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El niño de 40 MILLONES: la guerra que destruyó a Maribel Guardia

El niño de 40 MILLONES: la guerra que destruyó a Maribel Guardia

A los 27 años, Julián Figueroa veía serpientes que no existían mientras su hijo de cinco lloraba en la misma habitación. Serpientes en las paredes, serpientes en el piso, serpientes arrastrándose hacia él mientras sudaba, temblaba y gritaba. Minutos después bajó las escaleras y preguntó  dónde estaban su esposa y su hijo.

 Los acababa de ver, no los recordaba. Su cerebro había borrado los últimos minutos de su vida. Esa misma noche murió. No le hicieron autopsia,  lo cremaron en horas. Y cuando Imelda entró a la habitación donde encontró el cuerpo, el olor se le quedó grabado para siempre. Sus palabras exactas. Es un olor que se queda impregnado para siempre. Así yo recuerdo ese olor.

 Es muy feo. Pero lo que vino después fue peor que encontrar a tu esposo muerto. Su suegra le quitó a su hijo. 38 días. Eso es lo que Maribel Guardia mantuvo a Imelda separada del niño. Usó a un fiscal que semanas después fue destituido por corrupción. Lam  acusó de drogadicta en televisión nacional.

 El examen antidoping de Imelda salió negativo para todas las sustancias. La acusó de acostarse con hombres frente al niño. Nunca presentó una sola prueba. Y cada vez que  le preguntaban por qué, Maribel respondía lo mismo. Todo por el niño. 40 millones de dólares. Eso vale la herencia de Joan Sebastian. Y hay un documento en una corte de Texas donde el esposo de Maribel, un hombre sin una gota de sangre Figueroa, aparece listado como heredero.

 Todo por el niño o todo por los 40 millones. Hoy vas a descubrir cuatro cosas que cambian todo. Primero, lo que un médico forense dijo que significan las serpientes  antes de un infarto a los 27 años. Una palabra, abstinencia. Segundo, el documento de  Texas, donde aparece Marco Chacón en la lista de herederos de una fortuna que no le corresponde.

Tercero, la confesión donde Maribel admitió que su hijo era adicto, destrozando la versión oficial que la familia había sostenido durante años. Y cuarto, cómo pasó de tener custodia total a tener orden de restricción. Dos meses de controlarlo todo a no poder ni verlo. Quédate hasta el final. Lo que viene es lo que más han intentado borrar.

 Para entender por qué Julián terminó viendo serpientes a los 27 años, necesitas conocer a los dos monstruos que lo criaron. 1992, Maribel Guardia se casa con Joan Sebastián. Ella,  la mujer más bella de Costa Rica. Él, el rey del jaripeo. Ella tenía  32 años, él 41 y una reputación de mujeriego que todo México conocía.

Joan Sebastián no escondía sus infidelidades, las admitía en entrevistas, las cantaba en sus canciones, las vivía sinvergüenza. Maribel creyó que con ella sería diferente. Error. En 1995 nace Julián. En 1996,  Maribel descubre que Joan se acuesta con Arlet Terán, una actriz de  19 años.

 Se entera viendo Ventaneando en televisión nacional frente a millones de mexicanos. 1992. Camina al altar. 1996.  Saca la ropa de Joan por la ventana. 4 años de la ilusión al derrumbe. Guarda a este patrón de Joan Sebastián. Su incapacidad para serle fiel a nadie, su manera de destruir a las personas que decía amar.

 Ese patrón se repitió en su hijo. El divorcio dejó a Julián atrapado entre dos mundos. Por un lado,  Joan Sebastián, padre famoso, padre ausente, ocho hijos con diferentes mujeres. Julián era uno más en esa lista. Por el otro, Maribel, madre presente, madre controladora, sobre protección asfixiante que compensaba la ausencia del padre.

Julián creció en una mansión donde Maribel controlaba todo, sus amistades, sus horarios, sus decisiones. No había nada en su vida que ella no supervisara. El resultado, un joven frágil, inseguro, incapaz de tomar decisiones por sí mismo. A los 20 años ya tenía problemas serios con el alcohol.

 Pero lo que pasó después fue peor. En 2015, cuando Julián tenía 20 años, entró a Oceánica. Si no conoces ese nombre, Oceánica es la clínica de rehabilitación más famosa de México. Por ahí han pasado celebridades, políticos, empresarios, gente con dinero que puede pagar tratamientos que cuestan cientos de miles de pesos. La razón oficial por la que Julián entró a Oceánica fue alcoholismo.

Bebía demasiado desde muy joven, sin control. La familia lo internó para que se rehabilitara. Pero alguien que estuvo ahí con él cuenta una  historia muy diferente. Fofo Márquez, el influencer  millonario, que años después sería arrestado por golpear brutalmente a una mujer en un estacionamiento, coincidió con Julián en oceánica.

Estuvieron en rehabilitación juntos. compartieron terapias, comidas, confesiones. En un  video de TikTok que acumuló más de 2 millones de vistas, Fofo dijo algo que nadie en la familia Figueroa Guardia se atrevía a decir. Yo lo conocí en Oceánica de recuperación. Él era adicto a, ya saben, no se puede decir aquí en TikTok.

 Lo que no se puede decir en TikTok, lo que el algoritmo censura, lo que Fofo Márquez insinuó sin poder nombrar, son sustancias que se inhalan,  sustancias en polvo que entran por la nariz. Recuerda, esto, es crucial para entender  cómo murió Julián. Ese mismo año 2015, Joan Sebastián murió de cáncer. Tenía 64 años.

 Había luchado contra la enfermedad durante años, entrando y saliendo de hospitales, sometiéndose a tratamientos  agotadores, aferrándose a la vida con las uñas. Finalmente, el cáncer ganó. Pero antes de morir, Joan Sebastián cometió el error más grande que puede cometer un hombre rico con ocho hijos de diferentes madres, con propiedades en dos países, con regalías de casi 1000 canciones generando dinero cada mes.

 Murió sin testamento, sin un documento legal que dijera quién se quedaba con qué, sin instrucciones claras sobre cómo dividir su fortuna. sin ninguna protección para sus hijos más pequeños. 51 propiedades en diferentes estados de México. Casi 1000 canciones registradas que generan regalías cada vez que suenan en la radio, en Spotify, en una cantina de  pueblo.

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