A los 5 años, Edit González puso un pie en ese escenario y según se ha contado, en 5 minutos llamó la atención de uno de los productores de Televisa. La empresa en ese momento andaba justamente buscando una niña para interpretar un papel en una adaptación teatral de los miserables de Víctor Hugo. Edit y su familia aceptaron y así con apenas 5 años una niñita rubia de Ciudad de México se convirtió, sin saberlo, en una actriz profesional.
En 1970 debutó en su primera telenovela Cosa juzgada, según consta en los archivos de Televisa. Tenía 6 años. Entre 1970 y 1973 participó en otras producciones como Lucía Sombra, El amor tiene cara de mujer y mi primer amor. En 1974, con apenas 10 años, ganó el Premio Heraldo como artista revelación. 10 años.
Mientras las otras niñas de su edad jugaban con muñecas y aprendían a tejer en la escuela, Edit González ya estaba ganando premios profesionales. Y mientras tanto, su debut en el cine se produjo también en 1974 en el telefilme Canción de Navidad. Pero aquí viene lo que distingue a Edit del resto de las niñas actrices de su generación, porque mientras otras se quedaron en el oficio aprendido sobre la marcha, Edit, según se ha relatado durante años, decidió tomarse muy en serio la actuación.
Tan en serio que con el dinero ganado y con el apoyo absoluto de sus padres, decidió formarse fuera de México y no en cualquier lugar, en los lugares más serios y respetados del mundo. Estudió en la academia teatral del profesor y director estadounidense Lee Strasberg en Nueva York, la misma academia donde se habían formado leyendas como Marilyn Monro, Alpacino, Robert de Niro.
Estudió también en el Neighborhood Playhouse, una de las escuelas de actuación más prestigiosas de Manhattan. y después en el actor Institute, pero no se quedó en Estados Unidos, voló a Francia, cursó estudios en la Universidad de la Sorbona en París y todavía más, según se ha contado, completó su formación en el centro de danza Dumar, en la misma ciudad y luego se fue a Inglaterra.
En Gran Bretaña estudió historia del arte, inglés, jazz y tomó cursos de mímica, ballet y técnica actoral. Imagínate el currículum. Para cuando Edith González cumplía los 20 años, ya tenía formación profesional en tres países distintos: Sorbona, Strasbg, Londres. Era, sin exageración una de las actrices mejor formadas técnicamente de toda Latinoamérica y sus mejores telenovelas todavía no habían empezado.
El primer rol relevante de su vida adulta lo tuvo en 1979. Tenía apenas 15 años y la pusieron en una telenovela que iba a marcar para siempre la cultura popular mexicana. Los ricos también lloran. Sí, esa, la de Verónica Castro, la que en los años 80 y 90 la vio el mundo entero. Desde Rusia hasta Corea del Sur, desde la China comunista hasta los barrios humildes de Buenos Aires.
Edith interpretaba a María Isabel, una niña adoptada por los personajes de Verónica Castro y Rogelio Guerra. Y aquí en este set, en aquel 1979, según se ha relatado durante décadas, Edith conoció a la mujer que iba a convertirse en una de las amistades más importantes y más dolorosas de toda su vida. Una actriz argentinoxicana llamada Christian Bach.
Recuerda este nombre porque la historia entre Edit y Cristian, según se ha contado, está marcada por una traición silenciosa que las distanció durante años y por una coincidencia escalofrianta al final de sus vidas, pero eso lo tocaremos más adelante. En 1982, antes de cumplir los 18 años, Edit tuvo su primer papel protagónico absoluto, Bianca Vidal, una telenovela que, según se reportó entonces, fue la primera mexicana en ser exportada a China. China.
Edith González [música] protagonizando con apenas 17 años una novela que iban a doblar al mandarín para que la vieran millones de chinos. Su carrera ya estaba en otro nivel y aquí, en 1987, en la telenovela Rosa Salvaje, protagonizada por Verónica Castro, ocurrió uno de los primeros escándalos profesionales de edit. interrumpió su participación en el capítulo 48 sin terminar la novela, algo extremadamente inusual en aquella industria. Las versiones fueron dos.
La oficial decía que Televisa la había despedido. La de Edit en distintas entrevistas posteriores era muy distinta. Decía que ella había abandonado la novela porque, según sus palabras, estaba siendo maltratada por la producción. Esa pelea jamás se aclaró del todo en público. En 1993 llegó la cumbre.
El punto más alto de su carrera, la telenovela que la consagró siempre como la primera actriz mexicana de su generación. Corazón Salvaje junto a Eduardo Palomo. Cualquier persona que haya tenido un televisor encendido en los 90 en cualquier país de habla hispana recuerda esa novela. Recuerda a Edit, rubia, finísima, llorando con esa elegancia particular suya.
Recuerda Eduardo Palomo galopando por las playas con una camisa abierta. Recuerda la canción Mírame a los ojos que la propia Edit grabó para el álbum oficial Solo Recuerdos. Corazón Salvaje fue un éxito mundial. Editth González a los 29 años ya no era una actriz más. Era una de las grandes del continente.
Y aquí, según se ha contado, empieza una década dorada. Volvió al cine con los cómplices del infierno en 1995. Apareció en mujer casos de la vida real, conducida por Silvia Pinal. protagonizó la jaula de oro en 1997. En 1999 grabó Nunca te olvidaré junto a Fernando Colunga. Y aquí en esta novela, según se ha contado en infinidad de entrevistas, Edit coincidió por primera vez con una mujer que iba a convertirse en su enemiga declarada, una mujer con la lengua más afilada del medio, Niurka Marcos.
Pero ese pleito vendría unos años después, cuando se cruzaran en la novela Salomé. Llegó el año 2001 y con él otro papel que la marcó para siempre, la protagonista de Salomé. Una bailarina exótica que trabajaba en un cabaret. Una historia descarnada, pasional, ambiciosa. Edit, según se reportó entonces, se preparó durante meses. Tomó clases de danza clásica, aprendió canto, estudió el personaje hasta hacer lo suyo.
Salomé fue, según muchos críticos, la confirmación absoluta de que Edit González no era solo una cara bonita. Era una actriz de carácter, con técnica, con presencia, con una capacidad para sostener un papel principal que poquísimas en el medio podían [música] igualar. Su siguiente gran proyecto ya en 2008 fue otra obra maestra, Doña Bárbara, una coproducción colombiano estadounidense basada en la novela del venezolano Rómulo Gallegos.
Edith interpretó a Bárbara Guaimarán, la mujer salvaje, la cacique de los llanos. ganó el premio People en español a mejor actriz por ese trabajo. Tuvo que mudarse a Colombia durante meses para grabar [música] y volvió, según se ha contado, transformada. Si esta historia te está pegando duro, dale ya like al video y suscríbete, porque ahora viene lo que nadie te contó.
El gran salseo, el romance prohibido con el hombre más poderoso del gabinete del presidente Vicente Fox. Y aquí ahora sí llegamos a la parte que durante años fue uno de los secretos peor guardados del espectáculo mexicano. La parte que jamás aparece en los homenajes oficiales, la parte que Edit, según se ha contado durante años, llevó con una discreción casi militar.
Estamos en el año 2003. Edith González tiene 38 años. está en su mejor momento profesional y según se ha relatado en infinidad de medios mexicanos inicia un romance que iba a marcarla para siempre, pero no con un actor, no con un cantante, no con un colega de set, con uno de los hombres más poderosos del gobierno mexicano de aquel momento, Santiago Krill Miranda, abogado político del partido Acción Nacional, el PAN.
Y en aquel 2003, según los registros públicos, ocupaba uno de los puestos más altos del país. Era secretario de Gobernación del presidente Vicente Fox. Para que dimensiones lo que significaba ese cargo, la Secretaría de Gobernación en el sistema mexicano es históricamente uno de los puestos más poderosos del gabinete.
Es literalmente el segundo hombre más importante del país después del presidente. Y este hombre, Santiago Krill, tenía en 2003 un perfil absolutamente respetable. Casado desde hacía 21 años con Beatriz Garza Ríos, tres hijos en común, Santiago, María y Beatriz. La perfecta imagen del político serio de derechas en México. Y según se ha relatado durante años, ese político mantuvo supuestamente un romance extramarital con Edit González.
Aquí no afirmamos nada como verdad absoluta, pero el desenlace, ese desenlace sí está documentado. Llega el año 2004. Edith González está en plena producción de una nueva telenovela, Mujer de Madera. Y según se reportó entonces, aproximadamente a los tres meses de grabaciones, Edit informó a la producción. Estaba embarazada.
Tuvo que abandonar la novela. Fue sustituida, según se ha relatado infinidad de veces por la actriz Ana Patricia Rojo. Imagínate ese momento dentro del set. Una protagonista enorme se va a la mitad. Empiezan los rumores, ¿quién es el padre? Edit, según se ha contado durante años, no soltó prenda ni una palabra.
El 17 de agosto de 2004, en lo que entonces todavía se llamaba Distrito Federal, nació la única hija de Edit González. fue presentada en el registro civil con un nombre que llamó la atención de quien quiso fijarse, Constanza González Fuentes. Los dos apellidos de Edit sin un solo apellido paterno. Una niña en el papel sin padre reconocido.
Y entonces, durante casi 4 años enteros, según se ha contado, México entero se preguntó en las revistas, en los programas de espectáculos, en los chismes de pasillo, ¿quién era el padre de la niña Constanza? Edith, con esa elegancia que la caracterizaba, no contestaba hasta que llegó el 4 de marzo de 2008 y todo explotó.
Según se reportó entonces, alguien filtró a los medios el acta de nacimiento de Constanza. En esa acta, según los reportes, aparecía claramente registrada la paternidad biológica reconocida ante un juzgado federal mexicano, Santiago Krill Miranda. La noticia en el México de aquel momento fue una bomba. Un senador de la República, hijo prominente del PAN, padre legítimo de tres niños con su esposa de toda la vida, era también padre de una niña con una de las actrices más famosas del país.
Editt y Santiago, según se ha relatado, no tuvieron más remedio que salir a la palestra. publicaron un comunicado conjunto que se situó en infinidad de medios, donde decían textualmente, según se reportó, que por causas ajenas a su voluntad había circulado en los medios el acta de nacimiento de su pequeña constancia y que pedían comprensión para que el asunto recibiera el trato que le otorga el derecho a la privacidad.
Esa, según declaró Edit, sería su única declaración al respecto y hasta donde se ha sabido, lo cumplió. Lo que vino después fue una cadena de movimientos que, según se ha contado, marcaron a la familia Krill para siempre. En 2010, el senador Santiago Krill se divorció oficialmente de Beatriz Garza Ríos, su esposa de toda la vida.
Y ese mismo año se casó por segunda vez con una mujer llamada Paulina Velasco. Tuvieron dos hijos más, Miranda y Paulina. Edith, mientras tanto, según se ha contado, jamás le impidió a Santiago Krill acercarse a Constanza. Según declaró ella misma en una entrevista posterior con don Francisco, su pequeña constanza era, en sus propias palabras, la cereza del pastel de su vida.
La crianza, según se ha relatado, la asumió Edit de lleno durante los primeros años, pero Santiago Krill, según ella, siempre estuvo cerca de su hija. Pero la historia sentimental de Edit González no terminó ahí, porque según se ha relatado, en algún momento entre 2008 y 2010 su corazón volvió a abrirse y esta vez no fue para un político ni para un actor, fue para un hombre del mundo de los negocios, un economista llamado Lorenzo Lazo.
Edit y Lorenzo se conocieron durante las funciones de una obra de teatro titulada Buenas noches, mamá. El productor de esa obra, Daniel Gómez Casanova, lo confirmó años después. dijo que Edith conoció a Lorenzo justamente durante esa obra, que durante esa obra se enamoraron, que durante esa obra se casaron en 2010 y que durante esa misma obra, según declaró Gómez Casanova, ocurrió la tragedia que la familia mantuvo en secreto durante muchísimo tiempo.
Edit, según contó el propio Lorenzo Lazo tras su muerte, se embarazó durante esa temporada teatral, pero el embarazo no llegó a término. Edith perdió aquel bebé. En su momento, ni ella ni Lorenzo dijeron una palabra en público, lo guardaron. Lorenzo lo confirmó años más tarde con una frase desgarradora que se citó en infinidad de medios.
dijo que su esposa estaba descansando en el mejor lugar junto a su padre y junto a la bebé que habían perdido. Esa frase fue la primera vez que el público mexicano se enteró de que Edit González había vivido en silencio el duelo de un embarazo perdido, dolor sobre dolor. Y aquí toca abrir el cajón de los enemigos, porque Edit, según se ha relatado durante años, tenía dos enemistades sonadas en el medio.
La primera, mucho más pública, fue con la bailarina y bedet cubanoxicana Ñurka Marcos. Coincidieron en 1999 en Nunca te olvidaré y luego se reencontraron en el 2003 en la grabación de Salomé. Lo que ocurrió entre ellas durante esa novela, según ambas relataron años después, fue una guerra fría con la sonrisa por delante.
En el libro autobiográfico de Newurka, Soy Ñurka, según se ha citado infinidad de veces, la cubana expresó textualmente que había tratado de ser amistosa con Edit, pero que fue imposible, que comenzó a sufrir, según sus palabras, malos tratos, menosprecios y humillaciones, y según se reportó, soltó una de las acusaciones más jugosas y más comentadas de la historia reciente de los pleitos televisivos.
Dijo, según se citó textualmente, que Edit tenía dos problemas, una gran inseguridad [música] y la necesidad, según New Yurka, de acostarse con todos los protagonistas de todas sus [música] novelas. Con todos. La frase, dura como una bofetada dio la vuelta a México. Edit, fiel a su [música] estilo, nunca contestó públicamente, pero según se ha contado, jamás volvió a estar cerca de Newurka Marcos.
La segunda enemistad, mucho más silenciosa, pero quizás mucho más dolorosa, fue con su amiga del set de los ricos también lloran, Christian Bach. Las dos se hicieron íntimas a finales de los 70. Una amistad estrecha, según se ha contado, de las que se cuentan los secretos en pijama. Pero en 1986, según se ha relatado, Christian Bach se casó con Humberto Zurita, una boda enorme.
Y Edit González, según se reveló años más tarde, no estuvo invitada por un olvido supuestamente, pero Edit, según ha contado su propia familia, no se lo tomó como olvido, se lo tomó como ofensa. Durante años, según se ha relatado, dejó de hablarle a Cristian. Edit misma reconoció en una entrevista posterior que veía a Cristian y se daba la vuelta.
La amistad se rompió y aunque años después se reconciliaron, según se ha contado, esa herida quedó dentro de Edit. Y aquí viene la coincidencia escalofriante con la que abrimos este bloque. Cristian Bach murió en febrero de 2019 en Los Ángeles. Edith González murió en junio de 2019 en México. 3 meses y medio de diferencia.
Dos amigas que habían empezado juntas en Los ricos también lloran en 1979 se fueron del mundo casi al mismo tiempo, 40 años después. Y dejando de lado a los enemigos, queda mencionar otros romances rumoreados de Edit. Según se ha relatado durante años, especialmente por boca de la propia Christian Bach antes de su muerte, Edith habría tenido un romance en 1996 durante el rodaje de la película Salón México con el actor de Mian Bichir.
Y en 2008, según se ha citado en distintos reportajes, habría tenido un acercamiento con el embajador francés en México, Bruno Deli. Una relación, según se reportó, jamás vista en público. Otro misterio más en la larga lista de amores discretos de Edit González. Si esta historia te está pegando, recuerda darle like y suscribirte, porque ahora viene el doble golpe que en 2016 se le vino encima.
El año 2016 fue, según se ha relatado durante años, el año en que la vida de Edit González cambió para siempre, pero no por un solo motivo, por dos. Dos golpes que llegaron casi al mismo tiempo y que la sacudieron de raíz. El primero fue un escándalo público que estuvo a punto de manchar su nombre. El segundo fue una sentencia interna que iba a marcar el principio del fin.
Vamos con el primero. En abril de 2016, según se reportó internacionalmente, estalló uno de los escándalos periodísticos más grandes de los últimos 20 años. Los Panama Papers, una filtración masiva de documentos del despacho de abogados Mossa Fonseca que reveló las identidades de personas y empresas de todo el mundo que utilizaban sociedades offshore para evadir impuestos, ocultar fortunas, mover dinero entre paraísos fiscales.
Cabezas de gobierno cayeron, empresarios se vieron obligados a dar explicaciones y según se reportó en distintos medios mexicanos, en aquella filtración apareció también vinculada de forma indirecta una de las actrices más queridas de México, Edit González. Su nombre, según las versiones publicadas entonces, no aparecía directamente.
El que aparecía era el de su esposo, el economista Lorenzo Lazo. Y junto a él, según se ha relatado, aparecía también el nombre de Ricardo Salinas Pliego, el dueño de TV Azteca. La supuesta vinculación, según las versiones publicadas entonces, era a través de una sociedad registrada en las Bahamas. Lorenzo, según los reportes, habría sido el vehículo.
Edit, supuestamente aparecía como beneficiaria indirecta. Nada se probó nunca en un juicio. Edit, según se reportó, no fue acusada formalmente, pero los rumores, los rumores feos no se borran tan fácilmente. Pero entonces, justo en mitad de ese ruido, en agosto de 2016, llegó el otro golpe. El golpe que no perdona, el que te llega de adentro sin avisar, sin un solo síntoma. Claro.
Edit González, según se reportó después en infinidad de entrevistas, llevaba semanas sintiéndose mal. Unos dolores fuertes en la base abdominal, cansancio raro, días con menos energía de lo habitual. Decidió ir a revisarse. Lo que parecía rutina, según se ha contado, se convirtió en un quirófano de emergencia.
Los médicos detectaron durante esa primera intervención tejidos cancerosos, los removieron y días después vino el diagnóstico completo, el diagnóstico que ningún ser humano quiere escuchar. Carcinoma ceroso papilar de ovario. Etapa cuatro. La etapa más avanzada que puede tener un cáncer ginecológico, uno de los más difíciles de detectar, según se ha relatado, porque casi no presenta síntomas hasta que ya está muy diseminado.
Y aquí viene una de las anécdotas más impresionantes de toda la vida de Editt González. Una anécdota que, según contó después su propio hermano Víctor Manuel marca el carácter exacto de esta mujer. Cuando el médico le dio la noticia, según relató Víctor Manuel en una entrevista posterior, Edit no lloró, no se derrumbó, no imploró.
La gente normal, según las palabras textuales del hermano, espera el golpe, llora, suplica. Pero Edit, según se ha contado, lo único que hizo fue mirar al médico, ofrecerle una sonrisa pequeña y preguntarle con esa serenidad casi inquietante, ¿qué iban a hacer después? ¿Qué venía, cómo lo planeaban? Esa frase, ¿qué vamos a hacer después? Según el propio Víctor Manuel, se quedó bravada en su memoria y según contó Edit misma en una entrevista posterior con el programa Don Francisco te invita, sí lloró, pero según ella solo tuvo tres
accesos de llanto en toda esa primera semana, tres, en privado. Después decidió, según se ha relatado, tomarse la batalla con amor, con humor, sin victimismo. El 26 [música] de agosto de 2016, Edith González decidió hacer algo que poca gente del medio se atrevía a hacer en aquellos años.
Salió a contarlo, pero no en un comunicado oficial, no en una entrevista cuidadosamente preparada. Lo contó en su propio Instagram de forma directa con sus palabras sin filtros. escribió, según los registros de su cuenta oficial, que en días pasados había sido intervenida porque padecía unos fuertes dolores en la base abdominal, que efectivamente habían encontrado tejidos cancerosos, que habían sido removidos en su totalidad y que como parte del proceso tendría que recibir tratamiento por unos meses.
La frase final del comunicado fue la que dio la vuelta a México. Estoy fuerte, llena de vida y trabajando. Edith González con esas tres frases le había dado a su país una clase pública sobre cómo afrontar el peor diagnóstico posible. Si esta historia te está moviendo algo por dentro, te lo agradezco y te pido el like y la suscripción para que estos contenidos lleguen a más gente, porque lo que viene a continuación es la batalla final.
Los meses siguientes fueron, según se ha relatado durante años, una mezcla absoluta de tratamiento médico brutal y de aparente normalidad pública. Edit, según se reportó, comenzó la quimioterapia y al mismo tiempo, en una decisión que sorprendió a propios y extraños, decidió seguir trabajando. No paró.
Siguió grabando la telenovela Eva la trailera, una producción de Telemundo mientras recibía los tratamientos. Y según se ha contado, mientras su pelo, ese pelo rubio natural que la había caracterizado durante décadas y que era casi una marca personal, se iba cayendo poco a poco. Pero Edit, fiel a su filosofía de afrontar todo de frente, hizo lo que muy pocas figuras públicas del medio se habían atrevido a hacer.
En abril de 2017, según se reportó entonces, apareció una portada de la revista Qui sin peluca, sin extensiones, con la cabeza absolutamente rasurada, con su cuero cabelludo expuesto, mirando a la cámara con una serenidad que partía el alma. Esa portada se viralizó en cuestión de horas. Días después, según se reportó, Edit apareció con ese mismo look durante la entrega de los premios Luminos.
Una declaración de guerra estética contra la enfermedad. una manera, según se ha contado, de decirle al cáncer y al país entero que ella no se iba a esconder, que iba a ser ella calva o con pelo hasta el último día. Y entonces, en 2018 llegó la mejor noticia. Edit González, durante una entrevista pública anunció que su cuerpo había resistido al tratamiento, que tenía un papel oficial que decía remisión, que el cáncer, según los exámenes, estaba en control.
La frase exacta, según se citó en infinidad de medios, fue, “Muchas gracias por tanto amor, por tantas oraciones, por tanto cariño. Todo ha sido a favor. Hoy hay un papel oficial que dice remisión. Eso quiere decir que mi cuerpo ha resistido el tratamiento, que mi cáncer está en control.” México entero respiró. La actriz favorita de medio continente después de casi dos años de batalla parecía haber ganado.
Edit siguió trabajando. En 2017 había rodado lo que sería su última película, Un sentimiento honesto en el calabozo del olvido. Y entró al año 2019 con el ánimo arriba. El 15 de enero de 2019, después de 9 años fuera de Televisa, Edit apareció como invitada en el programa Hoy. Fue un momento especial.
Edit, sonriente, casi con su pelo de regreso hablando del cáncer en pasado, como si todo aquello hubiera quedado atrás. Su contrato de aquel año no era con Televisa, [música] era con TV Azteca para ser jueza en el programa de moda Este es mi estilo. Y según se ha contado infinidad de veces, ese sería su último trabajo. Pero el cuerpo, ese cuerpo que ya había peleado durante casi 3 años, empezó a fallar.
Según se reportó, durante el mes de mayo de 2019. Edit comenzó a sentir síntomas muy fuertes. Durante las grabaciones del programa, según se ha contado, le sobrevinieron vómitos, dolores intensos, debilidad anormal. Por dentro, según declararon después sus médicos, el sistema inmunológico estaba cediendo.
La enfermedad estaba regresando y esta vez regresando con todo. El 12 de junio de 2019, Edit fue ingresada de urgencia al hospital Ángeles Interlomas en Wixkilan, Estado de México. Los médicos detectaron una oclusión intestinal y, según se reportó, gandlios cancerosos que se habían adherido al intestino. La situación era crítica y aquí viene un detalle que ha conmovido durante años.
Edit, en aquellas últimas horas con plena conciencia llamó a sus amigos más cercanos para despedirse, uno por uno, y les pidió discreción absoluta. Una de ellas fue la actriz Katy Barberi, con quien había coincidido en Néva la trailera y doña Bárbara. Katy recibió aquella llamada el día anterior a su muerte, una llamada donde Edit le habló de la amistad y le confió sus preocupaciones por sus amigos.
Katy, según contó después, jamás imaginó que esa sería la última conversación. A las pocas horas del 13 de junio, ya de madrugada, según los reportes, Edit González entró en muerte cerebral. Las máquinas la mantenían respirando, pero ella ya no estaba ahí. La familia, fiel a la voluntad expresa que Edit había dejado por escrito, según declaró su hermano, Víctor Manuel, decidió desconectarla.
Pero antes, según se ha relatado en infinidad de medios, decidieron esperar. Esperar a que llegara una persona muy específica, Santiago Krill Miranda, el padre biológico de Constanza, el político que durante tantos años había guardado el secreto. Según se reportó, Krill llegó al hospital aquella mañana. Lo vieron las cámaras entrando y poco después se le vio saliendo del centro médico junto a Lorenzo Lazo, dirigiéndose ambos al panteón francés.
Edit González había sido desconectada cerca del mediodía del 13 de junio de 2019, 54 años. El funeral de Edit González se celebró ese mismo día, 13 de junio, en el Panteón Francés de San Joaquín en Ciudad de México. Una ceremonia íntima y, según se ha relatado infinidad de veces, una imagen que se quedó grabada para siempre.
Lorenzo Lazo, el viudo, y Santiago Krill, el padre biológico de Constanza, llegaron juntos al panteón. Los dos hombres que habían formado parte de la vida de Edit en orillas distintas durante años terminaron caminando uno al lado del otro detrás del cajón. Una imagen tan elocuente como un guion de cine. El 14 de junio, según se reportó, los restos fueron trasladados al Teatro Jorge Negrete, sede de la Asociación Nacional de Actores.
La actriz había dejado por escrito hasta cómo quería su despedida. Mariachis en vivo. Cuando el ataú entró al Jorge Negrete, un mariachi le tocó. Cielo rojo, uno de sus temas favoritos. Después sonaron las golondrinas y si nos dejan. Compañeros, colegas, amigas, [música] lloraron durante más de 2 horas. Y aquí viene el dato que casi nadie cuenta en los homenajes oficiales, porque mientras Lorenzo Lazo enterraba a su esposa, lo que la prensa empezaba a publicar en los días siguientes, según se reportó entonces, era algo absolutamente desgarrador.
El propio Lorenzo Lazo, el viudo, según trascendió en los medios mexicanos de aquellos días, cargaba también en su propio cuerpo un diagnóstico de cáncer, la misma enfermedad que se le acababa de llevar a Edit. Imagina por un segundo lo que significa eso. Un hombre llorando a su esposa, sabiendo que en sus propios análisis [música] hay una sentencia parecida.
Lorenzo, según se ha relatado, hizo lo mismo que Edit. Cargó en silencio. Edit fue sepultada en el parque Memorial Galloso en Naucalpan, Estado de México, junto a su padre, tal como ella lo había pedido. Pero el verdadero terremoto familiar todavía no había llegado. Llegó 2 años después.
En 2021, demorado por la pandemia, finalmente se leyó el testamento. Constanza, su única hija, quedaba como heredera universal absoluta. Su tío Víctor Manuel fue nombrado al Bacea hasta que ella cumpliera los 18. Y aquí viene la cifra que sacudió a México. La publicación Diario Finanzas calculó la fortuna acumulada en, según los datos publicados, 215 millones dó.
acciones, inmuebles, su línea de cosméticos Coverg, sus restaurantes, su marca de ropa, su [música] perfume, una marca de bodka. La familia ha desmentido esa cifra y ha pedido a los medios que no exageren, pero el rumor, esos 215 millones se quedaron pegados en la cabeza del público. En agosto de 2022, Constanza cumplió los 18 años y tomó posesión legal de la herencia completa.
Una joven discreta que durante toda su vida había evitado los reflectores se convirtió en la heredera más joven y más rica del espectáculo mexicano. Y entonces empezó a ocurrir algo que la familia Lazo y González no esperaba. Constanza empezó a alejarse. El 13 de junio de 2023, en el cuarto aniversario de la muerte de Edit, se celebró una misa.
La gran ausente, según los reportes, fue Constanza. Su tío Víctor Manuel, preguntado al respecto, declaró públicamente, según se ha citado infinidad de veces, que sí había un distanciamiento, pero sus palabras textuales nada de cocolazos. Constanza, según declaró el propio Víctor Manuel, se estaba dedicando a la música pop y según se reportó vivía con su padre biológico, Santiago Krill Miranda.
La hija de Edit, esa niña que había crecido siendo la cereza del pastel de la actriz, [música] había decidido vivir con el padre que durante 4 años enteros su madre había mantenido en secreto. Antes de irnos, hay un tweet de edit fijado el 8 de enero de 2018, año y medio antes de su muerte. Una frase que muchos consideran hoy casi una premonición.
Edit escribió, “Querido pasado, gracias por tus enseñanzas. Querido futuro, estoy preparada. Dios mío, gracias por una oportunidad. Quizás Edit González sabía algo que el resto de nosotros no sabíamos. Quizás se había despedido antes que todos. Si esta historia te ha removido algo por dentro, déjanos un like potente, suscríbete al canal y cuéntanos en los comentarios qué fue lo que más te impactó.
La hija que ya no asiste a las misas, el viudo Lorenzo con su propio cáncer en silencio, el secretario de estado esperando para que la desconectaran. Aquí leemos absolutamente todo. Nos vemos mañana con otra historia donde la fama, una vez más no fue suficiente para sostener una vida. Esto fue Fama destruida.