Y así fue. Diego fue, comió en casa de sus padres y se regresó a donde estaban las chavalonas. Total que la que le gustó, la hermana de Amanda, no lo peló mucho, pero con quien sí congenió mejor fue con Amanda, ya que ella también estudiaba piano y canto y eso hizo que tuvieran cosas en común. Se quedaron platicando toda la tarde e hicieron click.
Cuando Amanda llegó a la vida de Diego, obviamente ya estaba Jimena. Vivían los tres, Amanda, Jimena y Diego Verdaguer. Pero ahí fue donde la puerca empezó a torcer el rabo. A Jimena no le hacía ninguna gracia tener que compartir a su papá con la nueva mujer. Y según dicen, Amanda el papel de madrasta tampoco le caía nada bien. Amanda era joven, apenas tenía unos 18 años.
Jimena, por su parte, era una niña de apenas 5 años. Esos conflictos con el tiempo irían escalando hasta el punto en que la convivencia se volvió prácticamente imposible. Y aquí la pregunta es, ¿quién creen ustedes que debería actuar con madurez? Por un lado estaba Amanda, que era una joven que no estaba acostumbrada a lidiar con niños, y por el otro lado estaba una niña que había tenido su papá para ella solita y que ahora tenía que compartirlo.
Pues bueno, amigos, el tiempo pasó. Diego y Amanda se mudaron a México mientras Jimena se regresó a vivir con su mamá. Se quedó un tiempo con ella hasta que su madre se casó y rehzo su vida. Fue entonces cuando a los 12 años Jimena regresó a vivir con Diego y Amanda. Mientras tanto, Diego y Amanda los dos crecían como artistas.
Jimena se fue convirtiendo en una señorita, pero la relación entre ella y Amanda no mejoró. Diego vivía entre la espada y la pared, lidiando con los problemas entre Amanda y Jimena, haciéndola de referí. Por un lado estaba la mujer que él amaba, la ladrona de su corazón, y por el otro su nena, su querida Jimena. Aquí les pregunto yo, ¿qué hubieran hecho ustedes? Y aquí viene algo que quizás muchos no lo saben.
Diego y Amanda Miguel decidieron mandar a Jimena a estudiar al extranjero, a Suiza. Apenas tenía 15 años y fue enviada a un internado pensando en su educación, sí, pero también en alejarla un poco de Amanda y de los conflictos familiares. En 1983 nació Ana Victoria, la única hija de Amanda Miguel y Diego Verdaguer.
Por su parte, Jimena seguía en el internado en Suiza y solamente venía de visita a casa de su padre. Después, al graduarse de la preparatoria en Suiza, se fue a estudiar a Estados Unidos y se graduó con una licenciatura en arte. Total que Jimena hizo su vida en Estados Unidos.
Allá se casó, tuvo su familia y vive en Miami. Pero amigos, parecía que las aguas se habían calmado porque Jimena vive bien en Estados Unidos. Mientras Diego Verdaguer y Amanda Miguel seguían con su estira y afloja. Porque eso sí, amigos, la canción Él me mintió no era un cuento. Según dijo Amanda, esa canción estaba dedicada con nombre y apellido y era precisamente para Diego Verdaguer.
Pero todavía quedaba el conflicto más fuerte, la acusación más delicada, algo que tenía que ver con la muerte de Diego Verdaguer. Y aquí yo sé que vamos a entrar en polémica, pero amigos, yo mismo dentro de mi familia he vivido estos tipos de conflictos con la vacuna, que si te inyectan un chip, que si esto, que si el otro.
Yo siempre digo, si fuese cierto, les pondría a todos un chip de trabajo, porque todavía sigo viendo un montón de gente que se levanta tarde. Amigos, ¿qué les parece si hacemos la vacuna contra la pereza? Cuando se vino la pandemia, salía mucha gente a decir que era un plan para controlar a la población. que si era un chip que te querían poner y tantas cosas más.
Entre ellos estaba Patti Navidad, quien después se dijo que tenía un tumor en el cerebro, pero no era la única, también estaban Amada Miguel y el mismo Diego Verdaguer, entre los famosos que decían que no se vacunarían. Yo les voy a hablar claro y pelado. Yo creo en Dios, pero también creo en la ciencia. Sé que Dios usa a los científicos porque él es el padre de toda la ciencia.
Yo me puse todas las vacunas, tengo las cuatro dosis y a mis hijos les he puesto todas. la del sarampión, poliomilitis, etcétera, etcétera. Pero cada ser humano es libre de creer lo que quiera. Y así como yo mismo dentro de mi familia tengo conflictos por creer o no creer, también ellos los tuvieron porque ahí fue donde la puerca torció el rabo.
Jimena era pro vacuna, es decir, ella andaba detrás de Diego diciéndole, “Vacúnate, papi, protégete, cuídate, no andes saliendo mucho, guárdate.” Y por el otro lado estaba Amanda, quien decía que esa vacuna era para controlar a la población, para meternos un chip y quién sabe qué tantas cosas más. Y bueno, volvemos a lo mismo, los polos opuestos.
Como siempre, volvió el tema de la hija contra la madrastra, en medio otra vez Diego, pero esta vez el asunto era más delicado porque estamos hablando de una pandemia que ataca a la población mundial. Total que Diego, quizás creyendo que eran mentiras lo de la pandemia, se fue a Argentina.
Andaba haciendo cosas por ahí, por allá, muy quitadito de la pena. Y ojo, porque no es lo mismo que te enfermes a los 20 o 30 años a que te enfermes a los 70. A esa edad el cuerpo ya no aguanta un estirón muy duro. Entonces, uno debe de cuidarse más. Y ahí vino lo más gacho. Diego enfermó. Y dime tú, ¿qué hubieras dicho si tú venías advirtiendo sobre esto a tu padre? Y resulta que a lo mejor por escuchar otras voces no hizo caso.
Lo peor de esto es que las voces de las que estoy hablando no eran lejanas ni desconocidas, sino voces cercanas. Porque vean amigos, cuando ocurrió lo de la muerte de Diego Verdaguer en unas declaraciones que se recogieron por la televisión argentina, Jimena rápido hizo alusión a que su papá habría fallecido por culpa de Amanda, ya que ella no había dejado que se vacunara.
Rápidamente salió su otra hija, Ana Victoria. Salió a desmentir eso, diciendo que su papá sí tenía las vacunas puestas, ya que de no ser así no se le habría permitido regresar a Estados Unidos. Pero amigos, una cosa sí quedó muy clara. Durante la pandemia, a Diego Verdaguer se le vio de arriba para abajo, muy activo, haciendo muchas actividades y publicando en redes sociales que andaba por aquí y por allá.
Y aquí les pregunto yo, ¿creen ustedes que la muerte de Diego pudo haberse evitado con otra manera de pensar? Porque vean, amigos, Diego Verdaguer, aunque llegó a ser muy exitoso en la música y económicamente, la verdad es que no tuvo mucha educación académica. Y los invito a que conozcamos un poquito más sobre Diego Verdaguer para entender sus orígenes humildes.
Porque Diego Verdaguer fue el niño que nació sin lujos, pero con la música en la sangre. Diego Verdaguer nació el 26 de abril del año 1951 en Buenos Aires, Argentina. Su verdadero nombre no era Diego, sino Miguel Atilio Herminio Bocadoro Hernández, aunque con el tiempo el mundo lo conocería con su nombre artístico de Diego Verdaguer.
Porque en esa época mi padre continuó con las tradiciones que eran de aquella época. En mi caso me pusieron el nombre de mi padre Miguel. El de este Atilio fue mi padrino y Herminio fue mi abuelo. Okay. ¿Verdad? De niño no vivió entre lujos ni comodidades. Su familia pasaba por rachas.
A veces había dinero para comer en restaurantes y moverse en taxi. Pero otras veces tocaba viajar en colectivo en tren y conformarse con café con leche y pan, que ya era mucho. Así era la cosa, amigos. Unos días arriba y otros días contando las monedas. Su papá era don Miguel Ángel Bocadoro Verdaguer y su mamá doña Helda María Hernández.
En casa también estaban sus dos hermanos y no había muchos lujos, eso sí, pero Diego no hablaba de su infancia con tristeza, al contrario, la recordaba con cariño porque decía que nunca le faltó amor de sus padres. Mi papá era un buscavida, a veces tenía dinero, íbamos a comer a restaurantes muy lindos y andábamos en taxi y otras veces no tenía y andábamos en colectivo, en tren y tomábamos café con leche, con pan, ¿verdad? Pero siempre, pero como les venía diciendo, vivían de manera sencilla, tan sencilla, que su mamá lo bañaba en la cocina
usando agua calentada con leña, porque no tenían agua caliente como en una casa acomodada. Pero para Diego aquello no era tragedia, era su mundo. Y mientras hubiera cariño, él se sentía feliz. Estaba en la gloria, tenía el amor de mi madre, de mi padre. Estaba feliz. Fui un niño muy feliz, muy feliz, lleno de amor.
¿Y tus dos hermanos? Y mi mi hermano también. ¿No tienes dos hermanos? Sí, tengo dos, un hermano y una hermana. Desde niño caminó mucho por Buenos Aires. Se movía solo en Tranía desde los 8 años y estudió en escuelas públicas. Más adelante fue a la secundaria en la zona del barrio norte y siempre habló con gratitud de esa educación que recibió.
La música le empezó a hacer cosquillas desde muy chico. Le gustaba cantar. Escuchaba tangos, canciones de José Alfredo Jiménez y música en español porque eso era lo que le salía del alma. Ya desde los 14 años empezó a darse cuenta de que lo suyo no era cualquier gusto, era una vocación. Y miren amigos, antes de ser famoso, antes de los escenarios, antes de Amanda Miguel y antes de que México lo adoptara como suyo, Diego fue un chamaco de barrio con carencias, escuela pública, familia complicada y un sueño que empezaba a sonar bajito, pero era bien terco.
Entonces, Diego fue el pibe inquieto que se fue derechito tras la fama. Y déjenme contarles, amigos, antes de que el mundo lo conociera como Diego Verdaguer, aquel pibe argentino todavía era Miguel Atilio, un chamaco inquieto, soñador y terco de esos que traen la música metida en la cabeza, aunque todavía no sabía ni por dónde le iba a llegar la oportunidad cantar con mis vecinos, eh, y luego con eh le pedí a un grupo que me acompañara para una prueba y luego hice un dúo con otro señor y grabamos para una compañía discográfica.
Su primera puerta grande se abrió cuando conoció al cantante Larry Moreno. Diego tendría unos 14 años. Iba todavía en esa edad donde los jóvenes andan entre la escuela, los sueños y las ganas de comerse al mundo. Larry Moreno lo invitó a formar un dueto llamado Reno y Rino y con ese proyecto grabaron seis canciones para la CBS.
Ahí fue como quien dice donde empezó a foguearse de verdad. Ya no era solo cantar por gusto, ya era entrarle al estudio, aprender cómo se grababa. cómo se manejaban los tiempos y cómo la industria podría abrirte la puerta, pero también cerrarla si no dabas el ancho. Después de ese primer jalón, Miguel quiso caminar solo y ahí apareció el nombre artístico con el que se quedaría para siempre, Diego Verdaguer.
Veraguer no le salió de la nada, venía del apellido de su papá, Miguel Ángel Bocador o Verdaguer. Lo de Diego fue el nombre artístico que adoptó para presentarse como solista, más corto, más recordable y con más filo para los escenarios. A los 17 años grabó su primer sencillo como solista, Lejos del amor, bajo el sello RCA Víctor.
La canción fue producida y compuesta por Larry Moreno, el mismo que lo había acercado al dueto. Los arreglos estuvieron a cargo de Jorge López Ruiz, un músico argentino de mucho colmillo que ya había trabajado en éxitos de Sandro de América y también hizo arreglos para figuras como Leonardo Fabio y Piero.
Y miren amigos, eso ya era otra liga. Pasar de ser un pibe con ganas de tener una disquera detrás no era cualquier cosa. RCA Víctor no era una tiendita de discos de la esquina, era una compañía seria. Y para un muchacho de 17 años, aquello era como subirse a un tren sin saber si iba al éxito directo o al susto. Luego vino otro empujón importante, su participación en el festival Buenos Aires de la canción en el estadio Luna Park, donde interpretó yo, solamente yo, junto al cantante español Diango.
Esa canción terminó abriéndole más camino y todavía formó parte de la recopilación del programa Sotano Bit, que vendió más de medio millón de discos en Argentina. E había un programa juvenil en donde cantaba prácticamente todos los días. Iba de 7 a 8 de la noche o de 6 o 7 de la tarde, se llamaba Sotano Beat.
Y bueno, fue muy linda esa época, pero yo me acuerdo que siempre andaba con mi papá y estaban enloquecidos. Después llegó la televisión y ahí sí la cosa empezó a ponerse sabrosa. El canal 13 lo contrató como artista exclusivo y Diego entró a Sótanovitz, uno de los programas juveniles más populares de Argentina.
Un canal de televisión, canal 13 de la Argentina. tenía un contrato de exclusividad, eh, tenía un buen sueldo y empecé a trabajar en algunos shows que me llevaban a cantar dos o tres canciones. Iba con mi director musical, La maleta de los arreglos, las orquestas. Cantaba prácticamente todos los días y cuando alguien aparece a diario en la televisión, la gente tarde o temprano empieza a decir, “Oye, ese muchacho canta bonito.
” Su papá lo acompañaba en esos primeros pasos, viendo como aquel sueño de muchacho empezaba a agarrar forma. Diego comenzó a pegar una canción tras otra y su nombre empezó a sonar fuerte en Argentina. Y aquí fue cuando México le guiñó el ojo, pero la vida le cobró factura. Y cuando parecía que todo iba viento en popa, amigos, la vida le metió un frenón de esos que hasta rechinan.
Después de grabar y aparecer en la televisión argentina, Diego ya vivía de la música. Canal 13 lo había contratado en exclusividad. viajaba shows y parecía que el muchacho ya la había armado. En 1970 le llegó su primer viaje a México y no llegó a cualquier cosa. Venía representando Argentina en el festival de la canción Latina, donde también estaba José José representando a México con el triste.
Y miren n más el tamaño del escenario. Diego era un muchacho joven todavía agarrando vuelo y de pronto tenía enfrente a José José soltando una de las interpretaciones más recordadas de la música latina. El triste fue una maravilla. Qué voz de José, ¿no? Qué divino. Fue la final, final, final, final. Ahí yo me paré a mirarlo porque me acuerdo de su yabó, de todo, de todo.
Qué lástima. Me me da una pena, José, me da pena. Me da pena. También andaba por ahí Palittega, que en ese tiempo era una figura grandísima. O sea, Diego cayó en México y lo primero que vio no fue cualquier fiestecita de Colonia. vio un escaparate de artistas de peso, televisión, público y prensa y una ciudad que parecía estarles diciendo, “Aquí se viene a jugar en serio.
” A Diego lo hospedaron en el hotel Prado, frente a la Alameda Central con vista al corazón de la Ciudad de México. Y para un muchacho de 18 años, aquello debió sentirse enorme, como si de repente la vida lo hubiera subido en el barrio directo al aparador. Cantó en la Alameda central, caminó entre teatros, conoció el movimiento en el centro y vio como México trataba a sus artistas.
No salió coronado como el rey de la noche porque esa noche el recuerdo grande se lo llevó José José con el triste, aunque no ganó, pero Diego sí se fue con algo más importante, la espinita clavada de Volver. Después regresó a Argentina y la vida le dio una vuelta rapidito. Estando todavía muy joven, se casó, trató de formar una familia y poco tiempo después nació Jimena, su primera hija.
Ella nos casamos, fuimos a vivir juntos, pero lamentablemente fue muy complicada nuestra vida en común. Eh, su esposa estudiaba derecho, así que gran parte del peso económico caía sobre Diego y justo cuando tenía más responsabilidades encima, vino el trancaso. Se acabó el contrato de televisión, la disquera tampoco quiso renovarle y el dinero empezó a escasear.
Ahí se apagó el brillo bonito y empezó la realidad rasposa. Vivimos una etapa un poco difícil porque yo me quedé sin dinero realmente. Eh, se acabó mi contrato con Canal 13. Se acabó mi contrato con con la discográfica, no me lo renovaron. Entonces, ¿quién era mi representante? Me dijo, “Bueno, pues aquí tienes un lugar para Diego agarró lo que tuviera mano.
Repartió volantes, vendió en la calle y trabajó en la construcción haciendo mezcla, pegando ladrillos y dándole duro, porque cuando la necesidad se sienta en la mesa, el orgullo ni pío dice, “Pegar ladrillo.” Sí, sí, como no. Mi papá me había enseñado, yo sabía pegar ladrillo, hacer pastones, de todo.
Y entonces tenía un primo que era arquitecto y le fui a pedir trabajo a él y me dijo, “¿Te puedo recomendar en una agencia?” Le digo, “No, yo no quiero un trabajo fijo porque Pero la casa ya venía cargada de tensión. No era solo la falta de dinero, también había tristeza, desgaste y una relación que poco a poco se fue rompiendo.
Diego se sintió rebasado, no supo cómo rescatar aquello y terminó separándose de ánimo. Era una chica que de repente no estaba feliz, se deprimía mucho. Entonces yo no podía, no tenía la capacidad de de resolverlo. No, no tenía la capacidad. Yo le daba Jimena quedó muy pequeña en medio de todo el conflicto familiar.
Aún así, Diego intentó estar presente. La niña vivió con él y con sus papás, luego con su mamá y años después volvería a vivir con Diego. Ese fue uno de los primeros golpes fuertes. Un día estaba cantando en la televisión y al otro día tenía las manos llenas de cemento levantando paredes mientras su propia vida también se le venía abajo.
¿Qué edad tenía Jimena cuando se separa de su mamá? Un año más o menos. O sea, Jimena nunca los vio juntos. O no, no. Sí nos vio juntos, pero pero no no conviviendo. No, no creo. Y ahora ha sido un padre presente. Sí, sí, porque Pero hubo una canción que lo sacó del hoyo y lo trajo de regreso a vivir a México.
Después de tocar fondo, Diego poco a poco empezó a levantarse otra vez. Y miren, amigos, ahí fue donde apareció algo que muchas veces salva carreras, la terquedad. Porque después de andar repartiendo volantes, trabajando en construcción y viendo como su matrimonio se desmoronaba, el argentino no soltó la música. Seguía convencido de que había nacido para cantar, aunque la vida le estuviera acomodando puros trancazos.
Con el tiempo volvió a firmar otra vez con otra compañía discográfica y otra vez empezó a grabar canciones y ahí fue donde las cosas comenzaron a cambiarle de nuevo. Discográfica empecé a grabar y ya vinieron los primeros éxitos. Obviamente un poquito antes me separé de de la mamá de mi hija y nuevamente empezó. Pero, ¿por qué te separaste? Me separé porque porque había falta de dinero o qué digo por qué no cas.
En Argentina empezó a pegar fuerte otra vez los escenarios regresaron, el público también y Diego empezó a sentir que aquel sueño que parecía caído todavía respiraba. Pero el verdadero empujón llegó en 1975 cuando grabó su éxito Volveré y miren n más qué ironía tan sabrosa porque esa canción terminó haciéndole justamente eso, devolverlo a la vida artística siempre.
y me estaba yendo muy bien, trabajaba muy bien y empiezo a recibir llamadas de un agente y de otro agente y de otro agente en relación a México. Querían que viniese a México. Dije, “Bingo.” Y déjenme contarles una cosa, el bigote de Diego Verdaguer no nació por casualidad. Ese bigote se lo dejó crecer porque él no quería que lo reconocieran cuando andaba trabajando de albañil.
Volveré empezó a sonar durísimo en varios países de América Latina. La canción tenía sentimiento, nostalgia y ese estilo romántico que Diego sabía cantar muy bien. Y gracias a ese éxito, México volvió a fijarse en él, justamente el país que él anhelaba entrar con fuerza. Fui a Colombia, fui a Venezuela, eh fui a algunos otros lugares, a Chile, pero yo quería México.
Claro. Cuando grabé Volveré en 1975, eh ahí empezaron las llamadas otra vez. promotores, representantes y gente de la industria mexicana comenzaron a buscarlo para traerlo de regreso, porque en México ya se acordaban de aquel pibe argentino que había pasado por el festival de la canción latina unos años antes.
Y fue entonces cuando apareció un nombre importante, Hugo López, un representante argentino que tenía ojo para descubrir artistas y que años después también sería pieza clave en la carrera de Luis Miguel, ya que fue su representante. Hugo López llama, era él el que llamaba. Hugo López era un representante, un hacedor de estrellas argentino que más tenía Luis Miguel.
Bueno, él sinceramente quiero decirte, Hugo López vio algo en Diego y empezó a mover piezas para traerlo a México. Ya no como un muchacho desconocido del festival. Ahora venía con un éxito continental bajo el brazo y con más experiencia encima. Diego aceptó y regresó a México decidido a conquistar el país. Ahora sí, pero en serio.
Y vaya que el destino ya le tenía preparada la mesa porque sin saberlo estaba entrando en la etapa más importante de toda su vida. Porque sí, amigos, Volveré no solamente fue canción exitosa, fue un puente que lo sacó del hoyo y lo volvió a poner enfrente del país que terminaría cambiándole el destino completo. A un alpartir.
Y fue en el año 1975 en Buenos Aires, cuando iba manejando y vio cruzar a tres muchachas frente a su carro. Y en medio de ellas iba Amanda Miguel, jovencita, guapa, con ese pedo alborotado que después se volvería a su sello y una presencia que no necesitaba pedir permiso para llamar la atención. la conocí en la calle.
Yo iba manejando en una época en la que ya empezaba a ser famoso en la Argentina en año 1975 y cruzó frente a mi automóvil en un semáforo rojo. Hemos ido así y bueno, ya les platiqué la historia de cómo esa muchacha se le atravesó en la vida y le cambió el destino. Cuando Diego Verreguer conoció a Amanda Miguel, pues obviamente Amanda todavía no era famosa, pero cantaba muy bonito.
Cuando él la conoció, ella tocó el piano y cantó. Y bueno, eso le bueno y eso lo entusiasmó, así que la invitó a cantar los coros con él y esa fue la primera gran entrada de Amanda Miguel al mundo profesional. Pero claro, la historia venía con su espinita. Los papás de Amanda no estaban brincando de felicidad con ese romance porque Diego seguía casado, aunque separado, y además tenía una hija.
Para una familia tradicional aquello no era precisamente el yerno empaquetado con moño. ¿Lo escuchabas en la radio? Claro, lo escuchaba el radio. Iba yo manejando en un semáforo y ella cruzó frente al carro con su prima y su hermana. Ella iba en el medio y yo las vi pasar. Parece que fuera ahora. Aún así, Amanda y Diego siguieron juntos.
Ella empezó como corista, viajando y aprendiendo del escenario y creciendo junto a él. Y mientras el amor avanzaba, también se fue armando una mancuerna musical que después iba a pesar muchísimo en la música latina. No les gustaba para nada es que Diego hubiera sido un hombre casado. Él estaba casado y separado y tenía una hija.
Entonces esa parte así como que estaba medio medio oscura para ellos, ¿no? Entonces fue la Con el tiempo se fueron a vivir juntos, enfrentaron miradas, dudas y comentarios, pero siguieron jalando parejo. Ya estaba separado, pero no estaba divorciado legalmente porque el divorcio no existía en la Argentina.
unos años después existió e hicimos un trámite de divorcio y bueno, y me divorcié legalmente con papeles y demás. Años después, ya con Ana Victoria en camino, decidieron casarse legalmente en el año 1983 en Los Ángeles, California. ¿Y quién y quién iba a pensar que todo empezó con una mirada en el semáforo? Dicen que al principio cuando llegó Diego Vertaguera a México sítió cierto rechazo por ser argentino.
No era de frente ni con sombrerazos. Pero sí esa miradita medio rara de, “¿Y este de dónde salió aún así no se achicó?” Sí hubo molestia porque era argentino. Y sí sentí sí sentí en diferentes momentos de mi vida eh cierto cierto así como de frente, ¿no? Verdad. Con Volveré empezó a meterse fuerte en el gusto del público.
Luego vinieron canciones como La Ladrona y Pasadiscos y poco a poco México dejó de verlo como el cantante que venía de fuera y lo adoptó. Y Diego también adoptó a México. Eres la ladrona. Porque a veces no se nace en un país, pero el público te firma. Él acta con aplausos. Y Diego terminó haciendo en México más de 40 años de carrera con canciones, giras y cariño del público.
Pero hubo un punto en que el fuego le borró media vida y cuando parecía que Diego ya había sobrevivido a varias, la vida le aventó otro golpe, pero ahora con fuego. Primero se quemó su oficina en la colonia del Valle en la Ciudad de México. Ahí perdió cintas, papeles, contratos y documentos importantes de esos que no se recuperan con una trapeada.
Y ya le dije, este, se quemaron las oficinas. ¿Cómo? Dije, “Sí, lograste tu cometido”, le dije. Y segí durmiendo. Cuando se prendía fuego, yo Pero el golpe no paró ahí. Mes también se incendió su casa y ahí imagínense llegar y encontrar cenizas donde antes había recuerdos entre las cenizas y los escombros y revolvimos.
Encontramos un par de anillos de mi mamá que luego limpiamos y todavía tiene, pero pues fue un momento difícil, quieras o no. Fue argentino un tiempo, no quería hablar con nadie de los Aún así, Diego no se quedó tirado, se metió a reconstruir, a levantar otra vez, ladrillo por ladrillo, como si la vida le estuviera diciendo a A ver si muy cantante vuelve a empezar.
Y la pregunta intrigosa podría ser, ¿cómo que se quemó su piscina y después se quemó su casa? ¿No creen que había algo raro ahí? Pero vean, amigos, los golpes de la vida no le apagaron la voz, sino que fue la pandemia que después de tantos golpes y de haber pasado por pleitos con disqueras, contratos torcidos, años congelados, incendios, pérdidas y hasta la decisión de independizarse para seguir haciendo música a su manera, el último golpe llegó por donde menos quería creer.
Diego había tenido una postura muy desconfiada sobre la pandemia. En el año 2020 llegó a decir que aquello estaba manipulado y creado por mentes perversas. Y claro, dicho ahora suena durísimo porque tiempo después el mismo virus terminó alcanzándolo. Creo que es algo que ha creado las mentes perversas, eh, que es algo manipulado y que estamos en este juego de vivir.
Y en este En sus últimos años siguió activo, unido a Amanda y con planes por delante. Recién se había convertido en abuelo por parte de su hija con Amanda. de vivir esta faceta como abuelo conmigo, porque obviamente papá era abuelo, mi hermana Jimena tiene dos hijos y mi papá siempre amó a Malena, trabajó con ella, tenía la ilusión de producir su música y adoraba.
Incluso tenían preparada una gira junto a su esposa para el año 2022, como si la historia todavía les debiera más escenarios. Y yo le decía, “Dale, viejo, yo ya salí, ahora sal.” Pero ya saliste, ya no, ya voy a salir ya. Espérame tranquila. Yo lloraba. No llores, me decía. Ya va a estar con Ya va a salir. Pero el COVID no perdonó.
Diego Verdaguer murió el 27 de enero del año 2022 en Los Ángeles. Por complicaciones de esa enfermedad. Tenía 70 años. Y así fue como aquel muchacho argentino que México adoptó con aplausos se fue dejando canciones que todavía suenan como si no se hubiera ido. Una gran fe en Dios. Un año sin tu amor. Esa fe en Dios que le hacía crear continuamente.
Diego dejó una carrera de más de 50 años, más de 20 millones de discos vendidos, alrededor de 15 álbumes de estudio como solista. Y vean amigos, no se quedó quieto en lo mismo. Ya de grande se aventó a cantar rancheras con mexicano hasta Las Pampas como homenaje al país que le abrió las puertas y lo adoptó como suyo.
Ese disco le dio premios, nominaciones al Grami Latino y una nueva vida artística porque Diego no quiso vivir solo del recuerdo, también quiso demostrar que todavía tenía con qué pegar. Al final su legado quedó en canciones en México, en Argentina, en Amanda, en su familia y en un público que todavía canta Volveré la ladrona y también el pasadiscos, como si el tiempo no hubiese pasado.
Y aquí la pregunta es, ¿con qué canción de Diego Veraguer es la que más te identificas? Y así termina la historia de Diego Veraguer, el muchacho argentino que pasó de andar batallando por la vida a convertirse en una de las voces románticas más queridas de América Latina. Tuvo éxitos, tropiezos, amores, pérdidas y también momentos donde la vida le pegó durísimo, pero nunca dejó de cantar ni de levantarse.
Gracias por acompañarnos hasta el final. Suscríbanse a Tutoriales Gerberí, activen la campanita y déjenme en los comentarios de qué otro artista les gustaría que habláramos. Y saben, siempre los estamos leyendo.