Posted in

¡OTRO NEGOCIO CAÍDO! Sheinbaum revienta contrato chueco de 2,339 millones en camiones

¡OTRO NEGOCIO CAÍDO! Sheinbaum revienta contrato chueco de 2,339 millones en camiones

Atención, atención. Mira, antes de entrar al caso, quiero que pienses en algo que probablemente ya viviste de una forma u otra. En algún momento de tu vida, en tu colonia, en tu municipio, en tu estado, has visto como ciertos contratistas siempre ganan. No importa quién gobierne, no importa cuántas empresas se anoten a la licitación, al final, cuando salen los resultados, el contrato cae donde cae siempre, en el mismo apellido, en el mismo grupo empresarial, desde que tienes memoria. Yo me acuerdo de eso en mi

colonia cuando éramos chavos. Las obras de la delegación siempre las hacía la misma empresa. Los vecinos se preguntaban cómo le hacía para ganar siempre. Y la respuesta que todos sabían, pero nadie decía en voz alta era que ese señor era compadre del delegado. Así de simple era el sistema.

Pues eso que tú viviste en tu colonia multiplicado por 906 millones de pesos es exactamente la historia del empresario Ernesto del Blanco Arjona en Hidalgo. Y esa misma historia es la que intentó repetir a nivel federal con 2339 millones de pesos del erario, con camiones chinos que hasta Ricardo Salinas Pliego reconoció como uno de sus peores fracasos empresariales y con la Secretaría de la Defensa Nacional como cliente, eso no es cualquier cosa.

 La neta, cuando leí esta noticia, lo primero que pensé fue otra vez. Otra vez la misma jugada, empresa con conexiones políticas en un estado que ya aprendió cómo funciona el negocio de los contratos de gobierno, que decide brincar al ruedo federal, porque total el mecanismo es el mismo en todos lados.

 Llegas con tu empresa, presentas tus papeles, te inscribes en la licitación y con las palancas correctas el resultado ya lo sabes de antemano. Lo que no calcularon es que esta vez las palancas no alcanzaban para donde llegaban. Empecemos por Ernesto del Blanco Arjona. El nombre no te va a sonar porque no es de los que salen en los noticieros, es de los que operan en los corredores, es de los que están en la foto de la campaña, pero no en el escenario.

 Fue el operador financiero de la campaña de Francisco Olvera Ruiz a la gubernatura de Hidalgo. Olvera Ruiz ganó, llegó al gobierno del estado y su operador de campaña empezó a ganar contratos. Esto documentado no es rumor. Animal político lo investigó. La silla rota lo publicó. Su empresa operadora Mercy, obtuvo durante el ***enio de Olvera Ruiz 906 millones de pesos en obra pública.

 Para que ese número tenga dimensión, en el ***enio anterior con el gobernador Miguel Ángel Osorio Chong, la misma empresa había ganado 11 contratos por 157 millones. 11 contratos, 157 m000ones. Con Olvera Ruiz, el financiero de su campaña, los contratos se triplicaron y el dinero se multiplicó por seis.

Ahí está el detalle de cómo funciona el sistema y el mecanismo que usaban era de manual. Convocatoria de licitación pública, varias empresas se inscriben, todo parece competitivo y transparente, pero en el último momento las empresas competidoras declinan, se bajan, dejan el camino libre.

 De 16 contratos que ganó Operadora Mercy, 10 siguieron ese patrón. Empresas que se inscribían y luego se retiraban antes de que cerrara el proceso. Seis más fueron adjudicaciones directas, cero competencia real. Eso nadie lo está viendo porque cuando el siguiente gobernador Omar Fayad llegó al poder en 2016 prometió investigar si esos contratos habían sido conforme a derecho. Lo dijo públicamente.

 Se habrá de revisar cómo fueron hechas las adjudicaciones, dijo. Y la revisión llegó y se fue. Y Ernesto del Blanco Arjona siguió operando. Eso es lo que hace el tiempo en México cuando no hay consecuencias reales. Lava los expedientes. Pero el expediente no desaparece. se queda y cuando alguien lo busca, ahí está.

 Para que veas cómo viaja este tipo de empresario. Del Blanco Arjona no se quedó en Hidalgo. El grupo blanco, que es el paraguas empresarial donde opera, fue creciendo y en 2023 apareció en una licitación federal de la Secretaría de la Defensa Nacional. Una licitación en la que participaron 28 empresas, 28, con número de contrato, con registro público, con todo en papel.

 Y el ganador fue Elam, la ensambladora latinoamericana de motores que también forma parte del grupo blanco del mismo del blanco Arjona. El contrato 2,339 millones de pesos para entregar 1279 camiones de carga de 6 toneladas y media más 30 camiones tipo estacas. Marca F, China. Los mismos que Salinas Pliego intentó vender en Electra entre 2006 y 2009 y que él mismo reconoció como uno de sus peores fracasos porque la gente no los quería, no había dónde darles mantenimiento y no había

refacciones disponibles en el país. A ver, pongámoslo clarito. Imagínate que tienes un vecino que intentó vender algo, le fue fatal, todo el mundo lo sabe, él mismo lo admite. Y 10 años después, ese mismo producto aparece en una licitación pública para el ejército mexicano. Eso fue lo que pasó.

 Y aquí es donde se pone bueno. Una licitación con 28 empresas participando suena a proceso competitivo, limpio, transparente, pero hay que entender cómo funciona este mecanismo por dentro para ver dónde está el problema. Cuando una empresa entra a una licitación pública de ese tamaño, no llega sola con sus folletos y su catálogo, llega con avalúos, con cartas de respaldo de fabricantes, con historial de contratos similares, con garantías financieras, con especificaciones técnicas. Todo ese paquete se evalúa y

quien evalúa ese paquete son los funcionarios de la dependencia. El mismo mecanismo que se usaba en Hidalgo. Las 28 empresas compiten en papel, pero quien decide qué cumple y qué no cumple es el funcionario. Y un funcionario con instrucción, con una palanca instalada desde arriba, puede descalificar a 26 sin que nadie note nada irregular.

 La licitación queda en regla, hay competencia en papel y el resultado ya estaba definido. Eso es lo que la Secretaría Anticorrupción va a revisar. Los camiones empezaron a llegar y los problemas eran evidentes. Retras en los plazos de entrega, unidades que llegaban incompletas y diferencias de calidad respecto a lo que se había contratado.

 Los camiones físicos no eran exactamente los camiones que decían los documentos. Cuando eso pasa en un contrato de 2,000 millones de pesos con el ejército, hay dos opciones, lo tapas o lo reportas. En el gobierno anterior eso se tapaba, en este se reportó y llegó a la mañanera. Shain Bom salió esta semana y dijo algo que no deja margen para interpretación.

 No puede haber ninguna influencia de ningún tipo para ninguna contratación en el gobierno. Esa frase la dijo sabiendo perfectamente que el contrato ya estaba cancelado, que los camiones malos ya no se iban a pagar, pero no se quedó ahí. Instruyó a Raquel Buen Rostro, secretaria anticorrupción, a revisar el expediente completo.

 No el resultado del contrato, el proceso desde el principio. ¿Quién propuso las reglas de la licitación? ¿Quién evaluó a las 28 empresas? ¿Quién descalificó a las que descalificó? ¿Quién firmó la adjudicación final? ¿Quién recibió los primeros camiones con diferencias de calidad y los dejó pasar? Esas son las preguntas que están sobre la mesa en anticorrupción y las respuestas tienen nombres y apellidos dentro de la Sedena.

 Si este canal te da lo que los noticieros no conectan, ya sabes qué hacer con la campana, porque cuando salgan los resultados de esa investigación, los nombres que aparezcan van a necesitar contexto y ese contexto lo vamos a tener aquí antes que en cualquier noticiero. Ahora, hay algo que no me puedo quedar callado porque sería deshonesto contigo.

 El contrato se firmó en octubre de 2023, todavía en el gobierno de López Obrador. Shain Bound tomó posesión en octubre de 2024, o sea, este contrato se adjudicó 12 meses antes de que ella llegara a palacio. Eso hay que decirlo con todas sus letras, no para exonerar a nadie ni para culpar al que no corresponde, sino porque la historia completa requiere honestidad sobre quién firmó, qué y cuándo.

 Lo que si es de Shane es la decisión de no taparlo, de no heredar el problema y callarse, de no decirle anticorrupción, “Déjenlo así, ya está cancelado, no movamos el avispero.” Esa decisión sí es de ella y esa decisión es la diferencia. Ahí te encargo que lo pienses porque en el México de antes, y yo me acuerdo de esto muy bien desde los 90, cuando un gobierno heredaba un contrato chueco del anterior, la respuesta institucional era silencio.

 No convenía señalarlo porque señalar al que se fue podía incomodar a los que estaban. Las empresas con conexiones políticas cruzaban ***enios tranquilamente porque nadie quería abrir esa caja. Eso ya es otra cosa. Hoy está cabrón ver como el mismo manual sigue circulando.

 Empresa con conexiones políticas en un estado aprende el mecanismo. Escala al nivel federal. Participa en licitación con apariencia de competencia. Gana. Empieza a incumplir apostando a que el gobierno no va a revisar tan de cerca. y lo que le funcionó durante años en Hidalgo con 900 m000000es en contratos de obra no le funcionó en La Sedena con 2300 millones en camiones.

 Y hay algo más en esta historia que los medios grandes están dejando pasar. El patrón que ves en el ANFA no es un caso aislado. En las últimas semanas este gobierno ha destapado tres esquemas distintos en instituciones distintas. Las tabletas para taxis en la ciudad de México.

 Empresa sin experiencia, contrato sin licitación. Esquema para cobrarle a 140,000 taxistas. Birmex, funcionarios coludidos con 59 farmacéuticas para inflars y el ISTE. Y ahora el AMFO, empresa con historial de contratos amañados en Hidalgo, intentando el mismo juego en la defensa nacional. Tres casos, tres instituciones distintas.

[música] tres mecanismos distintos y los tres destapados por el mismo gobierno que se supone debería proteger a esas empresas si el esquema del viejo régimen siguiera funcionando. Eso es lo que no dicen los que salen en televisión a decir que la 4T también tiene corrupción. Sí hay corrupción, la hay en este gobierno como la hubo en todos.

 La diferencia no es que aquí no exista. La diferencia es qué hace el gobierno cuando la encuentra. Y lo que ha hecho en estos tres casos es cancelar, investigar y exhibir. Eso antes no pasaba y lo sabes. ¿Qué sigue para Ernesto del Blanco Arjona y el grupo blanco? La investigación de anticorrupción puede terminar en varias cosas.

 Si encuentra irregularidades en el proceso de evaluación y adjudicación, puede haber sanciones administrativas contra los funcionarios de SEDENA que participaron. Puede haber inhabilitaciones para que la empresa no pueda volver a participar en contratos públicos federales. Y si se encuentran elementos de acuerdo previo, de colusión, de soborno, puede haber denuncia penal.

 Para la empresa el daño ya está hecho independientemente de lo que siga. El contrato cancelado significa que los 2300 millones no llegaron a sus cuentas. El proceso de compra se va a reponer con mejores candados y su nombre está en la lista de revisión federal, lo que le va a complicar participar en cualquier licitación pública mientras la investigación esté abierta.

 Para los funcionarios de Sedena que firmaron la adjudicación y los que recibieron los camiones con diferencias de calidad sin reportarlas, las semanas que vienen van a ser incómodas. Anticorrupción va a pedir el expediente completo, cada firma, cada evaluación técnica, cada acta de recepción de unidades, todo eso habla.

 Y para México, para los contribuyentes que pagan impuestos para que la defensa nacional tenga los vehículos que necesita para operar, el resultado concreto es que 2,300 millones de pesos no se fueron en camiones que llegaban tarde, incompletos y con calidad diferente a la contratada. Ese dinero se queda, el proceso se repone y hay una investigación abierta que puede terminar en nombres y consecuencias.

 Eso sí está grave. En el buen sentido, manda este video al que en tu círculo trabaje en gobierno, al que conozca cómo funciona el mundo de los contratos públicos en su estado, al que haya visto de cerca como ciertas empresas siempre ganan sin importar quién gobierne. Porque lo que está pasando con el ANFA, con Birmex, con las tabletas para taxis, es que el mecanismo se está exponiendo y cada vez que se expone se les hace más difícil repetirlo.

 Y cuéntanos algo, ¿tú has visto de cerca cómo funciona el negocio de los contratos en tu municipio o en tu estado? Siempre es el mismo apellido el que gana. Cuéntanos tu historia abajo, porque esas historias son las que hacen que este tipo de casos dejen de sonar a nota de negocios y empiecen a sonar a lo que son el dinero de todos en manos equivocadas.

 Tú saca tus propias conclusiones.

 

Disclaimer : This content may be created by AI for entertainment purposes. Any resemblance to real persons, events, or places is coincidental.