El mundo del espectáculo en México se ha vestido de luto tras confirmarse la triste partida de la primerísima actriz y directora de escena Karina Duprez, quien falleció a los 79 años de edad. La noticia ha dejado en un profundo estado de shock a la comunidad artística, provocando emotivas reacciones de figuras emblemáticas de la televisión como Verónica Castro, Gaby Spanic, Andrea Legarreta y Galilea Montijo, quienes expresaron su devastación ante la pérdida de una mujer que fue pieza clave en la era dorada y en la internacionalización de las telenovelas de Televisa.
Karina Duprez no solo fue una estrella por mérito propio, sino la heredera de una de las dinastías más sagradas de la actuación mexicana. Hija de la gran leyenda del cine de oro Magda Guzmán y del primer actor Julián Duprez, Karina llevó el talento en las venas y lo transmitió a las siguientes generaciones, siendo madre de la reconocida actriz Magda Karina y abuela del joven actor Chris Pascal, quien fue el
encargado de confirmar el lamentable deceso. Durante su vida personal, estuvo casada con el genio de la actuación Carlos Ancira, quien falleció en 1987 víctima de cáncer.
Como actriz, Duprez dejó una huella imborrable en la memoria colectiva al participar en producciones históricas que marcaron las décadas de los 70, 80 y 90, tales como “Mundo de juguete”, “Rosa salvaje”, “La venganza”, “Viviana”, “Juana Iris”, “La fuerza del amor”, “Vivir un poco” y “¡Vivan los niños!”. Su versatilidad le permitió encarnar tanto a entrañables heroínas como a temibles villanas que hacían temblar a la audiencia. En el ámbito cinematográfico, su talento quedó plasmado en cintas de culto como “Teatro Follies” y “Muchachas de uniforme”.
Sin embargo, su legado se extendió mucho más allá de las cámaras. Al colocarse en la silla de dirección, se transformó en la mente maestra detrás de fenómenos globales que paralizaron continentes enteros. Dirigió grandes éxitos como “Esmeralda”, “Rosalinda”, “Alma rebelde”, “Pasión y poder” y “Sortilegio”. Uno de los momentos más memorables y significativos de su carrera ocurrió en 1998, cuando asumió la dirección de la versión original de “La usurpadora” y tuvo el inmenso honor, así como la enorme responsabilidad, de dirigir a su propia madre, la señora Magda Guzmán, en el emblemático personaje de Fidelina. Hasta el momento, la familia ha mantenido un silencio respetuoso para despedirla en la intimidad, permitiendo que sea su monumental obra la que hable por ella.
La dura realidad de otras grandes estrellas: Julisa y Jorge Ortiz de Pinedo
La alarmante racha de noticias difíciles para el gremio artístico no se detiene ahí. Las redes sociales y el público se encuentran en un estado de alta preocupación por la salud de la legendaria actriz, cantante y productora Julisa, pionera del rock en México y la mente creativa detrás del fenómeno teatral “Vaselina”. En fechas recientes, Julisa encendió las alarmas al reaparecer públicamente en una silla de ruedas y con un aspecto visiblemente desmejorado.
La propia artista reveló en una entrevista que sufrió una grave caída que le cambió la vida para siempre, confirmando que nunca más podrá volver a caminar como antes. Fuentes cercanas aseguran que las consecuencias del accidente fueron mucho más severas de lo que la familia admitió en un principio. Con una movilidad cada vez más nula, la apasionada productora se ha visto obligada a alejarse de los escenarios y de los eventos públicos, enfrentando la dura realidad de tener que relegarse a una cama, lo que representa una prueba sumamente difícil para una mujer que siempre se caracterizó por su inalcanzable energía laboral.
Por otra parte, el drama del querido actor y productor Jorge Ortiz de Pinedo continúa apretando el corazón de los mexicanos. El hombre que durante décadas ha hecho reír a todo un país con personajes inolvidables en “Dr. Cándido Pérez”, “Cero en conducta”, “La escuelita VIP” y “Una familia de 10”, se encuentra actualmente en la recta final de una batalla desesperada por su vida. A sus 78 años, el actor padece de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) severa, una consecuencia directa de haber fumado durante más de 40 años.
Ortiz de Pinedo es un sobreviviente formidable que ya ha vencido al cáncer en dos ocasiones, batallas en las que los médicos tuvieron que extirparle fragmentos de ambos pulmones para salvarlo. Actualmente, habiendo bajado 18 kilos debido al desgaste de la enfermedad y dependiendo permanentemente de un concentrador de oxígeno, el actor se encuentra en el extranjero buscando con urgencia un trasplante de pulmón, un procedimiento cuya complejidad médica y administrativa en México vuelve casi imposible de realizar a tiempo.
A pesar de su frágil estado físico, su fuerza de voluntad sigue intacta; Jorge Ortiz de Pinedo no se detiene y continúa ejerciendo como presidente del patronato de la Casa del Actor, liderando los esfuerzos para que sus colegas retirados tengan una vejez digna, mientras sigue dirigiendo y produciendo teatro en la medida de sus posibilidades. Su mayor deseo es extender su vida para seguir disfrutando de su familia y continuar aportando al humor y al legado de la televisión mexicana. Sin duda, el espectáculo nacional atraviesa momentos de profunda transformación, despidiendo a sus grandes leyendas y orando por la salud de aquellos que aún luchan con valentía.