El mundo del espectáculo vuelve a verse sacudido por una tormenta de proporciones colosales que envuelve a una de las familias más queridas y al mismo tiempo más golpeadas por la tragedia en los últimos años: la familia de Maribel Guardia. Tras la dolorosa y prematura partida de su hijo, Julián Figueroa, el luto parecía ser el único protagonista. Sin embargo, el tiempo ha dado paso a una encarnizada batalla legal y mediática protagonizada por Imelda Tuñón, viuda de Julián, y el círculo de máxima confianza de la actriz costarricense, liderado por su esposo y abogado, Marco Chacón. En el centro de este huracán se encuentra el pequeño José Julián, un niño cuyo futuro, patrimonio y custodia se debaten hoy entre tribunales, cámaras de televisión y feroces declaraciones públicas.
El conflicto escaló de manera alarmante en los últimos días cuando se dio a conocer que Imelda Tuñón habría presentado una denuncia por la supuesta falsedad de un testamento relacionado con la herencia de José Julián, un caso radicado en el estado de Morelos. La noticia corrió como la pólvora, sugiriendo escenarios catastróficos, incluso insinuando que Maribel Guardia podría enfrentar consecuencias penales graves o, como llegaron a afirmar los abogados de la contraparte, verse “en la puerta de la cárcel”.
dad de estas difamaciones, la defensa de Maribel Guardia decidió romper el silencio y enfrentar las cámaras, desmantelando punto por punto las acusaciones con una claridad jurídica que ha dejado a Imelda Tuñón en una posición sumamente frágil. En un reciente análisis que retomó las declaraciones transmitidas en el programa
Despierta América, el panorama quedó al descubierto: la supuesta falsificación documental que se le imputa a Maribel Guardia es, en palabras de su abogado, completamente infundada. El jurista explicó categóricamente que para que exista el delito de uso de documento falso, la persona acusada debe exhibir y utilizar dicho documento. En este caso, el testamento en cuestión fue exhibido por un notario público del estado de Guerrero ante el tribunal, no por Maribel Guardia.
“El asunto penal por donde le veas no tiene futuro”, sentenció el representante legal de la actriz, sugiriendo que Imelda Tuñón está gastando tiempo y recursos económicos en una cruzada judicial sin mérito alguno, producto, al parecer, de una pésima asesoría legal. Incluso, el abogado dejó entrever que, de quererlo, Maribel Guardia tendría los elementos suficientes para interponer una denuncia penal en contra de Imelda Tuñón por estas falsas acusaciones. No obstante, el amor incondicional que la actriz siente por su nieto es su principal freno; Maribel se niega a iniciar acciones legales que puedan lastimar indirectamente al niño o privarlo de la paz que merece.
La confusión, sin embargo, ha permeado a la opinión pública y a figuras destacadas del entretenimiento. Jomari Goyso, conocido por su influencia y por su capacidad de analizar el medio desde una posición privilegiada, expresó abiertamente su desconcierto ante la guerra de declaraciones. Goyso, cuya relevancia mediática quedó demostrada recientemente al ser uno de los pocos invitados íntimos (no familiares) a la boda de Christian Nodal y Ángela Aguilar, representa en este caso la voz del espectador promedio. Al no tener lazos de exclusividad ni con Maribel ni con Imelda, Jomari señala lo evidente: “Hay dos abogados hablando cosas que se contradicen… crea una confusión que uno como telespectador ya duda de todo”.
A pesar de esta bruma mediática, los hechos legales expuestos por la defensa de Guardia arrojan luz sobre la verdad. Otro de los grandes mitos desmentidos en esta batalla es la supuesta destitución de Marco Chacón como albacea de la sucesión intestamentaria de Joan Sebastian en representación de Julián Figueroa. Se confirmó que Chacón sigue en su cargo y no ha sido removido. Del mismo modo, se desmintió el rumor esparcido por el bando de Imelda de que Maribel Guardia habría sido destituida como tutora del niño para ceder su lugar a Adis Tuñón. El abogado fue enfático: no han recibido ninguna notificación oficial al respecto. En caso de que un juez tomara tal determinación, el equipo legal apelaría de inmediato, argumentando que Adis Tuñón es una persona ajena a la vida del niño, a quien presuntamente no se ha acercado en los últimos ocho años. Para Maribel y su equipo, Adis no es una figura de confianza ni idónea para velar por los intereses de José Julián.
En cuanto a la manutención del pequeño, el abogado aclaró cómo funciona la ley en estas circunstancias, dejando expuesta otra aparente contradicción de Imelda. Actualmente, por disposición de un juez familiar, el niño se encuentra integrado en el núcleo materno. Por lo tanto, la obligación primaria de proveer alimentos recae sobre la madre. Si Imelda Tuñón requiere apoyo económico proveniente del patrimonio de su difunto esposo, el procedimiento legal es claro: debe solicitarlo formalmente al juez que lleva la sucesión, para que este ordene al albacea (Marco Chacón) la entrega de una cantidad determinada como pensión alimenticia. Según el equipo legal, Imelda no ha realizado este trámite, prefiriendo, al parecer, el ruido mediático sobre los procedimientos legales correctos.
Este comportamiento errático ha inclinado fuertemente la balanza de la opinión pública a favor de Maribel Guardia. Analistas y seguidores del caso coinciden en que las constantes contradicciones de Imelda, sumadas a su actitud huidiza cuando se le cuestiona directamente (“Eso lo llevan mis abogados, yo estudié otra cosa”, suele excusarse), restan credibilidad a su causa. A esto se le suma un historial de controversias y comportamientos cuestionables que han salido a la luz, incluyendo acusaciones sobre presuntos maltratos y amenazas hacia Julián Figueroa en vida, así como declaraciones desafortunadas realizadas años después de su muerte, que contrastan violentamente con los mensajes nostálgicos que publica en los aniversarios luctuosos. Esta aparente hipocresía ha fracturado la imagen pública de la viuda.
Maribel Guardia, por su parte, se mantiene en la misma línea de dignidad y resiliencia que la ha caracterizado durante décadas. A pesar de enfrentarse a acusaciones de falsedad, amenazas de demandas y el dolor constante de lidiar con ataques dirigidos hacia su familia, la actriz se mantiene como un pilar de amor y estabilidad para su nieto. Su decisión de no contraatacar legalmente a Imelda, priorizando la tranquilidad mental de José Julián por encima de su propio orgullo, es una muestra de grandeza que el público ha sabido reconocer y aplaudir.

El caso aún tiene camino por recorrer en los tribunales, especialmente con los peritos desahogando pruebas respecto a la nulidad del testamento que exige la parte demandante. Sin embargo, algo ha quedado muy claro tras esta serie de explosivas declaraciones: la defensa de Maribel Guardia está armada con hechos, documentos y un profundo conocimiento de la ley, mientras que sus detractores parecen apostar por el caos, la desinformación y el escándalo mediático. En esta guerra donde el legado de Julián Figueroa y el futuro de su hijo están en juego, la verdad empieza a abrirse paso entre la maleza de las mentiras. Y mientras Jomari Goyso y el público siguen expectantes el desenlace de este drama, la justicia, tarde o temprano, tendrá la última palabra.