Ese video fue grabado el día 16 de agosto de 1998. Luis Cárdenas murió el día 14. Su cuerpo fue rescatado por helicóptero dos días antes de que ese video existiera. Hay tres posibilidades. La primera, alguien manipuló la cámara. Los peritos forenses del ejército lo descartaron. La segunda, el time stamp estaba mal.
El Instituto Geográfico Nacional lo verificó tres veces. La tercera. La tercera es lo que los cuatro sobrevivientes nunca quisieron decir en voz alta, que en el ausangate el tiempo no avanza, da vueltas y a veces devuelve a los muertos. Para entender lo que esa cámara grabó, necesitas entender lo que es el ausangate, no como geógrafo, como andino.
El Ausangate, 6384 m sobre el nivel del mar, cordillera Vilcanota al sureste de Cuzco, la quinta montaña más alta del Perú y la más alta de la región. Pero para los quechuas que viven en sus faldas desde hace siglos, el ausangate no es una montaña, es una pu, una entidad viva, un ser que protege, que castiga, que ordena el tiempo y el espacio de todo lo que ocurre a su alrededor.
Cada año, entre mayo y junio, miles de peregrinos suben hasta las faldas de la Usangate para la fiesta del Coilu Riti, la estrella de las nieves, desde 2011, declarada patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO, no suben por turismo, suben porque el APU lo exige. El Dr.
Rodrigo Huanca Quispe lleva 20 años estudiando la cosmovisión andina en la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cuzco. Le pregunté cómo describirían los quechuas la relación entre el ausangate y el tiempo. Para nosotros el tiempo no es una línea, es una montaña. tiene capas, niveles, igual que el apu y el ausangate es el apuo, más profundo.
Dicen los ancianos que en sus laderas el pasado no se fue, solo se escondió. ¿Qué significa que el pasado se escondió? Significa que a veces vuelve, no como recuerdo, como presencia. Los pobladores de Pachanta, [música] el último caserío antes de la montaña, tienen una expresión que no existe en castellano para describir lo que ocurre cerca del glaciar.
La llaman ukupacha, el tiempo de adentro, el tiempo que corre por dentro de la montaña en dirección opuesta. Hay cosas que los pobladores de Pachanta saben y no dicen a los extraños. Una de ellas es que nadie sube al glaciar [música] en agosto nunca. Cuando le pregunté al doctor Juanca por qué, tardó antes de responder. Porque agosto es cuando el apus respira y cuando el apus respira, el tiempo de lujupacha sale hacia afuera.
Los que están cerca a veces quedan atrapados en él, quedan en un momento como una fotografía. El cuerpo sale, pero algo en ellos se queda ahí en el tiempo de adentro para siempre. En agosto de 1998, el Instituto Geográfico Nacional del Perú, organismo dependiente del Ministerio de Defensa, envió una expedición de cinco hombres al glaciar Ausangate.
El objetivo, actualizar la cartografía de la zona para la carta nacional. La misión estaba programada para 12 días, duraron siete. La expedición fue designada internamente como kilo s, cinco integrantes, cuatro soldados del ejército del Perú y un topógrafo civil del IGN. Capitán Ernesto Villanueva Roca, 42 años, jefe de la expedición, 20 años de servicio, tres expediciones cartográficas previas en la cordillera blanca.
Sargento Fermín Quispe Condori, 35 años, experto en alta montaña, nacido en Occongate, el pueblo más cercano a la Usangate. Conocía la montaña desde niño. Soldado Marco Lazo Peralta, 28 años, especialista en comunicaciones, operador de la cámara de video durante toda la expedición. Soldado Luis Cárdenas Huanca, 23 años, el más [música] joven.
Su primera expedición de alta montaña, incorporado a la misión tres días antes de la partida como reemplazo de un soldado con fractura de tobillo. Topógrafo civil, Alejandro Benítez Soto, 46 años, técnico del IGN, responsable de los instrumentos de medición y de la documentación cartográfica. La expedición entró al glaciar el 12 de agosto de 1998, partiendo desde la comunidad de Pachanta.
Fermín Quispe, el sargento nacido en Ocongate, fue el último en cruzar el límite del glaciar. Según los testimonios posteriores, antes de hacerlo se detuvo. Miró la montaña durante [música] varios segundos y murmuró algo en quechua. Alejandro Benítez, el topógrafo, le preguntó qué había dicho.
Le pedí permiso a la PU para entrar. ¿Y te lo dio? Fermín no respondió, solo comenzó a caminar. Los primeros dos días fueron normales. Buenas condiciones. Si seguimos así, terminamos en 10 días. El Ausangate coopera por ahora. Primer día. Todo bien, frío, pero aguantando. La montaña es, no sé, grande, no es la palabra, es otra cosa, como si te estuviera mirando.
En la noche del día 2, 14 de agosto, Luis Cárdenas comenzó a mostrar síntomas. Cefalea intensa, náuseas, dificultad para respirar en reposo. El edema pulmonar de altura puede desarrollarse entre 24 y 96 horas después de un ascenso rápido a más de 4000 m. A 5200 m el riesgo es significativamente mayor y Luis venía del nivel del mar Lima, sin periodo de aclimatación suficiente.
A las 3:17 de la madrugada del 14 de agosto, el capitán Villanueva activó el protocolo de emergencia médica. La situación de Luis se deterioró rápidamente. Esputado, cianosis, confusión. A las 6:40 de la mañana, un helicóptero del ejército evacuó el cuerpo del soldado Luis Cárdenas desde el campamento de altura. Llegó muerto.
El certificado de defunción fue firmado en el Hospital Regional del [música] Cuzco a las 9:15 de la mañana del 14 de agosto de 1998. Causa edema pulmonar agudo de altura. Altitud de exposición 5200 [música] m. La expedición Kilo 7 continuó. Por protocolo, las misiones cartográficas del IGN no podían abortarse por la pérdida de un [música] integrante sin autorización directa del Ministerio de Defensa.
El capitán Villanueva solicitó la autorización. Le fue negada. Continuaron cuatro. La cámara de la Expedición era una Sony CC de- TRV57. Estándar en expediciones militares peruanas de finales de los 90. Graba en cinta H y 8. Cada cinta tiene capacidad para 90 minutos. El time stamp es registrado internamente por el reloj [música] del equipo sincronizado con el GPS de la expedición al inicio de cada grabación.
El analista técnico del IGN, que revisó el material en septiembre de 1998, lo describió así en su informe. Los timeamps son auténticos. No hay cortes no documentados en la cinta. El material es continuo y verificable. Lo que vemos en los días 3, cu y 5 no tiene explicación técnica posible. Capitán, ¿qué vino? ¿Alguien más al campamento? El capitán Villanueva anotó en el diario de campo del día 3.
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Visión periférica afectada por altitud, posible hipoxia leve, monitorear al equipo. Era la explicación lógica en ese momento. Día 2. Campamento en 5200. Frío de Pero estamos bien, mañana seguimos. Luis Cárdenas había muerto 46 horas antes. Su cuerpo estaba en Lima, su nombre estaba en un certificado de defunción y estaba en el campamento a 5200 m sonriendo.
Marco Lazo, el camarógrafo, fue el primero en reconocerlo. Según los testimonios posteriores, soltó la cámara. El equipo cayó al suelo. Continuó grabando. Es Luis. Es Luis, capitán. Es cállate. Cállate. Abumonar. La traducción aproximada de lo que dijo Fermín en quechua. El apuo. El capitán Villanueva tomó la cámara del suelo, la apagó y anotó en el diario de campo. Día 4, 7:30.

Incidente en campamento. Posible alucinación colectiva por hipoxia. Equipo alterado. Decido no documentar el incidente oficialmente hasta verificar el estado mental del grupo. Pero la cámara ya había documentado todo y el timestamp no podía ser alterado sin dejar rastros digitales que el análisis posterior detectaría. Los cuatro continuaron el día como si nada hubiera ocurrido.
Trabajaron, comieron, montaron guardia. Villanueva les ordenó no hablar del incidente. La cámara fue encendida de nuevo a las 14:17. No es la única aparición registrada. El analista que revisó este fragmento del video anotó, “No hay explicación para la figura de 0302. Ningún integrante de la expedición admite haberla grabado o haberla visto.
El análisis de movimiento confirma que es una persona real, no una anomalía de la cámara. Lo que cargaba al salir era el poncho personal de Luis Cárdenas, guardado en su carpa desde la evacuación. El poncho de Luis Cárdenas nunca fue recuperado. La expedición Kilo 7 abandonó el glaciar en la mañana del día 7.
El 18 de agosto, sin terminar la misión cartográfica, sin autorización del ministerio, el capitán Villanueva asumió la responsabilidad de la decisión en su informe oficial. La razón fue condiciones meteorológicas adversas [música] que imposibilitaban continuar la misión con seguridad. El parte meteorológico de ese día registra cielo despejado y viento moderado.
El material de la expedición Kilo 7 fue analizado por el departamento técnico del IGN durante 3 semanas. El informe final tiene 47 páginas. Las últimas nueve están clasificadas como material reservado, lo que sí es público. Primera conclusión, el time stamp de la cámara no fue manipulado. El análisis de los datos de la cinta HI8 y la sincronización con el GPS de la expedición confirman que todas las grabaciones son auténticas y continuas.
Segunda conclusión, la figura grabada el día 4 a las 7:22 es Luis Cárdenas. El reconocimiento facial con las fotografías de expedición del soldado tiene un 94% de coincidencia. Tercera conclusión, la figura grabada la noche del día 5 a las 03 02 es humana. No es un defecto de la cinta, no es un animal.
Los parámetros de movimiento, velocidad y proporción corresponden a un ser humano adulto de entre 1,65 y 1,75 m de altura. [música] Las páginas clasificadas corresponden a lo que el analista describió verbalmente a sus superiores antes de que el informe fuera sellado. En el fragmento del día 5 a la 03:9, cuando la figura se vuelve hacia la cámara antes de desaparecer en el glaciar.
El rostro es identificable. Es Luis [música] Cárdenas y está mirando directamente al lente como si supiera que la cámara estaba encendida. El Dr. Huanca Quispe revisó el material para este video. Lo hizo en silencio durante casi una hora. Cuando terminó dijo, “Esto confirma lo que los ancianos de Pachanta describen desde generaciones.
El apú no se lleva a los muertos. Los que murieron cerca del apuelven solo por un momento. Solo el tiempo que el APU respira. Los guarda en el Ucuchade, el tiempo de adentro. Y en agosto, cuando el glaciar respira, el tiempo de adentro se filtra hacia afuera y después, después el glaciar se cierra y ellos se quedan adentro para siempre.
En la tradición andina, el alma de un hombre que muere lejos de su casa no puede descansar hasta que sus pertenencias regresen con él. El poncho no era solo ropa, era parte de Luis. El ápul lo sabía y lo dejó volver a buscarlo. Eso significa que ahora descansa. Eso significa que ahora pertenece a la usangate que está en el tiempo de adentro y que el glaciar lo guardará para siempre.
Los cuatro sobrevivientes de la expedición Kilo VI nunca dieron una declaración pública. El capitán Ernesto Villanueva se retiró del ejército en 1999. Vive en Arequipa. No concede entrevistas sobre el Ausangate. Alejandro Benítez, el topógrafo, murió de un infarto en 2007. Sus archivos personales, según su familia, no contienen ninguna mención a la usangate.
Marco Lazo, el camarógrafo, emigró a España en 2001. Trabaja como técnico de televisión en Valencia, respondió mi mensaje con tres palabras. No hablaré nunca. El sargento Fermín Quispe regresó a OGate, su pueblo natal. Es el único que aceptó hablar para este video con una condición, no mostrar su cara. Sargento Quispe, gracias por aceptar hablar conmigo.
Mi nombre es Welton Rodríguez, investigador del canal Evidencia Incompleta. He estado reconstruyendo lo que ocurrió en el Ausangate en agosto de 1998. Sé que no es un tema fácil y entiendo por qué muchos prefirieron no hablar, pero también sé que usted estuvo allí y que lo que pasó no quedó registrado como realmente ocurrió. El Apu nos dejó entrar porque necesitaba algo de nosotros.
Cuando Luis murió, entendí. El ápulo lo necesitaba a él y nos dejó entrar para llevárselo. ¿Por qué a Luis y no a otro? Porque Luis era el único que nunca había estado en la montaña. Su alma era nueva para el apú. Las almas nuevas son más brillantes, más fáciles de guardar. ¿Lo vio usted también en la noche del día 5? Sí, yo lo desperté esa noche.
Fui el primero en verlo entrar a su carpa. Lo dejé ir porque sabía que iba a buscar su poncho y que eso era lo correcto. ¿Por qué lo dejó ir? Porque en mi pueblo se sabe, cuando el Apu devuelve a alguien, no debes hablarle, no debes tocarlo, no debes hacerle recordar que está muerto, solo déjalo hacer lo que vino a hacer y agradécele al APU que te permitió verlo una última vez.
¿Le habló? No, pero cuando salió de la carpa con el poncho, se detuvo. Me miró, ¿eh? y asintió como diciendo, “Ya está, ya puedo irme.” Fermín hizo una pausa muy larga. Esa fue la última vez que vi a Luis Cárdenas, muerto o vivo. La historia de la expedición Kilo 7 no termina en 1998. En agosto de 2003, exactamente 5 años después, un grupo de tres alpinistas intentó ascender la cara norte de la Usangate.
Dos eran peruanos, uno era alemán. El alemán llevaba una videocámara digital. Llegaron hasta los 5400 m. Tuvieron que retroceder por el clima. Cuando revisaron el material grabado en el descenso, encontraron algo. En una secuencia grabada a las 14:30 del 17 de agosto, mientras cruzaban una zona plana del glaciar, la cámara captó una figura a unos 200 m de distancia, sola, quieta, con ropa de campo, mirando hacia arriba, hacia la cumbre.
Ninguno de los tres la había visto con sus propios ojos mientras grababan. La Expedición de 2003 publicó el video en un foro de alpinismo en internet en 2004. El foro ya no existe, pero el video fue descargado cientos de veces antes de desaparecer. Una copia llegó al IGN. El IGN no emitió ningún comentario. Fermín Quispe, cuando le mostré el fragmento de 2003, lo vio una sola vez y apagó la pantalla. No quiero verlo más.

Lo reconoció. No respondió directamente, solo dijo, “El lo guarda, pero de vez en cuando lo deja salir a mirar la montaña a los que eran parte de ella.” Consulté dos especialistas [música] independientes para este video. El primero, el Dr. Patricio Vega, físico de la Universidad de Buenos Aires, especialista en análisis forense de video digital.
Le mostré el fragmento del día 4, Luis Cárdenas a las 7:22 del 16 de agosto. El timeestamp es auténtico. El análisis de la degradación de la finta High8 confirma que la grabación fue realizada en la fecha indicada. No hay edición posterior, no hay superposición de imágenes. Lo que está en el video estuvo frente a la cámara. ¿Tiene alguna explicación? No, técnicamente no.
El segundo, la doctora Isabel Gutiérrez, médica especialista en medicina de altura de la Universidad Cayetano Heredia de Lima. Le expliqué el caso. Los síntomas de Luis, la velocidad de deterioro. El resultado. El edema pulmonar agudo de altura puede matar en horas. En un individuo sin aclimatación expuesto abruptamente a 5200 m, la progresión puede ser muy rápida.
Es uno de los cuadros más trágicos de la medicina de montaña. El cuerpo simplemente no tiene tiempo de adaptarse. ¿Podría alguien con ese cuadro sobrevivir sin atención médica? No. No. Una vez desarrollado el edema pulmonar grave, sin evacuación inmediata y oxígeno suplementario, la muerte es cuestión de horas. Luis Cárdenas no podría haber sobrevivido en esas condiciones.
¿Cómo explica lo que muestra el video? La doctora Gutiérrez miró el fragmento y después miró por la ventana de su consultorio en Lima por un momento largo. No lo explico. Soy médica. No explico lo que no tiene explicación médica. Solo puedo decir que Luis Cárdenas murió el 14 de agosto de 1998. Eso es lo que dice la ciencia.
Y entonces, ¿qué explica eso? Nada. eh que podamos medir. El expediente de la expedición Kilo 7 está archivado en el Instituto Geográfico Nacional del Perú. El video original está guardado en una bóveda del departamento técnico del IGN. Solicité acceso para este video. Mi solicitud fue denegada.
Motivo, material sensible de operación en servicio. La zona del glaciar Ausangate, donde operó la expedición Kilo 7, sigue siendo accesible para alpinistas y peregrinos. La única restricción es la que impone el APU. Y los ancianos de Pachanta, que saben cuándo no hay que subir. Fermín Quispe todavía vive en Ocongate. Cada agosto dice, hace una ofrenda a Lausangate, hojas de coca, chicha, algo de comida. ¿Para qué? Le pregunté.
Para pedirle al pu que cuide bien a Luis, que en el Ukupacha no tenga frío, que cuando el glaciar respire lo deje ver la montaña desde adentro. ¿Cree que Luis está bien? Creo que está en el mejor lugar posible dentro del APU más grande del Cuzco. No todos tienen ese privilegio. [risas] ¿Qué guardó el Apuangate en su tiempo de adentro? ¿Por qué los apus eligen a quienes se quedan? ¿Y si los ancianos de Pachanta llevan razón todo este tiempo? Déjame tu teoría en los comentarios.
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