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🇲🇽🚨MICHOACÁN EN SHOCK TOTAL MURCIÉLAGOS HALLAN BASE CJNG EN PRESA HIDROELÉCTRICA COMPUERTAS INTERNAS

El operador de la presa notó que la compuerta número tres perdía presión. Cada mañana a las 6, antes de que el turno de generación comenzara, el operador verificaba los indicadores hidráulicos de las cinco compuertas que regulan el flujo de agua de la presa hacia las turbinas de la central hidroeléctrica.
Las cinco compuertas tenían que mantener una presión constante de 75 bares en sus cilindros hidráulicos para garantizar el cierre hermético que impide que el agua del desembalse pase sin control hacia las turbinas. 75 bares en las cinco compuertas todos los días durante los 17 años que el operador llevaba trabajando en la presa.
Pero la compuerta número tres marcaba 68 bares. Siete bares menos de lo normal. No era una emergencia. Puertas seguía cerrando y abriendo correctamente, pero la pérdida de presión indicaba una fuga en el sistema hidráulico que si no se reparaba podía empeorar hasta comprometer el cierre de la compuerta. Y una compuerta de presa que no cierra es una pesadilla de ingeniería que puede inundar la sala de turbinas, destruir los generadores y dejar sin electricidad a las comunidades que dependen de la central.


El operador reportó la fuga. El ingeniero de mantenimiento autorizó una inspección de la galería interior de la compuerta 3 y un técnico de 31 años con overalls azul, casco blanco y una lámpara de mano bajó por la escalera de servicio que desciende al interior de la cortina de la presa para inspeccionar los cilindros hidráulicos de la compuerta que estaba perdiendo presión.
Las presas hidroeléctricas cóstricas son construcciones huecas. La cortina de concreto que retiene el agua del embalse no es un murocido. Tiene galerías interiores, pasillos de inspección, cámaras de compuertas y salas de maquinaria que los ingenieros usan para acceder a los mecanismos internos de la presa.
Las galerías son pasillos estrechos de concreto, húmedos, iluminados con luces de emergencia que recorren el interior de la cortina a diferentes niveles. Son los intestinos de la presa. El lugar donde el agua presiona contra las paredes con una fuerza de miles de toneladas y donde los cilindros, las válvulas y las compuertas regulan el flujo con la precisión de un reloj hidráulico diseñado para funcionar durante décadas.
El técnico bajó por la escalera de servicio, caminó por la galería del nivel tres, un pasillo de metro y medio de ancho por dos de alto que corre paralelo a la cara aguas arriba de la cortina. A su izquierda, la pared de concreto de la presa. A su derecha las puertas de acceso a las cámaras de las compuertas. Llegó a la puerta de la cámara de la compuerta tres.
Abrió la puerta con su llave de servicio y encontró algo que no aparecía en ningún plano de la presa. Detrás de la puerta de la cámara de la compuerta 3 no estaban solo los cilindros hidráulicos y las válvulas de control. Había un muro de tabique construido al fondo de la cámara. que dividía el espacio en dos, la mitad frontal con los mecanismos de la compuerta funcionando normalmente y la mitad trasera oculta detrás del muro, donde alguien había instalado luces, enchufes y lo que el técnico identificó como colchonetas en el suelo. El técnico no tocó el muro, no
cruzó al otro lado, cerró la puerta, subió por la escalera de servicio y le dijo al ingeniero de mantenimiento que en la cámara de la compuerta 3 hay algo que no debería estar ahí. El ingeniero bajó, vio el muro, vio las colchonetas detrás del muro a través de un hueco en la parte superior y llamó a las autoridades.
Quiero hablar de las 48 horas entre el descubrimiento y el operativo, porque la planificación requirió una coordinación entre fuerzas armadas, ingenieros de la CFE y expertos en infraestructura hidráulica que no tiene precedente en operativos contra el narcotráfico en México. Cuando la Sedena recibió el reporte de la ocupación de la presa, la primera reacción no fue planificar el asalto, sino evaluar el riesgo.
Los ingenieros de la CFEs calcularon los escenarios de catástrofe. ¿Qué pasa si los ocupantes dañan las compuertas durante el asalto? ¿Qué pasa si alguien abre una compuerta deliberadamente como represalia? ¿Qué pasa si un enfrentamiento armado dentro de las galerías perfora una línea hidráulica crítica? Cada escenario fue evaluado con los modelos matemáticos que la CFE usa para calcular la respuesta de la presa ante sismos y crecidas extremas.
Solo que esta vez los modelos calculaban la respuesta ante disparos de rifle y explosiones de granadas dentro de las galerías. Los resultados fueron alarmantes. Un solo rifle calibre 762 que impactara la línea hidráulica principal de una compuerta podía iniciar una cascada de fallas que en el peor escenario terminaba con la apertura descontrolada de la compuerta.
Solo impacto en un punto específico de las líneas de presión. Los ingenieros marcaron en los planos de las galerías las zonas rojas los puntos donde de un impacto de bala podía causar una falla catastrófica. Las zonas rojas cubrían el 30% de la superficie de las galecisierías del nivel 3, el nivel donde estaban las compuertas y donde el CJNG tenía su centro de operaciones.
La decisión fue radical. se ejecutaría sin armas de fuego. Los murciélagos, las fuerzas especiales de la marina de México, entrarían a las galerías de una presa ocupada por 76 personas armadas con rifles de asalto, sin llevar rifles de asalto ellos mismos. Llevarían granadas aturdidoras, gas lacrimógeno, escudos balísticos y armas de descarga eléctrica, pero no armas de fuego.
Es la decisión más arriesgada que un mando militar puede tomar. enviar a sus operadores a un espacio confinado contra adversarios armados, sin darles la capacidad de responder con fuego. Si los combatientes del CJNG abrían fuego en las galerías, murciélagos tenían que soportar el fuego detrás de los escudos y avanzar hasta alcanzar al tirador y neutralizarlo con medios no letales.
Es doctrina de contención que se usa en situaciones de rehenes donde disparar pone en riesgo a los rehenes. Solo que aquí el reen no era una persona, era una presa que retiene 400 millones de metros cúbicos de agua. Los murciélagos aceptaron la misión. Un oficial que participó en el operativo dijo después: “Sabíamos que no podíamos disparar.
Sabíamos que ellos sí podían y sabíamos que si un cobarde de los de adentro abría una compuerta, nosotros nos ahogábamos junto con los pueblos de abajo. Pero entramos que si no entrábamos, ellos seguían ahí. Y mientras siguieran ahí, los pueblos de abajo vivían con una pistola de agua apuntándoles a la cabezones de meticos apuntando a 20,000 personas.
Eso es lo que el CJGG tenía al vivir dentro de la presa. El poder de amenazar con una inundación catastrófica, sin necesidad de decirlo explícitamente. El poder de estar dentro de la infraestructura que mantiene a miles de personas a salvo del agua. Es la toma de rehenes más grande que se pueda imaginar.
No un edificio con personas adentro, sino una presa con un embalse que puede destruir todo que hay río abajo. Y necesito que entiendas algo antes de empezar. Una presa hidroeléctrica no es un edificio. Es una infraestructura crítica que genera electricidad para cientos de miles de personas. Prometerla es comprometer el suministro eléctrico de una región.
Dañarla es arriesgar una i

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