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RAFA MÁRQUEZ : LA ASQUEROSA VERDAD QUE ADRIANA LAVAT OCULTO DURANTE 5 AÑOS

RAFA MÁRQUEZ : LA ASQUEROSA VERDAD QUE ADRIANA LAVAT OCULTO DURANTE 5 AÑOS

En 1996, Marco Antonio Solís subió a un escenario en Guadalajara con los Bookis por última  vez, 22 años juntos, desde que él tenía 10 años y se subía a cantar con su primo Joel en las fiestas del pueblo, desde los años en que recorrían Michoacán en camionetas destartaladas  tocando en ferias y cantinas por lo que les dieran, desde el primer contrato con una disquera, desde el primer  disco, desde el primer éxito que lo sacó del circuito de fiestas de pueblo.

 y los metió en las radios de todo México  y toda América Latina, 22 años. Y al final ese escenario de Guadalajara, el último,  lo que pasó en los años anteriores a ese escenario es la historia que ninguna nota de espectáculos de la época contó completamente, porque la separación de los bookies no fue lo que apareció en los comunicados oficiales de la disquera  ni en las entrevistas donde todos dijeron que fue una decisión amistosa y de mutuo acuerdo.

 Fue la disquera diciéndole a Marco Antonio que lo quería a él solo,  sin los demás. Y Marco Antonio diciéndole que sí. Los otros cinco mirando como el grupo que habían construido juntos  se convertía en el acompañamiento del solista que uno de ellos eligió ser. Y Eusebio Cortés, uno de los que se quedaron atrás diciéndole a los medios años  después la frase que lo resume todo, siempre estaba buscando el camino de llegar a donde está ahorita, de ser un centro de atención.

 No le guardo rencor. No le guardo rencor, la frase de alguien que tiene  por qué guardarlo. Bienvenido a este video. Hoy contamos la historia completa de Marco Antonio Solís y los Buquis, la de los 22 años de trabajo juntos, la de la separación que los medios presentaron como amistosa  y que sus propios compañeros describieron de otra manera, y la de lo que ocurrió después,  la carrera solista más exitosa de la música romántica mexicana de los últimos  30 años, construida sobre las

ruinas de una amistad que duró toda la infancia y la juventud. Todo lo que cuento aquí tiene fuentes.  Cuando algo es versión o rumor, lo digo. Si este tipo de historias te llaman la atención, suscríbete al canal y dale like. Me ayuda mucho. Gracias. Empieza  la historia. Marco Antonio Solís nació el 29 de abril de 1959  en Ário de Rosales, Michoacán.

Un municipio del interior del estado que en esa época  era lo que muchos municipios del interior de México eran. Alejado de la capital, con la economía del campo y el comercio  local, con la música como parte del tejido cotidiano de la vida social, su  padre, Celso Solís, era músico, no músico de carrera ni de fama,  el tipo de músico que en los pueblos del interior de México toca en las fiestas y las bodas y los cumpleaños, porque la gente los convoca y  porque hacerlo da algo que el trabajo ordinario

no da. Marco Antonio heredó eso, no el talento en abstracto, sino el talento específico formado en ese contexto.  La música como cosa que se hace para que las personas la disfruten con el público presente  y respondiendo en el calor de las fiestas que en Michoacán son el corazón de la vida social.

  A los 10 años, Marco Antonio y su primo Joel Solís formaron lo que llamaron el dúo Solís, el niño de 10 años y su primo cantando en las fiestas del pueblo,  no como entretenimiento para los adultos que miraban a los niños con ternura, como músicos en formación que ya en esas fiestas  estaban aprendiendo lo que el escenario enseña, cómo manejar la atención de un público, cómo sostener la energía de  una sala, cómo hacer que las personas que llegaron a divertirse se queden y quieran más. Ese aprendizaje

de los 10 años es también  el que explica por qué Marco Antonio Solís a los 20 era ya un músico formado de maneras  que los que llegaron más tarde al mundo de la música raramente tienen. El dúo Solís se convirtió en los soles Tarascos. Los soles tarascos se convirtieron en los hermanitos Solís  y con el tiempo, con más integrantes y con más ambición de lo que ese nombre podía contener,  llegaron a los que finalmente funcionó. Los bookies.

 La palabra significa niños en una expresión del noroeste del país.  El nombre que la disquera Discos Melody, que en 1974 los contrató, no quiso que cambiaran porque en ese nombre había algo que el público reconocía, la frescura de los que todavía no están corrompidos por el sistema del espectáculo.

 Los niños de Michoacán que hacían música. Marco Antonio tenía 15 años cuando firmaron ese primer contrato. 15 años.  y ya era el compositor, el vocalista, el que escribía las canciones  que los demás interpretaban, el centro de todo, aunque todavía no lo nombraran así. La primera canción que grabaron fue Falso amor.

 Y Falso Amor llegó a Centroamérica y a Sudamérica con la velocidad que las buenas canciones  tienen cuando el sistema de distribución existe para llevarlas. El grupo de adolescentes de Michoacán  con el primer contrato discográfico escuchando su propia voz en la radio de países que nunca habían visitado.

 Lo que siguió en los años 70  y 80 fue la construcción de la carrera que los convirtió en uno de los grupos más amados de la música popular mexicana.  Los discos que se acumularon, los éxitos que se sumaron, el estilo específico de los bookies que mezclaba el pop romántico con elementos de la música regional de Michoacán  y que encontró el lugar exacto en el gusto popular, que los hizo simultáneamente exitosos en el  México urbano y en el México rural.

 Tu cárcel, la llamada, ¿cómo fui a enamorarme de ti? ¿A dónde vamos a parar? Canciones que México cantó en las bodas y  en las fiestas y en los coches y en las radios. Canciones que se convirtieron en la banda sonora de una generación latinoamericana  y todas escritas por Marco Antonio Solís.

 Ese detalle es fundamental para entender lo que vino después. Los Bookis era un grupo, pero las  canciones que hacían a los Bookis eran de una sola persona. Y la disquera  que producía esas canciones sabía exactamente cuál de las seis personas que estaban en el escenario era la que producía  lo que producía.

 En 1993, cuando los Bookis lanzaron inalcanzable, el álbum que en su momento fue el más exitoso de su carrera, los rumores ya circulaban.  La disquera quería a Marco Antonio. Solo antes de seguir quiero preguntarte algo. Si tú hubieras construido algo con tus amigos desde los 10 años, durante 22 años, y de repente la persona que tomaba las decisiones más importantes  de ese proyecto eligiera sus ambiciones personales sobre lo que construyeron juntos.

 ¿Qué harías? Deja tu opinión en los comentarios, porque esta pregunta es el corazón de toda la historia que vamos a contar.  La manera en que funcionó la separación de los bookies la lógica específica del negocio de la música cuando la disquera  decide que uno de los integrantes de un grupo es el activo, no el grupo. Fonovisa Records  había visto los números.

 Había visto que las canciones que vendían los discos de  los bookies eran las canciones de Marco Antonio Solís, que la voz que el público compraba con cada disco era la voz de Marco Antonio Solís, que si Marco Antonio Solís grababa solo, el producto que Fonovisa vendería seguiría siendo esencialmente el mismo, pero sin tener que dividir las regalías entre  seis personas.

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