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¡CAOS en TIJUANA! MURCIÉLAGOS DESMANTELAN RED con 101 SICARIOS y 240 ARMAS

Tres cárteles, una ciudad y una red que llevaba meses abasteciendo de armas a todas las facciones al mismo tiempo. Tijuana no duerme, nunca lo ha hecho. Pero hay noches en que las calles de la ciudad, fronteriza más poblada del país, se vuelven más oscuras que de costumbre. Noches en que algo se mueve en silencio entre las colonias, entre las casas de seguridad, entre los puntos de venta que el crimen organizado ha instalado en cada esquina estratégica de una ciudad que mueve más droga, más armas y más dinero que cualquier otra plaza del
norte de México. Esta fue una de esas noches. los murciélagos. La Unidad de Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano, entrenada específicamente para operar en la oscuridad con sigilo y precisión quirúrgica, se ejecutaron un operativo que en pocas horas desmanteló lo que las autoridades describen como una de las redes criminales más complejas detectadas en Baja California en los últimos años.
Una red que no servía me a un solo cártel. Una red que abastecía a varios al mismo tiempo y al resultado, 101 sicarios capturados, 240 armas aseguradas, la mayoría traficadas desde Estados Unidos, decenas de casas de seguridad desmanteladas y un mensaje que resuena desde Tijuana hasta Washington. México está golpeando en donde más duele.


Esta noche vamos a reconstruir lo que ocurrió en esas colonias tijuanenses. Vamos a entender por qué Tijuana se convirtió en el punto de quiebre de una guerra entre tres organizaciones criminales que compiten por controlar la frontera más cruzada del mundo. y vamos a hablar de lo que esta operación revela sobre el futuro de la seguridad en una ciudad que México no puede permitirse perder porque Tijuana no es solo una ciudad fronteriza, es la puerta y quien controla la puerta controla el negocio.
Para entender lo que ocurrió esa noche en Tijuana, hay que entender primero por qué Tijuana es la plaza más codiciada del crimen organizado en México. No es retórica, es geografía, es economía, es la realidad brutal de una ciudad que por décadas ha sido el punto de intersección entre dos países, dos mercados y dos mundos que el narcotráfico ha sabido explotar mejor que nadie.
Tijuana comparte con San Diego, California, el cruce fronterizo terrestre más transitado del planeta. Más de 50,000 vehículos y 100,000 personas lo cruzan cada día de manera legal, entre ellos 100 toneladas de mercancía legítima que se mueven en ambas direcciones. Y dentro de esa mercancía escondida con una precisión que ha perfeccionado décadas de experiencia, el crimen organizado mueve cocaína, metanfetamina, heroína, fentanilo y en dirección contraria el dinero y las armas que regresan desde el norte. El 75% de las armas incautadas en
México en los últimos años tienen origen en los Estados Unidos. Ese dato no es un número abstracto, es la radiografía de un flujo que entra principalmente por Baja California, que pasa por Tijuana y que desde ahí se distribuye hacia el resto del país. Armas largas, armas cortas, fusiles de asalto, lanzacohetes, todo lo que el crimen organizado necesita para sostener sus guerras internas llega en su mayoría por esta ciudad.
Eh, eso convierte a Tijuana en algo más que una plaza de narcotráfico. La convierte en un nodo logístico de primer orden. Quien controla Tijuana controla el flujo de armas hacia el sur y el flujo de droga hacia el norte. Y ese control vale más que cualquier otro territorio del país. Por eso tres organizaciones criminales pelean simultáneamente por esta ciudad.
Por eso la violencia en Tijuana no tiene temporadas altas ni bajas y por eso un operativo como el que ejecutaron los murciélagos esa noche fue mucho más que un decomiso de armas. Fue un golpe al corazón logístico del crimen organizado en la frontera norte. Para entender la complejidad de lo que las fuerzas federales enfrentaban en Tijuana, hay que entender algo que pocas ciudades del país tienen.
Una guerra de tres frentes simultáneos con organizaciones que se alían, eh se traicionan y se fragmentan en ciclos que los analistas de seguridad describen como uno de los mapas criminales más volátiles de México. El primer actor es el cártel de Sinaloa, que históricamente ha disputado Tijuana con los Arellano Félix desde los años 90.
Pero el cártel de Sinaloa de hoy no es el del Chapo ni el del Mayo. La captura de Ismael Zambada en 2024 y la guerra interna entre las facciones de los Chapitos y los Mayos fragmentó la organización en dos bandos que en Tijuana se matan entre sí tanto como pelean contra sus enemigos externos. Por un lado, los operadores ligados a Alfonso y René Arzate García, el Aquiles y la rana, trabajando para la facción de los mayos.
Por otro, células ligadas a los chapitos que buscan arrebatarles el control de rutas y puntos de venta. El segundo actor es el cartel de los Arellano Félix, también conocido como CAF o Cártel de

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