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ROXANA “N” Finalmente Vinculada por el Caso de VICENTE: Audiencia de 16 HORAS el DÍA DE LAS MADRES

 Vicente, el menor de 3 años, era el centro de una batalla legal brutal. Juan Carlos Mesabeltrán, el padre del niño, llevaba meses peleando la custodia ante los tribunales. El juez de lo familiar había fallado a favor de Roxana, entregándole la custodia exclusiva sin realizar los peritajes psicológicos que el padre solicitaba.

 Ese fallo hoy pesa como una lápida sobre el sistema. Y luego estaba la otra Roxana, la de TikTok, la de Instagram, la que mostraba una vida de madre presente, cariñosa, atenta. Pero las autoridades descubrirían algo perturbador después de la tragedia. Mientras Vicente luchaba por su vida atado a su silla de seguridad, ella estaba despierta publicando, conectada, viva en las redes mientras su hijo se apagaba en silencio.

 El veredicto del 10 de mayo no llegó por accidente. Llegó después de 16 horas, donde la defensa y la fiscalía presentaron dos retratos completamente opuestos de la misma mujer. Una víctima quebrada por la violencia y el estrés, según sus abogados. una madre consciente que aceptó el riesgo de muerte de su hijo, según el Ministerio Público, pero nadie en esa sala podía responder la pregunta que flotaba en el aire.

 ¿Cómo alguien con la preparación de Roxana puede argumentar que no sabía lo que estaba haciendo? Porque lo que hizo esa noche del primero de mayo superó cualquier explicación que la defensa pudiera ofrecer. La noche del primero de mayo de 2026, Roxana asistió a un convivio con amigos. Vicente la acompañaba. Según testigos, consumió bebidas alcohólicas durante el evento.

 Alrededor de las 23 horas decidió regresar a casa. Vicente viajaba en el asiento trasero de la camioneta Chevrolet Captiva Negra, asegurado en su silla infantil como debe ser. Llegaron al fraccionamiento La Rioja. Roxana estacionó el vehículo frente a su domicilio, descendió, cerró la camioneta y entró a la casa. Vicente quedó adentro atado, solo, con las ventanas cerradas, sin ventilación, sin agua, sin nadie que lo escuchara.

 Las temperaturas nocturnas en Mexicali durante mayo rondan los 30 gr, pero al interior de un vehículo sellado la cifra se dispara. Los peritos determinaron que dentro de esa camioneta se alcanzaron más de 45 gr. Un horno metálico. Un niño de 3 años no sobrevive mucho tiempo en esas condiciones y Roxana no dormía.

 A las 3:45 de la madrugada publicó un video en TikTok. A las 5:32 se tomó una selfie frente al espejo y la compartió en redes sociales. Las autoridades confirmaron que estuvo activa en línea hasta cerca de las 5 de la mañana. No inconsciente, no dormida, despierta, navegando, publicando. Del otro lado de la pared, Vicente agonizaba.

 Los investigadores después reconstruirían sus últimos momentos. El calor se volvió insoportable. Intentó moverse. Las correas de la silla infantil lo mantenían inmóvil. Luchó contra los seguros. Las marcas en sus muñecas lo demostrarían después. Quemaduras de primer grado en piernas y brazos por el contacto con el plástico y metal recalentados, signos de deshidratación extrema.

 Y finalmente, el golpe de calor que detuvo su corazón fue hasta la 1:30 de la tarde del 2 de mayo, cuando Roxana se dio cuenta de que Vicente no estaba en la casa. No llamó de inmediato al 911, llamó primero a sus padres. Fueron ellos quienes hicieron la llamada de emergencia. Los paramédicos llegaron minutos después. abrieron la camioneta.

Ya era demasiado tarde. Vicente había perdido la vida entre las 9 y las 10 de la mañana, según la necropsia. Más de 12 horas encerrado, más de 12 horas en los que su madre estuvo a metros de distancia. Despierta, conectada, sin abrir la puerta del vehículo. La Fiscalía de Baja California detuvo a Roxana.

 Ese mismo día le aplicaron pruebas toxicológicas. Según la fiscal María Elena Andrade Ramírez, los resultados arrojaron presencia de alcohol en su organismo. La defensa lo negaría después, pero el dato quedó registrado en la carpeta de investigación y entonces comenzaron a aparecer los mensajes. Mensajes de texto que Juan Carlos Mesa, el padre de Vicente, había guardado durante meses.

Conversaciones donde Roxana, en medio de la disputa por la custodia escribió frases que hoy suenan escalofriantes. Me voy a desquitar y tú serás el responsable. Tu hijo va a sufrir las consecuencias. Meses antes, cuando Vicente apenas tenía 2 años, Roxana lo dejó completamente solo en la casa durante casi una hora en medio de una pelea con Juan Carlos por los horarios de entrega.

 El padre tuvo que ir a recogerlo bajo las condiciones que ella imponía. Fue un aviso, una demostración de control y nadie lo detuvo. Entonces ahora Vicente estaba muerto y las autoridades tenían que responder si esto fue un olvido trágico o algo mucho más oscuro, porque lo que los investigadores encontrarían después pintaría un retrato aún más perturbador de lo que ocurrió esa noche.

 La necropsia de Vicente se realizó en el servicio médico forense de Mexicali. El dictamen fue contundente, golpe de calor severo como causa de muerte, pero los detalles secundarios fueron los que helaron la sangre de los investigadores. Quemaduras de primer grado en piernas, brazos y manos, lesiones consistentes con haber estado en contacto prolongado con superficies recalentadas.

 Los peritos documentaron además signos de lucha, marcas en las muñecas compatibles con intentos de liberarse de las correas de la silla infantil. Vicente no murió dormido, murió despierto intentando escapar sin entender por qué nadie venía a ayudarlo. La fiscalía también aseguró el teléfono celular de Roxana. Los registros digitales confirmaron lo que ya sospechaban.

 Actividad constante en redes sociales durante la madrugada del 2 de mayo. Vídeos reproducidos, publicaciones compartidas, comentarios respondidos, una línea de tiempo que contradecía cualquier argumento de inconsciencia o pérdida de memoria. Y entonces el caso explotó en las redes. Usuarios de TikTok e Instagram localizaron el perfil de Roxana.

 Miles de personas comenzaron a revisar sus publicaciones anteriores. Vídeos donde aparecía jugando con Vicente, abrazándolo, besándolo, usando hashtags de maternidad dedicada. El contraste entre esas imágenes y la realidad de cómo había perdido la vida. El niño desató una ola de furia digital. Los comentarios en sus publicaciones se convirtieron en acusaciones.

 Las vistas se multiplicaron. El perfil antes con algunos cientos de seguidores fue visto por decenas de miles de personas en cuestión de días. Uno de los videos más compartidos mostraba a Roxana cantando con Vicente en el auto. Otro la mostraba preparándole el desayuno. La performatividad digital de la madre perfecta chocaba brutalmente con las conclusiones de la necropsia y la gente no lo olvidó.

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