam cree que tiene toda la vida por delante. Y la pregunta que te dejo esta
noche no es sobre Francisco Iván Né, es sobre la puerta de al lado, sobre la casa de enfrente, sobre el silencio que tú decides romper o no romper cuando escuchas que algo en la casa vecina no está bien. Si esa discusión que escuchas esta noche fuera la última que alcanza a tener alguien, ¿de verdad te quedarías callado? Sobre los hechos y las declaraciones oficiales en torno a este caso, esto es lo que se ha confirmado hasta el momento de la grabación de este video.
La Universidad Autónoma del Estado de México emitió un pronunciamiento institucional en el que expresó que se une a la pena que embarga a la familia de Miriam Peralta Valverde y en el que condenó cualquier manifestación de violencia de género. Es la voz de la institución educativa que la formaba llorando a una de sus alumnas más destacadas.
Por su parte, el Ministerio Público, a través de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, confirmó la detención de Francisco Iván Né el 15 de junio de 2026 en cumplimiento de una orden de apreensón por el delito de feminicidio, así como su ingreso a un centro penitenciario y de reinserción social del Estado de México, donde quedó a disposición de la autoridad para ser presentado ante un juez de control.
Hasta este momento no existe una fecha pública confirmada para la audiencia de vinculación a proceso y por tratarse de un caso de competencia estatal no se ha emitido pronunciamiento alguno por parte de autoridades federales. Cualquier dato adicional que circule fuera de estas fuentes confirmadas debe tomarse con cautela hasta que la propia Fiscalía del Estado de México lo ratifique.
Este reporte seguirá de cerca el caso de Miriam Peralta Valverde hasta la audiencia de vinculación a Proceso y más allá, porque la justicia no termina con una detención y porque a Miriam como a todas le debemos algo más que un titular de un día. Si quieres seguir este y otros casos de seguridad y justicia, sin adornos y sin medias verdades, este es tu espacio.