La lógica del negocio de la música es esa, no es necesariamente cruel. No requiere que nadie sea el villano, solo requiere que alguien decida que la ecuación funciona mejor de una manera que de otra. Fonovisa le dijo a Marco Antonio que quería grabarlo como solista. Marco Antonio dijo que sí. Lo que esa respuesta significó para los otros cinco integrantes de los Bookis es la parte de la historia que los comunicados oficiales no incluían.
Eusebio Cortés, el músico que describió la situación en años posteriores, lo dijo con la mezcla de comprensión y dolor que produce alguien que ha tenido tiempo para procesar algo que en su momento fue difícil. Marcos siempre estuvo buscando el camino de llegar a donde está ahora, de ser un centro de atención. Todo el mundo alrededor de él. No le guardo rencor.
Esa última frase, la de no guardarle rencor, tiene el peso específico de lo que se dice cuando la persona que habla sabe que la razón para guardarlo existiría, pero que el tiempo y la distancia han hecho posible no guardarlo. Lo que siguió fue la parte más dolorosa de la historia. Después de que se anunció la separación, Los Bukis y Marco Antonio lanzaron un disco.
Se llamó Marco Antonio Solís y los Bookis. ese título, Marco Antonio Solís Io y Los Bookis como complemento. El grupo que había sido Los Bookis con Marco Antonio, ahora era Los Bookis con Marco Antonio al frente, como si los otros fueran simplemente el acompañamiento del solista en que se estaba convirtiendo.
Para los integrantes del grupo que habían crecido juntos desde adolescentes, ese título decía exactamente lo que estaba ocurriendo. La disquera ya los había reposicionado. no eran un grupo de iguales, eran el acompañamiento del nombre que vendía. El último concierto de los Bookis fue en mayo de 1996 en Guadalajara, el cierre de 22 años que el público que los amaba vivió con el dolor específico de despedirse de algo que había sido parte de su vida cotidiana. Y después Marco Antonio Solís
empezó a hacer Marco Antonio Solís solo con las canciones que seguía escribiendo, con la voz que Fonovisa sabía que podía vender sin dividir el ingreso entre seis. La carrera solista de Marco Antonio Solís es la carrera que cualquier disquera querría producir. Exitosa desde el primer día, consistente durante décadas, con un mercado que no se agota porque el tipo de música que hace no pasa de moda de la misma manera en que pasa la moda.
si no te hubiera sido el primer gran éxito de la carrera solista de 1997 que llegó al público latinoamericano con la misma potencia que las mejores canciones de los Bookis habían llegado en los años anteriores. La canción que habla de la nostalgia del amor perdido, del regreso que no ocurrió, de lo que queda cuando la persona se va.
Marco Antonio Solís escribiendo sobre la pérdida desde exactamente el año en que él mismo había dejado algo que no iba a poder recuperar completamente, el grupo que había sido su familia desde los 10 años. No es que la canción sea autobiográfica de esa manera, pero hay algo en el timing que dice que el hombre que escribió, si no te hubiera sido en 1997, estaba también procesando lo que había dejado atrás en 1996.
Los años siguientes confirmaron que la decisión había funcionado en los términos en que la disquera la había calculado. Los discos vendieron, las giras llenaron estadios. El nombre Marco Antonio Solís se convirtió en el nombre más asociado con la música romántica mexicana de su generación.
En 2022, los Latin Grammy le dieron la distinción de persona del año, el reconocimiento que la industria da a los que construyeron algo que duró y que tuvo impacto real en el desarrollo del género que habitaban. 30 años después de la separación de los buis, aquí necesito preguntarte algo. Marco Antonio Solís lleva 30 años de carrera solista exitosísima.
Los bookies existieron 22 años. ¿Crees que tomó la decisión correcta al separarse del grupo? ¿O crees que la traición hacia sus compañeros fue un precio demasiado alto que pagaron ellos, pero no él? Escríbeme en los comentarios. No hay respuesta fácil a esta pregunta. La primera esposa de Marco Antonio Solís fue Beatriz Adriana, una cantante mexicana con quien se casó en 1983.
El matrimonio duró 4 años. tuvieron una hija, Beatriz Adriana Solís. La separación llegó en medio de rumores de infidelidad que ninguno de los dos confirmó completamente en público. Después vino la relación con Maricela, la cantante mexicana de la música norteña, que tenía una carrera consolidada y con quien Marco Antonio tuvo un romance que los medios cubrieron con la atención que producen las relaciones entre artistas conocidos, la diferencia de edad entre los dos fue parte del ángulo que los medios usaron.
Maricela lo dijo después con la discreción, que también es una forma de honestidad. No voy a decir nada malo de Marco porque no tengo nada malo que decir. Él era mi novio y cuando uno es novio y sabes lo que haces, no tienes de qué preocuparte. Y entonces llegó Cristi. Cristina Salas. Cristi era una modelo cubana que en 1992 estaba en Nueva Jersey trabajando en el videoclip de los Bookis.
Marco Antonio la vio. Fue amor a primera vista. Según lo que los dos contaron en entrevistas posteriores, un año después, el 16 de diciembre de 1993, se casaron. El mismo año en que la separación de los Bookis ya era un proceso en marcha, aunque no se hubiera anunciado públicamente, Cristi Salas se convirtió en la persona que más de cerca ha visto lo que Marco Antonio Solís construyó después de los Bookis, la que maneja su agenda, la que está en las fotos de los aniversarios con el mensaje de que el amor sigue intacto
después de más de 30 años. En una industria donde los matrimonios de los artistas tienen la duración que tienen, la relación entre Marco Antonio y Cristi es la anomalía que el público nota con algo parecido a la admiración. El hombre cuyas canciones hablan de la pérdida y el desamor tiene en su vida privada la historia de amor que dura.
Los dos tienen hijas, Marla y Alison Solís. Y existe también un hijo, Marco Antonio Solís Junior, cuya madre nunca fue identificada públicamente de la misma manera que las esposas oficiales. El hijo que aparece en algunos registros, pero sobre el que la familia, nunca dio los detalles que el público habría querido tener.
La reunión de los buis en 2022 fue el evento de la música latinoamericana del año. No hubo conciertos de ningún artista hispano en Estados Unidos que llenaran estadios de la manera en que llenó los bukis una historia para contar. Las ciudades que se agotaron, los precios de los boletos en el mercado secundario, las personas que viajaron de todo el mundo para estar ahí, las grabaciones de los conciertos que circularon en redes con el comentario repetido de generación en generación. Así se hacía la música.
La reunión confirmó dos cosas simultáneamente. Primero, que lo que los bookies habían construido juntos era algo que ninguna de las partes podía replicar sola. La carrera solista de Marco Antonio Solís era extraordinariamente exitosa, pero los conciertos de los buis en 2022 llenaron estadios de una manera que ningún concierto de Marco Antonio Solís solo había llenado en los años anteriores.
Lo que el grupo producía juntos era mayor que lo que cualquiera de sus partes producía. Solo segundo, que los sentimientos entre los miembros del grupo, sean cuales fueran después de la separación de 1996, eran lo suficientemente manejables como para subir juntos a un escenario y dar a la gente lo que había venido a ver.
Eusebio Cortés, el que dijo que no le guardaba rencor, subió también a ese escenario. La frase del rencor no guardado se probó verdadera de la manera más concreta posible, trabajando juntos de nuevo en los escenarios más grandes disponibles en el mercado latinoamericano. Para terminar la historia de Marco Antonio Solís, hay que hablar de lo que escribió.
Las canciones de los bookies, las canciones de la carrera solista, el catálogo que cuatro décadas de trabajo con la melodía y la letra produjeron. Si no te hubiera sido tu cárcel, ¿cómo fui a enamorarme de ti más que tu amigo? En tus manos, ¿dónde estará mi primavera? El tema de los cuatro canciones que el público latinoamericano de dos generaciones adoptó como propias de la manera en que se adoptan las canciones que dicen exactamente lo que uno siente pero no sabe cómo decir.
La capacidad compositora de Marco Antonio Solís es el activo que la disquera identificó en 1993 y que le ofreció el futuro solista. Y es también la razón por la que ese futuro solista funcionó de la manera en que funcionó. No fue solo la voz, fue también las palabras. La manera de construir una imagen emocional en tres o cuatro versos que el oyente reconoce como propia, aunque sea la primera vez que la escucha.
El niño de 10 años diario de Rosales, que empezó cantando en las fiestas de pueblo con su primo Joel, aprendió en esas fiestas algo que ninguna escuela de música enseña. Lo que el público necesita sentir y la manera de producir ese sentimiento con palabras y melodía. Eso es lo que Marco Antonio Solís lleva haciendo desde los 10 años.
en un grupo solo, en una reunión con las personas que crecieron con él y con las que llegaron después. La carrera que construyó después de los Bookis es también el testimonio de que cuando alguien tiene esa capacidad, el formato no la contiene completamente. El grupo era una forma que la capacidad usó durante 22 años.
La carrera solista es la otra forma. Ambas produjeron algo que el público reconoció como real. Y en 2022 las dos formas volvieron a coincidir en el mismo escenario. Una historia para contar, ese fue el nombre de la gira de reunión. Una historia para contar, la de los 10 años de Ario de Rosales, los 22 con los Bukis, los casi 30 sin ellos y la reunión que demostró que ninguna de las partes de esa historia es más grande que la suma de todas. Gracias por quedarte hasta aquí.
Si esta historia te llegó, suscríbete y dale like. Y cuéntame en los comentarios, ¿crees que Marco Antonio tomó la decisión correcta al separarse de los bookies o piensas que sus compañeros pagaron un precio que no merecían? Nos vemos en el próximo video. Para entender la magnitud de lo que Marco Antonio Solís abandonó cuando eligió irse solo, hay que entender lo que los Bookis representaban en la cultura popular mexicana de los años 80 y principios de los 90.
Los Bookis no eran solo un grupo exitoso, eran el grupo que había construido el sonido específico de la música romántica popular mexicana de esa época. El sonido que mezclaba el pop internacional con los ritmos y los instrumentos de la música regional de Michoacán de una manera que sonaba simultáneamente moderna y profundamente mexicana.
Ese sonido tenía sus raíces en la geografía de Michoacán. Los instrumentos que los músicos michoacanos habían usado durante generaciones, la guitarra, el bajo, los teclados que en los años 80 reemplazaron a los instrumentos de viento, pero que en las manos de músicos formados en la tradición regional de ese estado producían un timbre específico que no se replicaba en otra parte del país.
Los buookis llevaban ese timbre a las radios nacionales y a las radios de los países latinoamericanos donde la música en español tenía mercado. Y el resultado era que el sonido de Michoacán sonaba en las radios de Ciudad de México y de Buenos Aires y de Bogotá y de Miami simultáneamente.
Marco Antonio Solís era el arquitecto de ese sonido, el que componía las melodías, el que escribía las letras, el que en el estudio de grabación tomaba las decisiones sobre cómo debía sonar cada instrumento en cada canción, pero los intérpretes de ese sonido eran los seis. La energía en el escenario era la de los seis.
El público que iba a los conciertos iba a ver a los Bukis, no solo a Marco Antonio. Esa distinción entre el arquitecto del sonido y los que daban vida a ese sonido sobre el escenario es la distinción que la disquera vio como oportunidad y que los integrantes del grupo vieron como la ruptura de algo que había tomado 22 años construir.
La ciudad de Ario de Rosales, donde Marco Antonio nació, y Michoacán como estado, tienen una relación específica con la música que explica por qué el talento de Marco Antonio se formó de la manera en que se formó. Michoacán es uno de los estados mexicanos con mayor tradición musical. La música de Tierra Caliente michoacana con sus violines, sus arpas y sus guitarras es uno de los géneros musicales mexicanos con mayor antigüedad documentada.
Los sones de tierra caliente que los etnomusicólogos han estudiado durante décadas como uno de los folklores musicales más ricos del país son la raíz de donde vienen los músicos de ese estado. Marco Antonio creció escuchando eso. Su padre tocaba en las fiestas. El ambiente en que se formó como músico era el ambiente donde la música no era un producto del estudio, sino una práctica viva que ocurría en el contexto real de la celebración y el duelo y el amor y todas las experiencias humanas producen las fiestas. Esa formación
produce un tipo específico de músico, el que no hace música en abstracto, sino música para el momento en que las personas la necesitan. El que entiende intuitivamente qué tipo de canción sirve, en qué tipo de momento, por qué ha visto esa correspondencia desde niño en las fiestas del pueblo. La carrera de Marco Antonio Solís con su capacidad para escribir canciones que el público adopta como propias desde la primera escucha, tiene sus raíces en ese aprendizaje de Ario de Rosales y de las fiestas de Michoacán, no en un
conservatorio ni en un curso de composición, en las fiestas, en el público que responde o no responde, en la observación cotidiana de lo que las personas sienten cuando escuchan música. Ese conocimiento empírico de cómo funciona la música en la vida real es el que ningún texto académico puede enseñar completamente y es el que Marco Antonio Solís tiene en un nivel que sus compañeros de los bookies reconocían aunque no siempre supieran cómo nombrarlo.
La relación entre Marco Antonio Solís y la prensa mexicana a lo largo de su carrera es también parte de esta historia, porque dice algo sobre cómo el sistema del espectáculo trata a los artistas que tienen éxito y cómo esos artistas aprenden a navegar ese sistema. Marco Antonio Solís es conocido por ser uno de los artistas más reservados con su vida privada en el espectáculo de habla hispana.
habla de la música con apertura, habla de los proyectos con entusiasmo, pero sobre la vida privada, sobre lo que ocurrió exactamente con los Bookis, sobre el hijo que no aparece en las publicaciones de redes sociales con la misma regularidad que Marla y Alison sobre lo que realmente pensó cuando la disquera le ofreció la carrera solista.
La reserva es consistente. Esa reserva no es incompatible con el artista que escribe canciones sobre el amor y la pérdida con la transparencia emocional que esas canciones requieren. Es posible ser completamente honesto en la canción y completamente privado en la entrevista. Los grandes compositores de la tradición que Marco Antonio habita entendieron siempre esa distinción.
La canción como el espacio donde se dice lo que no puede decirse de otra manera y la entrevista como el espacio donde se protege lo que la canción ya expuso suficientemente. Lo que sabemos de la separación de los bookies viene de las declaraciones de los otros miembros del grupo, de los comentarios de la disquera, de la cronología documentada.
La versión de Marco Antonio sobre cómo vivió ese proceso no existe en el registro público de manera directa y completa. Eso también es parte de quién es Marco Antonio Solís, el hombre que dice todo en las canciones y que en las entrevistas cuida lo que dice. El hecho de que la reunión de los Bookis en 2022 haya funcionado de la manera en que funcionó dice también algo sobre la naturaleza de los músicos que la hicieron posible.
para que cinco personas que sintieron que un sexto las había dejado atrás en 1996 subieran a un escenario con esa persona en 2022. Tiene que haber ocurrido un proceso que los comunicados de prensa de la gira no describen completamente. Conversaciones, negociaciones. El proceso de decidir que lo que el público podría recibir si los seis volvían a estar juntos valía más que el resentimiento que había quedado de lo que ocurrió en 1996.
Ese proceso no es simple, no es instantáneo, no se produce solo por el dinero que la gira generaría, aunque el dinero que una gira de esa escala genera es suficiente para motivar a muchas personas a revisar sus posiciones. Lo que Eusebio Cortés dijo que nunca le guardó rencor a Marco Antonio, sugiere que al menos para él el proceso de llegaron era más avanzado que para otros.
Otros integrantes no hablaron con la misma claridad sobre lo que sentían. La gira ocurrió, los conciertos se llenaron, el público los recibió con el amor que el público guarda para las cosas que formaron parte de los momentos más importantes de sus vidas. Y Marco Antonio Solís y los Bukis se despidieron de nuevo sin anunciar si la reunión continuaría, sin decir si la gira de 2022 era el principio de un regreso permanente o el cierre definitivo del capítulo que había quedado abierto en Guadalajara en 1996.
Una historia para contar. El nombre de la gira también es la descripción de lo que quedó, una historia que todavía no tiene su último capítulo. Para completar la historia de Marco Antonio Solís, hay que hablar de lo que sus canciones dicen sobre la persona que las escribe, en el sentido de que las obras revelan al autor, aunque el autor no hable directamente sobre sí mismo.
Las canciones de Marco Antonio Solís tienen una característica específica que las distingue de las de muchos otros compositores del pop romántico en español. hablan de la permanencia de la pérdida, no de la pérdida que se supera, de la que queda, de la que el tiempo no borra completamente, sino que va integrando en la vida de una manera que permite seguir viviendo aunque el hueco esté ahí.
Si no te hubieras ido, habla de un futuro alternativo que no ocurrió y que el presente no puede dejar de imaginar. Tu cárcel habla del amor que atrapa y del que no hay manera de salir aunque se quiera salir. ¿A dónde vamos a parar? habla de la deriva de las relaciones que pierden el rumbo sin que ninguno de los dos pueda hacer nada.
Son canciones sobre personas que no tienen el control que querrían tener sobre lo que les ocurre emocionalmente, que están atrapadas en algo más grande que ellas, que el amor es también una fuerza que no se elige completamente. Esa visión del amor como algo que pasa y que tiene consecuencias que uno no puede evitar completamente, es también la visión del hombre que en 1996 tomó una decisión que tuvo consecuencias que no podía controlar completamente, que eligió la carrera solista y que al hacer eso también eligió el dolor
de los que quedaron atrás, aunque ese no fuera el objetivo de la decisión. Las canciones que escribió después de la separación de los bookies hablan de pérdidas. El hombre que dejó algo atrás escribiendo sobre la pérdida, no necesariamente de esa pérdida específica, pero con el conocimiento emocional de lo que significa dejar algo atrás y seguir adelante.
Ese conocimiento está en las canciones y el público que las escucha lo siente aunque no pueda articularlo exactamente. El niño de 10 años de Ario de Rosales, el adolescente con el primer contrato discográfico, el hombre que eligió la carrera sobre el grupo, el compositor que lleva 30 años escribiendo sobre la pérdida.
Así es la historia completa de Marco Antonio Solís. El bukie, la carrera de Marco Antonio Solís tiene una dimensión que el análisis habitual de su historia como artista raramente incluye. El mercado latino de Estados Unidos. El mercado de los latinos en Estados Unidos es el mercado que en las últimas tres décadas se convirtió en uno de los más importantes de la industria musical de habla hispana.
Los latinos que llegaron a vivir en California, en Texas, en Florida, en Nueva York, en Chicago, personas que mantienen el español como idioma cotidiano, que escuchan la música que escuchaban antes de emigrar y que tienen el poder de consumo que los convierte en un mercado que ninguna disquera puede ignorar. Marco Antonio Solís entendió ese mercado antes de que muchos de sus contemporáneos lo hicieran.
Las giras en Los Ángeles, en Dallas, en Houston, en el Inland Empire de California, donde la comunidad michoacana es de las más grandes fuera del estado. El público que lo seguía porque la música de los bookies era la música de las fiestas del pueblo en Michoacán, donde muchos de ellos habían crecido y que en los conciertos de California encontraba la conexión con el lugar del que venían.
La carrera solista de Marco Antonio Solís en Estados Unidos tiene esa capa adicional, el artista que conecta a las comunidades de migrantes con el México que dejaron atrás, no de manera sentimental ni de manera calculada, de manera natural, porque la música que hace es la música que esas comunidades reconocen como la suya.
Eso explica también por qué la reunión de los Bookis en 2022 funcionó de la manera tan explosiva en Estados Unidos. Porque el público que llenó esos estadios no fue solo el público que había escuchado a los bukis en los años 90 en México, fue también el público que los había escuchado en las fiestas de los pueblos michoacanos antes de emigrar y que encontraba en esa reunión la posibilidad de recuperar por una noche algo de lo que había dejado atrás.
La música como conexión con el origen. Eso también es lo que los bookies produjeron y eso también es parte de por qué la separación de los años 90 y la reunión de los años 20 tienen el peso emocional que tienen para el público que lo siguió. El primo Joel Solís, que fue el primer compañero musical de Marco Antonio y que formó con él el dúo Solís cuando los dos tenían alrededor de 10 años, es el personaje de esta historia que más raramente aparece en los análisis sobre los buquis y que, sin embargo, es fundamental para entender
cómo empezó todo. Dos niños de Michoacán cantando en las fiestas del pueblo, no con la presión de una disquera ni con el sistema del espectáculo diciéndoles qué deberían sonar. Solo con la música que aprendieron de sus padres y con el público de las fiestas como primer laboratorio, Joel siguió en los Bookis durante toda la historia del grupo.
El primo que estuvo desde el primer día y que se quedó hasta el último y después de la separación de 1996 siguió sus propios caminos. La relación entre Marco Antonio y Joel después de la separación es parte del contexto que la reunión de 2022 completó de alguna manera. Los primos que habían empezado juntos volviendo a estar en el mismo escenario décadas después.
Esa imagen, los dos primos de 10 años en las fiestas de Michoacán que terminaron juntos en los estadios de California en 2022 tiene la dimensión de las historias que atraviesan toda una vida y que al final vuelven al punto de partida. No igual, nunca se vuelve exactamente igual con el peso de lo que ocurrió entre el principio y el regreso, con las decisiones que se tomaron y las consecuencias que esas decisiones produjeron, con los años que transcurrieron y que transformaron a los dos niños de Michoacán en los
artistas que los estadios conocieron. Pero ahí juntos, otra vez una historia para contar. La historia del hijo de Marco Antonio Solís, cuya madre no es pública, es el capítulo de su vida privada que produce más preguntas y que la familia nunca respondió de manera directa.
Marco Antonio Solís Junior existe en los registros públicos. Algunos medios lo han mencionado. El cantante mismo no habló de él con la misma naturalidad con que habló de sus hijas Marla y Alison, las dos que tuvo con Cristi Salas. Esa omisión, el hijo que está, pero del que no se habla de la misma manera, produce la pregunta que las historias de artistas con hijos no reconocidos siempre producen.
¿Qué ocurrió? ¿Quién es la madre? ¿Por qué el padre eligió no incorporarlo a la narrativa pública de la misma manera? No hay respuesta pública a esas preguntas. Marco Antonio Solís es el artista que es también porque protege las partes de su vida, que decide proteger con la misma efectividad con que expone las partes que decide exponer.
Lo que sí está disponible es el reconocimiento de que el hijo existe y la observación de que en la familia que el artista construyó con Cristi Salas, la imagen que se proyecta al público es la de un matrimonio de más de 30 años y dos hijas. El hijo del que no se habla de la misma manera es también parte de la historia completa de Marco Antonio Solís, la parte que él eligió no desarrollar en público, que el tiempo no ha resuelto en términos de lo que el público sabe.
Para terminar de manera completa la historia de Marco Antonio Solís, hay que hablar de lo que significa el Latin Grammy y persona del año de 2022 en el contexto de toda la historia que hemos contado. El Latin Gramy, persona del año es el reconocimiento que la Academia Latina de la Grabación da al artista, que considera que contribuyó de manera más significativa al desarrollo de la música latina, no a la canción más popular del año ni al álbum más vendido del año.
Al artista cuya contribución al género durante toda su carrera merece el reconocimiento más alto disponible. El hecho de que ese reconocimiento llegara en el año de la reunión de los bookies no es accidental. La Academia Latina estaba reconociendo exactamente lo que la reunión de los estadios confirmó, que Marco Antonio Solís es una de las figuras más importantes de la historia de la música romántica popular en español, con o sin los buis, con todos los capítulos de su historia incluidos.
El niño de 10 años de Ario de Rosales, los 22 años con los buquis, la separación que algunos llamaron traición, la carrera solista de casi 30 años, la reunión que llenó estadios. Todo eso estaba en el reconocimiento del Latin Grammy, el artista completo con sus decisiones y sus éxitos y sus complejidades. Marco Antonio Solís en el escenario de los Latin Gramy recibiendo la distinción con el discurso en que recordó a los compañeros que ya no están.
Los que murieron durante los años de los bukis y los años de la carrera solista, los que no pudieron ver ese momento. El hombre que había llegado ahí desde las fiestas de Michoacán. con todo lo que ese camino había tenido. Eso también es Marco Antonio Solís, el Buquy, el niño de 10 años que nunca dejó de ser el niño de 10 años de Ario de Rosales, aunque el mundo lo conociera como otra cosa.
Hay una pregunta que la historia de Marco Antonio Solís y los Bookis inevitablemente produce. ¿Fue una traición o fue simplemente el resultado natural de cómo funcionan los grupos musicales cuando uno de sus integrantes tiene un talento que el resto no puede igualar? La respuesta depende de quién la responde.
Para los integrantes de los bukis que se quedaron atrás, fue la disquera interviniendo en lo que habían construido juntos y convenciéndolo de que podía ser más grande sin ellos. Que Marco Antonio eligió su ambición personal sobre la lealtad al grupo que había sido su familia desde los 10 años. Para Marco Antonio, si alguna vez dijera su versión completa en público, probablemente la respuesta sería diferente, que la disquera le ofreció algo que él habría querido de todas formas, que la carrera solista era
el destino natural de alguien con su nivel de creatividad compositora, que el grupo siempre fue una forma transitoria para algo que eventualmente necesitaba más espacio. Las dos versiones pueden ser verdaderas simultáneamente. el creador, que alcanzó los límites de lo que el formato grupal podía contener, y los compañeros que pagaron el precio de esos límites, aunque no fueran el obstáculo, sino las víctimas del proceso, Eusebio Cortés eligió no guardar rencor.
Esa elección dice que para él el proceso de procesamiento estaba más avanzado, no que el daño no haya existido, sino que el daño pudo ser integrado en una narrativa mayor sobre la vida y el trabajo. y las personas que uno comparte esas cosas. Y en 2022 los bukis volvieron a estar juntos. Lo que habían construido entre todos, que no era solo lo que Marco Antonio había construido, sino lo que los seis habían construido juntos, produjo algo que los estadios de California recibieron con la intensidad de lo que solo producen las cosas que
son genuinamente grandes. Una historia para contar, la traición, la carrera, el regreso, la historia que aún no tiene su último capítulo. Es Marco Antonio Solís, el buuki, el niño de Michoacán que lo cambió todo.