Hasta se metió a estudiar administración buscando una chamba normalita, pero el gusanito de la música no lo dejaba en paz. Al final se armó de valor, mandó lo seguro a volar y se la jugó todita por su verdadero sueño. Le metió duro a las clases de canto para pulir la voz y empezó a rifarse en antros y palenques locales.
Imagínate, hasta se fue a jalar a Japón como cantante. Una locura que le abrió la mente y le dio unas tablas brutales en el escenario. Mucho antes de ser famoso, el compa ya traía Callo aprendiendo a ganarse a la raza a puro sudor. A principios de los años 80 se aventó al ruedo profesionalmente con su primer disco Soñador, que salió en 1986, arrancó su época dorada coronándose como una de las gargantas más picudas de todo el pop latinoamericano.
Entre los años 80 y 90 la reventó durísimo con discazos que lo llevaron a atiborrar palenques y foros por toda Latinoamérica. Sus rolas se volvieron el soundtrack de nuestras vidas. Desde los bodorrios más fresas hasta los truenes y regresos más intensos. Esa magia con la banda no cualquiera la logra. Pero ojo, el vato no se estancó no más en sacar discos.

Le entró a las ligas mayores prestando su voz a monstruos de Disney, doblando al español clásicos inolvidables como Oliver y su pandilla, La Bella y la Bestia y El camino hacia el Dorado. Con cada palomazo cruzaba más fronteras, demostrando que su talento no tenía frenos con el paso de los años.
Miares traía un aguante bárbaro. Más de 20 discos en el mercado, conciertos en vivo y joyitas raras comprueban que se la ha rifado a base de pura disciplina y perseverancia y en lugar de pasar de moda, supo darle la vuelta a la tortilla. La prueba reina, ese negociazo y exitazo que armó junto a su compadre Emanuel.
Juntos montaron el famosísimo show Amigos, una fiestota espectacular que rinde tributo a un chorro de años de rolas y hermandad. Apenas en 2025 festejaron 10 añotes de reventar la taquilla con shows brutales en el Auditorio Nacional, el recinto más picudo de toda la capital y la agenda no paró ahí.
Ya traen fechas amarradas para este 2026, tours fresquecitos y miles de fans desgarrándose la garganta como la primera vez. Pero chécate esto. Cuando el telón cae y los aplausos mueren, él se fuga a un rinconcito superpacífico, un rincón donde el divo desaparece para darle paso al papá que domina su propio santuario. Hablemos de su casona.
Tras su sonadísimo divorcio con la novia de América, Lucero, todo México juraba que terminarían mandándose a volar por distintos rumbos, pues Nanais, por el bien y la paz mental de sus chavos, José Manuel y Lucerito, el cantante se quedó a vivir pegadito a su ex. Estaban tan, pero tan pegados que como ellos mismos chismeaban.
Con unos 20 pasitos ya estabas en la casa de al lado. Cero fue al azar. La jugada estuvo fríamente calculada para que la vibra familiar fluyera como si nada hubiera pasado. Ese cantón refleja tal cual su forma de pensar. Nadie te molesta, pero se sigue sintiendo ese calorcito de hogar que apapacha. Una barda imponente abraza todo el terreno y un montón de arbolotes arman un escudo super chido contra el caos y el ruido chilango.
Por fuerita, la mansión se ve de lujo, pero de bajita mano, igualito que la personalidad del propio Mijares. Pero cruzando la puerta, el ambiente da un giro total. Por dentro, el diseño se la juega por zonas enormes y llenas de luz, sacándole todo el jugo a la entrada de solazo sureño.
Unas puertotas de cristal que van del piso hasta arriba unen la sala principal con un jardín de pura envidia. Cuando abres todo de par en par, sientes que estás en una mega terraza donde la casa y el patio son uno mismo. La neta, el patio trasero es la joya de la corona de todo el terreno. Una alberca de más de 13 m es la mera mera del jardín.
rodeada de camastros y salitas perfectas para la carne asada en familia o echar la flojera a gusto. A unos pasitos armó un área de fogata que está de pelos para echar chisme hasta la madrugada bajo las estrellas de la ciudad. Y agárrate porque la cocina es punto y aparte. Es la fantasía de cualquier chef atascada con aparatos de Puritita última generación y muebles italianos mandados a hacer a su entero capricho.
Imagínate una cocina enorme y supervanguardista. Ahí, preparar de comer es literalmente un show digno de ver. El toque mágico. Toda la mansión está conectada a un audio perrísimo para que las rolas suenen en cualquier esquinita. Hablando del soldado del amor, esto era de ley. Arriba, el lujo y el confort siguen con tres recámaras increíbles, cada una con su propio baño completo.
La recámara principal te deja con la boca abierta, muchísima luz, su propia chimenea, una terraza exclusivísima y un closet tamaño boutique. Su baño personalizado grita: “¡Hotel de cinco estrellas por donde lo veas!” Pero ojo aquí, un palacio así no cae del cielo. Respaldando estos lujos hay muchísimos años de talacha, shows a reventar y exitazos que le armaron un patrimonio de envidia.
Y aquí entra el chismecito financiero. ¿Cómo hace su lana nuestro querido Mijares hoy en día? Checa los datos del 2026. Su fortuna anda por los 20 millones de dólares. Una lanísima que se ganó sudando la gota gorda durante toda su trayectoria artística. Su mina de oro sigue siendo cantar en vivo. Mientras otros no más sacan sencillos y se apagan.
Él jamás se ha bajado de las tarimas. Ya sea cantando solito o armando duetos épicos, sigue retacando palenques y auditorios por todo México y Latinoamérica. Agárrate. Por cada show se embolsa entre 100,000 y 300,000 variando según el aforo y los tratos armados. Ahora, si lo juntamos con su compadre Emanuel o armando el reencuentro soñado con su ex lucero, los números se van a las nubes rebasando facilito el millón de dólares por gira.
Aunque ojo, la cantada no es su único negocito. Todo ese repertorio de clásicos que armó sigue facturando sabroso de día y de noche, aunque ande descansando en su casa. Piénsalo, tiene arriba de 20 discos grabados y ha movido más de 1,300,000 copias certificadas. Una locura, esa maquinita de regalías no para.

Streams, descargas y derechos de autor le meten a la bolsa unos $17,000 cada añito. Súmale a eso los jugosos adelantos por discos nuevecitos que le dejan entre 50,000 y $200,000 juntando todo el paquete, el maestro se mete unos ,000es dólar al año. Con razón trae ese nivel de vida y un colchoncito financiero tan macizo. Pero no todo es hacer billete.