En el dinámico y convulso panorama político colombiano, pocas figuras generan tanta polarización y debate como la médica y exministra de Salud, Carolina Corcho. En una reciente y extensa entrevista concedida a los micrófonos de Radio Uno [01:14], la ahora precandidata presidencial por los sectores de izquierda se sometió a un cuestionario incisivo y, por momentos, hostil. Lejos de esquivar los golpes, Corcho aprovechó el espacio radial para realizar una defensa férrea de sus tesis sobre la reforma sanitaria, desvelar las dinámicas internas que forzaron su salida del gabinete y trazar las líneas de lo que considera el camino irreversible hacia la transformación estructural de Colombia.
El diálogo comenzó en un tono que combinaba la lisonja con la fiscalización inmediata [01:22]. Tras los comentarios iniciales sobre su presencia física y las percepciones mediáticas, los entrevistadores entraron directamente en la materia que mantiene en vilo al país: la percepción de un colapso inminente en la atención médica de los ciudadanos. Ante la afirmación de los periodistas de que el sistema de salud actual es un completo desastre donde escasean los medicamentos y las citas se dilatan infinitamente, Corcho no dudó en contextualizar históricamente la problemática [02:04].
Según la exministra, la crisis no es un subproducto de la gestión del presidente Gustavo Petro, sino una enfermedad crónica institucionalizada. Recordó que la propia Corte Constitucional declaró el sistema en un estado de cosas inconstitucional en el año 2008 debido al desbordamiento de tutelas, y que en 2014 la Contraloría General de la República ya advertía que el modelo marchaba en caída libre [
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nk" rel="noopener">02:17]. “Cuando yo llegué al Ministerio de Salud, el sistema ya arrastraba deudas superiores a los 25 billones de pesos de las EPS con clínicas y hospitales” [02:31], aseveró con contundencia, argumentando que la falta de voluntad política de gobiernos anteriores permitió que el mal empeorara de forma progresiva.
Uno de los puntos más álgidos del debate giró en torno a la suficiencia de la Unidad de Pago por Capitación (UPC), el valor anual que el Estado reconoce por cada afiliado al sistema de salud. Frente a los cuestionamientos que sugerían que la asfixia financiera de las EPS se debía a una falta de incremento de este rubro por parte del gobierno actual, Corcho calificó dichas afirmaciones como absolutamente falsas [03:10]. Amparándose en los estados financieros de las entidades y en los informes de la Contraloría, sostuvo que se han transferido más recursos de los que realmente se han ejecutado. “El último dato de la Contraloría muestra que hay 2.7 billones de pesos embolatados solo del año pasado” [03:53], denunció, agregando que auditorías previas revelaron una cifra aún más alarmante: 14.2 billones de pesos perdidos, enredados o presuntamente desviados en los últimos años [04:54].
Para la precandidata, la idea generalizada de que el sistema “funcionaba bien” antes de la llegada del actual Gobierno es un mito alimentado por la falta de memoria histórica y la desinformación [05:53]. Desde su experiencia como dirigente gremial médica, relató haber presenciado durante más de una década el cierre sistemático de camas de pediatría y ginecología por no ser consideradas rentables bajo la lógica mercantilista del modelo privado [05:38]. Asimismo, denunció el abandono de la Colombia profunda, señalando la clausura de más de 600 puestos de salud rurales en las últimas tres décadas y estimando en 20 millones el número de colombianos que habitan en zonas dispersas y periferias urbanas sin acceso real a servicios médicos básicos [06:04].
La entrevista también sirvió de escenario para que Corcho explicara, por primera vez con tanto detalle, las circunstancias que rodearon su salida de la cartera de Salud tras escasos nueve meses de gestión [11:30]. Lejos de atribuirlo a un fracaso técnico, la exministra apuntó a una feroz cacería política y mediática orquestada por los sectores económicos que veían amenazados sus intereses con la reforma [11:36]. Relató una conversación privada con el presidente Petro en la que este le manifestó la necesidad de un acuerdo político ante la presión de las bancadas tradicionales que exigían su destitución a cambio de viabilizar el proyecto legislativo [11:54]. “Yo le dije: ‘Presidente, yo me hago a un lado y que aprueben la reforma’. Resultó ser mentira. Un año después de mi salida, terminaron hundiendo la propuesta en la Comisión Séptima del Senado recurriendo al filibusterismo y a tácticas dilatorias” [12:10], lamentó, criticando la irresponsabilidad de los legisladores mientras los ciudadanos continúan padeciendo las deficiencias del servicio.
Al ser consultada sobre los decretos emitidos posteriormente por el Ejecutivo, aclaró que estos no pretenden sustituir la labor del Congreso, lo cual sería ilegal, sino avanzar en los márgenes que las leyes vigentes permiten, especialmente en el fortalecimiento de la atención primaria y preventiva para la detección temprana de patologías complejas como el cáncer [13:14].
El cuestionamiento político no se limitó al sector salud. Corcho abordó con pragmatismo los errores cometidos en la conformación del primer gabinete ministerial de la administración Petro [09:33]. A su juicio, intentar gobernar el año de arranque con ministros que ejercían una oposición interna y saboteaban activamente las reformas estructurales desde carteras clave como Educación y Hacienda fue un desacierto estratégico sustancial que ralentizó el cumplimiento del programa de gobierno [09:37].
En materia de seguridad y orden público, la precandidata delineó sus propuestas con miras a una eventual jefatura de Estado, marcando distancias y planteando ajustes a la actual política de “Paz Total” [18:54]. Corcho fue tajante al establecer líneas rojas innegociables para cualquier mesa de diálogo con agrupaciones al margen de la ley: “No puede haber secuestro ni reclutamiento de menores. Organización que incurra en estas prácticas debe ser excluida de inmediato y enfrentada con toda la determinación de la fuerza pública” [16:39], enfatizó. Defendió las acciones de interdicción de estupefacientes ejecutadas bajo el actual mandato, desestimando las críticas de la oposición y resaltando el incremento en la incautación de toneladas de cocaína mediante labores de inteligencia avanzada [19:01].
Asimismo, justificó la viabilidad de los diálogos sociojurídicos orientados al sometimiento a la justicia de estructuras criminales urbanas, citando la reducción de indicadores de homicidios en urbes como Medellín como un logro tangible de la preservación de la vida [27:14]. Defendió la transparencia de llevar estos procesos bajo el marco de la ley frente a las negociaciones que, según denunció, realizaron actores de la política tradicional de forma clandestina en el pasado [25:44].
Respecto a las relaciones internacionales y la delicada situación en la frontera con Venezuela, Carolina Corcho abogó por la continuidad de una política de fronteras abiertas y cooperación binacional estrecha [22:30]. Argumentó que el cierre ideológico ejecutado en el pasado reciente acarreó pérdidas multimillonarias y afectó la subsistencia de más de seis millones de colombianos que dependen del intercambio comercial y cultural en la zona limítrofe [23:01]. Reafirmó la necesidad de mantener el respeto irrestricto a la soberanía nacional frente a eventuales intervenciones unilaterales extranjeras en el Mar Caribe [20:42], apostando en su lugar por mecanismos multilaterales de cooperación judicial y policial para combatir eficazmente el accionar de grupos como el ELN en las regiones fronterizas [23:43].
Finalmente, al proyectar el futuro del proyecto político que representa, Corcho fue realista sobre los tiempos institucionales indispensables para consolidar transformaciones de gran calado. “Se necesitan varios periodos de un proyecto político de cambio, no de una persona, para reconstruir las instituciones que fueron desmanteladas durante décadas de gobiernos neoliberales” [28:18], concluyó, reafirmando su intención de competir legítimamente en la consulta interna del Pacto Histórico programada para octubre, con la convicción de que Colombia está preparada para ser gobernada, por primera vez en su historia, por una mujer [08:55].