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25 Datos Espeluznantes de Cuquita Abarca | Todo lo que no Sabías

Detrás del ídolo inmortal Vicente Fernández existió una mujer que fue su esposa, su sombra,  su fuerza y también su mayor misterio, doña Cuquita Abarca.

Hoy te traigo 21 datos verdaderamente perturbadores, chismosos y escalofriantes sobre la mujer que acompañó al charro de Gen Titán por casi seis décadas. Desde infidelidades ocultas, venganzas silenciosas y secretos familiares hasta pleitos legales, herencias millonarias y decisiones que cambiaron el rumbo de toda la dinastía Fernández.

Ya, Don Vicente, a don Vicente le gustaba todo, desde muchachas hasta paleta. Porque sí, Cuquita fue la esposa fiel, la madre devota, pero también la estratega que aprendió a jugar en un mundo de poder, dinero y silencios. Y lo que vas a escuchar hoy te va a dejar con la boca abierta. Así que ponte cómodo, sube el volumen y prepárate, porque esto no es el típico cuento de amor ranchero.

Esto es la historia de una mujer que supo convertir las lágrimas en control y el dolor en poder. Y ya sabes, si te gusta  el contenido, suscríbete al canal, activa la campanita y acompáñame hasta el final, porque te prometo que los últimos datos son los más escalofriantes de todos. ¿Listo para descubrir quién fue realmente doña Cuquita Abarca? Vámonos a lo que te truje, Chencha.

Desde unos 16 años cuando él me habló para novia en la calle. Dato perturbador número uno, la esposa  leal, pero con sombras en el rancho. Cuquita Abarca fue la primera y única esposa legal de Vicente Fernández y su historia de amor comenzó cuando él no tenía ni para comprarse un traje  decente.

Se casaron el 27 de diciembre de 1963 en una ceremonia sencilla,  sin lujos, sin dinero, pero con promesas de amor eterno. Ellos tenían una lechería y delante de sus papás me dice que si quiero ser su novia. Leo ahí. Según el propio Vicente, ella se ganó su lealtad para siempre porque lo acompañó cuando no tenía nada, cuando el charro de Wen Titán era solo un soñador con guitarra prestada.

Pero detrás de esa imagen de pareja ejemplar,  hubo episodios turbios que durante años se taparon con la bandera del amor ranchero. Cuquita,  dicen, era de las mujeres chapeadas a la antigua, de esas que no se metían en los asuntos del marido. Ella misma decía, “De la puerta del rancho para dentro mando yo, pero de la puerta para afuera no sé nada.

” Esa frase se convirtió en la comidilla de muchos porque mientras Vicente cantaba sobre fidelidad, la realidad parecía ir por otro camino. Pregunta,  ¿de verdad fue lealtad lo que los mantuvo unidos o un pacto silencioso para mantener las apariencias del ídolo perfecto? Era de las puertas del rancho para acá era mi marido.

Aunque me critican, me criticar. Dato perturbador número dos. Los cuernos más famosos del rancho. Una de las mayores controversias alrededor de Cuquita Barca es cómo logró aguantar tantos cuernos con tanta elegancia. Y es que Vicente Fernández era, como decían las actrices de los años dorados del cine y la música mexicana, bien ojo alegre.

En los palenques no solo cantaba, también conquistaba. Dicen que muchas jóvenes actrices que soñaban con ser cantantes terminaban en sus brazos, seducidas por el brillo del charro más famoso del país. Mi amor, entonces, ¿qué? ¿Nos vamos al palenque o nos vamos a la tostada? Él usaba su poder, su fama y su dinero para tener romances fugaces  y Cuquita lo sabía.

Pero en lugar de hacer escándalo, ella repetía su famosa frase: “Ellas son capillas, pero yo soy la catedral.” Una sentencia tan fuerte como reveladora. Mientras unos la llamaban su misa, otros la veían como una mujer estratégica que entendió el juego y lo jugó mejor que nadie. Al final, cuando Vicente partió, la fortuna, el rancho y el legado quedaron en sus manos.

Pregunta,  ¿fue Cuquita una víctima del machismo de su época o la reina silenciosa que  supo capitalizar los pecados del ídolo? sabía dónde estaba yo, él sabía qué lugar tenía yo. Tan lo supo que nunca se fue. Dato perturbador número tres,  la tragedia de Chicotita y los celos que habrían cobrado una vida.

Entre los rumores más oscuros que rodean al matrimonio de Vicente Fernández y Cuquita Abarca,  está la historia de Isabel Soto la Marina, conocida en el medio artístico como  Chicotita. Según las malas lenguas, esta joven habría sido una de las primeras amantes del charro de Gen Titán  y su destino terminó en tragedia.

Se cuenta que Chicotita decidió someterse a  una cirugía estética de busto para complacer a Vicente, pero cuando Cuquita se enteró, desató una tormenta. Dicen que movió cielo y tierra para impedir que los mejores doctores la atendieran, usando su influencia y el miedo que muchos le tenían. La pobre chicotita terminó acudiendo a una clínica de mala reputación donde supuestamente  una negligencia médica le costó la vida.

Aunque nada se probó oficialmente, este caso fue tan sonado que incluso se llegó a mencionar en producciones televisivas de la época, algo que Cuquita habría querido enterrar para siempre. Y es que, según los allegados, fue la primera infidelidad pública de Vicente que la marcó para toda la vida.

pregunta, ¿fue realmente una coincidencia trágica o el resultado de una venganza silenciosa de la mujer más poderosa del rancho Los Tres Potrillos? ¿Cómo manejó el ojo alegre de su esposo?  Alegre también. Yo tampoco sí. Sí. Dato perturbador número cuatro, el escándalo oculto detrás de la ley del monte.

Durante los años de gloria de Vicente Fernández, doña Cuquita Abarca se quedaba en el rancho Los Tres Potrillos, mientras él viajaba por todo México filmando películas y cantando en palenques. Ella rara vez lo acompañaba y cuando lo  hacía el ambiente se volvía tenso. Todos sabían que el patrón  tenía fama de ojo alegre, pero nadie se atrevía a decírselo.

Sin embargo, en 1975, mientras se filmaba la ley del monte,  ocurrió algo que ni los chismes del set pudieron ocultar. Patricia Aspílaga, la actriz protagónica, reveló años después que Vicente Fernández la acosaba constantemente,  haciéndole insinuaciones que ella rechazó una y otra vez. ¿No tienes ojos para otra mujer? Hace tiempo que me lo robó una criatura que anda rodando por ahí por el mundo.

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