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Así Vive Hoy Omar Treviño Morales “el Z-42” en una Cárcel de EEUU: Aislado, Deteriorado y Sufriendoo

Así Vive Hoy Omar Treviño Morales “el Z-42” en una Cárcel de EEUU: Aislado, Deteriorado y Sufriendoo

Óscar Omar Treviño Morales, el Z42, fue uno de los hombres más temidos de México. Llegó a controlar una de las organizaciones criminales más violentas de México. Vivía rodeado de lujos, escoltas armados y millones de dólares. Hoy está encerrado en una prisión federal de Estados Unidos aislado del mundo, lejos de su familia y con un deterioro físico que ha sorprendido incluso a los periodistas que lo han visto en persona.

 Del poder absoluto solo queda el silencio de una celda. En este video vas a conocer la historia completa de Óscar Omar Treviño Morales, el Z42. Vamos a ver quién fue, qué hizo, cómo cayó, cómo vivió 10 años preso en México y sobre todo lo que nadie cuenta. Cómo está viviendo hoy en una cárcel de Estados Unidos.

 ¿Qué condiciones enfrenta? ¿Cómo lo ven quienes lo conocen dentro? Y algo que muy pocos medios han reportado sobre su estado actual. Quédate hasta el final porque lo que vas a descubrir sobre su salud y su apariencia hoy va a sorprenderte. Suscríbete al canal si quieres saber cómo es realmente la vida en la cárcel para políticos, narcotraficantes, empresarios y personajes que alguna vez estuvieron en la cima.

 Aquí contamos qué ocurre tras las rejas cuando el poder queda atrás y comienza la realidad del encierro. Para entender quién es este hombre, hay que empezar desde el principio. Óscar Omar Treviño Morales nació el 26 de enero de 1974 en Nuevo Laredo, Tamaulipas, una ciudad fronteriza con Texas que se convertiría décadas después en el epicentro de su poder criminal.

 Creció en un entorno familiar donde el crimen no era algo lejano. Desde joven, junto con sus hermanos, se vio involucrado en actividades ilegales como el robo de vehículos y esquemas de extorsión. fue parte de una familia que con el tiempo se convirtió en una de las más temidas del narcotráfico mexicano. Su ascenso dentro del mundo del crimen organizado fue gradual imparable.

 Omar y sus hermanos se unieron al grupo conocido como los setas, cuando este aún operaba como el brazo armado del cártel del Golfo, bajo las órdenes de Ociel Cárdenas Guillén. Los setas habían nacido de desertores de las fuerzas especiales del ejército mexicano. Hombres con entrenamiento táctico que llevaron niveles de violencia nunca antes vistos al narcotráfico.

En ese ambiente, Omar encontró su lugar, aprendió, escaló posiciones y fue ganando confianza dentro de la organización. Pero lo que este hombre vivió dentro de la cárcel en Estados Unidos es algo que va mucho más allá de lo que cualquiera podría imaginar. Sigue viendo porque lo que viene es lo que nadie ha contado en detalle.

 El verdadero salto de Omar al poder llegó cuando su hermano mayor, Miguel Ángel Treviño Morales, el Z40, fue capturado por la Marina Mexicana en julio de 2013. En ese momento, Omar tomó las riendas de los setas y se convirtió en el líder absoluto de la organización. No era un liderazgo simbólico.

 Omar tenía el control operativo real. Coordinaba el tráfico de cocaína y marihuana hacia Estados Unidos. supervisaba las extorsiones, ordenaba ejecuciones y mantenía bajo su mano un territorio que abarcaba Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León. Era la persona con más poder en una de las organizaciones criminales más violentas de América Latina.

 Las autoridades mexicanas lo tenían identificado como uno de los 122 objetivos prioritarios del gobierno federal. En México había una recompensa de 30,000ones de pesos por información que llevara a su captura. En Estados Unidos, el Departamento de Estado ofrecía hasta 5 millones de dólares. La DEA lo señalaba por facilitar y su supervisar enormes envíos de drogas hacia territorio norteamericano.

Era un hombre buscado en dos países con dos precios distintos sobre su cabeza y aún así vivía como si fuera invisible. Lo que llamaba la atención de Omar, a diferencia de sus hermanos y de otros líderes criminales, era su estilo de vida completamente abierto y lujoso. Mientras que el Z40 y Eriiberto Lascano, el Lasca, habían sido ubicados en terrenos despoblados y zonas rurales, Omar prefería los fraccionamientos de clase alta.

 Vivía en San Pedro Garza García, el municipio con el ingreso per cápita más alto de todo México, rodeado de familias adineradas y con el menor índice de delitos del estado de Nuevo León. Se mimetizaba entre los ricos pasando como un empresario de alto perfil. En la residencia donde fue capturado en la calle Vía Colatina, colonia Fuentes del Valle, los elementos de seguridad encontraron muebles de diseñador, pisos de madera, paredes con acabados de lujo, un asador y una barra de granito en el jardín.

 Entre sus pertenencias había cientos de prendas de ropa de hombre, mujer y niño regadas sobre sillones de piel. Las bolsas de compras que llenaban los cuartos eran del Palacio de Hierro y de marcas como Louis Vuitton, que según reportes eran las favoritas tanto del capo como de su pareja. La casa, con todo y remodelación le había costado alrededor de millón de dólares.

 Omar llegó a ese fraccionamiento apenas 6 meses antes de su captura. Al llegar intentó comprar las propiedades vecinas para tener mayor control del perímetro. Se presentaba como un empresario discreto, pero de alto nivel. Siempre bien vestido con camionetas blindadas del año. Sus vecinos lo veían como alguien de recursos, no como el líder del cártel más sanguinario del país.

 Esa doble vida fue su estrategia de supervivencia, pero también la grieta que permitió localizarlo, pues las autoridades siguieron el rastro de su operador financiero y de los movimientos de compras de su pareja. Espera porque lo que pasó el día que lo capturaron y lo que se encontró en esa casa revela algo sobre este hombre que pocas personas conocen.

No te vayas. El 4 de marzo de 2015, elementos de la Secretaría de Marina rodearon la residencia de la calle Vía Colatina en San Pedro Garza García. Era temprano por la mañana. Omar Treviño Morales fue detenido sin resistencia armada significativa, lo cual sorprendió a muchos. El hombre que había ordenado cientos de muertes, el líder del cártel más violento del país, fue capturado sin disparar una sola bala.

 Fue presentado ante los medios con un chaleco antibalas, la mirada fija, sin mostrar pánico ni desesperación. Tenía 41 años. Al momento de su detención, las autoridades mexicanas le imputaron 11 causas penales. Las acusaciones abarcaban delitos contra la salud, robo de hidrocarburos, secuestro, operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada.

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