El panorama político en México ha vuelto a sacudirse con la publicación de las encuestas nacionales más recientes, las cuales han dejado al descubierto una realidad innegable e incómoda para sus adversarios: las costosas campañas de desprestigio financiadas por la oposición no están rindiendo los frutos esperados. En el centro de este vendaval se encuentra Alejandro “Alito” Moreno, dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien hoy se enfrenta a un escenario desolador. A pesar de los millones de pesos invertidos en ejércitos de bots y narrativas en redes sociales para manchar la imagen del movimiento de la Cuarta Transformación, los números revelan que el pueblo mexicano mantiene un respaldo férreo y contundente hacia la presidenta Claudia Sheinbaum y el expresidente Andrés Manuel López Obrador.

El Dinero Desperdiciado en Campañas Sucias
Durante los últimos meses, los ciudadanos han sido testigos de una embestida mediática y digital sin precedentes en la historia reciente del país. Se ha hablado incesantemente de supuestos narcopartidos, se ha recurrido a instancias internacionales pidiendo intervención y se ha intentado posicionar a toda costa un clima de inestabilidad nacional. Todo esto, impulsado presuntamente con recursos públicos y privados asignados a las campañas de la oposición. Sin embargo, la estrategia de inundar las redes sociales con ataques sistemáticos orquestados desde cuentas falsas ha demostrado ser un rotundo y humillante fracaso. La gente real, la que sale a trabajar todos los días, la que percibe la realidad de su entorno y que finalmente acude a las urnas, no ha cambiado su postura ante estas tácticas cibernéticas.
Los estrategas de la oposición olvidaron una regla fundamental de la política moderna y del sentido común: los bots no salen a votar. Este garrafal error de cálculo le está costando muy caro a figuras como Alito Moreno, quien veía en la confrontación digital diaria su tabla de salvación para el proceso electoral venidero de 2027. La cruda realidad es que ese dinero se ha esfumado sin lograr mermar ni un centímetro la base de apoyo del partido en el poder. En lugar de ofrecer soluciones concretas a los problemas del país o formular un proyecto de nación atractivo y viable, el PRI, el PAN y Movimiento Ciudadano se han enfrascado en una guerra estéril que solo parece estar dinamitando sus propias estructuras internas.
El Empate de la Debilidad: PRI, PAN y Movimiento Ciudadano
Los datos crudos del muestreo reciente son demoledores para quienes soñaban con un resurgimiento opositor a corto plazo. Ante la pregunta directa sobre por cuál partido votarían si las elecciones para diputado federal se celebraran este mismo domingo, el panorama es de un “espantoso empate” en la parte más baja de las preferencias. El PRI, el Partido Acción Nacional (PAN) y Movimiento Ciudadano (MC) languidecen con un escaso 7% de las intenciones de voto cada uno. En un contraste abismal que refleja la hegemonía actual, Morena se alza imponente y solitario con un aplastante 44%.
Este fenómeno resulta particularmente doloroso para el PAN, que históricamente representó la segunda fuerza política más importante del país y el principal contrapeso al gobierno. Hoy, en medio de su caída libre, observan cómo el PRI —un partido profundamente golpeado en su credibilidad y reputación— logra empatarle e incluso superarlo marginalmente en simpatía. La lectura de los expertos es evidente: la oposición no está logrando atraer a nuevos votantes ni a los posibles desencantados. Simplemente se están “comiendo entre ellos”, arrebatándose los pocos simpatizantes que les quedan, mientras la enorme maquinaria de apoyo de Morena permanece intacta y con miras a seguir creciendo.
Claudia Sheinbaum: Un Liderazgo Imparable del 71%
Quizás el dato más revelador e impactante de esta encuesta es el nivel de aprobación que mantiene la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Rompiendo con la tendencia natural de desgaste que suelen sufrir los mandatarios al asumir el poder, Sheinbaum ostenta un impresionante 71% de apoyo popular. Apenas un 18% califica su gestión como muy mala.
Cuando los encuestadores desglosan los atributos que la ciudadanía percibe en ella, las palabras que dominan la conversación son claras: “honesta”, “firme”, “trabajadora” y alguien que “conoce profundamente los problemas de la gente”. Esta percepción de integridad funciona como un escudo político invaluable. Como se analizó recientemente en mesas de debate político con analistas de la talla de Roy Campos, el nivel de aprobación de Sheinbaum es extraordinario no solo si se revisa la historia de México, sino a nivel internacional. Mientras en países de Sudamérica los presidentes lidian constantemente con aprobaciones del 30%, o figuras globales como Donald Trump rondan el 40%, contar con el respaldo de dos de cada tres mexicanos es un triunfo innegable de legitimidad.
Los analistas coinciden en un punto clave: los eventos coyunturales y las polémicas que la oposición ha intentado convertir en escándalos de Estado no han logrado manchar la figura presidencial. La ciudadanía parece comprender y hacer una distinción muy clara: pueden existir problemas específicos o figuras locales bajo escrutinio, pero la presidenta Sheinbaum mantiene una imagen de incorruptibilidad total. Además, se le reconoce enormemente su firmeza y aplomo en la defensa de la soberanía nacional frente a las presiones de Estados Unidos, consolidando su perfil de jefa de Estado.
El Fenómeno AMLO Continúa Intacto

Si los números de la actual presidenta generan frustración en el cuartel de Alito Moreno, la evaluación del expresidente Andrés Manuel López Obrador debe ser considerada una verdadera pesadilla estratégica. A pesar de haber concluido su mandato, AMLO conserva un asombroso 70% de opinión positiva entre la población. Este es exactamente el mismo personaje al que los líderes opositores prometieron llevar a la cárcel si ganaban. La ceguera de la oposición ante el sentimiento popular es total: ¿cómo planean competir en las urnas basando su discurso en encarcelar y denigrar a la figura política más respetada por siete de cada diez mexicanos?
Este histórico nivel de respaldo confirma que el movimiento de la Cuarta Transformación no fue un espejismo pasajero. Las bases sentadas por la administración anterior, particularmente el alcance de los programas sociales, siguen vivas. La presidenta Sheinbaum ha sabido tomar esa estafeta con maestría, aportando sus propias virtudes y fortaleciendo rubros como el apoyo a las mujeres y la educación.
La Mañanera: Risas y Una Verdad Incomoda para el PRIAN
La contundencia de todas estas cifras no pasó desapercibida en la tradicional conferencia matutina o “mañanera”. En un ejercicio abierto, la presidenta Sheinbaum analizó los datos frente a los medios de comunicación. A diferencia de otras encuestas de dudosa procedencia, este estudio demostró ser un reflejo fidedigno del ánimo social actual.
Al revisar los gráficos en las pantallas del Palacio Nacional, la reacción de la presidenta fue sumamente reveladora. Con una sonrisa franca, desglosó los números. Cuando observó su 71% frente al 70% de López Obrador, bromeó de manera amena: “Le gané por un punto”. Pero el verdadero golpe anímico para sus adversarios llegó al analizar la preferencia partidista. Al notar que el PRI superaba en un margen mínimo al PAN en la gráfica, Sheinbaum no pudo contener un comentario que resonó en todo el país: “Ya el PRI le ganó al PAN… Híjole, a algunos no les va a gustar esta”. Esta burla sutil, basada estrictamente en la evidencia estadística, resumió a la perfección la impotencia y el extravío en el que se encuentra la actual coalición opositora.
¿Qué Sigue para el Futuro Político de México?
