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ZAGUE: De LEYENDA a BASURA: El PECADO que lo DEJÓ SIN FAMILIA y en la CALLE

ZAGUE: De LEYENDA a BASURA: El PECADO que lo DEJÓ SIN FAMILIA y en la CALLE

Del Olimpo al abismo. Hay hombres que lo tienen todo. El talento, el apellido, el club más grande del país, la mujer más respetada de la televisión mexicana. Los hijos, el dinero, el respeto de décadas construido gol a gol, partido a partido, torneo a torneo y un día con un solo gesto deciden tirarlo por el caño.

 Luis Roberto Alvez Sague, el máximo goleador en toda la historia del club América. 188 goles oficiales con las Águilas. Un récord que lleva más de dos décadas sin que nadie lo roque siquiera. Mundialista, campeón de la Copa de Oro de la Concacaf. El hombre que le metió siete goles a una selección en 90 minutos  y que el país entero aplaudió de pie.

 El mismo hombre que durante años fue sinónimo del escudo azul crema de la dignidad americanista, e del delantero que no solo ponía el nombre del club en los libros de historia, sino también en el corazón de millones. El hombre que en 2003 dio la vuelta olímpica en el estadio Azteca ante el FC Barcelona con decenas de miles de personas de pie despidiéndose de él. ¿Qué podría salir mal? Todo.

 En junio de 2018, a exactamente 24 horas del debut de la selección mexicana en el Mundial de Rusia, el video más vergonzoso de la historia del deporte mexicano inundó todas las pantallas del país en cuestión de minutos. No fue un rumor, no fue un chisme de columna de espectáculos, fue un video explícito, desnudo, frente a un espejo dirigido a una mujer que no era su esposa,  que se distribuyó de manera instantánea a millones de personas simultáneamente.

El hombre que durante décadas representó la dignidad del escudo azul crema, le regaló a México el meme que nadie pidió y con ese regalo demolió en segundos lo que había tardado 30 años en construir. Hoy vamos a contar esa historia completa. No la versión del meme, no el chiste del impresionante y con risas enlatadas.

 La historia real, la del hombre que salió del altar con la mujer más admirada del periodismo televisivo y terminó siendo el personaje central del escándalo más viral del año mientras sus hijos de 7 años iban al colegio con ese apellido Acuestas.  la del ídolo cuyo club en 2025 hizo una campaña de indumentaria con exjadores sin incluirlo, la de una leyenda deportiva  que en 2026 llega al mundial más importante de su país, sin que ese país haya puesto todavía una sola estatua suya en el estadio donde metió más goles que ningún otro ser

humano en la historia del recinto. Esto es Sombras del Olimpo y hoy la sombra se llama  Sague. Para entender a Sag hay que entender primero al hombre que le dio el nombre, no el nombre de pila, el apodo, esa palabrita de cuatro letras que en la Ciudad de México tiene el peso de una institución.

 José Alvez Dos Santos, nacido el 10 de agosto de 1934 en Bahía Brasil, llegó al Club América a mediados de los años 60, procedente del Santos FC, el mismo club donde pelea hacía historia en esa época. El origen del apodo Sague viene de la pronunciación en portugués de la palabra zigzag, figura que pintaba Alves padre en sus conducciones de balón.

 Esi zurdo, rápido goleador natural. El lobo solitario, como lo apodaron los aficionados del Azteca, fue figura en el equipo azul crema durante varios años. Marcó 109 goles con el América. Fue campeón de liga, campeón de Copa México y protagonizó un momento que vive grabado en la historia del deporte mexicano.

 El 29 de mayo de 1966, en el partido inaugural del Estadio Azteca ante el Torino de Italia, José Alves anotó el segundo gol de la historia de ese coloso. El primero lo marcó su compañero Arlindo, el segundo fue Lobo Solitario. Ese dato no está en un libro polvoriento, está literalmente inscrito en el ADN del estadio más grande de México.

 El lobo solitario se convirtió en leyenda americanista y después de su etapa con el club regresó a Brasil con su familia y con él se fue algo que el América no esperaba recuperar tan pronto, el apellido Sague. Luis Roberto Alves dos Santos Gabranic  nació el 23 de mayo de 1967 en la ciudad de México, siendo el segundo hijo de José Alves y de su esposa de origen croata, Clay Gabrani.

Nació en México, pero a los 3 años la familia regresó a Brasil. Creció en tierras brasileñas con el idioma portugués con la cultura del Corinthians. El equipo más popular de San Paulo, sin el fútbol como destino claro en el horizonte. Y aquí está el primer dato que define el carácter del personaje que vamos a analizar.

 Luis Roberto Alves, el niño que sería el mayor goleador del América. No quería ser futbolista. Hay que decirlo claro porque es importante para entender su psicología posterior. Kireseg ha declarado repetidamente en entrevistas a lo largo de los años que su pasión de infancia no era el fútbol, sino el automovilismo.

 Sus ídolos eran Emerson Fitipaldi, el brasileño bicampeón de Fórmula 1 y Nelson Piquet, tricampeón del mundo. Sage quería conducir monoplazas, no patear balones. El más futbolero de la familia era su hermano mayor, José Carlos, no él. Pero el talento no pregunta permiso y el apellido tampoco. En las categorías inferiores del Corinthians de San Paulo, Luis Roberto fue acumulando condiciones que llamaron la atención.

  Era zurdo, era alto con 1,93, tenía velocidad explosiva y ese olfato de gol que parecía heredado directamente del código genético de lobo solitario. En 1985, el Corinthians realizó una gira por México. El Club América vio a Luis Roberto en acción. Él lo identificaron de inmediato. Era el hijo del lobo solitario. Le hicieron una oferta.

 El chico de 18 años que quería ser piloto de Fórmula 1 decidió apostar por el fútbol y por México. Esa decisión cambiaría la historia del Club América para siempre. En 1985 con 18 años, Luis Roberto Alvez llegó a la Ciudad de México,  al nido de Coapa, al club que su padre había hecho grande dos décadas antes.

 Y apenas tres meses después de su llegada, la ciudad en la que había nacido y a la que volvía fue sacudida por uno de los peores terremotos de su historia. El sismo del 19 de septiembre de 1985 tuvo una magnitud de 8,1 gricher.  Miles de edificios colapsados, colonias enteras destruidas, el país en estado de emergencia.

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