Posted in

A punto de morir, PACO MALGESTO confesó el SECRETO que compartía con FLOR durante 52 años…

 Nunca interrumpía, nunca pedía nada. Estoy en el hospital español, respondió él. Los doctores dicen que me quedan dos días, tal vez menos. Necesito verte antes de que sea tarde. Flor sintió que el piso se movía debajo de sus pies. Voy para allá. Ven sola, agregó Paco. Antonio no puede saber de esto. Nadie puede saber. Colgó. Flor se quedó parada en medio de la sala del rancho con el teléfono en la mano.

Antonio dormía en la habitación del fondo. Sus hijos también dormían. La casa entera dormía. Eran casi las 12 de la noche. Ciudad de México estaba a 2 horas de distancia, pero Flor sabía exactamente qué significaba esa llamada. Paco iba a hablar después de 30 años de silencio. Iba a revelar el secreto. Se puso un abrigo sobre el camisón, tomó las llaves del cadayc blanco y salió sin despertar a nadie.

 Manejó por la carretera oscura a 140 km porh. Las manos le temblaban sobre el volante. La mente le daba vueltas. ¿Qué iba a decir Paco? ¿A quién le iba a contar? Ya había hablado con alguien. Llegó al hospital español a las 2:13 de la madrugada. Las enfermeras del turno la vieron entrar corriendo con zapatos sin amarrar y el cabello suelto.

 “Habitación 307”, le dijeron sin que ella preguntara. Todos sabían que Paco Malgesto estaba muriendo. Todos sabían que había pedido ver a Flor Silvestre. Flor subió las escaleras de dos en dos, empujó la puerta de la habitación 307 y lo que vio la dejó sin aire. Paco estaba en la cama conectado a cuatro monitores, tubos saliendo de sus brazos, una máscara de oxígeno cubriendo su rostro, la piel color ceniza, los labios morados, un doctor joven revisaba las constantes vitales y negaba con la cabeza.

 Paco abrió los ojos cuando sintió que alguien entraba. vio a Flor parada en la puerta y levantó la mano débilmente. El doctor salió de la habitación cerrando la puerta atrás de sí. Se quedaron solos. “Gracias por venir”, murmuró Paco quitándose la máscara de oxígeno. Su voz sonaba como papel arrugándose.

 Flor se acercó a la cama, le tomó la mano. Estaba fría como el hielo. ¿Qué está pasando, Paco? Él la miró directo a los ojos. Me estoy muriendo flor, insuficiencia cardíaca severa. Los doctores me dieron 48 horas, tal vez menos. Hizo una pausa para respirar y antes de irme necesito limpiar mi conciencia.

 Flor sintió que el corazón se le detenía. ¿De qué hablas? Hablé con mi abogado esta tarde, dijo Paco. El licenciado Héctor Ramos. Le dejé instrucciones muy claras. Respiró profundo. Cada palabra le costaba un esfuerzo tremendo. Escribí una carta. Una carta donde cuento toda la verdad. Tu verdadero nombre, los documentos falsos, todo lo que hicimos en 1948.

Flor soltó su mano. Retrocedió dos pasos. No susurró. Por favor, Paco. No dejé instrucciones de que esa carta se abra 30 años después de mi muerte. Continuó él. O cuando Antonio muera, lo que pase primero. ¿Estás loco? La voz de Flor subió de volumen. ¿Sabes lo que eso significa? Antonio descubrirá que le mentí durante 30 años.

 Descubrirá que se casó con una mujer que ni siquiera existe legalmente. Me dejará. Paco destruirá a mi familia. Paco cerró los ojos. Dos lágrimas rodaron por sus mejillas hundidas. Lo siento, Flor, pero no puedo morir con este peso. He mentido durante 30 años. Le mentí a Antonio, le mentí a la prensa, le mentí a México entero. Ya no puedo más.

 Flor se dejó caer en la silla junto a la cama. Las lágrimas comenzaron a correr por su rostro. Me prometiste, dijo entre soyosos. Me juraste que nunca dirías nada. Me dijiste que este secreto se iría contigo a la tumba y me arrepiento de esa promesa”, respondió Paco, porque cargar con esto me ha destruido. ¿Sabes cuántas veces he querido decirle la verdad a Antonio? Cuántas veces lo he visto mirándote con ese amor y he pensado que mereces saber quién es realmente su esposa.

 “Yo soy su esposa”, gritó Flor. “Flor silvestre es quien soy ahora. Guillermina murió en 1948.” Paco negó con la cabeza. Guillermina Jiménez Chabolya no murió. La escondiste y yo te ayudé a esconderla. Pero sigue ahí, Flor. Sigue existiendo en esos documentos que guardé en mi caja fuerte, en las fotografías, en las cartas que me diste. Todo está ahí.

 El monitor cardíaco comenzó a pitar más rápido. Paco se llevó la mano al pecho, respirando con dificultad. Flor se paró de un salto. Llamó a la enfermera. No, jadeó él. Escúchame. Necesito que entiendas por qué hago esto. Tosió. Una tos seca y dolorosa. Durante 30 años he visto cómo construiste una vida entera sobre una mentira.

 Te vi casarte con Antonio usando documentos falsos. Vi nacer a tus hijos sin saber que su madre tiene una identidad inventada. Vi crecer tu carrera sabiendo que todo, absolutamente todo, está construido sobre papeles que yo falsifiqué. Tú me salvaste la vida, lloró Flor. Si no hubiera sido por ti, mi familia me habría encontrado.

 Me habrían obligado a volver con ese hombre, con ese monstruo que me golpeaba. Tenía 18 años, Paco. 18 años y estaba huyendo de un matrimonio que me estaba matando. Lo sé, susurró Paco. Por eso te ayudé, porque vi a una niña aterrorizada que necesitaba salvarse. Porque creí que estaba haciendo lo correcto. Hizo una pausa. Pero mentirle a Antonio durante tres décadas no está bien.

 Flor, él merece saber la verdad. La verdad lo destruirá, suplicó ella, nos destruirá a todos. Paco la miró con una tristeza infinita. Entonces, que se destruya. Pero yo ya no puedo seguir cargando con esto. La carta está escrita, está en manos de mi abogado. Y las instrucciones son claras. Flor se puso de pie, caminó hacia la ventana.

 Afuera, la Ciudad de México dormía bajo un cielo sin estrellas. “¿Y si te pido que la destruyas?”, preguntó sin voltear. “¿Y si te suplico que quemes esa carta y te lleves el secreto contigo?” Ya lo decidí, respondió Paco. Lo siento. Flor se dio la vuelta. Sus ojos estaban rojos. Su voz era apenas un susurro Paco. Ha sido como un padre para mí.

 Me diste un nombre, me diste una identidad, me diste una vida. Y ahora vas a destruir todo eso. No estoy destruyendo nada, dijo él. Estoy limpiando mi conciencia. La carta se abrirá en el año 2008 o cuando Antonio muera. Para ese entonces tus hijos ya serán adultos, ya habrán construido sus propias vidas, podrán manejar la verdad.

 Y Antonio, la voz de Flor se quebró. ¿Cómo crees que va a reaccionar cuando descubra que su esposa le mintió desde el día que la conoció? Paco cerró los ojos. Tal vez te perdone. Tal vez entienda por qué lo hiciste. O tal vez me odie por el resto de su vida. Flor se limpió las lágrimas con el dorso de la mano.

Read More