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LERROUX: prometió acabar con los ricos… y acabó siendo uno de ellos

El movimiento obrero crece. El anarquismo tiene raíces profundas. El catalanismo empieza a organizarse políticamente. Lerrux ve la oportunidad y se lanza. Su estrategia es simple y brutal. Atacar a todos, a la iglesia, a la monarquía, a los patronos, a los catalanistas burdeses. Él es el único defensor del pueblo auténtico, el único que no tiene miedo, el único que dice la verdad.

Es un mensaje que en 1901 resuena con una fuerza tremenda entre los trabajadores analfabetos del paralelo. Esa avenida de teatros populares, tabernas y miseria que es el corazón proletario de Barcelona. Lo que nadie ve. Entonces, lo que quedará enterrado bajo capas de demagogia y escándalo durante décadas es que desde casi el principio las cuentas del Partido Radical no cuadran.

Los mítines cuestan dinero, los periódicos cuestan dinero, los viajes, los abogados, las campañas electorales, todo cuesta dinero. ¿Y de dónde sale ese dinero cuando tu partido supuestamente representa a los que no tienen nada? Esa pregunta en 1901 nadie se la hace en voz alta o al menos nadie que pueda responderla.

Barcelona, 1903. El paralelo de noche es otra ciudad. Los teatros escupen luz y ruido a la calle. Los bares están llenos de obreros que han cobrado el jornal semanal y quieren olvidar durante unas horas que mañana vuelve el turno de 12 horas. Las familias enteras viven acinadas en pisos de dos habitaciones. La tuberculosis mata más gente en el rabal que en cualquier campo de batalla.

Y en medio de todo eso, Lerrux organiza actos políticos que son mitad meeting, mitad espectáculo de variedades, música, oradores secundarios que calientan el ambiente y luego él, el gran Lrux, subiendo a la tarima como un tenor, sale al escenario de la ópera con pausa, con gesto calculado, dejando que el silencio crezca antes de abrir la boca.

Sus discursos son obras de teatro en sí mismos. empieza suave, casi conversacional, describiendo la miseria cotidiana de su audiencia con una precisión que los hace sentir comprendidos. Luego sube la intensidad, introduce al enemigo, lo construye con trazos gruesos y villanos de melodrama. El obispo gordo, el marqués inútil, el político corrupto.

La audiencia abuchea, insulta, se enfurece. Y cuando Lerrux tiene al público en ese punto de ebullición perfecta, lanza el gancho final, la promesa, la república, la igualdad, la justicia, el mundo nuevo que está al alcance de la mano si el pueblo se une detrás de él. Es extraordinariamente efectivo y extraordinariamente manipulador, porque mientras habla de igualdad, Lerrux lleva una vida que sus seguidores jamás podrían permitirse.

Come en buenos restaurantes, viste con ropa de calidad, viaja con frecuencia. Tiene una red de relaciones que va mucho más allá de los círculos republicanos. Empresarios que financian discretamente su prensa, abogados con clientes adinerados que hacen donaciones sin nombre. intermediarios cuya procedencia nadie pregunta demasiado.

Sus rivales políticos lo saben. Los catalanistas de la liga regionalista, que lo desprecian con una mezcla de miedo y asco, filtran a la prensa conservadora datos sobre las finanzas turbias del Partido Radical, pero la denuncia no prospera. ¿Por qué? Porque los que deberían investigarle son exactamente los mismos que le están pagando.

La restauración española es un sistema de corrupción institucionalizada donde todos están manchados. Ilerrux ha aprendido a usar esa impunidad generalizada como escudo personal. Mientras tanto, su poder en Barcelona crece hasta límites que asustan incluso a sus propios correligionarios republicanos. Controla barrios enteros a través de una red de casas del pueblo lerruxistas.

que funcionan como centros sociales, bolsas de trabajo y maquinaria electoral. Simultáneamente, los trabajadores que quieren un empleo, un abogado de oficio o simplemente resolver un problema burocrático saben que el camino pasa por el Partido Radical, por Lerrux, por la lealtad al emperador. Cuéntanos en los comentarios de qué ciudad eres.

Nos encanta saber de dónde nos ven. Es, reconocen los historiadores, un siglo después. una forma de clientelismo político perfectamente moderna, no muy diferente en su estructura profunda a las mafias políticas urbanas de Chicago o Nápoles de la misma época. El líder da protección y favores, los seguidores dan votos y silencio y todos fingen que eso es democracia.

En 1906, Lerrux tiene 50,000 votos en Barcelona. es diputado en el Congreso, es famoso en toda España y está completamente convencido de que el futuro es suyo. Lo que todavía no sabe es que el sistema que ha construido, ese sistema de lealtades compradas y promesas grandilocuentes, es exactamente el tipo de maquinaria que cuando el dinero escasea o el poder se acerca de verdad, devora a quien la creó.

El emperador del paralelo lleva coronado menos de 10 años y ya lleva dentro la semilla de su propia destrucción. Julio de 1909. Barcelona arde. No en sentido metafórico, arde de verdad. Las llamas de decenas de conventos e iglesias iluminan la noche catalana mientras el ejército dispara contra obreros en las calles del Rabal y el Poblac.

Es la semana trágica. El estallido más violento que ha vivido la ciudad en generaciones. Una revuelta espontánea contra el envío de reservistas a la guerra de Marruecos. Una guerra que los ricos pueden comprar con 100 pesetas para que sus hijos no vayan y que los pobres pagan con sangre. Lees no está en Barcelona.

Ese detalle aparentemente menor lo dice todo. El gran tribuno del paralelo, el emperador de los trabajadores, el hombre que lleva años prometiendo que estará con el pueblo en el momento decisivo, se encuentra en el extranjero cuando su ciudad explota. Algunos dicen que está en Francia, otros en Portugal. Sus biógrafos más benévolos sugieren que fue una coincidencia desgraciada.

sus críticos, que no fue ninguna coincidencia. Lo que sí es seguro es lo que ocurre después. La represión es brutal. El gobierno de Maura fusila a cinco personas, entre ellas a Francisco Ferré Guardia, el pedagogo anarquista fundador de la escuela moderna. En una ejecución que escandaliza a media Europa.

Miles de obreros son detenidos. Los barrios del paralelo están en luto y Lerrux cuando regresa hace algo que sus seguidores tardarán años en digerirles del todo. No lidera la defensa de los represaliados. No convierte el proceso aferré en una cruzada republicana. Se distancia con cuidado quirúrgico de los elementos más radicales de la revuelta.

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