El CHEQUE de 10 MILLONES que LEBRON JAMES RECHAZÓ | LeBron James
LeBron tenía un cheque de 10 millones de dólares en su mano. Tenía 18 años. Su familia no tenía casa ni dinero para comprar comida y aún así lo rechazó. No porque no lo necesitara, sino porque aceptarlo significaba firmar con Reebook. Y él quería estar donde estaba Michael Jordan en Nike. Ese fue el primer precio que pagó por perseguir la grandeza de Jordan.
Pero definitivamente no fue el último, porque en su camino hacia la cima, LeBron tomó decisiones que lo convirtieron en leyenda y otras que hicieron que todo un país rodeara. Hoy vamos a desmenuzar al hombre detrás del mito, desde las finales donde la presión lo paralizó hasta las jugadas que parecían romper las leyes de la física.
Esta es la historia de cómo se forja una leyenda y claro, no podemos evitar la pregunta que divide al mundo. ¿Quién es el verdadero Gatordan o James? Para entenderlo tenemos que ir a Akron, Ohio, en los 1980, una ciudad llena de pobreza, violencia y muy pocas oportunidades. Ahí está Gloria James, embarazada con solo 16 años y sin el apoyo de su pareja.
En esas condiciones, en diciembre de 1984 da a luz a LeBron Raymond James. Su madre Freda, los acoge, pero la situación es inestable cuando Gloria empieza una relación con Eddie Jackson, un hombre con problemas con la policía. En Navidad, Gloria compra un regalo a su hijo intentando darle un momento feliz. Sin embargo, esa misma noche Freda muere de un ataque al corazón, lo que deja el pequeño James sin su madre y sin apoyo económico.
Aún así, decide regalarle un último momento de normalidad. no le dice nada sobre la muerte de Freda y en cambio le entrega su regalo, una pequeña canasta y una pelota de basket. A partir de entonces, la vida se vuelve muy difícil. Pobreza, cortes de electricidad y finalmente la demolición de la casa de Freda, lo que obliga a Gloria y a LeBron a vivir de casa en casa.
Mientras tanto, Eddie Jackson, quien parecía una figura paterna, también desaparece. Pero claro que no para siempre. Cuando el futuro de LeBron empiece a verse distinto, Eddie va a regresar. Mientras tanto, Gloria trabaja sin parar para sacar a su hijo adelante, tanto que LeBron pasa días sin verla quedándose solo en casas ajenas.
Años después contaría como esas noches lo marcaron. En el vecindario se escuchaban gritos, disparos y sirenas. Le daba miedo, pero sin nadie a quien acudir aprendió a bloquear lo que lo rodeaba y a valerse por sí mismo. Aún así, la soledad de pesa. Comienza a preguntarse quién era su padre y por qué se fue.
Un pensamiento que se queda rondándole la cabeza. Un día, mientras LeBron juega con otros niños del barrio, el entrenador infantil Bruce Kker lo ve correr y queda impresionado por su velocidad. Es asombroso para un niño de su edad, quiere sumarlo a su equipo, pero cuando habla con Gloria, ella se niega. No tiene coche para llevarlo a entrenar, no puede pagar el uniforme y tampoco le cree que su hijo tímido y callado puede destacar en un deporte tan físico.
Y bueno, te adelanto un poco para que te des una idea de lo equivocada que estaba. Y aquí pasa algo importante. Kelker entiende que LeBron tiene mucho potencial, pero también un contexto muy complicado. Comprende que quizá lo que ese niño necesita es una oportunidad, así que decide dársela. Se compromete a pasar por él todos los días y a cubrir cualquier costo que surja, confiando en que tal vez tenga futuro en esto.
En su primer partido de fútbol americano, LeBron sorprende a todos, recibe el balón, corre 80 yardas y anota. Durante temporada termina con 17 touchdowns. Para los entrenadores queda claro que está muy por encima del resto. Entiende las jugadas al instante mientras los demás necesitan repetirlas muchas veces. Pero también empiezan a notar otra cosa.
LeBron llega con hambre. Se ha mudado varias veces en pocos meses y acumula más de 100 faltas a la escuela porque su mamá muchas veces no puede llevarlo. Y aquí vuelve a ocurrir algo decisivo. Uno de los entrenadores, Frank Walker, le propone a Gloria que LeBron se quede con su familia por un tiempo mientras ella logra acomodar su situación.
A Gloria no le encanta la idea de separarse de su hijo, pero entiende que en ese momento puede ser lo mejor para ambos y acepta. En quinto de primaria, LeBron empieza a vivir con la familia Walker en los Suburbios, donde comparte cuarto con Frankie Jor, con quien se vuelve muy cercano. Los Walkers son amables, pero estrictos.
Algo nuevo para él, aunque justo la estabilidad que necesita. Pronto se vuelve uno de los estudiantes más disciplinados y su talento en el fútbol americano empieza a llamar la atención, incluso en el periódico local. Un día, Frank lo invita a jugar basket y nota su habilidad natural. Lo anima a unirse al equipo escolar y desde entonces el basket empieza a ocupar un lugar cada vez más importante en su vida.
Y con ese nuevo interés también llega un nuevo ídolo, Michael Jordan. Cada vez que puede, LeBron enciende la televisión para verlo jugar, memoriza sus movimientos, compra sus tenis y se imagina a sí mismo protagonizando uno de sus comerciales icónicos. La admiración es tal que cuando le toca elegir número en el basket, no lo duda, escoge el 23.
Años después, LeBron diría, “Michael Jordan era algo así como un dios. Era ese ángel enviado del cielo. Yo, de alguna manera lo usé para ayudarme a atravesar algunos de los días más oscuros que tuve.” La gente dice, “Bueno, solo tenías 9 años, pero hay muchos días oscuros cuando creces de la forma en la que yo crecí.
” Me hacía sentir que podía salir de esa situación. Poco a poco, entre la vida con los Walker, el basket y la inspiración de Jordan, LeBron empieza a sentirse más tranquilo. Sin embargo, hay algo que sigue pesándole, la ausencia de su padre. Una y otra vez hace la misma pregunta, ¿por qué no me quiso? Hasta que una tarde se topa con un episodio del príncipe del rap en Bell Air.
En este Will vive con su tío Phil, muy parecido a como Lebron vive con Frank. Sin embargo, después de años desaparecido, Lou, el papá de Will, regresa y le promete que ahora sí quiere hacerse cargo de él, que quiere llevárselo a vivir juntos. Will se ilusiona, hace su maleta, se prepara para irse, pero el día en que supuestamente van a partir, su papá nunca llega, lo abandona otra vez.
El tío Phil intenta consolarlo, pero Will fingiendo que no le duele, dice, “No es como si voy a estar todas las noches preguntándole a mi mamá, ¿cuándo va a volver mi papá? ¿Quién lo necesita?” Ni siquiera estuvo ahí para enseñarme a meter mi primera canasta. Cuando LeBron escucha eso, piensa que Will está contando su vida.
Entonces Will continúa, “¿Sabes qué, tío Phil? Voy a conseguir un gran trabajo sin él. Me voy a casar con una mujer increíble. Voy a tener muchos hijos y voy a ser un mejor padre de lo que él jamás fue, porque no hay nada que él pudiera enseñarme sobre cómo amar a mis hijos. Ahí algo hace click.
En LeBron, entiende que no puede cambiar lo que le faltó, pero sí decidir qué va a construir. Y a partir de ese momento se promete exactamente eso, romper el ciclo y crear una vida y una familia mucho mejor que la que su padre le dejó. Después de ese episodio, Lebrón y Frank comienzan a encariñarse más. Todas las tardes lo recoge en la escuela, se lo lleva a jugar básquet y sin hacerlo de forma consciente hace algo clave para LeBron.
Cree en él. Le dice que tiene talento, que puede llegar muy lejos, que incluso podría ser presidente del país si así se lo propone. Con ese tipo de comentarios, LeBron empieza a construir una seguridad que nunca antes había tenido. Años más tarde, LeBron lo resumiría así. Frank nunca ha recibido el reconocimiento que merece, pero fue el primero en darme un balón de basket y el primero en mostrar un interés real por mí.
Sin embargo, después de un año de vivir con Frank, Gloria finalmente está en condiciones para recibir a su hijo de vuelta, por lo que LeBron regresa a vivir con su madre. Aún así, Frank sigue muy pendiente de él. De hecho, es quien lo pone en contacto con Drew Joyce I, un entrenador de basket que dirige a un equipo juvenil dentro del circuito AAU, una de las competencias más fuertes a nivel juvenil en Estados Unidos.
En cuanto Drew lo ve jugar, queda impresionado. LeBron es bueno defendiendo y entiende el juego como pocos niños de su edad. Así, LeBron entra a los Acron Shooting Stars. Aquí vale la pena detenernos un momento porque cuando escuchamos sobre las habilidades innatas de LeBron, como su manejo del balón o su lectura del juego, sería fácil pensar que estaba destinado a llegar a la NBA.
Sin embargo, si observamos su historia más de cerca, ese no parece ser el caso. En realidad, LeBron siempre tuvo esas habilidades, pero el talento estaba escondido en un barrio donde nadie lo estaba buscando, hasta que casi por casualidad Bruce Kelker apareció y lo notó. Y no solo lo vio, sino que decidió involucrarse. Se ofreció a llevarlo a entrenar todos los días y a cubrir cualquier gasto que hiciera falta.
O sea, que sin Kelker probablemente habría pasado desapercibido. Más adelante ocurrió algo parecido. Cuando LeBron empezaba a destacar en el fútbol americano, su vida fuera del campo era un caos. Tenía hambre, no sabía dónde dormiría y no tenía un adulto que lo guiara. En esas condiciones, su mente estaba más enfocada en sobrevivir que en competir.
Y ahí fue cuando entró Frank Walker. Lo recibió en su casa, le dio comida, rutina y estabilidad. Y gracias a eso, LeBron pudo concentrarse en entrenar. Además, Frank fue quien lo introdujo al basket abriéndole una puerta que antes ni siquiera había considerado. Una vez más, si te fijas, el talento estaba ahí, pero necesitaba apoyo para poder crecer.
Y entonces apareció el siguiente eslabón en la cadena, Drew Joy Segi, el entrenador que lo va a empujar a mejorar todavía más. A partir de ahí, el patrón se va a repetir. Con los años, LeBron se irá cruzando con adultos, compañeros y mentores que irán puliendo distintas partes de su carácter y de su juego, cada uno aportando algo diferente y colocando una pieza más en el rompecabezas.
Y claro, el talento de LeBron estaba ahí desde chico, eso nadie lo discute, pero si quitamos a Kelker, si quitamos a Frank, si quitamos a Drew, ¿qué queda? Un niño con habilidades extraordinarias que posiblemente, como muchos otros niños de su entorno, jamás habría tenido el escenario para mostrarlas.
Por eso a mí me gusta ver la historia de LeBron más que la de un individuo excepcional. Me gusta verla como la historia de como una comunidad poco a poco fue ayudando a construir una leyenda. Y cuando lo veamos entrar a la NBA, esa idea de que las leyendas no se forman solas se va a volver todavía más clara. Con esto en mente, un día Dru consejo.
Lebrón, si compartes el balón, todos van a querer jugar contigo. Para un niño que había pasado gran parte de su vida sintiéndose solo, esa frase lo marca. Pronto se convierte en el mejor dando pases de la Liga Juvenil de Acron. Con los Shooting Stars empieza a viajar a otros estados para competir contra rivales más fuertes, lo que hace que su nivel suba rápidamente.
En esos viajes se va formando algo más. LeBron se vuelve muy cercano a tres de sus compañeros, Sean Cotton, Willy McGee y Drew Joyce tercero. El hijo el entrenador. Pronto se entienden casi sin hablar y juegan tan bien que medios locales les ponen un apodo, los fabulosos cuatro o simplemente los FB for.
A partir de ahí empiezan a dominar torneos regionales en Ohio y poco después llegan hasta la final del campeonato nacional en South Lake City. Para este torneo, por primera vez, viajan en avión y se hospedan en un hotel, algo que para LeBron es algo completamente nuevo. Ahí entiende que el basket, además de ser un juego, puede ser una puerta a una vida que de otra forma nunca habría conocido.
Cuando regresan a clases, la maestra les pide que escriban en una tarjeta tres cosas que quieren ser cuando crezcan. Y LeBron escribe: “Jugador de la NBA, jugador de la NBA y jugador de la NBA.” Para su buena suerte, en los meses siguientes, Le Bron pega un estirón impresionante. A los 14 años ya mide cerca de 1.9 m.
Con ese físico empieza a clavar el balón con facilidad y los shooting stores se vuelven casi imposibles de vencer. Una vez más llegan a un torneo nacional, pero esta vez gracias al nivel de LeBron, alcanzan la final. Ahí se enfrentan un equipo del sur de California, un grupo que viene de ganar el campeonato nacional 3 años consecutivos.
Arranca el partido y los shooting stars se ven superados. Al medio tiempo pierden 4530. En la segunda mitad reaccionan LeBron tome el control y ataque el aro hasta reducir la diferencia a 6864 con un minuto por jugar. Anota una colada y quedan a solo dos puntos, pero restan 4 segundos. Tras un tiempo fuera, el plan es claro, darle el balón a LeBron para el tiro final.
Recibe, supera dos defensores, cruza media cancha y presionado por un tercero lanza un triple larguísimo. El balón parece entrar, pero sale justo cuando suena la chicharra. pierden 68 a 66. El regreso a Acron es largo y silencioso. Drew piensa que quizás fue la última vez que entrenó a los FOR, ya que pronto cada uno entrará a una preparatoria distinta.
Pero los chicos ya tienen otro plan, ir todos a la misma escuela para seguir jugando juntos. La decisión es clave si quieren llegar lejos en el basket. Muchos en Acron esperan que elijan Buchtel High School por su gran tradición en el deporte, pero el entrenador de Buchtel descarta a Drew Joyce tercero por su estatura, así que los amigos buscan otra opción.
Así aparece St. Vincent Sa St. Mary. Esta es una escuela católica mayormente blanca, pero aquí el entrenador Kid Dumron sí reconoce el talento de todos. Así los Ford toman la decisión de irse juntos a Saint Benson. En ese momento, LeBron no lo dimensiona, pero mantenerse unido a sus amigos va a terminar siendo clave para su futuro.
Sin embargo, no todos ven el cambio como algo positivo. Para muchos dentro de la comunidad afroamericana, la decisión de irse a Sa. Vincent se siente como una traición, como si le hubieran dado la espalda a Buchtel y a todo lo que representa. Esta es la primera vez que LeBron siente a su propia comunidad en su contra, pero definitivamente no será la última.
Al llegar a Saint Bensen, el entrenador DBR pone a los novatos a jugar uno contra uno contra los mejores del equipo para ver de qué están hechos. Por puro azar a LeBron le toca enfrentarse al más difícil, el asistente del entrenador Steve Colp. Colp empieza a provocarlo, bota el balón frente a él retándolo a que intente robárselo. LeBron se lanza.
En ese momento, Colp cambia el drible de mano, acelera hacia la canasta y anota. LeBron pierde el equilibrio y termina sentado en el suelo y claro, sus compañeros estarían en risas. En la siguiente posesión, Col piensa que LeBron avergonzado va a jugar más conservador, pero no. LeBron lo presiona todavía más y lo reta a repetir el movimiento.
C lo hace y LeBron vuelve a fallar. Y luego otra vez y otra, pero no se echa para atrás. Sigue intentándolo ajustando hasta que por fin logra quitarle el balón. Al término del entrenamiento, Colp le dice a Dbro, “Ese chico va a ser algo fuera de serie.” Dbrot coincide por completo. Está convencido de que LeBron tiene ese factor X, una mezcla poco común de talento natural y ambición interna que no se enseña ni se entrena.
Además, hay otro que también detecta ese potencial. Maverick Carter, el capitán del equipo, 4 años mayor que LeBron. Desde el inicio entiende que ese novato no va a tardar en superarlo, pero en lugar de ponerse celoso, decide enseñarle todo lo que sabe y ayudarlo a crecer. Sin saberlo, esa decisión cambia el rumbo de su vida y más adelante vas a ver por qué. En el primer juego oficial en St.
Vincent, LeBron es el único novato que sale como titular. Para cuando termina la temporada regular, ya promedia más puntos por partido que cualquier otro jugador del equipo. Con ese ritmo, Saint B llega a la final. estatal y la gana. Y aunque el foco está sobre LeBron, él tiene claro que no llegó al trofeo solo.
Gran parte del éxito tiene que ver con que sus amigos, los Fatf, también juegan a un nivel altísimo. Se conocen desde hace años. Saben dónde va a estar cada uno en la cancha sin siquiera mirarse. Gracias a esa conexión, LeBron puede jugar con más confianza y libertad. Así, una vez más es el grupo a su alrededor el que impulsa su crecimiento y ayuda a que su nombre empiece a sonar cada vez más fuerte.
De hecho, hasta el día de hoy LeBron insiste en que sus amigos fueron fundamentales en su historia. Tanto así que antes de hacer una película sobre su propia vida, produjo un documental More Than Game y una película Shooting Stars sobre ese equipo. Mientras tanto, Gloria reconecta con Eddie Jackson, su exnovio.
Durante los años en que no supieron de él, pasó un tiempo en prisión por vender sustancias. Aún así, Gloria Lord reintegra su vida y también a la de LeBron. Ese verano LeBron pega otro estirón. Con apenas 16 años vuelve a la escuela midiendo 2 m y cerca de los 100 kg. Su nivel de juegos sube todavía más, tanto que gente de otras ciudades de Ohio empieza a viajar solo para verlo jugar en el gimnasio de la prepa.
Al final, Sain B repite el campeonato estatal y él es nombrado Ohio’s Mr. Basketball, el premio que se le da al mejor jugador de preparatoria del estado. Con esos logros recibo una invitación al ABCD Camp, un campamento organizado por Adidas donde se juntan los mejores jugadores juveniles del país frente a reclutadores que buscan a las próximas estrellas de la NBA.
Ahí LeBron es uno de los más observados, pero el gran favorito de la mayoría es Lady Cook de Nueva York, considerado el mejor jugador juvenil del país. Cuando se enfrentan, Cook entra confiado, pero en cuestión de minutos LeBron le clava dos triples y dos clavadas. A lo largo del partido, James deja en evidencia la mayor debilidad de Cook.
Simplemente no puede defender a un jugador con más rapidez y mejor manejo de balón. Cada vez que intenta frenarlo, LeBron ya va un paso adelante. Quedan 6 segundos en el reloj. El equipo de LeBron va perdiendo por un punto. 8382. LeBron recibe el balón, deja atrás a Cook y recorre la cancha botando. Se levanta desde mucho más allá de la línea de tres, se queda suspendido un segundo y lanza el tiro.
Viaja a casi 9 m y entra limpio. Justo cuando suena la bocina, su equipo gana 8583. Los reclutadores se quedan boquiabiertos. Para muchos ahí se acabó la discusión. LeBron es el mejor jugador de su generación. Desde ese momento, todo el mundo del basket empieza a poner los ojos en él, tanto que incluso lo invitan a entrenar en el gimnasio de Michael Jordan, donde conoce la leyenda en persona.
Años después, LeBron diría que fue como conocer a Dios, que en su vida ha habido dos encuentros que lo marcaron para siempre. Uno, conocer a su futura esposa, el otro, conocer a Michael Jordan. Porque si antes ya soñaba con llegar a la NBA, ese encuentro le enciende la convicción de que puede llegar a ser tan grande como Jordan.
Sin embargo, lo que de verdad lanza LeBron al estrellato ocurre cuando Sports Illustrated, la revista deportiva más influyente del país, lo pone en portada con un título enorme, Elegido. ¿El elegido para qué? Para convertirse en la próxima gran figura de la NBA, para ocupar el lugar que dejó Michael Jordan. Desde ese momento, los juegos de Saint B se llenan por completo.
En una ocasión agotan un estadio con 20,000 personas, algo importante para un partido de preparatoria. Incluso jugadores de la NBA como Shaquil O’Ne empiezan a aparecer para verlo. Afuera hay fans pidiendo su autógrafo y chicas gritándole, “¡Te amamos, LeBron!” Todo este reconocimiento le fascina al chico, tanto que decide tatuarse en la espalda el elegido.
En la escuela empiezan a llamarlo el rey y él adopta el apodo con gusto. ¿Qué se siente saber que si no llegas a convertirte en un jugador de nivel salón de la fama, no solo bueno o all Star, sino uno de los mejores, mucha gente dirá que fuiste un fracaso o que estaba sobrevalorado. LeBron se pone algo incómodo.
Aunque responde que él solo está enfocado en mejorar cada día sin preocuparse mucho por el futuro, en su expresión se alcanza a ver que la presión no es tan fácil de ignorar. Mientras tanto, Eddie Jackson, el novio de Gloria, decide aprovechar la situación. Se acerca a un conocido, Joseph March, y le pide un préstamo de $100,000 a cambio de los derechos para hacer un documental sobre LeBron.
El problema es que LeBron ni siquiera está enterado y eso más adelante le va a traer consecuencias. En la cancha, el equipo de LeBron se vuele prácticamente imparable y muchos empiezan a hablar del campeonato como si ya estuviera asegurado, pero justo ahí empieza el problema, porque entre la confianza que se va inflando y la presión de cumplir con expectativas cada vez más altas, algo se desajusta.
Cuando llega el campeonato estatal se enfrentan a un rival igual de fuerte y esta vez no les alcanza. Por primera vez desde que LeBron llegó a St Vincent St. Mary, el equipo pierde, la derrota le pesa, pero también le deja una lección. El ruido de afuera no mete puntos ni gana títulos. Lo único que realmente cuenta es el trabajo diario, mantener los pies en la tierra y seguir mejorando, incluso cuando todos ya te ven en la cima.
Durante el verano las cosas tampoco mejoran. En un partido amistoso, LeBron salta para clavarla cuando un rival lo desbalancea en el aire. LeBron pierde el control y cae el piso directo sobre su muñeca. Se la fractura. Ahora le esperan 8 semanas fuera de las canchas. Sin embargo, ese tiempo lejos del juego termina siendo más importante de lo que parece.
Durante su recuperación se acerca más a Rich Paul, un chico de 21 años que creció con poco, pero con una ambición enorme. Desde que tenía 16, Rich había visto una oportunidad en el mercado de Jerseys Vintage. Empezó vendiéndolas desde la cajuela de su carro y en poco tiempo ya generaba medio millón de dólares al año.
A LeBron le llama la atención esa actitud de Hustler, alguien que entendió que si quería algo distinto tenía que trabajar más que todos y construirlo por su cuenta. Al mismo tiempo también se vuelve más cercano a Randy Mims, otro joven igual de disciplinado. Poco a poco, LeBron, Rich Randy y Mavery Carter forman un grupo muy unido que se hacen llamar Los Cuatro jinetes.
Años después, ese grupo no solo será el círculo íntimo de LeBron, sino la base de su imperio de negocios. Marck se convertirá en el CEO de sus empresas y en el estratega detrás de muchas de sus decisiones más importantes. Rich Paul terminará siendo su agente, negociando algunos de los contratos más grandes en la historia del deporte y Randy se encargará de la logística del día a día, convirtiéndose en su hombre de mayor confianza.
Con el tiempo, LeBron alcanzará el estatus de Billionaire y no se cansará de insistir en que no fue un logro individual, sino el resultado del equipo que construyó con sus amigos. No por nada, su empresa se llama All RR, las iniciales de los cuatro amigos, Lebron, Rich, Maverick y Randy. De hecho, James también les dedica su propia serie documental llamada More than anhlete, donde cuentan el camino que los cuatro han recorrido juntos.
En septiembre de 2002, LeBron entra a su último año de preparatoria y con eso llegan decisiones importantes como elegir entre dar el salto inmediato a la NBA o pasar por la universidad. Con el nivel que ya tiene, opta por irse directo al draft, pero esa decisión arrastra otra. ¿Con qué marca de zapatos va a firmar? Desde el año anterior, Adidas Nike y Reook ya lo estaban buscando.
Incluso Sony Bacaro, el mismo ejecutivo que años antes ayudó a firmar a Michael Jordan con Nike y que ahora trabaja para Adidas, empieza a visitar personalmente a LeBron una y otra vez. En una de esas conversaciones, Sony le pregunta, “¿En qué posición te ves jugando en la NBA?” LeBron no responde con una sola posición.
En lugar de eso, dice, “Si me voy a Atlanta, jugaría de dos. Si voy a Boston, sería tres. Si fuera a Chicago.” Y así continúa. Recorre todos los equipos de la NBA en orden alfabético, explicando dónde encajaría mejor en cada caso. En ese momento, a Sony le queda aún más claro que está frente a un verdadero prodigio del basketbol. Mientras tanto, la tensión alrededor de LeBron no deja de crecer, sobre todo por parte de las chicas.
Gloria le advierte que tenga cuidado, que no todas se le acercarán por las razones correctas, aunque en realidad parece que ella no tiene mucho de qué preocuparse. LeBron ya tiene los ojos puestos en alguien, una porrista de Bch llamada Savann Brinson. La primera vez que la ve le pide su número, pero Sabana se niega. En lugar de eso, anota el número de él y pasan semanas sin que lo llame.
Para LeBron eso significa que si quiere estar con ella, va a tener que esforzarse y eso conecta directo con su espíritu competitivo. Además, el hecho de que ella no corra detrás de él le deja claro que no está impresionada por su fama. La verdad es que Sabana no estaba haciéndosela difícil, simplemente se había olvidado de que tenía su número.
Cuando por fin lo llama, LeBron la invita a uno de sus partidos. Ella llega y se sorprende al ver el estadio lleno de gente que fue solo para verlo jugar a él. Después del partido la lleva a cenar a Apple Pode. Poco tiempo después ya son pareja oficial y más de dos décadas después siguen juntos. Cuando se acerca el cumpleaños número 18 de LeBron, Gloria quiere regalarle algo especial.
Una Homer completamente equipada con pantallas de televisión, PlayStation 2, reproductor de DVD, sistema de sonido, asientos de piel y hasta logos de King James. El detalle es que todo esto cuesta $80,000. A pesar que los medios ya presentan a LeBron como la próxima gran estrella de la NBA, la realidad es que los ingresos de la familia no han cambiado.
Aún así, Gloria va al banco y les explica que en cuestión de meses su hijo será la primera selección del draft bajo el convenio de la liga, eso significa un contrato automático de 3 años por 1 millones de dólares. Y como todos los medios, desde Sports Illustrator hasta ESPN respaldan esa proyección, el banco decide aprobar el préstamo de $80,000.
El día de su cumpleaños Loria le entrega la camioneta. LeBron queda fascinado, pero la emoción no dura mucho. Unos días después, la Asociación de Deportes de Preparatorias de Ohio comienza a investigar el caso. Según el reglamento, un atleta Mateur no puede capitalizar su fama recibiendo dinero o regalos de alto valor. Si lo hace, pierde su estatus a Mateu y deja de poder jugar en la liga de preparatoria.
Esa misma tarde, ESPN ya está hablando del tema y la camioneta de LeBron es noticia nacional. En el siguiente partido, todas las miradas están sobre él. La afición rival incluso lleva camisetas que dicen, “Ojalá mi mamá me comprara una Homer.” Con la intención de sacarlo de concentración, pero pasa lo contrario.
LeBron anota 50 puntos y su equipo gana por 30. Tiempo después, el propio LeBron reconoce que quizá habría sido más prudente esperar unos meses antes de aceptar la camioneta, pero también entiende que si hubieran esperado ya no habría sido un regalo, entre comillas, de su mamá. Y es que Gloria nunca había podido darle lujos. Esta era su forma de decir, “Antes de que el mundo te lo dé todo, quiero ser yo quien te dé algo grande.
” Por eso a LeBron le duele tanto que un gesto de amor de su mamá se haya convertido en un escándalo nacional. Al final terminan absolviendo a LeBron. concluyen que no existe ninguna regla que prohibía que una madre le dé un regalo a su hijo. Aún así, a LeBron le empieza a quedar claro que ser él implica vivir bajo más miradas y con mucho menos margen para equivocarse.
Más adelante, una sola decisión suya dividirá al país entero. Poco después, las cosas se complican todavía más. Eddie Jackson vuelve a meterse en problemas y termina en prisión durante 3 años. Aunque Eddie siempre estuvo rodeado de polémica, para LeBron ya se había convertido en una figura constante en su vida.
Tanto así que LeBron decide dedicarle el resto de la temporada. Al final, St Vincent Sa Mary vuelve a ganar el campeonato estatal. Para los que empezaron como los F, ahora F con la llegada de Romeo Travis es el cierre perfecto. LeBron recibe el premio al MVP, pero cuando sube a aceptarlo dice que aunque agradece el reconocimiento, hubo alguien que jugó mejor que él esa noche y le entrega el trofeo a su compañero Corey Jones, quien había sido el segundo máximo anotador y jugó un partido impecable.
En el último acto de su carrera en preparatoria decide compartir el reflector. Con la temporada terminada, LeBron cambia el enfoque. Ahora toca elegir con qué marca firmará su contrato de tenis. La primera reunión formal es con Reebook. El CEO Paul Fireman los recibe y desde el inicio deja claro que si LeBron firma con ellos será el atleta más importante en la historia de la marca.
A diferencia de Nike, donde estaría rodeado de superestrellas, en Reebook sería el rostro principal. Entonces, ponenle ofertas sobre la mesa, 100 millones de dólar por 10 años. En la sala hay un silencio total. Los ojos de Gloria se llenan de lágrimas. Lebrón se queda inmóvil. Viven en una casa subsidiada pagando apenas unos $22 al mes de renta.
Para comprar comida usan estampillas del gobierno y ahora están hablando de 100 millones de dólares. Para dimensionarlo, el contrato más grande que se le había dado a un atleta Mateur hasta ese momento había sido el de Tiger Woods con Nike. 40 millones por 5 años. La oferta de Reook duplica eso y más.
Como si no fuera suficiente, Fireman da un paso más. En ese mismo momento, firma un cheque por millones de dólares a nombre de LeBron James. Es decir, si acepta puede salir de esa puerta ahora mismo siendo 10 veces millonario. A pesar de la emoción, LeBron pide un momento para pensarlo. Gloria no lo puede creer. Para ella no hay nada que pensar.
La oferta supera cualquier expectativa. Aún así, LeBron siente que lo más inteligente es escuchar también a Adidas y a Nike. Entonces, hace algo que muy pocos de 18 años harían. empuja el cheque de regreso. Fireman y su equipo quedan impresionados. Luego viene la reunión con Adidas y Sony Bacaro. Como te contaba, Sony llevaba meses acercándose a LeBron.
En esas conversaciones la había repetido que era un atleta que valía $ millones de dólares. Así que LeBron llega pensando que la oferta será parecida a la de Ribook. A primera vista el contrato parece confirmarlo, pero cuando lo revisan con calma encuentran que el dinero garantizado ronda más bien los 70 m000ones.
El resto depende de regalías y de que LeBron cumpla ciertas metas. No es lo que les había hecho creer. Con eso, la opción de Adidas empieza a desvanecerse. Después toca Nike. LeBron entra a la sala del CEO Field Knight y encuentra todo personalizado con su nombre. Ropa deportiva, batas, toallas, calcetines, balones, mochilas, lentes, hasta su cereal favorito, Fruy Pebbles.
Con los tenis pasa lo mismo. En lugar de bocetos ya tienen un modelo listo para que se lo pruebe. El Zoom Generation One. Inspirado en su Homer. El Sush imita los detalles de la camioneta y los ojales de las agujetas recuerdan las manijas de las puertas. A Gloria le encanta el diseño. Cuando hablan de cifras, Nike ofrece 75 m000ones. Otra vez menos que Ribo.
LeBron entiende que está frente a una decisión enorme. Su corazón está con Nike, es la marca de Michael Jordan, Tiger Woods, Bo Jackson y las grandes figuras de la NBA. Pero en su cabeza no puede ignorar que Reuk está ofreciendo mucho más dinero. Y para complicarlo aún más, Reuk sube la apesta. 115 m00ones por 7 años.
Nike responde y mejora su oferta. 90,000ones por 7 años. En el fondo, LeBron siempre se imaginó en la misma órbita que Michael Jordan, cuya alianza coneig lo convirtió en un icono con un logo propio y comerciales épicos. Pero para llegar ahí tendría que dejar ir 25 millones dó. Después de pensarlo, declara quiero irme con Nike.
Entonces llega el draft de la NBA. El primer Pck es el de Cleveland en Ohio, su casa. La emoción en la ciudad es enorme. Si seleccionan a LeBron parece la historia perfecta, el chico nacido en Ohio tomando las riendas del equipo que representa a su propia gente. Y justo así sucede.
Con la primera selección del draft, los Cleveland Cavaliers eligen a LeBron James. Sin embargo, todo esto tiene un lado menos emocionante. Verás, en ese momento, si un equipo tiene el primer pck del draft, significa que fue el peor de la temporada pasada. Y bueno, esto no es algo tan problemático, pues muchos grandes jugadores han llegado a equipos que venían de temporadas malas.
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El detalle es que Cleveland no solo viene de un mal año, ni siquiera de una mala década. La ciudad lleva desde 1964 sin ganar un campeonato. Y no solo en basket, tampoco en béisbol ni en fútbol americano. Entre la gente se habla de la maldición de los deportes de Cleveland. Así LeBron entra a una ciudad que lo vea él como su salvador.
Entrre tanto, resurge un problema. ¿Recuerdas cuando Eddie Jackson pidió un préstamo de $100,000 a cambio de los derechos para hacer un documental sobre LeBron? El hombre que le prestó el dinero, Joseph Marsh, se cansó de esperar. Justo antes de que comience la temporada de la NBA, demanda a Eddie, a Gloria y a LeBron por incumplimiento de contrato.
Exige , millones de dólares por el documental y otros 5 m000ones por negocios relacionados. LeBron nunca aceptó ese acuerdo, así que legalmente no está obligado a pagar nada. Aún así, para evitar un conflicto mayor y proteger a su madre y a Eddie, decide devolverle a March los $100,000 del préstamo. Entre expectativas, demandas y titulares, la presión empieza a acumularse, pero en lugar de esconderse, LeBron decide enfrentarla públicamente.
Para su primer comercial, con Nike, toma la decisión de lanzarlo el mismo día de su debut en la NBA. El anuncio recrea lo que sería ese primer partido y exagera el miedo que todos creen que podría sentir. En el comercial, LeBron recibe el balón y se queda inmóvil. Desde las gradas escucha al público gritar. Eres un chiste.
Los comentaristas cuestionan si puede manejar la presión. Después de casi un minuto congelado, LeBron mira la cámara, se ríe y arranca hacia la canasta, dejando claro que solo estaba bromeando. Puede con la presión e incluso se ríe de ella. Y lo más cool es que ese comercial parece casi una predicción.
En su debut real en la NBA, el rival solo Sacramento Kings, uno de los equipos más fuertes de la liga en ese momento. Aún así, apenas comienza el partido, LeBron recibe el balón en transición, se mete entre varios defensores y sin mirar lanza un pase bombeado hacia Ricky Davis que lo clava en la canasta.
Para el final del primer cuarto, LeBron ya suma 12 puntos y cuando suena la bocina final acumula 25 puntos, nueve asistencias, seis rebotes y cuatro robos. Algo impresionante para un novato. A pesar de esto, Cleveland pierde. Ese patrón se repetirá una y otra vez. LeBron da su máximo, rompe sus propios récords, pero sigue sin alcanzar para Cleveland.
Parece que llegar al campeonato será mucho más difícil de lo que parecía. Y bueno, aprovechando para dar un breve recordatorio sobre cómo se llega ahí en la NBA, primero está la temporada regular, son 82 partidos a lo largo de varios meses donde cada equipo intenta posicionarse lo mejor posible dentro de su conferencia.
Cleveland compite en la conferencia este, así que debe quedar entre los mejores de ese grupo para avanzar. Si lo logra, entonces vienen los playoffs y aquí es donde todo se pone más intenso. Cada ronda se juega en una serie al mejor de siete partidos. El primero que gane cuatro avanza. Primero está la primera ronda, luego las semifinales de conferencia, después las finales de conferencia y finalmente los campeones del este y del oeste se enfrentan en las finales de la NBA.
Mientras tanto, fuera de la cancha, el fenómeno LeBron no deja de crecer. Nike lanza su primer modelo exclusivo, el Air Zoom Generation, y se agota en días. Tu jersey vende más de 600,000 unidades y genera cerca de 69 millones dó. Pero justo cuando todo parece ir en su vida, llega una noticia.
Sabana está embarazada. Ella tiene 17 años, LeBron 19. Esto definitivamente no estaba en sus planes y claro, se sienten abrumados. Aún así, no lo dudan demasiado. Van a tener al bebé. Incluso con toda esa presión encima, LeBron no se viene abajo, al contrario, juega mejor. cierra la temporada promediando 21 puntos por partido, una cifra que hasta entonces solo habían alcanzado dos novatos en la historia, Oscar Robertson y Michael Jordan.
A nivel individual, su temporada es histórica y eso también se nota en el equipo. Los Cavaliers pasan de 17 victorias la temporada anterior a 35 con LeBron en la cancha. Con ese rendimiento se lleva el premio a novato del año y por ahora cumple casi todo lo que se esperaba de él, casi porque hay algo que sigue pendiente, ganar el campeonato.
Y pronto queda claro que incluso con todo lo que LeBron hace por los Cavaliers, el equipo todavía tiene demasiadas carencias, no les alcanza ni siquiera para entrar a los playoffs. Ahí empieza a sumarse el problema que lo perseguirá durante los siguientes años. Por mucho que LeBron cargue con el equipo, no puede hacerlo solo. Ese verano viaja a Atenas para los Juegos Olímpicos de 2004.
El equipo lo dirige Larry Brown, entrenador de los Pistons, quienes acaban de ganar el campeonato de la NBA. En el roster están Tim Duncan, Alan Iverson, Carlos Booer, Richard Jefferson, Stephan Marbury, Amar Stormer, Carmelo Anthony, Dwayne Wade y claro Lebron. De forma notable, Kobe Bryan no está presente, ya que en ese momento enfrenta un proceso legal extremadamente delicado.
Aún así, la expectativa es que Estados Unidos con jugadores de la NBA debería arasar fácilmente. Por eso, cuando Puerto Rico los aplasta en el primer partido, el público queda en shock. Después logran ganar algunos encuentros, pero vuelven a perder ante Lituania y Argentina. Al final solo les alcanza para la medalla de bronce.
El equipo estadounidense regresa a casa bajo una ola de críticas. La mayoría no señalan a LeBron, que pasó buena parte del torneo en la banca y no precisamente por decisión propia. Las miradas dirigen más bien hacia los veteranos como Tim Duncan y Alan Iverson y hacia el coach Larry Brown por no confiar lo suficiente en los nuevos talentos.
Al regresar de Atenas, la revista GQ decide hacerle un perfil a LeBron y enviarla al periodista Larry Plat. Aunque Plat ya había entrevistado varias estrellas de la NBA, siente que nunca se había topado con alguien como LeBron. A diferencia de, por ejemplo, Alan Iverson, que solía rodearse a duladores y exigía que las entrevistas hubiera champaña de la máscara, aquí el ambiente es distinto.
LeBron y su círculo íntimo, Marick, Rich y Randy, no están ahí para decirle que sí a todo, sino para bromear con él y tratarlo como un amigo más. Además, la única petición especial que LeBron hace para las sesiones que haya Fruy Pebbles, su serial favorito. El ambiente es relajado, pero cuando hablan de basket, Plat nota que León se pone serio.
Explica que una vez que se siente cómodo en la cancha, todo parece ir más lento. A veces siente que ve las jugadas antes de que sucedan, que sabe dónde van a pasar los defensores y sus compañeros, incluso antes de que ellos mismos lo sepan. Plat sale de ahí con la impresión de que LeBron James definitivamente es un prodigio del deporte.
Cuando arranca la nueva temporada, Paul Silas, el coach de los Caps, nota de inmediato un cambio en LeBron. Vuelve con más músculo, el tiro exterior mucho más fino y mayor facilidad para encontrar al compañero abierto. Además, se comunica más en la cancha, por lo que asume un mayor rol de liderazgo. Sillas, con toda su experiencia, reconoce que pocas veces ha visto una evolución tan marcada en tan poco tiempo.
Por eso decide mover a LeBron de posición, de escolta a Alero. En medio de ese ajuste, LeBron se aparta unos días para estar con Sabana por el nacimiento de su hijo. Cuando lo sostiene por primera vez, algo cambia en él. Durante gran parte de su vida había sentido la ausencia de un padre. Ahora le toca ocupar ese lugar.
Con orgullo decide que llevará su nombre, LeBron Raymond James Jr. Poco después canaliza esa motivación en algo más grande y crea la fundación familia LeBron James, enfocada en apoyar a niños de Acron que como él crecieron con oportunidades limitadas. De regreso en la cancha, ya como alero, vuelve a dar otro salto en su juego y sube su promedio a 27 puntos por partido.
El problema es que muchos de sus compañeros no logran seguirle el ritmo ni en ataque ni en defensa. Al final de la temporada, Cleveland vuelve a quedarse fuera de los playoffs. Eso sí, cierran con 42 victorias y 40 derrotas. La primera vez en 7 años que el equipo tiene marca positiva. Además, LeBron recibe su primera invitación al NBA All Star Game, el partido que reúne a los mejores jugadores de la liga.
Por ahora puede que no haya llegado al campeonato, pero los resultados ya se empiezan a ver y la esperanza sobre el elegido sigue viva. Mientras tanto, los Caps cambian de dueño. Dan Gilbert asume el control decidido a armar un equipo competitivo alrededor de LeBron y los cambios no tardan en llegar.
Despide al entrenador Paul Silas y en su lugar llega Mike Brown, el coach asistente de los San Antonio Sports. Gracias a estos cambios, en la siguiente temporada, Triband finalmente logra meterse los playoffs. En la primera ronda se cruzan con los Washington Wizards. LeBron promedia casi 38 puntos por partido y Cleveland se lleva la serie 4 a2.
Avanzan en las semifinales de conferencia. Ahí los esperan los Detroit Pistons, el equipo más consistente de esa época. Verás, en una liga pensada para que los equipos suban y bajen constantemente, Detroit había logrado algo rarísimo, 4 años consecutivos llegando a las finales de la Conferencia Este y en uno de ellos levantando el campeonato.
Así que, claro, los Caps llegan como desfavorecidos a las finales de conferencia. LeBron hace todo lo que puede, anota casi un tercio de los puntos del equipo y mantiene a Cleveland con vida noche tras noche. Aún así, los Pistons son simplemente el mejor equipo. Detroit gana 4 a TR y los Cavaliers quedan eliminados.
Una vez más, el sueño del campeonato se le escapa de las manos. Como si esa derrota no bastara, en su vida personal también atraviesa un momento complicado. Su mamá, Gloria, es arrestada por manejar bajo la influencia del alcohol. Durante el arresto, pierde el control y termina golpeando la patrulla del policía. La sentencia en tres días de cárcel, aunque al final la pena se sustituye por un curso sobre los riesgos del consumo de alcohol.
Al mismo tiempo, el contrato que le bron firmado con los Caps, 4 años por 18 millones dó está por entrar en su última temporada. Dan Gilbert, el nuevo dueño, está decidido a retenerlo a toda costa, por lo que le ofrece una extensión de 5 años por 80 m000ones. A LeBron la oferta le suena bien, pues no tiene intención de irse de Ohio, pero comprometerse 5 años más quizás no sea la mejor jugada si su verdadero objetivo es ganar un campeonato.
Con esa duda, rondándole la cabeza, se concentra en otra meta, entrar a las Olimpiadas. Todavía faltan 2 años, pero después del desastre de Atenas 2004, el equipo de Estados Unidos quiere llegar mucho mejor preparado. Por eso contratan al entrenador Mike Ziswusski, el histórico coach de la Universidad de Duke, y arman el equipo redentor con Kobe Bryan, Carmelo Anthony, Dwine Wade, Chris Bosch, Dwight Howard, Chris Paul y, claro Lebron.
Varios de esos jugadores enfrentan la misma decisión que James. Renovar por 5 años o firmar solo por tres. Al final LeBron opta por la extensión de 3 años. Dwayne Wade y Chris Bos hacen lo mismo. Carmelo Anthony, en cambio, apuesta por el dinero garantizado y firma una extensión de 5 años con los Denver Nuggets. Quédate con estos detalles porque más adelante van a ser muy importantes.
Para su cuarto año, LeBron siente más presión por alcanzar el campeonato. No quiere fallarle a una ciudad y a una liga que ya puso todas sus esperanzas en él. Así que se obsesiona, entrena más que nunca, trabaja su técnica desde que amanece hasta que se va a dormir. En la temporada regular lo deja todo y los Cleveland Cavaliers vuelven a meterse a los playoffs.
La primera ronda la ganan, la segunda también y casi sin darse cuenta están en la final de la conferencia. Del otro lado, otra vez los Detroit Pistons. La serie empieza mal. Detroit gana los dos primeros partidos y Cleveland queda contra la pared. Pero en los juegos 3 y cuatro, LeBron responde y la serie se empata. Entonces llega el juego cinco, el partido que consolida aún más a LeBron como una leyenda.
Durante los primeros tres cuartos juega uno de sus mejores partidos y pone a su equipo al frente. Pero en el último cuarto los Pistons reaccionan con una racha de 10 puntos consecutivos y toman la ventaja 881 cuando quedan solo 3 minutos. LeBron aprieta el paso, toma el balón, se mete hacia la canasta y Rashid Wallas le pega en el ojo.
Aún así, la pelota entra con el tiro libre. La diferencia baja a 8884. Momentos después, LeBron mete un triple y deja el marcador 8887. En la siguiente posición vuelve a recibir un golpe en la cara, pero aún así se eleva y la clava. Cleveland se pone arriba 898 con 31 segundos por jugar, pero Chy Bills responde el otro lado con otro triple y Detroit recupera la ventaja. Quedan 15 segundos.
LeBron tiene el balón y cinco jugadores lo esperan entre él y la canasta. Aún así ataca, salta y vuelve a notar. El marcador se empata en 91 y el partido se va a tiempo extra. En la banca LeBron les dice a sus compañeros que ellos se encarguen de defender. Lo demás, déjenmelo a mí, les dice, yo me encargo del ataque.
Y cumple, anota punto tras punto. Cleveland se pone arriba 100 a 96 con 33 segundos por jugar. Pero los Pistons reaccionan con cuatro puntos seguidos y empatan el partido. Se van a un segundo tiempo extra. Con más de un minuto en el reloj, Detroit vuelve a ponerse arriba 107 a 104. LeBron toma el balón y lanza otro triple.
Su cuerpo cae fuera de la cancha, pero la pelota entra. Empate a 107. Quedan 11 segundos. Última posesión. LeBron recibe el balón, se mete entre tres defensores, salta y anota justo cuando suena la bocina. Los CS ganan el partido. LeBron apenas puede mantenerse de pie. Había jugado 50 de los 58 minutos del partido, terminó con 48 puntos, nueve rebotes y siete asistencias.
Lo que acaba de hacer se convierte en una de las actuaciones más impresionantes en la historia de los playoffs. Sports Illustrated la describe como inmortal. La New York Times la llama hipnótica. Algunos comentaristas incluso dicen que fue algo a lo Jordan, pero el impacto no se queda solo en la cancha. Dentro de Nike, el juego 5 marca un antes y un después.
Antes de esa noche, apenas seis personas trabajan de tiempo completo en su marca. Después, el equipo crece hasta 150. Dos noches más tarde, Cleveland gana el juego seis. Se llevan las finales de conferencia y avanzan a las finales de la NBA. Entre el ruido y el confeti, Lebrón busca Sabana y la abraza.
En su cuarta temporada ya lleva a su equipo a las finales. Además, está a punto de ser padre otra vez. ¿Piensas que no puede haber un momento mejor que ese? En Cleveland muchos ya empiezan a saborear la victoria y el rompimiento de la maldición, pero en la final no los espera a cualquier equipo. Del otro lado están los San Antonio Spurs, liderados por Team Duncan, que para muchos es el mejor a la pivot de todos los tiempos.
Lo más complicado es que Duncankan no está solo. Junto a él están Parker y Manu Ginobily. Los tres forman el famoso Big Tree de San Antonio, una de las combinaciones más efectivas que ha visto la liga. Así que no, los CS no la tienen nada fácil y parece que toda esta presión le pesa a LeBron. En el juego uno pasa casi todo el primer cuarto sin anotar y termina con apenas 14 puntos, por lo que Cleveland pierde.
En el juego dos mejora. Mete 25 puntos, pero ahora el problema son las pérdidas de balón. comete seis y eso vuelve a costarles el partido. Para el tercer juego, la defensa de San Antonio ya lo tiene perfectamente leído. El coach Greg Papovic de los Spurs ya sabe dónde cerrarle los espacios, cuándo presionar y cuándo obligarlo a soltar el balón.
LeBron se ve forzado a pasar la pelota más, pero sus compañeros no responden, vuelven a perder. Sin embargo, por un momento el basket pasa a un segundo plano, pues da a luz a su segundo hijo Bryce Máximus James. LeBron se queda con ella durante el parto y permanece a su lado todo lo que puede. Ese momento lo hace pensar en su propio padre o mejor dicho en la ausencia de él, pero ya no desde el resentimiento, sino desde otro lugar más maduro, incluso con algo de empatía.
Y cito, primero que nada, sin mi padre yo no estaría aquí en este mundo. Y segundo, puede que haya heredado muchos genes suyos y eso es parte de la razón por la que soy quién soy hoy. ¿Y quién es su padre? LeBron nunca lo ha confirmado públicamente, pero registros judiciales en Akron señalan que Gloria identificó a Anthony Mclelland como el padre.
Según esos documentos, él asistió a la misma preparatoria que ella y jugaba basketbol y fútbol americano. Además, si comparas las fotos de Anthony y de LeBron, hay bastante parecido. Pronto llega la hora de volver a la cancha. LeBron se despide de su nuevo bebé y vuelve a concentrarse. Para el juego cuatro intenta largar la serie, pero no alcanza.
Los Spurs se llevan el título y barren a Cleveland 4 a0. Al final, Dunkan se acerca, lo abraza y le dice, “Esta liga va a ser tuya dentro de poco, pero te agradezco que nos hayas dejado este año.” Lo dice medio en broma, pero el mensaje es en serio. Sabe que LeBron tiene el talento para eventualmente dominar la NBA. Después de la derrota los CS, las opiniones sobre James se dividen.
Algunos críticos dicen que todavía tiene que aprender a manejar mejor la presión, pero muchos otros lo aplauden. ¿Ven a un jugador que llevó a un equipo bastante promedio hasta las finales de la NBA? Ahora bien, ¿por qué la directiva no le ha dado a LeBron el equipo que necesita? Una parte clave tiene que ver con cómo funciona el draft de la NBA.
Como te comentaba antes, los equipos que peor les va en la temporada tienen prioridad para escoger primero los nuevos talentos, que suelen ser los más prometedores. Los equipos que ganan más, en cambio, eligen hasta el final y casi siempre se quedan con jugadores más promedio. El problema para Cleveland es que al tener a LeBron, el equipo ya no pierde lo suficiente, ganan más partidos, llegan a playoffs y eso los manda automáticamente a escoger mucho más abajo en el draft.
Es decir, LeBron es tan bueno que sin querer le quita a su propio equipo la posibilidad de elegir talento de élite. Así, Cleveland ya no es lo suficientemente malo para reconstruir, pero tampoco lo suficientemente bueno para ganar campeonatos. Otra parte del problema tiene que ver con que Cleveland, Ohio, no es un destino demasiado atractivo para las grandes estrellas como lo es Miami o Los Ángeles.
La directiva de los Cavaliers sí intentó atraer jugadores importantes como Ray Allen y Joe Johnson, pero incluso con el gancho de tener a LeBron, muchos preferían ciudades más llamativas y eso nos lleva a la tercera parte del problema, como la directiva manejó toda esta situación. En lugar de pensar a largo plazo, entraron en pánico.
Querían resultados inmediatos y empezaron a tomar decisiones más para pagar incendios que para construir un equipo sólido. Con tal de sumar talento, aunque no fuera de primer nivel, comenzaron a ofrecer contratos enormes. Un ejemplo es Larry Huges. Le dieron un contrato de 5 años por 70 millones dólar, una cifra enorme para un jugador que no era una superestrella.
Pero el tema no es solo el dinero, es que su estilo de juego no encaja con el de LeBron. Huges necesita el balón en las manos para ser efectivo y en Cleveland el balón ya lo tenía LeBron. Al final simplemente no terminó aportando lo que el equipo esperaba. Así la directiva empieza a gastar grandes cantidades en jugadores que no terminan potenciando su estrella.
En algunos años Cliverand incluso tiene una de las nóminas más caras de la liga, pero el campeonato sigue sin llegar. Poco después, LeBron aparece como anfitrión en Saturday Night Live. En el monólogo dice, “Para los que no ven basket, esta temporada los Caps y yo llegamos a las finales de la NBA y barrimos a los Spurs en cuatro juegos.
Y para los que sí ven basket, sean buena onda y no digan nada. Más de 6 millones de personas ven el programa de esa noche. Entre apariciones como esa y portadas en revistas como Forbes y Bugs, su nombre empieza a sonar más allá del basket. Ya no es solo una estrella de la NBA, poco a poco su figura se convierte en parte de la cultura pop.

Para su quinta temporada, LeBron promedia 30 puntos por partido y termina como líder anotador de la liga. Cleveland avanza hasta las semifinales de la conferencia, pero ahí aparece el problema porque mientras LeBron se preparaba en Boston también estaban haciendo su tarea. Paul Pierce, el capitán de los Celtics, llevaba años cargando con un equipo que no le alcanzaba para pelear el título.
Ya estaba harto, incluso empezó a considerar irse. La directiva entendió que no podía dejarlo escapar y se movió rápido. En cuestión de semanas trajeron a Ray Allen desde Seattle y a Kevin Garnet desde Minnesota. Y de pronto Boston tenía su propio Big Tree y ese nuevo trío sería justamente el que se cruzaría en el camino de Cleveland en las semifinales de conferencia.
Pero hay algo más entre LeBron y Pierce hay cierta tensión desde la segunda temporada de James existía Roses. En un partido las cosas se salieron de control, intercambiaron provocaciones y Peerce terminó escupiendo en su dirección. Así que este enfrentamiento va mucho más allá del basket. Boston arranca fuerte y se queda con los juegos uno y dos.
Cleand justa y gana el tercero. En el cuarto la serie se empieza a calentar de verdad. En la primera mitad, los Caps van arriba. 3933. LeBron sale disparado hacia el aro, listo para clavarla, pero Pierce lo alcanza por detrás, le comete falta y lo abraza para frenarlo. El público estáalla en abucheos y ambos terminan fuera de la cancha cayendo sobre los asientos, justo debajo de la canasta, al lado de Gloria James.
LeBron intenta soltarse, pero Pierce sigue sujetándolo. Gloria se levanta y empieza a gritar. La gente lanza insultos, los árbitros corren a separar y en medio del caos Kevin Garnet intenta apartar a Gloria. Ella se zafa y sigue reclamando. Entonces LeBron le grita, “¡Siéntate!”. Después de ese momento, LeBron juega como si estuviera poseído.
La serie queda 2 se reparten los siguientes dos partidos, lo que obliga a un juego siete. Ese partido terminará convirtiéndose en uno de los duelos más memorables en la historia de los playoffs de la NBA. En la primera mitad, entre LeBron y Peierce meten más de la mitad de los puntos del partido. Hay un momento en el tercer cuarto en que parece que están jugando uno contra uno.
Triple de Peierce, triple de LeBron y otra vez sí, otra. Pero al final la diferencia no está en ellos dos, la diferencia está en el equipo. Pierce tiene a Garnet y a Ray Allen a su lado. Lebrón, en cambio, tiene que hacerlo casi todo él. Boston gana 9792 y se lleva la serie. Aún así, LeBron reconoce a su rival.
Dice, “Paul Pierce es uno de mis jugadores favoritos. Me encanta enfrentarme a los mejores y él es uno de ellos. Para LeBron esa derrota marca un punto de quiebre. El año anterior Cleveland había llegado a las finales de la NBA, pero ahora ni siquiera lograron avanzar a la final de la Conferencia Este. Después de 4 años creciendo poco a poco, en su quinta temporada dieron un paso atrás.
Mientras tanto, Boston pasó de ser el peor equipo del este a campeón de la NBA en solo una temporada. Todo esto empieza a rondarle la cabeza a LeBron, sobre todo cuando regresa a la selección para los Juegos Olímpicos con el llamado equipo Redentor a su lado, por primera vez en mucho tiempo no siente que tiene que hacerlo todo él.
En especial empieza a notarse una química muy fuerte con Wade y con Bosch. Se entienden, se complementan y el juego fluye de una forma que en Cleveland casi nunca había experimentado. Esta vez Estados Unidos sí gana el oro, pero para LeBron este episodio es mucho más que una medalla. se da cuenta lo que se siente jugar en un equipo realmente armado para ganar y al compararlo con Cleveland la diferencia se vuelve imposible de ignorar.
Ese verano la revista Squire decide hacerle un perfil a LeBron. Envían a la escritora Lisa Tadeo a Akron para entrevistarlo y conocerlo más de cerca. Algo que le llama mucho la atención es lo comprometido que está LeBron con Sabana. Tadeo escribe, “En todo el tiempo que lo observé, no vi nada que hiciera pensar que no estuviera completamente dedicado a ella.
Además, durante su instancia, Tadeo nota que no percibe ningún tipo de coqueteo ni insinuación por parte de LeBron hacia otras mujeres y tampoco ve que ellas intenten llamar su atención. Es como si todos supieran que con él no iba por ahí. Eso encaja con lo que él mismo dice en sus entrevistas. LeBron suele hablar de Sabana como el pilar de su vida.
Asegura que sin ella no habría logrado el éxito que tiene. Por su parte, Sabana lo describe como su mejor amigo y su alma gemela. Con esa estabilidad, fuera de la cancha, vuelve a la temporada. Cleveland otra vez avanza en los playoffs. Llegan hasta las finales de conferencia. solo un paso de regresar a las finales de la NBA, pero una vez más se quedan cortos, esta vez el Orlando Magic los elimina.
Aún así, la NBA reconoce que LeBron es el jugador más dominante del momento y le otorgan el premio individual más importante, el jugador más valioso, pero para él no es suficiente. Los logros personales cuentan, claro, pero su verdadera meta es ganar un campeonato y como el tiempo le ha enseñado, eso no se consigue solo.
Así llegamos a su séptima temporada, justo cuando su nuevo contrato con Cleveland está por terminar. Dan Gilbert, el dueño de los Gabs, lo tiene bastante presente, por eso decide traer a Shaqil O’un Neil, aunque ya tiene 37 años. Días después, Shack llega a Cleveland manejando una enorme camioneta diesésel con el logo de Superman al frente.
Frente a la prensa declara, “Mi trabajo es proteger al rey. Este es el equipo de LeBron. Mi lema es simple, ganar un anillo para el rey.” Entrre tanto, la figura de LeBron no deja de crecer. Después de unas vacaciones en la Riviera Francesa, juega golf con Warren Buffett y Bill Gates. Aparece en un episodio de la serie Enourage junto a Matt Damon.
Hace una visita a Barack Obama en la oficina oval. Estrena el documental More Than Game, que cuenta su historia junto a sus mejores amigos desde la secundaria en St. Vincent St. Mary, cómo pasan de ser un equipo local en Acron a convertirse en un fenómeno nacional. Y también se publica Shooting Stars, un libro sobre esos años escrito en colaboración con Boss Bissinger.
Con todo esto, LeBron ya no es solo una estrella del basketbol, se ha convertido en una figura cultural. Arranca la temporada y los CS ahora con LeBron Shack juegan también que terminan con el mejor récord de la NBA. 61 partidos ganados y 21 perdidos. Y como reflejo de ese dominio, LeBron vuelve a ser nombrado MVP por segundo año consecutivo.
Cleveland entra playoffs y avanza hasta las semifinales de conferencia. Del otro lado aparecen otra vez los Boston Celtics y su famoso Big 3, Paul Pierce, Kevin Garnett y Ray Allen. La serie inicia pareja. Después de cuatro juegos, el marcador está 2 a dos, pero en el juego cinco pasa algo que nadie veía venir. LeBrom se ve desconectado, apático.
En el primer cuarto intenta solo un tiro y no anota ni un punto. En el segundo cuarto es peor, lanza tres veces y falla las tres. Al medio tiempo apenas suma ocho puntos, todos desde la línea de tiros libres. Mientras tanto, Boston se despega en el marcador. Sus compañeros no entienden qué está pasando.
Sobre todo Shak, años después recordaría, no hay duda de que en el juego 5 LeBron estaba fuera de ritmo. Yo siempre pensé que podía encenderse en cualquier momento, pero por alguna razón no lo hizo. Fue raro. Por primera vez la afición de Cleveland lo abuchea en su propia casa. Los Caps pierden 120 a 88 y el partido siguiente vuelven a perder.
Al finalizar el último juego, LeBron camina hacia el túnel y se quita la camiseta de los Cavaldiers. Para muchos, esta imagen es una señal de que su etapa en Cleveland parece estar llegando a su fin. Cuando LeBron se convierte oficialmente en agente libre, toda la liga se mueve para ficharlo.
Los New York Nicks producen un corto llamado City of Winners, en el que una fila interminable de celebridades newayorquinas intentan convencerlo de ir a la ciudad. Robert Deniro, Chris Rock, Donald Trump, Alec Balwin, James Gandolfini, protagonista de los sopranos, una serie que Lebron adora, entre muchos otros. Los New Jersey Nets usan otra estrategia.
Su dueño multimillonario Mikael Procrov y JC se involucran directamente para impresionarlo. Los Chicago Wols le venden la idea de seguir los pasos de Michael Jordan y convertirse en el nuevo rostro de la franquicia. Pero más allá de videos llamativos y discursos atractivos, Lebron busca algo muy concreto, un plan real para ganar un campeonato. Ahí es donde aparece Miami.
El presidente del Hit Pat Riley, va directo al grano. Le dice, “Creemos que tú, Chris Bos y Dwayne Wade pueden hacer algo realmente especial. Eso capta de inmediato la atención de LeBron. Desde las olimpiadas ya había imaginado lo que sería unir fuerzas con ellos. Riley no se queda solo en palabras, le muestra sus anillos de all star, de campeonato, incluso el del Salón de la fama.
Entre su etapa como jugador y entrenador ha ganado siete títulos y le explica que en cada equipo campeón del que ha formado parte siempre hubo una estrella y dos superestrellas. LeBron entiende lo que está insinuando. El y Wade serían las superestrellas, Bosh, la estrella. Todo esto dentro de una organización dirigida por alguien que sabe exactamente cómo se gana.
Además, Miami es de los pocos equipos que realmente tiene el espacio salarial para firmar a los tres. No es una promesa imposible. sino que es un proyecto que puede hacerse realidad. Si lo que busca es un campeonato, Miami parece la opción más directa. Mientras tanto, los medios no paran. Día y noche discuten a dónde va a ir LeBron.
El tema se vuelve tan grande que incluso Barack Obama opina públicamente que le gustaría verlo jugar en Chicago. En medio de todo ese ruido, LeBron y Maverick, su socio, deciden hacer algo diferente. En lugar de anunciar su decisión con un simple comunicado, la convierten en un evento mediático masivo.
Además, acuerdan que todo el dinero recaudado se donará al Boys and Girls Club, una organización sin fines de lucro que ofrece espacios seguros, apoyo escolar y actividades deportivas a niños de comunidades vulnerables en Estados Unidos. Pero la reacción no sale como esperaban. Aunque el dinero tiene un buen destino, muchos no ven el gesto solidario.
Exjugadores y comentaristas lo critican abiertamente. Dicen que convertir su decisión en un programa de televisión fue innecesario. Algunos incluso lo tachan de arrogante. Un día antes del especial se confirma que Chris Bosch firmará con el Miami Hit para unirse a Dwayne Way. La noticia enciende todavía más la conversación.
Si Bos ya está en Miami, ¿qué va a hacer LeBron? Entonces llegamos al 8 de julio de 2010. LeBron aparece en ESPN en un especial transmitido en horario estelar. Ahí, frente a millones de personas pronuncia la frase que cambiaría su carrera. Este otoño me voy a llevar mi talento a South Beach y me uniré al Miami Hit. En todo Estados Unidos escuchan abucheos, pero ningún lugar duelen tanto como en Cleveland.
Los aficionados salen a las calles, queman sus jerseys y lanzan insultos. La tensión escala tanto que la policía debe resguardar la arena de los cabaliers para evitar que vicen el enorme banner de LeBron colgado en el exterior. Mientras tanto, Dan Gilbert, quizá el más furioso de todos, publica una carta abierta. En ella llama a LeBron egoísta y narcisista y lo acusa de traicionar a la ciudad.
Así, en cuestión de minutos, el chico de Acron pasa de ser el héroe local a convertirse en el más grande villano de Ohio. Sin embargo, el rechazo no viene solo de Cleveland, sino de todo el país. Para muchos fans, parte del encanto de la NBA es ver a las grandes estrellas enfrentarse entre sí e intentar derrotarse.
Por eso, cuando LeBron se une a Wady Bosch lo acusan de tomar el camino fácil para asegurar un campeonato. Incluso Michael Jordan da su opinión, dice, “Yo nunca habría llamado a Larry Bird o a Magic Johnson para decirles, oigan, juntemos fuerzas y juguemos en el mismo equipo”. Pero los tiempos son distintos. No puedo decir que esté mal.
Es una oportunidad que los jugadores tienen hoy. Si soy honesto, yo lo que quería era vencerlos. Para muchos, LeBron acaba de romper una regla no escrita del juego. Ahora, si lo miras desde otro ángulo, lo que hizo no era completamente nuevo. Si recuerdas, años antes, los Boston Celtics habían reunido a Kevin Garnet, Ray Allen y Paul Pierce.
En una sola temporada pasaron de ser un equipo mediocre a campeones. La diferencia está en como lo hicieron. Boston armó ese Big Tri a través de intercambios entre equipos. LeBron, en cambio, usó la agencia libre para elegir con quién jugar y eso para mucha gente cruzó una línea. Para empeorar la percepción, en Miami organiza que parece más una fiesta.
El lema del evento es “Yes, we did”, es decir, “Sí, lo hicimos”. Como una forma de responderles a los críticos, como si estuvieran contestándoles a los que decían que esto era injusto o que no se debía hacer. Ellos les dicen, “Sí, nos juntamos.” ¿Y qué? Day Wade toma el micrófono y dice que es un honor formar parte posiblemente del mejor trío que ha jugado el basketbol.
Chris Bos habla del hit como una organización de primera clase, pero lo que más prende a la gente son las palabras de LeBron. Dice que una vez que los tres practiquen un poco, todo será fácil. Bromea con que con y Wade corriendo las alas, hasta Pat Riley podría regresar a jugar como en sus días en Kentucky.
Y cuando le preguntan por qué llegó a Miami, suelta la frase que termina de encenderlo todo, que no vino a ganar un campeonato, ni dos, ni tres, ni cuatro, ni cinco, ni seis, ni siete. Con todo esto, la gente empieza a ver a los tres, pero sobre todo a LeBron, como arrogantes, como si estuvieran festejando antes de haber ganado nada.
La historia del camino fácil toma fuerza y de pronto el Hit se convierte en el equipo que todo el país quiere ver perder, los nuevos villanos de la NBA. Arranca la temporada y los críticos están extasiados. De los primeros 17 partidos, Miami gana apenas nueve y pierde ocho. Para LeBron es el peor escenario posible.
Él mismo elevó la expectativa hasta el cielo y solo están dando resultados mediocres. Con el paso de las semanas comienzan a entenderse mejor y a encontrar ritmo. Las victorias empiezan a llegar, pero la más significativa de todas es contra los CS. Cuando llegan al estadio, el ambiente está cargado de enojo.
A LeBron le gritan todo tipo de obsenidades y ofensas. Aún así, anota 38 puntos. El hit destruye a los Caps 118 a 90. Después de ese partido, Cleveland entra en una racha histórica de derrotas y termina la temporada con apenas 19 victorias y 63 derrotas. Para muchos es evidencia la razón por la que LeBron tenía que irse de ese equipo.
En cambio, Miami cierra la temporada con un sólido récord de 5824. Pero hay un detalle que llama la atención contra los equipos más fuertes como los Spurs y los Lakers siguen sufriendo. Todavía no dominan como habían anticipado. Aún así les alcanza para meterse a playoffs. En la primera ronda eliminan a los 7y6ers de Philadelphia.
Después se cruzan con los Celtics de Boston, un rival que durante años le cerró el paso a LeBron en Cleveland, pero esta vez lo superan con facilidad. En la final de la Conferencia Este vencen a los Bulls de Chicago. Con eso Miami avanza a la final de la NBA. Del otro lado están los Dallas Maverics, liderados por Dirk Nowsky, considerado uno de los mejores al pivots de todos los tiempos.
El juego uno se lo lleva el hit. En el juego dos, Miami vuelve a controlar el partido casi de principio a fin. En los minutos finales, incluso llegan a tener una ventaja de 15 puntos. Todo parece encaminado a un 2-0. Pero entonces Dirk parece despertar. Empieza a notar posesión tras posesión, atacar sin parar y poco a poco borra la ventaja de los hit.
Con un minuto en el reloj, Nowitski empata el partido. 30 segundos después, encesta un triple. Miami responde inmediato con otro triple y el marcador queda 9393. Restan 10 segundos y la pelota es de Dallas. Dirk toma el balón, ataca la defensa de Miami y anota una bandeja para darle la ventaja a los Maverics. Los Hit tienen una última oportunidad, pero el tiro de tres de Wade no entra.
Dallas gana el partido y la serie queda empatada 1 a un. El juego 3 no es tan sencillo para Miami. Los Maxicks compiten de principio a fin, pero aún así los Hit logran llevarse la victoria. Para el juego 4, Dirk llega enfermo de sinusitis y no está al 100%. Todo indica que es la oportunidad perfecta para que Miami tome el control de la serie.
Sin embargo, ya sea por exceso de confianza, la presión o los nervios, LeBron tiene una de sus peores noches. Falla la mayoría de sus tiros y termina con solo ocho puntos. Con él fuera de ritmo y Dallas defendiendo duro, los Maoric sorprenden a todos y se llevan la victoria. Antes del juego 5co, las cámaras captan a LeBron y a Din Wade caminando por los pasillos.
Wade empieza a tocer de forma exagerada, tapándose la boca con la camiseta. Hebrón se ríe y lo imita, claramente haciendo una broma sobre la sinusitis de Dicknowsky. El video se vuelve viral. Para mucha gente no es una broma, sino una falta de respeto hacia un veterano que estaba jugando enfermo y dándolo todo por su equipo.
Con eso, LeBron termina de consolidar el papel de villano de la Liga que ya venía cargando desde que se fue a Miami. Para los Maverics, en cambio, la burla funciona como combustible. Cuando llega la hora del juego, salen con una energía distinta. A partir de ahí, la serie empieza a inclinarse. Dallas juega con una intensidad enorme, mientras que el otro lado LeBron sigue sin encontrarse.
Los Mavericks ganan el juego cinco y el seis y se quedan con el campeonato. Lebrón queda destrozado, ni el cambio de equipo ni jugar junto a otras dos superestrellas fueron suficientes. Además, sabe que la derrota pasa en gran parte por su bajo nivel en la serie. Después de las finales, pasa casi dos semanas encerrado en su cuarto tratando de procesar lo que acaba de ocurrir.
Cuando termina de lamentarse, sale con otra mentalidad. En lugar de quedarse en la frustración o buscar excusas, se pone a trabajar. Para la siguiente temporada, la presión sobre LeBron es más grande que nunca. Ya lleva 8 años en la NBA y todavía no tiene un campeonato. Después de todo lo que prometieron en Miami, ahora sí no hay margen de error.
En el hites importantes. El entrenador Eric Spolstra se da cuenta de que han estado tratando de meter a LeBron en un sistema tradicional cuando él no es un jugador tradicional. Así que cambia el enfoque. En vez de obligarlo a adaptarse al sistema, decide que el sistema se adapte a él. Y el cambio se nota es el primer juego.
En el debut de la temporada contra Dallas, los campeones reinantes, LeBron se ve diferente, más libre, a veces sube el balón como base, otras juega de espaldas y en muchos momentos simplemente improvisa. Termina con 37 puntos y domina en todas las áreas. Miami vence los Mavericks con claridad. Cuando llega la noche de Año Nuevo, LeBron hace algo que llevaba tiempo queriendo.
Se arrodilla y le propone matrimonio a Sabana. Cuando vuelve a la cancha, está jugando el mejor basketbol de su carrera. Poco a poco la gente vuelve a reconocer su talento y la narrativa del villano de la Liga empieza a suavizarse. Al final de la temporada le otorgan el premio al MVP por tercera vez. Una vez más los hits se meten a los playoffs.
En la primera ronda eliminan a los Nicks de Nueva York. Después en las semifinales de conferencia superan a los Pacers de Indiana. Pero ahí Chris Bos se lesiona el abdomen, lo que deja el equipo tocado para el resto de la postemporada. Aún así, Miami avanza y en la final de la Conferencia Este, el rival vuelve a hacer los Boston Celtics.
El juego uno arranca bien para Miami. LeBron anota 32 puntos y los hits se llevan la victoria. En el juego dos, Boston responde. El partido se vuelve físico, cerrado y termina yéndose a un tiempo extra. LeBron y Wade ponen un esfuerzo enorme y logran ganar. Sin embargo, los Celtics vuelven con más fuerza.
Ganan el juego 3 y el juego cuatro empatando la serie. El juego cinco va parejo hasta el final, hasta que en los últimos segundos Paul Pierce clava un triple icónico frente a LeBron. Boston gana 94-90. Con eso Miami queda al borde de la eliminación otra vez. El sexto partido se vuelve decisivo. El legado de LeBron está en juego.
Después de 8 años en la liga sigue sin alcanzar un campeonato. Cuando entra a la arena tiene el rostro en blanco y así se mantiene todo el partido. Esa noche juega como un ejército de un solo hombre. Anota casi la mitad de los 98 puntos de Miami y no hay forma de detenerlo. Los Hitman tienen ventaja de doble dígito casi todo el juego y cada vez que Boston intenta acercarse, LeBron responde con otra canasta.
Al final, Miami gana. Al salir de la cancha, un aficionado a los Celtics le lanza una cerveza desde las gradas, pero LeBron ni siquiera voltea, sigue caminando. Para el juego siete, los ánimos de los Celtics están por los suelos y Miami lo aprovecha. Ganan por casi 30 puntos. Una vez más, el Hit avanza las finales de la NBA.
Ahí se enfrentarán al Thunder de Oklahoma, liderado por un joven Kevin Durán. Los medios promocionan la serie como un duelo entre posiblemente los dos mejores jugadores del planeta. El juego uno parece confirmarlo, pues Oklahoma gana. Sin embargo, LeBron está en un estado mental muy diferente al de las finales del año anterior contra los Maverixs.
A pesar de perder el primer partido, nunca se había sentido tan seguro. En el juego dos, arranca volando hacia el aro con una clavada. A partir de ahí, el hit despega. Gana en el juego dos y también el juego tres. En la cabeza de LeBron, el juego cuatro lo es todo. Si el Thunder gana, podría recuperar el impulso y abrir la serie otra vez.
Si el Hit gana, se ponen 3 a un. Y nadie en la historia ha remontado eso en unas finales. Quedan 6 minutos y el marcador está empatado a 90. De pronto, Pebrón se desploma en la cancha, unos calambres le bloquean las piernas, no puede ni caminar, tiene que salirse del juego. Sin él en la cancha, el hit se apaga.
Fallan cuatro posesiones seguidas. Del otro lado, Durant mete cuatro puntos consecutivos y el Thunder se va arriba. Desde su asiento, Pat Riley entiende que este es el momento que define carreras. Si LeBron no responde ahora, el campeonato puede escaparse quizás para siempre. Entonces, LeBron se levanta cogeando, regresa a la cancha.
Solo verlo de vuelta cambia la energía. Bos anota y empata el juego a 94. En la siguiente jugada, tras una pérdida del Thunder, Weight le pasa el balón a LeBron muy lejos del aro más allá de la línea de tres. Sabe que no puede penetrar, sus piernas no dan, así que salta y lanza triple. El hit se va arriba por tres. El estadio explota. Falta un minuto y los calambres regresan.
LeBron tiene que salir otra vez, pero Miami aguanta. Gana por seis puntos y toma ventaja 3 a 1 en la serie. El juego 5 es anticlimático. El hit lleva 25 puntos de ventaja sobre Oklahoma cuando suena la bocina final y LeBron James y el Miami Hit acaban de ganar el campeonato de la NBA. Sin embargo, lo primero que LeBron hace es buscar a Kevin Durán, abrazarlo y expresarle su respeto por sus habilidades y su empatía por lo que está sintiendo en ese momento.
Después, ahora sí, se va al vestidor a festejar con sus compañeros. Cuando llega a la sala de prensa se le ve profundamente conmovido. Con la voz temblorosa dice, “Soñé con este momento durante mucho tiempo. Tuve que tocar fondo para darme cuenta de lo que necesitaba hacer como atleta profesional y como persona.
Lo mejor que me pasó el año pasado fue perder las finales. LeBron es elegido de manera unánime como el jugador más valioso de las finales. Sentado entre ambos trofeos, hace frente a todos los que lo criticaron por haberse ido a Miami diciendo, “Lo hice de la manera correcta. No tomé atajos. Puse mucho trabajo duro y dedicación.
” Y el trabajo duro da resultados. Días después viaja a Londres para disfrutar los Juegos Olímpicos. El entrenador Mike Kriseowski nota algo distinto en él. Definitivamente no es el mismo LeBron de 4 años atrás y cito para 2012 incluso Kobe entendía que era el equipo de LeBron. Con ese liderazgo al frente, el equipo de Estados Unidos vuelve a colgarse la medalla de oro.
Ese año LeBron consigue algo que solo Michael Jordan había logrado, ganar en la misma temporada una medalla olímpica, un campeonato de la NBA y el premio al jugador más valioso de la liga. Después de años de presión, críticas y dudas, el elegido por fin siente que ha cumplido la promesa, pero todavía quiere más.
Y entonces pasa algo que nadie veía venir. Ray Allen, miembro del icónico Big Tree de Boston, icónicos rivales de LeBron, firma con el Miami Hit. Paul Pierce y Kevin Garnet se sienten traicionados. LeBron, en cambio, está encantado. Más talento significa más posibilidades. Así arranca una de las mejores temporadas de su carrera.
En un punto, él y sus compañeros encadenan 27 victorias consecutivas, la segunda racha más larga en la historia de la NBA. Cierran la temporada con el mejor récord de la liga, 66 victorias y 16 derrotas. Y LeBron gana su cuarto premio al jugador más valioso, uniéndose a Michael Jordan.
Russell Will Chamberlin y Karim Abdul Yabar como los únicos jugadores en conquistar cuatro o más MVPs. Como muchos anticipan, el hit llega a las finales del NBA por tercer año consecutivo. Esta vez el rival es San Antonio Sports. Para LeBron es una revancha contra un viejo conocido, Tim Duncan, quien había liderado a San Antonio en la barrida contra Cleveland en las finales de 2007.
La serie está tan pareja que en los primeros cinco partidos se van turnando las victorias. San Antonio llega al juego 6 con ventaja 3 a 2, así que Miami está contra la pared. Si pierde se acaba todo. Faltan 28 segundos y los Spurs se ponen 9489. LeBron responde con un triple que acerca a su equipo, pero San Antonio vuelve a anotar y se coloca otra vez arriba por tres.
En la siguiente jugada, LeBron intenta empatar, falla y ahí aparece Chris Bosh, que pelea el rebote entre tres rivales y saca el balón hacia la esquina. Cry Allen recibe, lanza un triple y encesta el partido se empata y se va tiempo extra. En la prórroga, Miami gana 103 a 100 y mantiene viva la serie. El juego siete es un B en total. Empatan en el primer cuarto, empatan al medio tiempo, empatan casi hasta el final. Nadie logra despegarse.
En los últimos segundos todo se define entre dos leyendas, LeBron y Team Donkan. San Antonio está abajo por dos puntos y Duncan tiene la oportunidad de empatar debajo del aro, pero falla. Falla también el rebote. En la siguiente jugada, LeBron roba el balón y ahí se acaba todo. El Hit es campeón. Otra vez LeBron vuelve a ser el MVP de las finales.
Mientras el estadio explota emoción, LeBron y Duncan se abrazan en media cancha. Años antes Dunkan le había dicho, “Pronto esta será tu liga.” Ahora esa frase se ha hecho realidad. Cuando le preguntan qué siente, LeBron responde, “Solo soy un chico de Acron Ohio. Estadísticamente ni siquiera debería estar aquí.” Después el gran Magic Johnson le dice, “Lebrón, lo digo en serio, he visto jugar a todos.
Creo que eres el único que puede convertirse en el mejor que haya jugado este deporte.” LeBron no sabe qué responder. Magic le pregunta, “¿Qué sigue ahora para él? esperando que hable sobre ganar un tercer campeonato con el hit. Pero LeBron está pensando en algo mucho más grande. El 14 de septiembre de 2013, LeBron y Sabana finalmente llegan al altar.
Frente a sus amigos y familiares se dan el sí acepto. Y la celebración se vuelve aún más especial cuando JC y Billon se les cantan Crazy in Love. A sus años, Bron ya ha cumplido muchos de sus sueños. Desde triunfar en el basketbol hasta construir la vida familiar que imaginó desde que vio aquel episodio del príncipe del rap.
A pesar de sus inicios complicados, ha formado un matrimonio sólido y una familia unida en una casa llena de amor y estabilidad. Pero hay un sueño que sigue pendiente, darle a Ohio el campeonato que tanto anhela. La idea de volver a Cleveland empieza a tomar fuerza, aunque por ahora permanece en Miami.
Para esta nueva temporada, el Hit cierra con el segundo mejor récord de la Conferencia Este y se mete a los playoffs. Con LeBron como líder vuelve a las finales de la NBA. Del otro lado están otra vez los Spurs, esta vez con set de revancha. San Antonio gana el primer partido, Miami responde en el segundo, pero los Spurs se imponen en el tercero, cuarto y quinto y se llevan el campeonato. LeBron queda golpeado.
Quería conseguir aquello que solo unos cuantos en la historia habían logrado, tres campeonatos consecutivos, pero se le escapó de las manos. Sin embargo, Pat Briley, el presidente del equipo, no se desanima. Después de 45 años en la NBA sabe que perder forma parte del camino hacia una dinastía.
Por ejemplo, en los 80, los Lakers de Magic Johnson y Kim Abdul Jabar perdieron cinco finales, pero también ganaron cinco títulos. Los Celtics de Larry Bird, Robert Parish y Kevin Mcale se quedaron cortos nueve veces y aún así levantaron tres campeonatos. Michael Jordan y Scotty Pipen permanecieron 11 años juntos y en ese tiempo levantaron seis títulos.
Para Riley es claro que las dinastías no se construyen evitando derrotas, sino manteniendo a los jugadores clave unidos a pesar de ellas. No obstante, LeBron empieza a sentir que más que formar parte de una dinastía en Miami, lo que realmente quiere es darle un campeonato a Cleveland. Así que a pesar de todo lo que Dan Gilbert había dicho en su contra años antes, LeBron se sienta a negociar con él.
Esta vez ya sabe lo que se necesita para ganar un campeonato y aunque sea el mejor jugador del mundo, también reconoce algo que antes le costó aceptar. No puede ganar solo, por eso pone condiciones. Pide traer a jugadores que ya conoce y en quienes confía, como Mike Miller y James Jones con quienes compartió vestidor en Miami.
También busca sumar a Kevin Love desde Minnesota y el veterano Sean Marion y por supuesto cuenta con Kyrie Irvin que ya estaba en los Cavaliers. Una vez que Dan Gilbert acepta sus términos, llega el momento de anunciarlo, pero esta vez lo hace de forma muy distinta. Nada de especiales televisivos ni espectáculo. Publica una carta en Sports Illustrated que comienza así: Antes de que a alguien le importara dónde iba a jugar basketbol, yo era un niño del noreste de Ohio.
Ahí aprendí a caminar, ahí corrí, ahí lloré, ahí sangré. Es un lugar que ocupa un espacio muy especial en mi corazón. La gente de ahí me vio crecer. A veces siento que soy como su hijo. No hace falta leer mucho más para entenderlo. El rey está regresando a casa. En Cleveland la reacción es tan intensa como cuando se fue, pero esta vez es pura euforia.
La gente sale a las calles, suenan los claxon, hay abrazos y lágrimas. LeBron y su familia regresan a Ohio y se preparan para la llegada de su hija Suri con el nuevo equipo que LeBron ayudó a armar, los cabalieros tienen una gran temporada regular, 51 victorias y 29 derrotas. En playoff se eliminan a Boston, Chicago y Atlanta y regresan a las finales de la NBA.
Sin embargo, se enfrentan al mejor equipo del momento, los Golden State Wires, con Clay Thompson, Raymond Green y Stephen Curry. Para complicar aún más las cosas, Kyrie Ying y Kevin Love, dos de las principales estrellas de Cleveland, se lesionan y quedan fuera de la serie. Así Golden State gana el primer partido, pero LeBron responde, juega como una máquina y consigue llevarse el juego dos y también el tres.
En ese tercer partido anota 40 puntos. Curry y Thompson juntos suman 41. Prácticamente es LeBron contra todos. Los Warriors empatan la serie en el juego cuatro. En el quinto, LeBron vuelve a firmar otra actuación monstruosa de 40 puntos. Está jugando mejor que Curry. El problema es que Curry tiene un equipo más completo alrededor.
Golden State gana los juegos cinco y seis y se queda con el campeonato. Ganar un campeonato en Cleveland resultó ser mucho más difícil de lo que había imaginado. A los 30 años el tiempo no estaba precisamente de su lado y mientras él siente el peso del reloj, los Warriors apenas están comenzando. La siguiente temporada los Cavaliers cierran con el mejor récord del este, 5725.
Del otro lado, los Warriors hacen historia con un impresionante 739. Stephen Curry lidera la liga en puntos, rompe el récord de triples y gana su segundo MVP consecutivo. Y el destino los vuelve a cruzar en las finales de 2016, uno de los mejores equipos de la historia contra uno de los mejores jugadores de la historia.
Golden State ar en los juegos uno y dos, Cleveland responde en el juego 3, pero en el cuarto Curry explota y los Warriors se ponen arriba 3 a 1. La serie parece terminada. Nunca nadie ha remontado un 3 a 1 en unas finales, entonces pasa algo que cambia todo. Al final del juego 4 hay un altercado entre LeBron y Dramond Green. Durante el partido, Green había provocado LeBron constantemente.
Con menos de 3 minutos por jugar y los Warriors arriba por 10, LeBron se cansa. Chocan en una jugada, LeBron pasa por encima de Green y cuando este intenta levantarse le lanza un manotazo a la entrepierna. La NBA revisa el movimiento y suspende a Green para el juego 5CO por una falta flagrante.
Sin él, los Caps dominan el siguiente partido. Cuando el reloj ya está por expirar, Curry intenta una bandeja sin importancia, pero LBron se la bloquea igual enviándole un mensaje. No va a entregar el trono tan fácil y parece que el mensaje surte efecto. En el juego seis, Cleveland sale con todo y arranca 319.
Crega de faltas y cuando le marca la sexta explota. Lanza su protector bucal hacia las gradas y lo expulsan. Los Caps ganan y empatan la serie 3 a TR. Pero más allá del marcador, algo ha cambiado. Los wirers empiezan a quebrarse mentalmente y LeBron lo sabe. El juego siete es un duelo cerrado. A menos de 2 minutos del final, el marcador está empatado a 89.
Entonces llega la jugada que define el legado de LeBron. Andrey Gudala va solo hacia el aro para anotar, pero LeBron corre toda la cancha 20 m en menos de 3 segundos y clava el balón contra el tablero en un bloqueo histórico. Y con 10 segundos por jugar, LeBron encesta un tiro libre que pone a Cleveland arriba y sella la victoria.
Los Cavaliers de Cleveland son campeones y es LeBron James quien les entrega el título. Sus compañeros lo rodean. Marr Carter corre hacia la cancha para abrazarlo, pero LeBron cae de rodillas y rompe en llanto. En Miami no había llorado cuando ganó sus campeonatos, pero esto es diferente, más grande de lo que había imaginado.
Remontó un 3 a 1 ante un equipo que parecía invencible y rompió una sequía de 52 años sin títulos en Cleveland. Es la culminación de años sosteniendo el sueño de toda una ciudad. Cleveland arma un desfile gigante, pero cuando LeBron toma el micrófono no habla de él, se pasa varios minutos agradeciendo a cada uno de sus compañeros, elogiando su talento y diciendo, “No soy nada sin este grupo detrás de mí.
” En su tercera temporada de regreso en Cleveland, LeBron juega incluso mejor que antes, más puntos, más rebotes y más asistencias. Con 32 años, promedia casi 38 minutos por partido, los Caps terminan como uno de los mejores equipos del este, vuelven a llegar a las finales y otra vez se topan con Golden State.
LeBron está a un nivel altísimo, Kyrie también, pero no es suficiente. Los wires son demasiado y se llevan la serie en cinco partidos. Al año siguiente la historia se repite. Cleveland logra meterse otra vez a las finales, pero esta vez los Warriors los barren. Aún así, LeBron juega un nivel casi absurdo. Después de uno de los partidos, Steve Car, entrenador rival y excompañero Michael Jordan en los Bulls, dice, “Lebrón está jugando al basquetbol a un nivel que no estoy seguro de que alguien haya visto antes.” Después de la derrota
se siente como si un ciclo estuviera llegando a su fin. Los fans lo perciben, Lebrón también, pero al mismo tiempo hay algo de paso. Ya había cumplido su promesa, ahora podía empezar a perseguir otros sueños. El primero de julio de 2018 se anuncia que LeBron James ha acordado un contrato por 4 años y 154,000000es dólar con los Ángeles Lakers.
Pero aunque se va a Los Ángeles, deja claro que Ohio siempre será su casa y no lo dice solo con palabras, sino que lo demuestra con la apertura de la escuela I Promise para que niños de bajos recursos tengan acceso a una educación gratuita y mucho más. uniformes, transportes, tres comidas al día, apoyo para que los padres terminen la preparatoria, ayuda para que consigan empleo e incluso matrícula garantizada en la Universidad de Acron para quienes se gradúen.
En la inauguración, LeBron da un discurso en el que dice que si hay una razón por la que logró llegar a donde está y no se desvió por los malos pasos en Acron, fue por la gente que lo rodeó desde niño. Por eso ahora quiere devolverle algo a su comunidad. Mientras tanto, en Los Ángeles su nueva etapa no arranca como muchos esperaban.
El equipo no encuentra ritmo. LeBron sufre una lesión en la ingle y se pierde 15 partidos. La temporada termina siendo tan irregular que los Lakers ni siquiera entran a playoffs. Pero en el verano la directiva consigue traer a Anthony Davis y ahora sí la historia se ve diferente. Con esa dupla el equipo encuentra equilibrio.
Se entienden, dominan y terminan llevándose el campeonato en 2020. Es el cuarto título de LeBron y además logra algo histórico. Se convierte en el primer jugador en ser MVP de las finales con tres equipos diferentes. En paralelo, en Acron, su impacto sigue creciendo. Abre House Street 30, un centro comunitario enorme que, entre otras cosas cuenta con asesores financieros que ayudan a familias de bajos recursos a organizar sus finanzas y planear su futuro.
Los años siguientes no traen otro campeonato, pero sí otros hitos fuera de la cancha. LeBron participa en Space Jump a New Legacy, la nueva versión de la película que Michael Jordan protagonizó años atrás, con lo que termina de posicionarse como el rostro de su era, así como Jordan lo fue de la suya.
Esta vez LeBron no solo es el actor principal, también es productor. Lo hace a través de su propia compañía Spring Hill Company, una empresa que fundó junto a Mavery Carter y su equipo. De hecho, gracias al crecimiento de Spring Hill y a sus múltiples inversiones, en 2022, LeBron es oficialmente reconocido como Billionire. En esta temporada su quinta con los Lakers y el número 20 en la Liga, LeBron alcanza los 38,388 puntos y supera a Karim Abdul Jabar como el máximo anotador en la historia de la NBA.
Pero aún con todos estos hitos, hay un sueño que todavía le falta cumplir, jugar un partido de la NBA junto a su hijo Bronnie. Bronnie acaba de graduarse de la preparatoria y a diferencia de su padre decide que antes de dar el salto a la NBA quiere pasar por la universidad. Todo parece ir en orden hasta que en el verano de 2023, mientras entrena en la Universidad del Sur de California, sufre un paro cardíaco.
Un equipo médico logra reanimarlo en la cancha antes de trasladarlo al hospital. Días después su estado se estabiliza, pero el susto deja a toda la familia profundamente sacudida. Aún así, en cuanto empieza a recuperarse, Bronnie tiene una sola idea en la cabeza, volver a jugar basket. A LeBron le cuesta, le da miedo, no quiere arriesgar la salud de su hijo, pero cuando escucha lo que el juego significa para él, lo entiende perfectamente y lo apoya.
Un año después llega el draft de la NBA. En la segunda ronda, los Ángeles Lakers seleccionan a Bronnie James. LeBron no puede estar más orgulloso. Finalmente, en octubre de 2024, el sueño se cumple. Padre e hijo aparecen juntos en un partido oficial de la NBA. Actualmente, en 2026, ambos siguen jugando para los Lakers y la pregunta que suena cada vez más fuerte es, ¿cuándo se va a retirar LeBron? Tiene 41 años y ya suma 23 temporadas en la liga.
Sobre esto, él ha dicho que no cree que vaya a retirarse por razones físicas, pues todavía rinde un buen nivel. Está promediando 22 puntos por partido. Claro, no es el LeBron del 2012, pero siguen siendo números sólidos. Según él, el retiro llegará cuando ya no pueda con el juego mental, cuando deje de disfrutar el proceso. Y por ahora sigue amándolo.
Algunos bromean con que está esperando a que su otro hijo, Bryce también llegue a la liga. Otros dicen que quiere romper el récord de Nat Hicky, el jugador más longevo en disputar un partido de la NBA con 45 años y 363 días. Y con LeBron, la verdad es que ya nadie se atreve a descartar nada. Fuera de la cancha ya tiene varios proyectos en los que podría enfocarse.
Está Spring Hill Company con la que produce películas y contenidos y también el podcast Mind the Game. Además ha hablado abiertamente de su intención de algún día comprar un equipo de la NBA, quizá una franquicia de expansión en Las Vegas. Y claro, está su familia. Lebrón ha dicho que cuando se retire quiere dedicarles más tiempo, sabe cuánto han sacrificado por él durante todos estos años y quiere devolverles algo de eso.
De hecho, en el documental Starting 5 de Netflix cuenta que uno de sus momentos favoritos del año es la mañana de Navidad en casa. dice que no hay nada que disfrute más que ver a sus hijos bajar corriendo las escaleras, abrir los regalos y gritar de felicidad. Si recuerdas cómo empezó todo, se vuelve bastante conmovedor. Años atrás, en una Navidad, Gloria juntó sus últimos dólares para comprarle a LeBron una pequeña canasta.
Esa misma noche, Freda sufrió un ataque al corazón y murió, y con ella se fue la poca estabilidad que tenían. A partir de ahí, vinieron años de incertidumbre, hambre y soledad. Y así la fecha que antes significaba pérdida, hoy significa alegría y plenitud. Eso pone en perspectiva todo el camino que LeBron ha recorrido y todo lo que logró construir.
En definitiva, gran parte del mérito es enteramente suyo. Su resiliencia, su disciplina, su enfoque, las horas de trabajo, su obsesión por mejorar y los sacrificios que estuvo dispuesto a hacer. También está la genética y sus habilidades naturales. Pero hay otro factor que LeBron nunca deja de mencionar.
Si llegó hasta donde está, no fue solo por su talento, fue porque tuvo la suerte de cruzarse con personas que lo acogieron, lo guiaron y lo impulsaron. Gloria, Bruce Kelker, Frank Walker, Drew Joy Segi, los F, sus cuatro jinetes y más adelante Savana y sus hijos. LeBron siempre dice que sin ellos su historia habría sido muy diferente.
Y esa idea no solo apareció en su vida personal, sino que también la vimos clarísima en la cancha. Al inicio, en Cleveland no importaba qué tan dominante fuera a nivel individual, podía anotar 40 puntos y jugar todos los minutos, pero si el resto no estaba al mismo nivel, no alcanzaba. El campeonato simplemente no llegaba.
No fue hasta que llegó a Miami y se rodeó de jugadores que podían ayudarle a cargar el peso que empezaron a llegar los campeonatos. Ahí entendió que por más talentoso que sea, nadie llega a la cima solo, se necesita un equipo. Cuando regresó a Cleveland ya tenía esa elección clara. Esta vez no intentó hacerlo todo solo, se enfocó en construir un equipo más sólido y cuando las piezas se encajaron volvió a ganar el campeonato.
En los Lakers vimos que pasó algo muy parecido cuando ganó el título. No fue por una hazaña individual, sino por el resultado de la dupla que construyó con Anthony Davis. Con esto podemos ver como la historia de LeBron sirve para enseñarnos que incluso los más grandes necesitan un equipo.
Sin embargo, en la cultura en la que vivimos muchas veces el éxito se presenta como un juego de suma cero que si otro sube tú bajas, que en la cima solo hay un lugar para uno. Pero esta historia nos enseña exactamente lo contrario, que las personas que más lejos llegan no son necesariamente las que más compiten contra todos, sino las que mejor colaboran con ellos, las que aceptan ayuda y también la devuelven, las que construyen una comunidad fuerte y juntos se alzan entre todos.
Por eso considero que el debate de quién es mejor, ¿a Jordan o LeBron James parte de una idea bastante limitada? Claro que es interesante comparar, pero aún así sigue siendo reflejo de esa mentalidad engañosa donde parece que solo puede existir un ganador. En realidad, el propio LeBron ha dicho que Michael Jordan fue una inspiración para él.
Sin Jordan probablemente no existiría el LeBron que conocemos. Y ojalá en algunos años llegue alguien inspirado por LeBron que sea tan bueno que también entre en ese debate. Eso no amenace el legado de ninguno. Al contrario, es la prueba de que su legado sigue vivo. Por eso, quizás vale la pena replantearnos cómo medimos la grandeza.
Quizás no tanto por qué tan alto llegas y un poco más por cuántos logras elevar contigo.
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