En el complejo ajedrez de la política colombiana, las encuestas de opinión pública han funcionado históricamente como una brújula para los ciudadanos y, al mismo tiempo, como una poderosa herramienta de propaganda para las campañas electorales. Sin embargo, cuando la ciencia y las matemáticas se aplican con rigurosidad sobre estos estudios demoscópicos, las costuras del sistema empiezan a romperse de forma irremediable. Esto es precisamente lo que ha ocurrido recientemente tras el análisis técnico realizado por la doctora en estadística Hanwen Zhang, quien puso bajo la lupa la última encuesta de las firmas Guarumo y Ecoanalítica, desatando una tormenta mediática y política que ha involucrado a pesos pesados del periodismo tradicional como Néstor Morales y el equipo de Blu Radio.
La controversia inició cuando la última encuesta de “Percepción País”, publicada en julio de 2025, arrojó un resultado que muchos analistas tildaron de inesperado y atípico: el senador del Centro Democrático, Miguel Uribe Turbay, aparecía por primera vez liderando la intención de voto presidencial con un 13,7%. Este supuesto “repunte” fue rápidamente difundido por las maquinarias políticas y los grandes medios de comunicación como un cambio radical en el panorama electoral hacia 2026. No obstante, para los expertos en teoría de muestreo, los números no cuadraban con la realidad metodológica.
La doctora Hanwen Zhang, una respetada académica de origen chino y nacionalizada colombiana, cuya experie
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ncia técnica fue fundamental para el diseño de la nueva ley de regulación de encuestas en el Congreso de la República, decidió realizar una transmisión en vivo para desmenuzar la ficha técnica del estudio. El veredicto de la experta fue contundente: la encuesta carece de rigor estadístico y, por ende, es metodológicamente inviable extrapolar sus resultados a los más de 37 millones de colombianos en edad de votar.
El primer gran hallazgo que denunció la estadística radica en la nula representatividad territorial del estudio. Aunque la ficha técnica de Guarumo afirma que el sondeo pretende representar la opinión de todos los ciudadanos adultos del territorio nacional, el análisis histórico de Zhang reveló que la firma siempre acude exactamente a los mismos 37 municipios del país en todas sus mediciones de los últimos meses. Localidades específicas se repiten de manera sistemática en febrero, abril y julio, con variaciones insignificantes. “En términos muestrales, si se trata de encuestas independientes, la muestra de municipios debería variar si realmente queremos capturar la diversidad de la opinión pública nacional”, explicó Zhang. Al encuestar siempre en los mismos nichos, se genera un sesgo geográfico estructural que invalida la supuesta cobertura nacional.
El segundo error, calificado por la especialista como un problema técnico de extrema gravedad, tiene que ver con el diseño muestral por etapas y el uso de un “marco muestral” inexistente en la práctica. La firma encuestadora asegura en su documentación legal que utiliza el censo de población del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y el potencial electoral como su marco de referencia para seleccionar y contactar los hogares de forma presencial. Zhang desmintió categóricamente la viabilidad de este procedimiento: “Cualquier persona que haya visto un curso básico de muestreo sabe que esto es imposible. Si descargas el censo del DANE, verás que es información pública y anónima; no contiene nombres, apellidos, direcciones ni números telefónicos por razones de confidencialidad personal. No hay forma alguna de utilizar el censo como una lista de contactos para ir a tocar las puertas de hogares específicos”.
La estocada matemática definitiva llegó al calcular la relación entre el tamaño de la muestra y el margen de error reportado. Guarumo declaró haber realizado 2.122 encuestas presenciales, asegurando un margen de error nacional del 2,2% con un nivel de confianza del 95%. Utilizando una calculadora de diseño muestral desarrollada por ella misma para auditar estudios políticos, la doctora Zhang demostró que, para un diseño presencial por múltiples etapas en hogares colombianos —donde el efecto de diseño o complejidad técnica exige un factor mínimo de duplicación—, se habrían necesitado al menos 3.969 encuestas para garantizar ese 2,2% de precisión. Con apenas 2.100 formularios llenados, el margen de error real se dispara, reduciendo la confiabilidad del estudio a niveles inaceptables en el ámbito científico.
Peor aún es el panorama cuando los analistas políticos echan mano de los subgrupos de la encuesta para declarar ganadores en las consultas internas de los partidos. Al dividir la muestra total entre las diferentes vertientes políticas, el número de encuestados por sector se reduce drásticamente (por ejemplo, a unos 550 datos para el Pacto Histórico o escasos 250 para la centro-derecha). En consecuencia, los márgenes de error de esas preguntas específicas se vuelven gigantescos y desconocidos, lo que convierte cualquier afirmación sobre un “empate técnico” o una ventaja absoluta en una falacia matemática absoluta. “Los resultados de esa encuesta solo representan a las 2.100 personas que contestaron en esos municipios específicos; pretender que representan la voz de toda Colombia es un engaño”, sentenció Zhang.
La rigurosa disección técnica no tardó en generar una reacción hostil por parte de los sectores mediáticos que habían validado la encuesta como una verdad absoluta. En el programa matutino de Blu Radio, el periodista Néstor Morales y su equipo de mesa de trabajo arremetieron contra la doctora Zhang, intentando descalificar sus argumentos mediante ataques personales y señalamientos políticos. Desde los micrófonos de la emisora, se afirmó de manera maliciosa que Zhang era una “ferviente activista petrista” y que poseía oscuros e millonarios contratos vigentes con el actual gobierno nacional o con el DANE, sugiriendo un evidente conflicto de interés y un sesgo ideológico en sus críticas.
La respuesta de la estadística en sus redes sociales fue inmediata y tajante, dejando en evidencia la falta de investigación periodística de los comunicadores. Zhang aclaró que no sostiene ningún tipo de contrato con el gobierno de Gustavo Petro ni con ninguna entidad del Estado colombiano. Asimismo, calificó la actitud de los periodistas como irresponsable y malintencionada, recordando que el año anterior ya había sido víctima de graves amenazas de muerte debido a señalamientos infundados relacionados con su labor profesional. Respecto a su supuesto activismo político, invitó a los usuarios a revisar la neutralidad matemática de sus publicaciones en la plataforma X, donde sus críticas siempre se han enfocado en las deficiencias metodológicas de los estudios y nunca en las ideologías de los candidatos.
El debate planteado por este choque de visiones trasciende la simple disputa por el primer lugar de una encuesta presidencial. Pone de manifiesto la urgente necesidad de implementar una pedagogía ciudadana robusta respecto a cómo se consume la información estadística en el país. Como bien lo señaló la doctora Zhang al cierre de su intervención, el ciudadano común debería restarles protagonismo a estos sondeos electorales —muchas veces diseñados y pagados por las mismas firmas para favorecer intereses particulares— y enfocar su atención en aspectos de verdadero valor democrático, tales como el análisis de los planes de gobierno presentados, el rastreo de las fuentes de financiación de las campañas y los antecedentes de transparencia de los aspirantes a la Casa de Nariño. Mientras las firmas encuestadoras sigan presentando planes de ruta defectuosos que reprueban las matemáticas más elementales, la opinión pública colombiana continuará navegando a ciegas en un mar de datos manipulados