Posted in

Maribel Guardia: Acaba De PERDER al Último Recuerdo Vivo de Su Hijo. La Razón Más Cruel

Ciudad de México. Miércoles 21 de mayo de 2026. Hace exactamente 2 días. Una mujer de 66 años está sentada en la sala de su casa de jardines del Pedregal cuando le entregan un sobre con un documento legal. Lo abre, lo lee dos veces y sabe en ese momento que acaba de perder lo único que le quedaba de su único hijo muerto.

Esa mujer se llama Maribel Guardia. Tú la conoces. Tú la viste cantar en palen al lado de Joan Sebastian. Tú la viste en las novelas de Televisa durante 40 años. Tú la admiraste en las portadas de TV Notas, de televenovelas, de Hola. Tú quizá hasta soñaste con tener un cuerpo como el de ella cuando ibas al gimnasio en los años 90.

Y hoy esa mujer que parecía indestructible está sola en su sala con un papel en la mano que le acaba de informar. en lenguaje frío de juzgado, que ya no es la tutora legal de su nieto, su único nieto, el único recuerdo vivo del único hijo que parió. La jueza acaba de entregarle la tutela definitiva del pequeño José Julián a otra mujer.

Y aquí viene lo que duele todavía más. Esa otra mujer no es una desconocida cualquiera. Es la tía de Imelda, la viuda de su hijo Julián. Es una periodista de espectáculos que tú has visto 100 veces en la televisión en el programa de primera mano. Se llama Adis Tuñón. Tú lo leíste en las noticias esta semana. Tú te persignaste cuando viste el titular.

Porque tú también eres abuela o tienes una amiga que lo es y sabes lo que significa que un juez te diga que ya no puedes ver a tu nieto. Pero lo que las noticias no te contaron, lo que ningún programa de espectáculos ha juntado en una sola historia, es esto. La pérdida de ese nieto es solo el último golpe de una cadena de tragedias que arrancó hace exactamente 20 años, en agosto de 2006, cuando otro hombre poderoso del regional mexicano llamado Joan Sebastián vio caer a su primer hijo trigo en un escenario de Texas con una bala en la cabeza.

Es solo el último golpe de una maldición que se ha llevado a tres hijos de la familia Figueroa antes de los 33 años y a un patriarca que murió de cáncer enterrando a dos de ellos. Maribel Guardia hoy es la última testigo viva del derrumbe completo de una dinastía musical, la extranjera, la costarricense que entró a México a los 22 años con el sueño de ser estrella, que se enamoró del poeta del pueblo y que 40 años después se queda sentada en una sala vacía con un papel en la mano.

Hoy voy a contarte cuatro cosas que nunca te contaron sobre esta historia. Primero, la verdad sobre la infidelidad documentada que destruyó el matrimonio de Maribel Guardia con Joan Sebastián. Te voy a dar nombre, año, programa de televisión donde se destapó y la frase exacta que un conductor mexicano dijo en vivo y que partió en dos la vida de Maribel.

Segundo, te voy a contar cómo murieron uno por uno los hijos de Joan Sebastian. El primero con una bala en la cabeza durante un concierto de su padre. El segundo en un bar de Cuernavaca con conexiones al cártel del Pacífico Sur y el tercero en su propia recámara a los 27 años sin signos de violencia. Tres hijos, tres formas de morir y una pregunta que la familia Figueroa lleva 20 años esquivando.

Tercero, ¿qué encontró exactamente Maribel Guardia esa noche del 9 de abril de 2023 cuando llegó a su casa después de una función de Lagunilla a mi barrio y le dijeron que su hijo no respondía? Te voy a dar el detalle médico real, el resultado de la autopsia y lo que su entorno cercano cayó durante meses. Y cuarto, te voy a explicar exactamente qué pasó entre el 21 de enero de 2024 cuando Maribel se llevó a su nieto de la escuela con la policía y el 21 de mayo de 2026, cuando la jueza le quitó la tutela para siempre, 28 meses, tres

demandas y una conclusión legal que va a dejarte sin palabras. Te voy a avisar cuando llegue cada una de estas cuatro revelaciones para que las sigas conmigo. Pero antes necesito que conozcas el mundo del que venía Joan Sebastian. Porque para entender por qué este hombre logró tener ocho hijos con cinco o seis mujeres distintas, porque su rancho era una corte feudal, por qué los hijos se le morían de violencia sin que nada de eso lo bajara del caballo.

Necesitas conocer el universo del jaripeo mexicano de los años 70 y 80. el universo que lo hizo y que más tarde lo desmoronaría. Joan Sebastián nació en un pueblo de guerrero que tú quizá nunca has oído mencionar. Se llama Juliantla. Está a una hora de tasco, en plena sierra Madre del Sur, en una región donde la pobreza rural se mezcla con tradiciones rancheras antiguas y con economías marginales que la ciudad no entiende.

Su nombre real era José Manuel Figueroa Figueroa. Nació el 8 de abril de 1951. Era hijo de una familia humilde, pero su padre lo introdujo desde niño a un mundo que iba a definir su vida entera. El mundo de los caballos, el mundo de los jaripeos, esos eventos rurales donde los rancheros mexicanos compiten montando toros y caballos, donde el alcohol corre, donde la música suena toda la noche, donde el aplauso del público se gana con sangre, con sudor y a veces con muerte.

Tú has estado en un jaripeo alguna vez. Tú sabes de lo que estoy hablando. El polvo del ruedo, el olor a cerveza y a caballo. La canción ranchera sonando a todo volumen, la energía salvaje de un mundo que existe lejos de la ciudad y que tiene sus propias reglas. La infancia de José Manuel en Juliantla fue marcada por la dureza y por la cercanía con la naturaleza.

Caminaba descalzo por los caminos polvosos del pueblo. Ayudaba a su madre con las labores de la casa y de su padre José Figueroa Sánchez aprendió tres cosas que iba a aplicar toda su vida. Primero, que un hombre se gana el respeto montando un caballo. Segundo, que la música es un oficio igual de digno que cualquier otro.

Y tercero, que los rancheros mexicanos tienen su propio código de honor distinto al de las ciudades. Esa última lección iba a ser con los años una bendición y una condena al mismo tiempo. A los 10 años, Joan Sebastian montaba caballos como un adulto. A los 15 empezó a componer canciones de rancho. A los 19 se fue a buscar suerte a la Ciudad de México con una guitarra y un cuaderno de letras.

Llegó sin dinero, sin contactos, sin techo donde dormir. Durmió varias semanas en bancas de la Alameda Central. Trabajó lavando platos, vendió chicles en los semáforos y entre trabajo y trabajo tocaba puertas en casas disqueras intentando que alguien le comprara sus canciones. Después de meses de rechazos, alguien finalmente le abrió.

Fue el sello discográfico Musart. Le compraron una canción por 2000 pesos mexicanos de la época. Y a partir de ahí todo cambió. Durante los años 70, Joan compuso para los más grandes del regional mexicano. Le vendió canciones a Antonio Aguilar. Le compuso temas a Vicente Fernández, incluyendo el clásico El ídolo. Le escribió a Lucha Villa, a Lola Beltrán, a Rocío Durcal.

Y poco a poco, con esa voz nasal tan particular y con esos ojos que conquistaban a las mujeres con una sola mirada, fue construyendo una carrera propia como intérprete. Su primer éxito como solista fue maracas, Bongó y Conga, a finales de los 70. Para los años 80 ya era un cantante reconocido. Para los 90 era una figura central del regional mexicano.

Read More