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El Secreto Más SUCIO de JENNI RIVERA: Lo Que Descubrió 6 Semanas ANTES DE MORIR 

El Secreto Más SUCIO de JENNI RIVERA: Lo Que Descubrió 6 Semanas ANTES DE MORIR 

Lo que esta mujer descubrió en una cinta de cámara de seguridad exactamente 6 semanas antes de subirse al avión que iba a llevársela para siempre, jamás apareció ninguna biografía oficial. Y te pido que te quedes hasta el final de este video, porque hasta que no escuches lo que ocurrió en sus últimas horas de vida, en su última llamada, en su último concierto y en la pelea silenciosa que tuvo con su propia hija, no vas a entender por qué su muerte 13 años después sigue siendo uno de los secretos peor guardados de toda la música

mexicana. Era diciembre de 2012. La mujer más poderosa del regional mexicano acababa de bajar de un escenario en Monterrey. 43 años, cinco hijos, dos nietos, tres divorcios, una bandera. Una emperatriz que se había levantado sola desde los barrios de Long Beach hasta llenar plazas de toros enteras gritando su nombre.

 Esa misma madrugada, alrededor de las 3:15 de la mañana, se subió a un Lear Jet 25 que tenía 43 años de antigüedad. Pilotado por un señor de 78 años, un avión que según se reportó después ya había sufrido un accidente serio en Texas 7 años antes. 10 minutos después del despegue, ese avión desapareció del radar. Se estrelló contra un terreno escarpado en el municipio de Iturbide, Nuevo León.

 Siete personas a bordo, cero sobrevivientes, restos del fuselaje esparcidos en un cráter de fuego y dentro lo que quedaba del cuerpo de Jenny Rivera. Pero esa muerte, por más brutal que fuera, no fue lo más trágico de su historia. Lo más trágico, según se ha relatado durante años, fue todo lo que ocurrió en los meses previos.

 Una traición que, si los rumores son ciertos, vino de la persona en la que más confiaba. Una pelea que jamás logró cerrar. un divorcio fulminante de un beisbolista millonario y el descubrimiento aterrador de que alguien había borrado seis semanas enteras de las grabaciones de la cámara de seguridad de su propia habitación. Bienvenidos a Fama Destruida.

 Hoy vamos a contar la historia de Dolores Yanni Rivera Saavedra, la mujer que el mundo conoció como la diva de la banda, la gran señora, la mariposa de barrio, la cantante que más álbum vendió en su género, la que se atrevió a hablar de violencia doméstica cuando ninguna otra lo hacía, la que se convirtió en símbolo, en lucha  y en madre de millones de mujeres latinas que se vieron reflejadas en su voz.

 y al mismo tiempo la que cargó sobre sus hombros una cantidad de tragedia familiar que ningún ser humano debería tener que soportar. Antes de empezar, una aclaración importante. Todo lo que vas a escuchar en este video proviene de lo que se ha publicado, declarado y reportado a lo largo de los años por la propia familia Rivera, por los medios mexicanos y estadounidenses y por las personas que estuvieron cerca de ella.

No afirmamos nada como verdad absoluta. Cuando entremos en los terrenos del rumor, de la especulación o del chisme, lo vamos a decir con todas sus letras. Aquí no se construyen mentiras. Aquí se reconstruye con respeto la historia de una mujer enorme que terminó pagando un precio que casi nadie supo ver venir.

Porque cuando la diva de la banda subió a Selar Jet, no se subió sola, se subió cargando algo mucho más pesado que sus maletas. se subió cargando una sospecha que, según se ha contado, llevaba semanas sin dejarla dormir. Una sospecha sobre la persona que ella misma había traído al mundo.

 Una sospecha que hasta el último día no quiso creer del todo y que se llevó intacta al fondo de aquel cráter en Iturbide. Para entender cómo Dolores Yanni terminó esa madrugada del 9 de diciembre, hay que volver mucho atrás. a una niña delgada, de pelo oscuro, ojos enormes y boca afilada, que crecía en una casita modesta de Long Beach, California, soñando con cosas que en los barrios donde se crió normalmente no se sueñan.

Dolores Janeiry Rivera Saavedra nació el 2 de julio de 1969 en Long Beach, California. Hija de Pedro Rivera y Rosa Saavedra, ambos migrantes mexicanos. Sonora, Jalisco, raíces rancheras, alma de banda. El papá, don Pedro, llegó a Estados Unidos cargando una guitarra y un sueño. Trabajó en lo que cayera, lavando platos, vendiendo discos en pulgas, hasta que terminó montando prácticamente desde la nada su propio sello discográfico, Cintas Acuario.

 Un sello pequeño, modesto, pero que terminaría siendo la cuna de medio regional mexicano de los 90. Los Rivera no eran ricos, pero eran una tribu. Pedro y Rosa tuvieron seis hijos. Pedro Junior, Gustavo, Lupillo, Juan, Jenny y mucho después la pequeña Rosy. Una familia de música, de gritos, de mesa grande, de tortillas hechas en casa.

 Y según se ha contado también una familia muy cerrada, muy de barrio, muy del que se las arregla solo. Lo que pasaba a puertas adentro se quedaba puertas adentro. Esa frase, en el caso de los Rivera, terminaría costando carísimo años después. Jenny era distinta a sus hermanos desde el primer día. Mientras Lupillo cantaba y Pedro Junior jugaba béisbol, ella era la rebelde, la de la lengua afilada, la que se peleaba en la escuela, la que no se dejaba.

 En entrevistas posteriores, ella misma diría que aprendió muy temprano que en su barrio una mujer no podía darse lujo de ser tímida. quien se quedaba callada perdía y Jenny nunca quiso perder. Era inteligente, eso es importante decirlo. Inteligencia en bruto. Sacaba buenas notas. Era de las primeras de la clase.

Su sueño, al menos al principio, no era cantar. Su sueño era estudiar, ser alguien con título, salir del barrio por la puerta grande. Pero la vida, ese animal cruel, tenía otros planes para ella. A los 14 años, ya la secundaria, conoció a un muchacho de origen mexicano que terminaría siendo el primer gran desastre de su vida.

 Se llamaba José Trinidad Marín. Le decían trino. Era unos años mayor que ella. Tenía calle, tenía labia, tenía esa mezcla peligrosa de chico malo y promesa de futuro. Jenny, según se ha relatado, se enamoró perdidamente. El típico amor adolescente que parece eterno y termina convertido en una sentencia de cárcel. A los 15 años, Jenny quedó embarazada de trino.

 Ella misma lo contó muchas veces sin pudor. Estaba en la secundaria, era una niña, no entendía nada. Pero en su casa lo que se decidió fue lo que en muchísimas familias mexicanas de aquella época se decidía. Casarse. Cazarse rápido, casarse para tapar. El 26 de junio de 1984, Jenny se casó con Trino. Tenía 15  años. 15.

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