Así que el padre de Enrique vino y se lo llevó de regreso a Guadalajara para vivir con él, ya que él vivía junto a su madre. Por lo menos Enrique vivía bajo el cuidado de su abuelita, quien según dijo Enrique era una mujer muy cariñosa y que lo cuidaba muy bien. Le daba sus alimentos a sus horas, siempre lo mantenía limpio y no le hacía falta nada.
En aquellos años de infancia, Enrique Álvarez confesó que su madre para él era como Santa Claus, porque para mí primero mi mamá era un Santa Claus que me llegaba únicamente a Guadalajara a darme regalos. Él solo la miraba para Navidad un ratito y para darle un regalo porque él era feliz. era feliz con sus amigos de la cuadra, de la colonia, con su abuelita que lo cuidaba mucho y con sus tías.
Me arrancan de mi abuela, de de mis familiares, de mis amigos, nada más con lo que tengo puesto. Y así fueron pasando los años, pero María Félix no se quedó conforme. Desde que le quitaron Enrique juró que un día lo iba a recuperar, costará lo que costara. Mi mamá no se preguntó eso. Mi mamá agarró y vio la oportunidad de salvar a su hijo, tenerlo con ella.
Y eso no era tanto por amor, sino simplemente porque María era una mujer orgullosa y no iba a dejar que la vida le arrebatara nada que le pertenecía. Pero en cuanto me tuvo con ella me empezó a dar de tundas porque me portaba mal. Con el tiempo, María Félix hizo una gran estrella de cine, se casó con Agustín Lara y aprovechó su dinero para ir por su hijo a Guadalajara.
Pero no lo hizo de una manera legal, sino que lo hizo por rapto. Según confesó Enrique, su madre lo secuestró y se lo trajo con ella para vivir en la ciudad de México. Y me raptó literalmente. O sea, raptó es como se Pero, ¿cómo? Llegó, me metió a un coche y me trajo. Aprovechando su posición económica. Entonces compró la voluntad de los jueces.
Para Enrique Álvarez Félix, aquello fue un shock porque, según relató, él era feliz con su abuela y de pronto se lo habían traído a vivir a la ciudad de México con una madre que se la pasaba trabajando. Entonces él empezó a sentir la soledad y a extrañar a sus seres queridos. Y según dicen, su mamá era fría con él y no le demostraba cariño ni afecto.
María Félix lo abrazó, lloró, se se desesperó por su hijo. ¿Sabes qué, pasecita? Te voy a pedir un gran favor, un gran favor. un único favor. Déjame llevar al niño con la Virgen de Zapopas. Desde ahí en adelante el niño. Según se contó, Enrique algunas veces hacía travesuras de chamaco, como por ejemplo, una vez se vistió con un vestido de María Félix y cuando María Félix llegó a su casa lo encontró con su vestido y con unos tacones puestos.
Este hecho desató la ira de la diva del cine mexicano que dicen que lo golpeó y lo puso como camote. Y fue el mismo Agustín Lara quien se lo quitó de las manos diciéndole que dejara al muchacho en paz. Pasando un tiempo, María Félix decidió aceptar 10 películas en Europa, por lo que decidió mandar a Enrique a un internado, ya que ella no tendría tiempo para cuidarlo.
Algo que Enrique le pareció muy mal, porque de grande confesó, “Si mi mamá no tenía tiempo para cuidarme, entonces para qué me fue a traer con mi abuelita.” que mi mamá empezó a trabajar ya no solamente en España, sino sino en Francia con con directores de la DEA de Jean Renoar, con actores como Jean Caban, como Gerard Philip, como François Arnul, trabajando con gente así.
Mi mamá con allá estaba yo bien, allá me cuidaban y ella me trajo únicamente para mandarme a un internado. Allí, según dijo Enrique Álvarez Félix, vivió los peores momentos de su vida, ya que sufría de soledad. En ese internado donde estaba Enrique era un lugar donde no se hablaba español. Y Enrique confesaba que él extrañaba a México, extrañaba su comida, su música, porque vivía en un país donde el idioma era otro y en donde eran otras las costumbres.
Según confesó Enrique, en este internado eran muy estrictos y cuando hacía alguna travesura o no estudiaba, lo golpeaban, por lo que Enrique vivió momentos difíciles, sobre todo porque, según contó, su mamá lo iba a visitar una vez al año. Era una escuela en donde por cada minuto que llegaras tarde te daban tres azotes, uf con pantalones quitados y calzones quitados enfrente de todo el mundo y mojaban la vara.
Incluso una Navidad su mamá no fue a verlo y él se tuvo que pasar la Navidad con una familia de un amigo que estaba en el internado. Todos estos desaires fueron creando en él una personalidad bastante melancólica, llegando a declarar en una ocasión que si Dios le daba un hijo, él jamás se separaría de él. A donde él fuera, ahí iría su hijo, porque él no podría hacerle a su hijo lo que a él le había hecho su madre.
Seguramente discutiendo. Acertaste, querida. Cuando Enrique regresó de los internados, le dijo a su madre que quería ser actor y la mamá le contestó que primero le entregara un título universitario, por lo que él se inscribió en la UNAN y se graduó como licenciado en Ciencias Políticas. El sueño de María Félix era que Enrique se dedicara a la diplomacia, ya que hablaba varios idiomas y tenía buena preparación académica, pero para Enrique su sueño era ser actor y aunque le entregó el título a María Félix, le dijo, “Ahora
sí, mamá, aquí está el título. Ahora llévame a los estudios.” Según contó Enrique, su madre le dijo, “Pero no va a ser nada fácil porque siempre te van a comparar conmigo.” Pero yo seguí aquí con la idea de ser actor que nunca se me quitó. Ella te exigió que tú le dieras una carrera. Sí. Antes de meterte actor.
Cuando yo le le le le dije que yo quería ser actor, hubo un pleito como de “Y aquí en mi casa tendrás comida y techo, pero es todo lo que tendrás de mí.” Así que Enrique empezó su carrera artística bajo esa advertencia de su madre, pero también con ese deseo profundo de querer cumplir su sueño y feliz de estar de regreso en su país, en su México lindo y querido.
Después de pasar tantos años en el extranjero, donde la nieve tapaba los pastos verdes, pero no tapaba sus sueños de alcanzar el éxito. Según cuentan los que conocieron Enrique Álvarez Félix, él tenía todos los gestos de la doña, incluso en ocasiones quería comportarse como María Félix, pero los productores a él lo mandaban a la fregada porque lo que le perdonaban a María Félix, a Enrique no se las perdonaban.
Su primera oportunidad fue en la telenovela La mujer Dorada del año 1964, oportunidad que le dio el señor Ernesto Alonso, gran amigo de su madre, María Félix. también le dio a Enrique su primera oportunidad con la mujer dorada. Yo creo que siendo tan amigo de ella y de él, me imagino que que fue lo correcto, ¿no?, que él hubiera sido quien quien se lo dijera.
También para ese tiempo se rumoraba que Ernesto Alonso y Enrique Álvarez Félix podrían tener un romance debido a la cercanía que existía entre ellos. Y es que constantemente se miraba Enrique visitando a Ernesto Alonso en el departamento que tenía, por lo que la gente empezó a sacar sus conclusiones. Es que, amigo, ser hijo de María Félix le abría las puertas, pero también las comparaciones iban a ser inevitables.
Enrique también triunfó en la pantalla grande. La primera oportunidad se la dio el mismísimo Luis Buñuel en la película Simón del Desierto. una película muy exitosa, pero donde alcanzó el verdadero triunfo fue con su participación en la película Los Caifanes del año 1966, película que lo colocó como un galán de presencia fuerte.
Allí compartió créditos con Julisa, con quien se rumoraba que tenía un romance, pero con el tiempo Julisa lo desmintió asegurando que solamente eran amigos, que se compartían sus penas de amor, se compartían sus secretos y nada más. Además agregó que Enrique Álvarez Félix era gay y que para ese entonces eran simplemente rumores, pero Julis aseguró que no, que no eran rumores, que era verdad y que ya estábamos en una época que eso no debería causar ningún escándalo porque ahora el escándalo era no salir del closet. Desmiente una
relación sentimental porque Enrique era homosexual. No, no eran rumores, era verdad. O sea, ahora ya estamos en la época que ya los que se quedan en el closet pues estaban fuera de moda. Y eso, amigos, era otra verdad que Enrique Álvarez Félix trataba de ocultar a como diera lugar porque vivía en una sociedad donde ser homosexual se consideraba un problema mental.
De hecho, dejó de ser una enfermedad mental hasta el año 1990, por lo que Enrique se movía por el medio, pero con muchísima discreción. La televisión también lo fue llamando y empezó a trabajar en melodramas mexicanos como El amor tiene cara de mujer y por supuesto Rina. De ahí se cuenta otra anécdota curiosa sobre Enrique Álvarez Félix, ya que compartió créditos con nada más y nada menos que Ofelia Medina, una de las mujeres más hermosas del espectáculo.
Ella era una actriz de gran belleza y gran porte. Enrique le propuso matrimonio. Él consideraba que ella iba a ser la mujer perfecta para él, pero según relató Ofelia Medina, le ofreció incluso las joyas de María Félix diciéndole, “Todo esto va a ser tuyo.” Pero según dice, un día él la llevó a cenar a su casa junto a María Félix.
Allí fue donde le hizo la propuesta. Pero Felia no quería amores fingidos, sino que quería amores verdaderos, por lo que declinó la propuesta, ya que ella también sabía que Enrique era homosexual y que no le gustaban las mujeres, sino los hombres. Me dijo, “¿Por qué no nos casamos?” Me invitó a una cena maravillosa, La luz de las velas, y yo le agradecí y le dije que yo soy incasable, ¿verdad? Este, además, Ofelia también agregó que ella no creía en el matrimonio, pero según dicen, la verdadera razón por la cual declinó su propuesta fue
precisamente por ese secreto que Enrique guardaba muy bien. Después llegó Colorina y de Pura Sangre telenovelas que fueron todo un éxito en el país. También durante esa época el presidente Miguel de la Madrid mandó una carta a Televisa donde le pedía que despidiera todos los actores de reputación homosexual, por lo que Enrique incluso temió por su carrera artística y otra vez volvió a pedir urgentemente a otra actriz que se casara con él, sobre todo para callar los rumores.
Y esta vez, según dicen, fue a la mismísima Lucía Méndez. Lucía dijo que le parecía a Enrique muy guapo, que sí se hubiese casado con él. Pero tristemente Enrique era homosexual. Entonces por esa razón Lucía Méndez no aceptó, pero dijo que de que se le hacía guapo se le hacía muy guapo. Salud. Ay, pero desde ayer. Pero ella dijo que sería como mentirse porque ese matrimonio no iba para ningún lado debido a las preferencias de Enrique.
Mira, Enrique Álvarez Félix era de María era mi amor y mi adoración. Lástima que era gay. Lástima que era gay. lo digo abiertamente, si no yo me hubiera casado, embarazado o no sé con él, pero o sea, te gustaba a ti, me gustaba mucho. Y fue por este motivo que la vida amorosa de Enrique Álvarez Félix siempre estuvo caminando entre las sombras.
Se le conocieron amigas cercanas que la prensa decía que eran sus supuestas novias, pero según se dice, quien sí de verdad lo hacía sufrir bastante era Carlos Piñar, actor de origen español por el cual Enrique Álvarez Félix votaba la baba y se dice que estaba bastante enamorado de él. Con Carlos compartía muchas cosas en común.
Los dos eran grandes del cine, pero con una vida oculta. Algo que también distinguió a Enrique Álvarez Félix fue su eterna soledad, ya que incluso se mudó al edificio donde vivía el señor Ernesto Alonso, apenas unos cuantos apartamentos arriba, donde vivía completamente solo, alejado de todo mundo, a pesar de que su madre tenía una casa en Ciudad de México, a unas cuantas cuadras de ahí y además vivía sola.
Él vivía en el edificio de Ernesto. Ernesto vivía en todo el primer piso, ¿no? Y Enrique en el último piso. Enrique quiso labrar su propia leyenda, aunque la sombra de su madre siempre estuvo presente en su vida. Es que él se parecía a ella en algunos gestos cuando hablaba. Sin embargo, su vida iba a ser mucho más misteriosa que la de su propia madre, quien hacía al arde de sus matrimonios.
Enrique nunca hacía de sus relaciones personales. Enrique se refugió en su trabajo, pero con el tiempo llegaría a su vida rumores que le causaron mucho daño. A veces me he preguntado porque porque lleva muchos años, ya que a principios de los años 90 empezó a correr el rumor de que había muerto de sida. Y eso, amigos, no era cualquier comentario.
Todo nació a raíz de que Enrique decidió tomarse unos años de vacaciones y no aparecer en la vida pública. Según se cuenta, Enrique se enteró de esa noticia a través de una fanática dominicana durante un viaje a Nueva York. A principios de los años 90, esta enfermedad estaba causando estragos entre los artistas, ya que habían varios que incluso habían fallecido por esta causa y además en ese entonces no existían los tratamientos adecuados y no se conocía mucho sobre la enfermedad.
Acababa de fallecer Freddy Mercury, líder del grupo Queen. Total que existía un estigma brutal, incluso cuando la gente hablaba con personas que estaban contagiadas de esta enfermedad, no las trataba como a cualquier otra persona, sino que les tenían miedo. La ignorancia hacía mucho daño, porque muchos pensaban que con el simple hecho de abrazar a alguien o tocarlo podían contagiarse de esta enfermedad.
Hacer llorarme de que esta vez sí les iba a pagar. A pesar de que por años Enrique trató de acallar los rumores que hablaban acerca de su presunta homosexualidad, los chismes corren como el agua y buscan cualquier rendija y por ahí se meten. Por lo que la vida de Enrique Álvarez Félix era terreno fértil para el chisme. Ya saben, por todos los lenguas largas del espectáculo.
No oía de otras de otras personas, pero de eso no. Incluyéndote a ti. Incluyéndome a mí. Claro, por ese hecho, Enrique decidió reaparecer y desmentir esos rumores diciendo que él no tenía ninguna enfermedad y que simplemente se había tomado vacaciones. Pero la madrugada del 23 de mayo del año 1996 ya no fueron ahí simples rumores, sino que ese fue el día en que el mundo se enteró de la muerte de Enrique, algo que sorprendió al mundo porque recién acababa de grabar la telenovela Marisol.
compartió ni conoció su vida amorosa. Hermetismo que generó versiones de homosexualidad, mismas que ni él ni María intentaron acallar. Unas semanas antes acababa de aparecer en pantalla. Eso sirvió como la despedida de Enrique Álvarez Félix. Y curiosamente dentro de esta telenovela se grabó una escena sobre su muerte, pero la del personaje.
Total que esa escena se dejó de sentir como simple ficción y empezó a verse como una coincidencia bastante macabra. de esas que te ponen la piel chinita. Como les venía diciendo, la noche del 23 de mayo de 1996, Enrique estaba en su departamento en la Ciudad de México, donde vivía completamente solo. Este departamento estaba a unas cuantas calles de la casa de María Félix, pero ella no se encontraba en el país.
Estaba en Francia. Según dicen, había hablado unas horas antes por teléfono con él, sin imaginar que aquella plática sería la última entre madre e hijo. Yo no tengo ahorita muchas pero sí les quiero decir que obedezcan y hagan el día siguiente de que Murió Enrique estaba dando una entrevista a Rocha. No son personalidades fuertes.
Según relató su asistente personal, esa noche el señor Enrique no quiso cenar, pero más tarde cambió de opinión y le pidió a su empleada doméstica que le hiciera un sándwich. Tras comérselo, pareció estar tranquilo, pero se dijo que tenía un fuerte ardor en la garganta. Según se relató, al principio pudo parecer una molestia común de esas que le pasan a cualquiera y no pasa mayores, pero por si las moscas llamaron al médico de cabecera, porque las molestias empezaron a ser más fuertes.
Cuando llegó el médico vio que no era algo común y notó que Enrique tenía síntomas de que algo grave pudiera estar pasando, por lo que se decidió llamar a una ambulancia. Sigue con el dolor. Conchita le habla al doctor. El doctor le dice, “Ay, lo tienes muy mimado, Concha. Dale un té.” Le dan el té, pero él sigue con el ardor.
Hablan al hospital. Al principio todo fue muy confuso porque como él se quejó de la garganta pensaban que a lo mejor se estaba asfixiando por algún tipo de alimento que se le había quedado atorado. Todo se puso más tenso y a pesar que no se miraba como que Enrique estuviera asfixiándose, dicen que intentaron colocarle un tubo en la tráquia para retirar cualquier alimento que pudiera estar atorado en su garganta.
Pero al poco tiempo Enrique sufrió un infarto masivo al corazón. tenía apenas 62 años en ese momento cuando le llegó la muerte de manera inesperada. De otro lado y los paramédicos lo atraviesan en la cama para inyectarlo, para ponerle algo. Enrique no se estaba asfixiando. Eso se los puede decir Concha, no se estaba asfixiando, no necesitaba ningún tor.
Y según se dijo en aquel entonces, en el momento de su fallecimiento, su apariencia estaba bastante desmejorada. No era el mismo Enrique Álvarez de años anteriores. Con esa vitalidad, incluso se llegó a rumorar más todavía sobre las causas de su muerte, porque en el funeral no se dejaba tomar fotografías ni tampoco se permitía que el cajón fuese abierto.
Algo que a la gente asistente les pareció muy curioso. Y es que, según se cuenta, la gente que fallece de sida no fallece por la enfermedad en sí, sino que la mayor parte de las personas que fallecen por esta terrible enfermedad es por un ataque al corazón, un infarto fulminante. También en ese momento se decía que la persona que hacía de su asistente personal, Javier Téz era además su pareja sentimental.
Total que la muerte de Enrique Álvarez Félix trajo consigo un torrente de emociones y sobre todo bastante chisme en la farándula de Álvarez Félix. Todo tendrá Javier Téz, pero no. Eh, eso sí que no. Javier Téz tiene esposa y tiene dos hijas. Eso me consta que Javier. Y sí, amigos, terminó la vida de Enrique Álvarez Félix entre rumores, entre chismes de pasillo entre todos los misterios que vivió alrededor de su vida.
Enrique Álvarez Félix fue un hombre que trató de cierta manera vivir su vida, pero también trató de vivir lejos del foco público en cuanto a su vida personal se refiere, ya que vivió en una época donde tener preferencias amorosas diferentes no solo era juzgado por la sociedad, sino que además traía consecuencias reales como perder el trabajo o ser vetado de la televisión.
Y fue por esta razón que él siempre lo mantuvo oculto, porque decirlo públicamente era como cabar su propia tumba y terminar con su carrera artística. Él interpretó papeles intensos en la televisión y en las películas, pero el papel más intenso que tuvo fue el de su propia vida, una vida ligada a una época donde ser diferente era una penitencia que tenías que llevar por dentro.
Y es que fíjense amigos que lo más duro sobre Enrique fue que, según dicen las malas lenguas, su madre nunca lo aceptó realmente como él era debido a sus preferencias. Es verdad que su madre fue dura con él, pero según dijo el mismo, su padre era peor, ya que su padre una vez le dio un beso en la mejilla y cuando se lo dio le dijo, “Es el último beso que te voy a dar porque los hombres no se besan.
” Padre fue peor que mi madre. Mi padre cuando yo cumplí 5 años de edad me dijo, “Es el último beso que te doy yo en tu vida porque los hombres no se besan.” Ay, hijo, se lo perdió él. Bueno, claro. Y tu mamá, ¿sabes qué? Que todavía estás a tiempo, María. Estas palabras lo dejaron marcado porque Enrique era un niño que quería recibir amor y resulta que su madre era fría y su padre, según dijo, era peor.
Enrique nunca se casó ni tuvo hijos y según dijo el mismo, él deseaba ser padre. Pero la vida no se lo permitió y las veces que intentó acercarse a mujeres, pues estas no aceptaron casarse con él. Pasan los años y la vida de Enrique Álvarez sigue dando mucho de qué hablar, sobre todo porque es recordado como una leyenda del cine mexicano, un actor que nació bajo la sombra, pero que terminó pidiendo sus propios reflectores y sus propios aplausos.
Buenas noches. Para María Félix, aquel dolor del año 1996 fue, según dijo ella misma, el golpe más duro de su vida. Aunque ella había perdido varios esposos, había enviudado de Jorge Negrete, pero según relató este dolor era más intenso. El de perder un hijo no era similar al de cualquier otro dolor, ni se le parecía en nada, sino que era un dolor totalmente distinto.
A María Fé le parecía increíble su pérdida, señalando que su hijo padecía del corazón y nunca se había atendido. Según cuentan, María lloraba en su soledad, lamentándose el tiempo perdido, ya que siempre estuvo trabajando y haciendo sus cosas y se miraba con Enrique de vez en cuando. Dicen que la vida de María Félix cambió después de la muerte de su hijo y se volcó a arreglar su casa de Cuernavaca como una forma de sobrellevar el sufrimiento de su corazón porque perdió el tesoro más grande que ella sentía que tenía, que era Enrique, lo quería con
toda su alma. Mi padre. Pues según contó la actriz Carmen Salinas, María Félix siempre había sido una mujer orgullosa y a ella siempre le había despreciado y le había hecho el fuchi. Pero después de que murió su hijo Enrique, la fue a ver a su obra de teatro aventurera, y que cuando la vio la abrazó y le dijo, “Carmelita, ahora somos compañeras del mismo dolor.
” Porque Carmen Salinas también había perdido a su hijo. Total que la muerte de Enrique Álvarez Félix vino a hacer algo en la vida de María Félix que no había logrado nadie. La humanizó. y la puso sentimental. Quizás para muchos fue muy tarde porque cuando estuvo en Vida Enrique María no le mostró afecto y eso hace reflexionar a las personas diciendo, “¿Qué tan importantes son nuestras carreras?” Que muchas veces preferimos las carreras antes que demostrar afecto a nuestros hijos o esposos. Enrique Álvarez tenía aporte y
propiedad para hablar, ambas cualidades heredadas de su madre, con quien nunca actuó. De hecho, se dice que la propia María Félix le dijo que no trabajarían juntos nunca. Y es que, según dijeron, la relación nunca fue buena, sino que siempre fue tensa. Según contó Enrique, somos Aries los dos y chocamos mucho.
Entre ellos siempre hubo mucha discusión, pero según dijo Enrique había mucho respeto a la vida de uno. O sea, hacer en la vida lo que uno quiere es una riqueza. Hay tanta gente que hace lo que no quiere. Yo hago lo que yo quiero. 2 años antes de morir, en el año 1994, dijo Enrique en una entrevista con César Costa, yo sin ella no puedo vivir.
La dueña se quebró ante miles de seguidores que la vieron llorar por primera vez ante la muerte de su hijo. Y esa imagen de la diva, sufriendo la sorpresiva muerte de su hijo, conmovió a México. Tras la muerte de Enrique Álvarez Félix, Ernesto Alonso, quien era su vecino en el edificio donde vivían, se hizo cargo de los trámites del funeral.
Cuando María Félix llegó al aeropuerto de la Ciudad de México, ahí estaba Ernesto Alonso esperándola, así como el expresidente Miguel Alemán. María Félix agregó las siguientes palabras: “Siento mucha paz y les doy gracias a los que me han ayudado a superar este dolor, a los que me hacen fuerte.” Y agregó que Enrique debía estar en un lugar mucho mejor porque fue un buen muchacho y que estaba tranquila por el amor que el pueblo de México le daba, ya que eso la llenaba de fortaleza.
Y bien amigos, hasta aquí les dejamos la triste historia de Enrique Álvarez Félix, la historia de un hombre que nunca pudo ser como quiso, pero que dejó legado en la historia de la televisión y el cine mexicano, siendo considerado por muchos como un actor único y a pesar de ser hijo de la gran diva del cine mexicano, supo ganarse sus propios reflectores.
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