Su guitarra sonaba técnicamente perfecta, pero completamente sin alma. Cada nota espaciada exactamente, cada movimiento medido y controlado como si siguiera una fórmula científica. explicaba que la mano derecha debía estar en ángulo de 45 gr exactos, que la muñeca debía mantenerse recta, nunca doblada, que cualquier desviación de esta posición resultaba en control inconsistente.
Los 15 estudiantes tomaban notas diligentemente mientras Casimiro presentaba todo esto como técnica científicamente validada, la única forma correcta enseñada en instituciones serias alrededor del mundo. Juan observaba desde el fondo con incomodidad creciente, porque lo que Casimiro llamaba la única forma correcta era solo una de muchas formas posibles y la forma en que lo presentaba cerraba la puerta a cualquier exploración o creatividad personal.
Una estudiante levantó la mano tímidamente preguntando si podían tocar con más libertad y feeling, como los músicos en conciertos. Casimiro negó con la cabeza, explicando que esos músicos tocaban incorrectamente desde un punto de vista técnico, que el feeling sin técnica perfecta era simplemente ruido amateur disfrazado de expresión artística.

continuó diciendo que el problema con músicos autodidactas era que desarrollaban técnicas que sentían naturales, pero eran fundamentalmente incorrectas desde un punto de vista biomecánico. Por eso, la educación formal era tan valiosa, porque eliminaba esos malos hábitos antes de que se arraigaran. Un muchacho de 17 años levantó la mano mencionando que había visto videos de Juan Gabriel tocando guitarra con técnica completamente diferente y que obviamente funcionaba para él.
Casimiro sonrió con ese gesto de profesor que tiene una respuesta preparada para una pregunta predecible. Juan Gabriel es el ejemplo perfecto de talento natural, superando técnica pobre, dijo con tono de autoridad indiscutible. Podría haber sido incluso mejor con entrenamiento formal adecuado. Su técnica es ineficiente, biomecánicamente subóptima.
Aino Juan sintió sus cejas subir al escuchar que podría haber sido mejor con entrenamiento formal. Eso era definitivamente interesante de escuchar sobre sí mismo. Fue en ese momento cuando Juan habló desde la última fila, manteniendo su voz neutral y respetuosa. Creo que hay varias formas de tocar guitarra.
Diferentes posiciones funcionan para diferentes músicos en diferentes contextos musicales. Toda la clase se volteó para mirarlo y Casimiro se detuvo en medio de su demostración con expresión de irritación apenas contenida. le preguntó si tenía credenciales formales en guitarra clásica y cuando Juan admitió que no tenía credenciales formales, sino solo años de experiencia tocando, Casimiro cruzó los brazos con satisfacción.
explicó que experiencia sin entrenamiento formal adecuado usualmente llevaba a malos hábitos, que ese era precisamente el punto de la educación formal, corregir los errores que músicos autodidactas cometían sin darse cuenta. Miró a Juan viendo solo a un hombre de mediana edad en ropa casual y gorra que había hablado fuera de turno, sin poder ver bien su rostro desde donde estaba.
El desafío que lanzó entonces fue claro y condescendiente, invitando a Juan al frente para que demostrara su enfoque alternativo, claramente esperando avergonzar a alguien que se había atrevido a cuestionar su autoridad frente a los estudiantes. Juan se puso de pie y caminó hacia el frente de la clase, mientras los 15 estudiantes observaban este intercambio con interés creciente, todavía sin reconocerlo con la gorra puesta.
Casimiro le extendió su guitarra con sonrisa burlona. Apenas disimulada, invitándolo a mostrar su técnica no ortodoxa. Juan tomó la guitarra y se quitó la gorra lentamente. Y fue en ese momento exacto cuando todo cambió, cuando varios estudiantes en las primeras filas empezaron a fruncir el ceño, reconociendo ese rostro famoso que habían visto en discos y televisión.
Antes de que alguien pudiera decir algo, Juan habló con calma, mirando directamente a Casimiro. Soy Juan Gabriel y me gustaría demostrar por qué diferentes enfoques para tocar guitarra no están equivocados, solo son diferentes. El shock fue instantáneo y absoluto. Un estudiante dejó caer su lápiz.
Otros se pusieron de pie sin poder creer lo que veían y escuchaban. Una joven se llevó las manos a la boca. Casimiro se quedó completamente paralizado en su lugar. Su rostro drenándose de color mientras procesaba que el hombre al que había estado criticando, al que había desafiado condescendientemente, al que había dicho que necesitaba entrenamiento formal para ser mejor, era Juan Gabriel mismo parado frente a él sosteniendo su guitarra y que los siguientes minutos serían los más humillantes de su carrera como instructor. La clase explotó en
murmullos de shock y emoción contenida mientras Juan Gabriel ajustaba la guitarra que Casimiro le había entregado. El instructor todavía paralizado en su silla sin poder procesar completamente lo que estaba sucediendo. Juan se dirigió a los estudiantes con voz calmada, ignorando momentáneamente a Casimiro.
Antes de tocar, quiero aclarar algo importante. No vine aquí a avergonzar a nadie ni a demostrar que tengo razón. Vine porque mi amigo Roberto enseña aquí y quería ver cómo era una de sus clases. Miró a Casimiro directamente. El profesor Santibáñez está enseñando una técnica válida. Es una técnica clásica europea que funciona.
El problema no es su técnica. El problema es decir que es la única técnica correcta. Shane Nin se acomodó la guitarra en posición y los estudiantes se inclinaron hacia adelante con anticipación. Voy a mostrarles cómo yo toco. Mi técnica es completamente diferente a lo que el profesor mostró. Y no es porque su forma sea incorrecta, es porque encontré una forma que funciona mejor para mí, para mi música, para lo que quiero expresar.
comenzó a tocar un rasgueo suave, su mano derecha moviéndose con libertad que contrastaba completamente con la rigidez que Casimiro había demostrado. Su muñeca doblándose naturalmente en ángulos que Casimiro había llamado incorrectos. El sonido que salió de la guitarra era completamente diferente a lo que habían escuchado de Casimiro.
Tenía alma, tenía sentimiento. Cada rasgueo llevaba emoción que la técnica perfecta de Casimiro no había logrado transmitir. Juan tocó un patrón que reconocieron como similar a sus boleros famosos, su técnica fluyendo naturalmente sin la rigidez de posiciones predeterminadas. Miren mi mano”, dijo mientras tocaba sin detenerse.
“Mi muñeca se dobla, mi ángulo cambia constantemente dependiendo del sonido que busco. Mi pulgar a veces va arriba del mástil, que según el profesor es incorrecto.” Tocó con más intensidad, mostrando cómo su técnica no ortodoxa producía exactamente el sonido que quería. He tocado así durante más de 20 años, sin lesiones, sin problemas, porque esta técnica se adaptó a mis manos, a mi cuerpo, a mi forma de sentir la música.
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Se detuvo y miró a los estudiantes directamente. La técnica debe servir a la música. La música no debe servir a la técnica. Si están tan enfocados en mantener el ángulo perfecto que dejan de escuchar lo que tocan, entonces la técnica se convirtió en el enemigo de la música. señaló a un estudiante en la primera fila que tenía su guitarra en las piernas.
¿Puedes tocar algo? Lo que sea que estés practicando. El estudiante, nervioso por tocar frente a Juan Gabriel, ejecutó un ejercicio de rasgueo con la técnica exacta que Casimiro había enseñado. Perfectamente controlado, perfectamente rígido, perfectamente sin vida. Juan asintió reconociendo la precisión técnica, pero señalando el problema obvio.
Está técnicamente correcto según lo que el profesor enseñó, pero suena mecánico. Estás tan concentrado en la posición de tu mano que no estás sintiendo la música. le pidió que lo intentara de nuevo, pero más relajado, sin preocuparse por el ángulo exacto, solo escuchando el sonido. El estudiante lo intentó nuevamente, su mano moviéndose más libremente y aunque técnicamente menos perfecto, sonaba inmediatamente más musical, más humano.
“Ven la diferencia”, preguntó Juan a toda la clase. La segunda vez sonó mejor porque dejó de pensar en reglas y empezó a sentir. Casimiro observaba todo esto desde su silla, su mundo pedagógico desmoronándose mientras veía a sus estudiantes respondiendo a un enfoque completamente opuesto al que él había estado enseñando con tanta certeza.
Juan pasó los siguientes 10 minutos, esencialmente dando la clase que Casimiro debería haber dado, mostrando múltiples formas de abordar la misma técnica, explicando cómo adaptar posiciones a diferentes contextos musicales, enfatizando la importancia de escuchar sobre la importancia de la mecánica correcta.
Demostró como técnicas incorrectas podían crear sonidos únicos e interesantes, como algunos de los momentos más memorables en música. Venían de músicos haciendo cosas técnicamente incorrectas, pero musicalmente brillantes. “El profesor Santibáñez tiene razón en que hay formas eficientes e ineficientes de tocar”, dijo Juan mirando a Casimiro directamente.
Y tiene razón en que entrenamiento formal puede ayudar a evitar lesiones y desarrollar control, pero donde se equivoca es en pensar que solo hay una forma correcta. Los estudiantes escuchaban absortos, algunos tomando notas, otros simplemente observando las manos de Juan Gabriel mientras demostraba conceptos. Casimiro permanecía sentado al lado, sintiéndose cada vez más pequeño, viendo como alguien sin credenciales formales, alguien a quien él había criticado minutos antes, enseñaba a sus estudiantes mejor de lo que él lo había hecho en semanas. Cuando la clase estaba
por terminar, Juan devolvió la guitarra a Casimiro con expresión seria, pero no cruel. Le dijo que no había venido a humillarlo, sino a mostrarles a los estudiantes que la creatividad era tan importante como la técnica. Casimiro finalmente encontró su voz para ofrecer una disculpa temblorosa por haber dicho que Juan Gabriel necesitaba entrenamiento formal para ser mejor, que había sido increíblemente arrogante de su parte.
Juan aceptó la disculpa, pero señaló que el problema real no era haber criticado su técnica, sino haber enseñado a los estudiantes que solo existía una forma correcta de hacer las cosas. Eso mata la creatividad, eso hace que todos suenen igual. Su trabajo como instructor no es hacer que todos toquen como usted, es ayudarlos a encontrar su propia voz.
se dirigió a la clase una última vez antes de irse. ¿Cuántos de ustedes están aquí porque quieren tocar exactamente como alguien más? Nadie levantó la mano. Exactamente. Están aquí para desarrollar su propia forma de tocar. La técnica del profesor Santibáñez puede ayudarlos con eso, pero solo si la usan como punto de partida, no como destino final.
No tengan miedo de experimentar. No tengan miedo de hacer cosas incorrectas si suenan correctas para ustedes. Salió del salón dejando a 15 estudiantes completamente transformados en su forma de pensar sobre música y dejando a Casimiro enfrentando la realización de que había estado enseñando reglas como si fueran leyes absolutas cuando en realidad eran solo sugerencias.
Después de que Juan Gabriel salió del salón, Casimiro tuvo que enfrentar a sus 15 estudiantes que lo miraban con expresiones que mezclaban respeto disminuido y comprensión nueva. Un estudiante valiente levantó la mano preguntando si realmente existía solo una técnica correcta, como había estado enseñando.
Casimiro respiró profundamente, sintiendo el peso de haber sido corregido públicamente por el mismo músico que había criticado. Oh, admitió finalmente con voz que había perdido toda su arrogancia anterior. Juan Gabriel tiene razón. He estado enseñando reglas como si fueran leyes absolutas cuando en realidad son solo guías.
Les debo una disculpa por haber sido tan rígido. La honestidad en su admisión sorprendió a los estudiantes, algunos asintiendo con apreciación de que al menos podía reconocer su error. El resto de esa clase, Casimiro la dedicó a revisar lo que había enseñado antes, mostrando ahora las mismas técnicas, pero como opciones en lugar de mandatos, admitiendo que había múltiples formas válidas de abordar cada concepto.
Los días siguientes, Casimiro cambió completamente su forma de enseñar. Cada vez que presentaba una técnica, ahora aclaraba que era una de varias opciones posibles. No la única forma correcta. Empezó a invitar a estudiantes a experimentar composiciones diferentes, a encontrar lo que funcionaba para sus propias manos y su propia música.
Algunos de sus colegas instructores notaron el cambio en su metodología y le preguntaron qué había provocado esa transformación tan dramática. Pero Casimiro simplemente respondía que había aprendido una lección importante sobre humildad y mantener la mente abierta. Seguía enseñando técnica clásica porque era valiosa, pero ahora la presentaba como fundación sobre la cual construir en lugar de como destino final.
Los estudiantes respondían mejor a este enfoque. Tocaban con más libertad, con más creatividad, con más de ellos mismos en la música que producían. Casimiro se daba cuenta de que había sido mejor instructor en una semana después de ser corregido por Juan Gabriel, que en los tres años anteriores de seguir sus métodos rígidos.
Cuando Roberto Estrada regresó a enseñar la semana siguiente recuperado de su gripe, sus estudiantes le contaron inmediatamente lo que había sucedido con Juan Gabriel y el instructor sustituto. Roberto llamó a Juan esa misma tarde riéndose. Visitaste una clase que yo ni siquiera estaba enseñando y aún así lograste dar la lección más importante que esos estudiantes recibirán este año.
Juan se rió también explicando que solo había ido a sentarse discretamente, pero que el sustituto lo había desafiado después de decir que necesitaba entrenamiento formal para ser mejor. Roberto le agradeció por darles a sus estudiantes una lección que ningún instructor formal podría haberles dado sobre mantener la mente abierta y recordar que la música viene del corazón antes que de la técnica perfecta.
incorporó las enseñanzas de Juan en sus propias clases después de eso, siempre recordándoles a sus estudiantes que la técnica era herramienta no objetivo, que las reglas existían para ser entendidas y luego adaptadas o incluso rotas cuando la música lo requería. Casimiro Santibáñez llevó consigo esa experiencia por el resto de su carrera como instructor, nunca olvidando el día en que su arrogancia le había costado ser humillado frente a una clase entera.
Pero más importante que la humillación fue la lección que aprendió, que el verdadero conocimiento viene acompañado de humildad, que admitir que no tienes todas las respuestas es más valioso que pretender que sí las tienes. Varios de los estudiantes que estuvieron en esa clase ese día se convirtieron en músicos profesionales con estilos únicos y distintivos.
Cada uno, habiendo aprendido que las reglas son punto de partida, no límites infranqueables. El momento en que vieron a alguien con décadas de experiencia y éxito indiscutible, demostrar que múltiples caminos llevan a la excelencia, les había dado permiso para desarrollar sus propias voces, sin miedo a hacer las cosas incorrectamente, según estándares tradicionales.
Para Casimiro, ese día se convirtió en el punto de inflexión entre ser un instructor que imponía conocimiento y ser un maestro que guiaba descubrimiento. Y aunque le había costado su orgullo aprender esa diferencia, valió cada segundo de incomodidad. Esta historia nos enseña que el conocimiento sin humildad se convierte en arrogancia que limita tanto al maestro como al estudiante.
Cuando creemos que nuestra forma es la única forma correcta, no estamos compartiendo sabiduría, sino imponiendo prisiones mentales que matan creatividad y exploración. La verdadera maestría no está en dominar una técnica específica, sino en entender que existen múltiples formas de lograr excelencia y que nuestro trabajo como maestros o estudiantes es explorar posibilidades en lugar de imponer limitaciones.
Las reglas en cualquier arte son guías desarrolladas por experiencia acumulada. Son valiosas como fundación, pero nunca deben ser tratadas como leyes absolutas que no pueden ser cuestionadas o adaptadas. Si te gustó esta historia, suscríbete al canal, deja tu like y activa la campanita para no perderte los próximos videos.
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