En casa Sony sigue mirando videos de basket, pero algo en la tele le roba la tensión. Un comercial de Arthur Asher, una leyenda del tenis, mira la cámara y dice, “La raqueta con la que gané Wimbledon es la misma que tú puedes comprar en una tienda. No está personalizada, no tiene trucos. Así como la venden es exactamente la que yo uso.
” De pronto, en una de las cintas de basket aparece la respuesta que Sony buscaba. Es la final, Carolina del Norte contra Georgetown. En los últimos segundos, Michael Jordan anota el tiro del campeonato, pero no es el tiro lo que lo atrapa. Millones ya lo han visto, lo que importa está antes. A la mañana siguiente, Sony corre con Rob.
Tengo lo que necesitamos. Le muestra el video, pero no quiere que se fije en el tiro, sino en la jugada previa. El centro parece que va a pasársela a James Worthy, la superestrella, pero lo cubren y el balón va a Jordan. Jordan anota. Sin embargo, si se fijan, esto no fue improvisado. Esa jugada estaba pensada para Jordan desde el inicio.
¿Por qué un entrenador experto diseñaría la jugada decisiva no para la superestrella, sino para un novato? Rebovina el clip. Segundo antes de recibir el pase, Jordan está completamente relajado. Tiene 18 años, está en el campeonato nacional a 3 segundos del tiro más importante de su vida y está tranquilo. Son Michael Jordan va a llegar muy lejos.
le dice a Rob que no quiere fichar a tres jugadores mediocres, quiere gastar todo el presupuesto en uno solo, Michael Jordan quiere crear una línea de zapatos inspirados en él, no solo que los use, sino que lo representen, que sean él. Rob se niega, es demasiado arriesgado. Además, Jordan fue sumamente claro, no quiere venir con Nike.
Hoy parece lógico que Sony quisiera fichar a Michael cuando miramos hacia atrás. Es fácil conectar los puntos y pensar que la respuesta era obvia, pero en ese momento, en medio de todo, no es tan sencillo. Entonces, ¿qué tan claro estaba que Michael iba a romperla en el basket? ¿Qué señales había? Desde pequeño Michael era sumamente atlético.
En la prepa, no solo jugaba basket, también practicaba béisbol, que en ese momento era su favorito, y fútbol americano. Cuando llegó a décimo grado, quería entrar al equipo Var City de Basketbol, la Liga A de la Escuela. Había 15 lugares, 14 fueron para alumnos de Ociavo y 12vo y el único que quedaba se lo dieron a su compañero Leroy Smith, que medía 1.
98, mientras Michael apenas llegaba a 1.75. Así que tuvo que quedarse en el equipo junior. Un año después volvió más preparado y 10 cm más alto. Esta vez sí logró entrar al equipo A. Pronto lo empezaron a invitar a campamentos donde los entrenadores universitarios cazaban talento y ahí Michael ya empezaba a llamar la atención.
era rápido, con buen instinto y muchísima habilidad. Y así fue como la Universidad de Carolina del Norte lo fichó. Al llegar, el entrenador Dean Smith no lo veía como una superestrella ofensiva que iba a meter 30 puntos por partido. Más bien lo veía como un atleta muy talentoso, pero con un juego ofensivo todavía crudo. En una entrevista, Smith dijo, “Michael no fue una estrella instantánea, más bien tenía potencial.
Una de las áreas que necesitaba mejorar era su tiro exterior. El problema era que tenía unas manos tan grandes que en realidad le resultaba más difícil lanzar. Smith casi nunca ponía un novato de titular, pero le dijo a Michael que si defendía bien podía ganarse ese lugar. Jordan se lo tomó muy en serio, entrenó como loco y aprendió las reglas defensivas más rápido que nadie y así terminó arrancando como titular desde el primer partido.
Ese mismo año llegó su momento de fama, la final universitaria contra Georgetown. Quedaban unos segundos y Michael metió el tiro que les dio el campeonato y desde ahí empezó a estar en el radar de todos. Aún así, en las temporadas siguientes, su equipo ya no volvió a ganar el título. En su segundo año se convirtió en el máximo anotador de su universidad con 20 puntos por partido, casi un 50% más que en su primer año, pero eso no significaba que fuera el mejor del país.
Había otros jugadores con estadísticas más impresionantes como Jakimayowan, Sambawi o Patrick Ewing. Así que aunque Jordan era muy bueno, no era indiscutiblemente el mejor. A su alrededor había muchos jugadores de alto nivel. Cuando llegó el draft, lo eligieron en el puesto número tres. Y sí, eso es alto, pero un Pck alto no es garantía.
Hay un montón de casos de jugadores que prometían muchísimo y no llegaron ni cerca de lo que se esperaba. En 2007, por ejemplo, el número uno fue Greg Oden, elegido antes que Kevin Durán. Se suponía que iba a ser una superestrella, pero las lesiones lo frenaron y terminó retirándose a los 28 años. En 2013, el número uno fue Anthony Bennett.
Apenas duró cuatro temporadas en la liga y promedió 4.4 puntos por partido. Y en 2003 el segundo pick Darco Milich, elegido antes que Carmelo Anthony, Chris Botch y Dwayne Wade, pero nunca dio el nivel esperado. Además, cuando Michael fue elegido por los Chicago Bulls, el gerente general Rod Thorn comentó, “Ojalá midiera 2,13, pero no, Jordan no va a darle la vuelta a esta franquicia.
Simplemente no había un centro disponible. ¿Qué podíamos hacer con todo esto? Está claro que Michael pintaba para ser un buen jugador, pero nadie imaginaba que sería tan bueno. La mayoría lo veía con potencial, pero no como alguien que iba a cambiar la historia del deporte. Ante esto, parece que Sony va caro si vio algo que muchos, incluso el gerente general de los Bulls, no alcanzaron a ver.
Howard le advierte a Sony que Michael es un chico de Adidas. Su ropa, sus tenis, todo lo que usa es Adidas. Sony contacta a David Fulk, el agente de Jordan. Fulk le asegura que Michael no querrá reunirse con ellos. Los jugadores de primera no usan zapatos de tercera, pero son insiste, irse con Adidas sería un error.
Desde que murió Adolf, su fundador, la marca va en picada. Falk lo corrige. Le decían Adi, no Adolf. Adidas quiere distanciarlo de su pasado con el Partido Nacional Socialista. En su oficina, Ph le dice a Sony que no pueden gastar todo el presupuesto en un solo jugador. Sony admite que es arriesgado, pero también lo fue cuando Pheld empezó a vender zapatos desde la cajuera de su camioneta y por eso están donde están hoy.
Sony está dispuesto a apostar su carrera por Michael Jordan. Phil empieza a dudar, quizás tenga razón, pero todavía no está seguro. Mientras tanto, Adidas y Cumbers se preparan para intentar firmar a Michael. Sony llama otra vez a Fulk, pero este sigue negándose a darle una reunión, así que toma un vuelo para ver a George Ravelling, entrenador asistente del equipo olímpico de basquetbol.
Recuerda este nombre que será muy importante. Raveling es tacante, ni lo intentes. Jordan odia tanto a Nike que dijo que con cualquiera que le compre un Mercedes rojo 380 SL firmaría un contrato de por vida, excepto Nike. Sony le pregunta por los pares de Michael. ¿Son listos? Responde George. Y quien manda es la mamá.
Sony dice que debería hablar con ella. George le advierte que si lo hace perderá su trabajo. No sé qué me pasa admite Sony. Llevo 20 años haciendo esto y jamás me había sentido así. De regreso en Nike, Sony se cruza con Howard, le dice que quiere ir a ver a los pares de Michael. Howard le advierte que estaría jugando con fuego, pero que cree en él.

Al día siguiente, Rob busca a Sony en su oficina, pero no está. Recibe una llamada de él. Está en Carolina del Norte. Conduce hasta la casa de los Jordan. Se encuentra con James, el padre. Y entonces Deoris, la madre de Michael, sale a la puerta. Sony se presenta al oír que viene de Nike, The Lori se molesta, pregunta si no le habían dicho que no estaban interesados.
Sony comenta que no le gusta aceptar un no como respuesta y cree que su hijo merece estar con alguien que piense igual. Ella lo invita a pasar al jardín. Sony pregunta si Michael está en casa. Ella dice que sí, pero que no lo verá. No es el momento. Antes que nada, Deloris aclara. Michael quiere firmar con Adidas. Convers su segunda opción.
Sony responde que es un error. Le propone una apuesta. puede decirle exactamente cómo serán las reuniones con Adidas y Convers. Si se equivoca, no habrá reunión con Nike, pero si acierta, quiere que al menos lo considere. De Loris no dice nada, pero acepta. Sony empieza por Commerce. Todos llevarán corbatas rojas por los Chicago Bulls.
John O’e llevará sus Rolex. Dirán que Michael tiene algo especial, pero le pide a Deoris que les pregunte qué hace que Michael destaque entre los jugadores que ya tienen. ¿Cómo será diferente? Luego pasa Adidas. Su argumento será que tienen el mejor calzado, que son simple y sencillamente los más cool, pero le pide que les pregunte quién dirige la compañía.
Sony asegura que cuatro personas darán cuatro respuestas diferentes. Ese es el problema con Adidas y será un dolor de cabeza en los próximos años. ¿Y qué le pregunta a usted? Dice Deoris. Pregunta por qué estoy en Wilmington, Carolina del Norte. Ella lo hace y él responde, “Porque creo en su hijo. Creo que es diferente y creo que usted es la única persona que lo sabe.” Ella le agradece y se despide.
De vuelta Nike Fulk llama Sony, furioso, le grita que no puede seguir saltándose sus instrucciones y le advierte, si no logra que toda la empresa se vuelque en Air Jordan y cierre un trato con la familia, va a destruir su carrera y a Nike. El rostro de Sony se ilumina. Aar Jordan le gusta.
Fulk agrega que los Jordan han aceptado una reunión con Nike. Llegarán a Oregon el lunes. Sony está extasiado, pero la emoción no dura. Phil llama a su oficina. Fuiste a casa de los Jordan, agendaste una reunión con ellos. le recuerda que no tiene autorización para hacerlo y que además no tiene luz verde de los ejecutivos para hacerle a Jordan una oferta.
Sony responde que si quieren ganar tienen que gastar. Phil Furioso le recuerda que él es el jefe y que a él le gusta hacer las cosas de forma estratégica y cuidadosa. Sony lo mira y le dice, “Ah, sí, así fue como construiste esta empresa.” Phil se queda callado, porque la verdad no. Nike no nació de un plan calculado, sino de corazonadas como la que Sony está teniendo ahora.
La historia de Nike empieza en 1962. Phil Knight está estudiando una maestría en negocios en Stanford cuando escucha un caso que le llama la atención. Las marcas alemanas de cámaras Siz Icon y Leica, que durante años dominaron el mercado, terminaron siendo desplazadas por las japonesas como Nikon y Canon. Phil que en la universidad corrió en el equipo de atletismo piensa en otra industria dominada por los alemanes, los zapatos deportivos con marcas como Adidas y Puma.
Se pregunta si los japoneses podrían hacer lo mismo ahí. Desde ese momento se obsesiona con la idea de traer tenis japoneses a Estados Unidos. Sin experiencia en el negocio y sin un plan claro, se sube un avión rumbo a Japón. Como cualquier turista empieza a recorrer tiendas hasta que se encuentra una que le fascina. Onitsuka Tiger.
Los tenis son de una calidad impresionante, exactamente lo que estaba buscando. Phil se presenta como distribuidor de calzado y consigue una reunión con el fundador de la empresa. Y para su sorpresa, el dueño acepta. Y así de la nada, Phil se convierte en el distribuidor exclusivo de Onitsuka.
En Estados Unidos le llega su primer pedido, 12 pares de tenis, los vende como puede, desde la cajuela de su coche, yendo de pista en pista de atletismo, pero pronto se da cuenta de que así no va a llegar muy lejos. Entonces, busca ayuda. Piensa en la única persona que sabe más de zapatos que él, su exentrenador de atletismo en la Universidad de Oreg, Bill Bauerman.
Bill prueba los Tiger y queda tan impresionado que de inmediato le propone asociarse. Así, Phil y Bill fundan Blue Ribbon Sports. Cada uno pone $500 y usan todo el dinero para su primer pedido. A $3.33 el par les alcanza para 300 pares. El envío llega en abril y gracias a los contactos de Bill se agota para julio.
En su primer año, BRS vende $8,000 en zapatos. Con esas ganancias, Phil empieza a contratar vendedores y al año siguiente las ventas suben a $20,000 y poco después abren su primera tienda en Santa Mónica. Cada vez que les llega un nuevo paquete de tenis, Bill abre algunos pares para inspeccionarlos, analiza cada detalle y piensa en cómo mejorarlos.
Más amortiguación, materiales más ligeros, cualquier cambio que pueda hacerlos más cómodos y rápidos. Manda sus sugerencias a Japón una y otra vez hasta el punto de que básicamente él es quien está diseñando los modelos de Onitsuka. En 1968, aprovechando las olimpiadas de México, Bill crea el modelo Cortés. Es un éxito absoluto, todos quieren uno.
Esto lleva Blue Rivon Sports al público masivo y al año siguiente vende $300,000 en tenis. Pero justo cuando están en su mejor momento aparece un gran problema. Onitsuka no puede producir al ritmo que ellos venden. La demanda crece, pero la fábrica no da abasto. Phil y Bill saben que si quieren seguir creciendo, no pueden quedarse como simples distribuidores.
Deciden que en cuanto se acabe el contrato con Onitsuka, lanzarán su propia marca. Para no depender de un solo proveedor, arman una red de fábricas en Japón. Así controlan la producción y pueden crecer sin restricciones. Un empleado propone el nombre Nike, la diosa griega de la victoria. Luego Field busca un logo, va a una universidad, encuentra a un estudiante de diseño gráfico, le paga $35 y recibe el famoso Sw.
Lanzan la marca y Nike despega no solo en Estados Unidos, sino también en varios países, aunque siempre dentro de un nicho muy definido, los corredores. Nike era la marca de running. Todas sus campañas, productos y patrocinios giraran en torno a ese mundo. Por un tiempo eso es más que suficiente, pero llega un punto en que necesitan entrar a otros deportes como el basketbol.
El problema es que Nike tiene una imagen muy ligada al atletismo, limpia técnica y eso no encaja con la estética más cool y callejera del basket. Para 1984, donde empieza la película, Cbers domina con el 54% del mercado. Adidas tiene el 29% y Nike apenas el 17. Pero como vamos a ver, todo está a punto de cambiar. Ph le dice que lo pensará, le ordena preparar la presentación para los Jordan, aunque le advierte, si el domingo cambio de opinión se cancela.
Sony admite que si no logran el trato, no sabe cuál será su lugar en la compañía. Phil está de acuerdo. Decidido, Sony se queda a trabajar todo el fin de semana en la presentación. Va con el diseñador de tenis, y le explica lo que necesita. Un zapato único. Los combres son simples, comunes, todos los jugadores usan el mismo modelo, pero él quiere hacer algo diferente.
En lugar de darle al deportista unos tenis de la marca, quiere crear un tenis alrededor del deportista. Que el zapato sea una manifestación física de la persona y no la persona, un simple emblema de la compañía. Pit pregunta, ¿para quién es el calzado? Sony, emocionado responde, MM. Mientras tanto, los Jordans se reúnen con Commerce, les muestran un video genérico sobre la marca, pero lo más importante es que la reunión sucede tal cual Sony le había descrito a Deis, corbatas rojas y Rolex a la vista.
Ella comenta que es muy impresionante. Tienen a los tres mejores jugadores de la liga, Magic Johnson, Larry Bird y Julius Sving. Pero eso significa que para ellos Michael siempre será el número cuatro. Los directivos se ríen. Ella está hablando de Magic y Bird. Claro que deben darles trato preferencial, pero Michael dicen tendrá el honor de ser mencionado en la misma oración que ellos. No hay nada mejor que eso.
En Nike Sony, Rob y trabajan en el diseño del calzado. Sony dice que es demasiado simple, que le falta color. responde que por reglas de la NBA el zapato debe ser 51% blanco. Si no cumple con la regla, la multa es de $5,000 por juego. Entonces Rob propone, “¿Y si lo hacemos todavía más rojo, mucho más rojo, y pagamos las multas?” sería publicidad gratis.
A le encanta y le viene a la mente un nombre, Aar Jordan. Es perfecto. Solo que Sony recuerda que Fulk, el agente de Michael, ya había dicho ese nombre. Pero acuerdan decir que fue idea de Pitt. Rob habla con Sony. Le recuerda que si fracasan cerrarán el departamento y él perderá su trabajo.
Le reprocha que no pensó en los riesgos y que los arrastró a todos con él. Sony responde que hay que arriesgar si quieren ganar, pero Rob le recuerda que tiene una familia que depende de él. Aún así, admite que entiende su visión. Sony se siente mal y dice que al final todo esto es solo por un zapato. Rob lo corrige.
Un zapato solo es un zapato hasta que alguien se mete en él. En ese momento llega Pitt. El calzado está listo. Los tres lo miran maravillados. Es hermoso. En Alemania, los Jordan se reúnen con Adidas. A diferencia de Combers, ahí sí sería su estrella, pero al ver los zapatos, a Deloris le parecen demasiado planos. Pregunta si tienen otros estilos para Michael.
Dicen que sí, pero sin mucha convicción. Entonces hace la pregunta que Sony le dijo, ¿quién toma las decisiones? Uno responde que desde la muerte de Addie ha sido Kete de Loris asiente, pero otro ejecutivo interviene y dice que es un trabajo conjunto. Kete lo regaña en alemán mientras él insiste que todos deciden, tal como Sony predijo.
El domingo Phil Porsche morado a las oficinas de Nike, encuentra a Sony dormido en un sofá. Le da luz verde para hacerle una propuesta a Michael con todo el presupuesto, $250,000. El equipo se reúne para preparar la presentación y finalmente llega el momento. Michael y su familia llegan a las oficinas de Nike.

Deoris le dice a Sony que Michael no quiere estar ahí, pero le prometió que los escucharía. Llegan a la sala de juntas. Rob trata de romper el hielo con los Jordan, pero solo los incomoda. Por fortuna llega Howard. En segundos conecta con el padre de Michael y la tensión se afloja un poco.
Rob finalmente revela el prototipo de Larry Jordan. Michael lo observa con atención. Su padre comenta que es muy colorido, que la NBA tiene reglas sobre eso. Sony responde que lo saben, pero que ellos pagarán las multas. R proyecta el video que prepararon, pero Michael no presta atención, está aburrido. La energía en la sala se desploma.
Están fracasando. Sony lo percibe al instante, decide hablar desde el corazón, desde la misma intuición que lo llevó a viajar a Carolina del Norte. Le dice a Michael que se olvide del zapato, que se olvide del dinero. Va a ganar tanto que eso será irrelevante. Pero hay algo que no se puede comprar, la inmortalidad.
Y eso hay que ganárselo. Él conoce su historia, cómo lo cortaron del equipo en la preparatoria, cómo llegó a la NBA por pura fuerza de voluntad y cómo ganará campeonatos que inspirarán al mundo entero. Está seguro de que los va a ganar y de que la gente lo va a admirar y elevar a un nivel casi mítico. Pero la fama sigue siempre el mismo patrón.
Después de que llegue a la cima, lo van a destruir, lo van a criticar, humillar y traicionar. Y en esos momentos, cuando el mundo le dé la espalda, será su capacidad de levantarse lo que lo hará eterno. No los puntos que anote, no los trofeos, sino la manera en que enfrente las derrotas, las pérdidas y las críticas.
Ahí es donde se forja el verdadero legado. Ese es el Michael Jordan que Nike quiere representar. No solo el que gana, sino el que nunca se rinde. Aclara que no es ingenuo. Sabe que Michael no los necesita a ellos para darle sentido a su vida, pero ellos sí necesitan a Michael para darle sentido a la suya.
Para al final lo que todos quieren es tocar la grandeza. La historia de Michael los va a inspirar a volar y ese zapato será la forma de que sientan que también pueden hacerlo, porque un zapato es solo un zapato hasta que alguien se mete en él. El discurso de Sonic conmueve a todos. La familia Jordan agradece y se despide. El equipo está emocionado, sienten que han ganado.
Solo queda esperar la llamada. Los días pasan y nada, hasta que Howard le marca a Sony con malas noticias. Adidas igualó la oferta. Aquí vamos a hacer una pausa. Vamos a mantener tantito el suspenso para ver qué de todo esto sí pasó en la vida real y qué tanto es invento de la película.
Para empezar, sí es cierto que Michael Jordan no quería saber nada de Nike. En una entrevista confesó que antes de firmar con ellos nunca había usado un par. En la cancha jugaba con Conbers, fuera de ella usaba Adidas. A su agente le había dicho enfáticamente que no quería escuchar nada sobre Nike. Sobre Sony Bacaro, la película lo pinta como si fuera el responsable absoluto del trato, el que tuvo la idea, el que ignoró las críticas, el que fue personalmente a visitar la familia de Michael y el que al final da un discurso que podría ser el que inclina la
balanza. Sin embargo, Field Knight lo ve distinto, muy distinto. En una ocasión dijo, “El fichaje de Michael Jordan, ya sabes, el éxito tiene 1000 padres y el fracaso es huérfano. Mucha gente quiere llevarse el crédito, sobre todo Sony va caro. Sony ayudó, pero no fue el MVP de ese proceso.
” El propio Michael Jordan también lo ha dicho. A Sony le gusta llevarse el crédito, pero en realidad no fue él. Según Michael, sí, Sony fue quien propuso hacerle una oferta, pero él no estaba interesado. Entonces, Sony recurrió a George Ravelling, el entrenador del equipo olímpico que vimos al inicio de la película, para que lo ayudara a convencerlo.
Y como Michael confiaba mucho en George, aceptó reunirse con Nike. Una vez ahí, no fue Sony quien más lo impresionó, sino Rob Stresser y Phel. No obstante, Sony ha peleado esta versión de los hechos y cito, “Field Knight miente, Michael miente más que Field y Ravelling está loco. Los tres necesitan destruirme para poder vivir felices.
” Y aquí viene algo curioso. En 1991, Nike despidió a Sony por razones que nunca se hicieron públicas. Poco después, él se fue a trabajar a Adidas, donde ya estaban Straser y Moicamente todo el equipo original terminó fuera de Nike. Entonces, ¿quién está diciendo la verdad? Tal vez nos ayude la opinión de Peter Moore, el diseñador del Air Jordan, alguien que no estaba peleando por llevarse el crédito.
Moore ha dicho, “La verdad está muy cerca de Sony, esto es muy típico de Nike. Cada persona te cuenta una versión distinta.” Y añade, “Fi Knight tiene la mitad de razón. Strasser sí fue clave en el trato. Él decidió que Nike necesitaba un icono del basket. Se dio cuenta de que no estábamos logrando nada en ese deporte y buscó a Sony, que le recomendó al chico de Carolina del Norte.
Sony fue el primero en hablar con Michael y le explicó lo importante que sería para una empresa como Nike. En la primera reunión con Michael y su familia fueron Sony y Rob quienes los conquistaron. Lo digo con honestidad, sin Sony no habría Aar Jordan. Nike nunca lo habría firmado y probablemente ni siquiera lo habría intentado.
Seguramente se habrían ido con Patrick Ewing de Georgetown. ¿Tú qué opinas de todo esto? ¿A quién le crees su versión de la historia? Sony pierde la fe. Corrió el mayor riesgo de su carrera y perdió. De pronto suena el teléfono. Es de Loris. Está seguro de que le dirá que se decidieron por Adidas, pero no. Ella anuncia que están dispuestos a aceptar los $250,000 de Nike.
Sony festeja, no puede creerlo, pero ella lo detiene. Eso no es todo. Michael recibirá una parte de las ventas. Sony le responde que eso es imposible, que así no funciona el negocio. Pero Deoris insiste. Si Michael hace lo que ella cree que hará, lo que Sony cree que hará y lo que el propio Michael sabe que hará, entonces no será Nike ni la NBA quienes promocionen a su hijo, sino él quien los promocione a ellos.
Y en ese caso merece un porcentaje. Ustedes comen, nosotros comemos. Es todo lo que pido. Sabe que el negocio no funciona así, que no está hecho para ser justo, pero de vez en cuando aparece alguien tan extraordinario que obliga a cambiar las reglas porque sabe lo que vale. Sony replica o su madre lo sabe. Deloris pregunta, “Tú dime, ¿soy yo la que cree en Michael o soy solo un reflejo sano de quién es él y de lo que cree sobre sí mismo?” Repite sus condiciones.
$250,000, un Mercedes-Benz y un porcentaje de las ventas de todos los Air Jordan presentes y futuros. Un zapato es un zapato hasta que mi hijo lo porta. Cabisbajo. Sony va con Pheld y le cuenta las condiciones. Para su sorpresa, Phield responde, si tienes razón sobre este chico, será lo mejor que le pase a la empresa.
Valdrá cada centavo. Hagámoslo. Sony no pierde un segundo y llama The Loris. Aceptamos todos sus términos. Ella suspira, le agradece y ahora sí le pasa el teléfono a Michael. Bienvenido a Nike, le dice Sony. Minutos después, Sony entra al departamento de basket y grita, tenemos a Michael Jordan. Todos brincan de alegría. Lo lograron. Sony lo logró.
Después de múltiples negociaciones, en 1985 sale el Air Jordan 1. Nike esperaba vender 3 millones dó pero en cuanto Michael pisa las canchas de la NBA, queda claro que él es algo nunca antes visto. Estadios que antes estaban medio vacíos empiezan a llenarse hasta reventar. Michael se convierte en un fenómeno nacional y las ventas se disparan.
En menos de un año superan los 160 millones de dólar. Desde entonces, Nike no ha parado de lanzar nuevos modelos. Her Jordan dejó de ser solo una línea de zapatos para convertirse en una marca independiente dentro de la empresa. Hoy es un gigante. Solo en 2023, Jordan Brand facturó 6.6,000 6000 millones de dólares alrededor del 13% de todas las ventas de Nike.
Con Michael llevándose el 5% de esas ventas, estamos hablando de 330 millones de dólares en un solo año. El trato de Nike Jordan fue histórico, no solo por las ventas, sino porque marcó un antes y un después en la manera de hacer negocios. Antes el atleta recibía un pago fijo, ponía la cara y aunque su nombre o imagen disparara ventas millonarias, no participaba proporcionalmente en esas ganancias.
Gracias a la insistencia de Deloris se creó un esquema en el que las ganancias estuvieran alineadas. Si la marca gana, el atleta gana. Como ella dijo, ustedes comen, nosotros comemos. Y vaya que funcionó, fue beneficioso para todos. Y aunque esta historia ocurrió en un mundo de figuras famosas y contratos millonarios, la elección aplica para cualquiera, porque al final todos hemos vivido algo parecido.
Que te pidan quedarte más horas sin pagarlas, que te den responsabilidades de un puesto más alto, sin el sueldo que va con eso. Situaciones en las que aportas un valor real, pero no recibes una compensación proporcional. En muchos países latinoamericanos esto es casi la norma, pedirte más sin darte más. Y justo ahí está el punto.
El sistema no es justo y no va a cambiar por sí solo. Claro, no siempre es tan simple como levantar la mano. Hay reglas, jerarquías y jefes que quizá no quieren escuchar, pero creo que vale la pena intentarlo, reconocer tu valor, ponerlo sobre la mesa y abrir la conversación para que tu esfuerzo se compense de forma justa.
Eso sí, igual que en el caso de Michael, no se trata de pedir por pedir, sino de tener algo real que aportar. No basta con creer que vales mucho, hay que demostrarlo. Y cuando lo haces, entonces sí puedes negociar lo que mereces. Michael Jordan terminó convirtiéndose en el mejor jugador de basket de todos los tiempos y gracias a que su madre supo negociar lo justo, logró asegurarse de que lo recompensaran como la pieza clave que fue para el éxito de Nike.
Muchas gracias por llegar hasta el final de este video. Recuerda que si no te has suscrito a mi canal, lo puedes hacer en este momento y me ayudarías muchísimo. y tú y yo nos vemos en el próximo
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