Posted in

Cantinflas vio herrero reparando BICICLETAS GRATIS a repartidores—cómo sobrevivía lo PARTIÓ

 ¿Y cuánto ganas al día? El joven miró al suelo. Depende. Buenos días, 30 pesos. Malos días 15, promedio 20es. Don Felipe asintió. Entonces el costo de esta reparación será 20es. 20 pesos. Pero eso es lo que ganas en día promedio. Sí. Entonces podrás pagar y mientras tanto, ah, podrás seguir trabajando. El joven parecía confundido.

Pero don Felipe, este trabajo, cadena nueva, frenos, llantas, esto debe costar al menos 60 pesos en cualquier otro taller. En cualquier otro taller, sí, pero no aquí. Aquí para repartidores el precio es lo que pueden pagar. 20es. El joven comenzó a llorar. Don Felipe, usted me está salvando.

 Sin mi bicicleta no puedo trabajar y sin trabajo mi familia no come. Usted no sabe cuánto significa esto. Sé exactamente cuánto significa, por eso cobro lo que cobro. Vuelve en una hora. Después de que el joven se fue, Mario se acercó. Disculpe, señor, no pude evitar escuchar. Esa reparación vale mucho más que 20es. Don Felipe se encogió de hombros.

 mientras continuaba trabajando. 50es probablemente, tal vez 60 si incluyo costo real de piezas. Entonces, ¿por qué cobró solo 20? Porque para ese joven su bicicleta no es lujo, es herramienta de trabajo. Sin bicicleta no tiene trabajo, sin trabajo no come. ¿Cómo puedo cobrarle precio que no puede pagar? Pero no pierde dinero en cada reparación.

 Pierdo dinero si solo cuento pesos, pero gano algo más importante. Gano saber que ese joven podrá trabajar mañana, que su familia comerá, que no perderá su empleo por bicicleta rota. ¿Hace esto a menudo? Don Felipe dejó de trabajar por momento y miró a Mario. Cada día tres, cuatro, a veces cinco repartidores vienen aquí cada día.

 Todos con bicicletas en mal estado, todos sin mucho dinero y todos absolutamente necesitando sus bicicletas para trabajar. Entonces cobro lo que pueden pagar. A veces es 20es a veces 10. A veces y y si veo que realmente no tienen nada, no cobro en absoluto. Solo les digo, “Págame cuando puedas.” Y pagan casi siempre. Tal vez no inmediatamente, tal vez les toma semana o dos.

 Pero eventualmente vienen y pagan, porque entienden que si no pagan, no podré ayudar al próximo repartidor. ¿Cuál es su nombre completo? Felipe Ramos. Don Felipe, ¿puedo preguntarle algo personal? ¿Cómo sobrevive? ¿Cómo paga su renta, su comida? La expresión de don Felipe se volvió seria. Esa es pregunta difícil, ¿verdad? Es que apenas sobrevivo.

Trabajo aquí 12 horas al día, 6 días por semana y gano tal vez 150 pesos por semana. 150 pesos. Eso es apenas suficiente para sobrevivir. Exactamente. Mi renta es 60 por semana. Comida es 40. Ah, quedan 50 para todo lo demás. Piezas para reparaciones, herramientas, ropa, todo.

 ¿Por qué no cobra más? Si cobrara precios normales, ganaría mucho más. Don Felipe puso su martillo abajo y se sentó. ¿Puedo contar la historia, por favor? Hace 15 años, en 1956, yo era repartidor, como ese joven que acaba de irse. Trabajaba entregando mercancía en bicicleta. Era mi único trabajo, mi único ingreso. Tenía esposa y dos hijos pequeños y un día mi bicicleta se rompió.

 Cadena se partió completamente. Frenos fallaron. Necesitaba reparación seria. Fui a taller de bicicletas. Herrero me dijo que reparación costaría 80.80es. Yo ganaba 25 al día. 80es era más de 3 días de trabajo. No tenía 80 pes. Apenas tenía dinero para comida esa semana. Entonces le supliqué al herrero. Le dije, “Por favor, puedo pagarle en partes. Deme trabajo ahora.

 Le pagaré poco a poco.” Y sabes qué me dijo? me dijo, “No hago crédito. O pagas ahora o vete.” Entonces me fui y durante dos semanas no pude trabajar. Sin bicicleta no podía hacer entregas. Sin entregas no ganaba dinero. Y mi familia, mi familia pasó hambre esas dos semanas. Finalmente pedí prestado dinero a prestamista.

 Tuve que pagar intereses altísimos, pero conseguí dinero para reparar bicicleta y volví a trabajar. Pero esas dos semanas me enseñaron algo. Me enseñaron que para personas como yo, para repartidores, para trabajadores pobres, bicicleta no es posesión, es vida. Sin bicicleta no hay trabajo. Sin trabajo no hay vida.

Las lágrimas comenzaban a correr por las mejillas de don Felipe. Entonces, cuando finalmente pude ahorrar algo de dinero, ara aprendí herrería. Aprendí a reparar bicicletas. Y abrí este taller con promesa. Nunca haría a otro repartidor lo que ese herrero me hizo a mí. Nunca pondría ganancia antes que supervivencia de trabajador.

 Y su esposa, sus hijos, ¿están de acuerdo con esto? Don Felipe miró al suelo. Mi esposa murió hace 5 años. Cáncer. Mis hijos son adultos ahora. 25 y 22. Tienen sus propias familias. Me visitan ocasionalmente, pero vivo solo. ¿Viven bien? Mejor que yo. Uno es mecánico en taller real, otro trabaja en fábrica. Ambos ganan más que yo.

 Y a veces me preguntan, “Papá, ¿por qué sigues cobrando tan poco? ¿Podrías ganar más?” ¿Y qué les dice? Les digo que hay cosas más importantes que dinero. Les digo que cuando veo repartidor joven desesperado porque bicicleta está rota, veo yo mismo a los 25 años. Ay, no puedo, no puedo hacerle pasar lo que yo pasé. Durante las siguientes semanas, Mario visitó el taller de don Felipe varias veces.

 Cada vez presenció misma escena. Repartidores desesperados viniendo con bicicletas rotas. Don Felipe cobrando solo lo que podían pagar. Había repartidor de periódicos de 50 años que había estado haciendo mismo trabajo durante 30 y ananma años. Su bicicleta era reliquia, probablemente de 1940. Don Felipe la repó décima vez.

 Le cobró 10 pesos. Había repartidor de tortillas de 18 años que acababa de empezar su primer trabajo. Su bicicleta era prestada, ni siquiera era suya. Pero estaba rota. Don Felipe la reparó gratis. Cuando consigas tu primera paga, puedes traerme algo, pero ahora necesitas poder trabajar. Había repartidor de agua de 60 años que llevaba garrafones pesados en bicicleta especial.

 La bicicleta necesitaba reparación estructural seria. Don Felipe trabajó durante 3 horas. Le cobró 30 pesos, menos de un tercio del costo real. ¿Cuántos repartidores ayuda cada semana? Mario preguntó, 20, tal vez 25. Algunos solo necesitan reparaciones menores, 5 pesos de trabajo. Otros necesitan reparaciones mayores, 60 70 pesos de trabajo.

Read More