El mundo del espectáculo sigue observando con el corazón encogido y absoluto asombro el amargo desenlace familiar que ha surgido tras la trágica e inesperada partida de Julián Figueroa. Lo que en un principio parecía ser un núcleo familiar unido por un dolor inquebrantable, compartiendo el luto y las lágrimas frente a las cámaras, se ha transformado, en cuestión de meses, en un campo de batalla legal y mediático. En el centro de este torbellino se encuentra el pequeño José Julián, cariñosamente conocido como Juliancito, cuya custodia, bienestar y herencia se han convertido en el botín de una guerra sin cuartel.
Recientemente, el caos ha escalado a proporciones inimaginables, provocando que diversas figuras del medio rompan el silencio y expresen su profunda frustración ante un escenario cada vez más turbio. Uno de los episodios más comentados ocurrió cuando Jomari Goyso, conocido por su franqueza y su incapacidad para morderse la lengua, “explotó” en pleno programa en vivo en “Despierta América”. Su intervención no fue un ataque malintencionado, sino un reflejo del agotamiento mental que esta historia está causando no solo en el público, sino en quienes aprecian a Maribel Guardia. Jomari, visiblemente abrumado, señaló las severas contradicciones que rodean el caso y cómo los constantes cambios en la narrativa están destruyendo la credibilidad de las partes involucradas.
las declaraciones cruzadas entre la propia Maribel Guardia, su esposo Marco Chacón, y el equipo legal que ahora los representa. Hace apenas unas semanas, la versión oficial que manejaba la familia de Maribel era de completo desapego hacia los trámites legales que exigen una responsabilidad forzada. Maribel y Marco llegaron a sugerir que no tenían interés en aferrarse a cargos legales que solo les trajeran problemas. Sin embargo, en un giro de guion que dejó a todos atónitos, el abogado de la querida actriz salió a los medios a desmentir categóricamente a la contraparte, afirmando con contundencia que Maribel sigue siendo la tutora legal de Juliancito y que Marco Chacón continúa firme como el albacea de la sucesión intestamentaria.

“Amo a Maribel y estoy con ella, pero no sé hasta qué punto le conviene todo esto, porque crea una confusión donde uno, como telespectador, ya duda de todo”, confesó Jomari. Esta frase resonó fuertemente en redes sociales, pues encapsula el sentir de miles de seguidores. ¿Cómo es posible que una semana digan que no desean involucrarse en un pleito legal por la tutela, y a la siguiente, su propio abogado confirme que defenderán sus posiciones hasta las últimas consecuencias? Esta falta de cohesión en el mensaje público es lo que hizo estallar a Jomari, quien, desde una perspectiva objetiva, lamenta que una mujer tan intachable como Maribel Guardia se vea arrastrada al lodo de las especulaciones por no mantener una misma línea discursiva.
Pero la frustración de Jomari es apenas la punta del iceberg de un conflicto mucho más oscuro que tiene como antagonista principal a Imelda Tuñón, la viuda de Julián Figueroa. Según las recientes declaraciones del abogado de Maribel, las acciones legales que Imelda ha emprendido carecen de fundamento y parecen ser producto de una pésima asesoría legal o, en el peor de los casos, de una ambición desmedida. Imelda presentó recientemente una denuncia alegando la supuesta falsedad de un testamento en el estado de Morelos. La acusación señala a Maribel Guardia por presuntamente usar documentación falsa, un delito sumamente grave.
Sin embargo, el abogado de Maribel fue tajante al desmantelar esta narrativa pieza por pieza. Explicó, con la ley en la mano, que el delito de “uso de documento falso” implica que la persona acusada saque dicho documento y lo exhiba para su beneficio. Esto jamás ocurrió. Fue un notario del estado de Guerrero quien presentó el documento ante el juicio, liberando a Maribel de cualquier responsabilidad penal. “El asunto penal, por donde lo veas, no tiene ningún futuro”, sentenció el jurista, dejando en claro que Imelda está gastando tiempo, energía y recursos económicos en una batalla perdida, alimentando un circo mediático que solo daña al niño que dice proteger.

El abogado fue más allá y destapó otra mentira monumental que el lado de Imelda ha intentado vender a la prensa: la destitución de Maribel Guardia como tutora. El equipo de Tuñón se había apresurado a celebrar una supuesta victoria legal, afirmando que un juez había revocado el estatus de Maribel y de Marco Chacón. La realidad, según la defensa legal de la actriz, es muy distinta. Hasta el día de hoy, no existe ninguna notificación oficial que avale tal destitución. “De momento han vendido la piel del oso antes de cazarla”, señaló de manera astuta, advirtiendo que, en caso de recibir dicha notificación, el equipo de Maribel procederá inmediatamente con la apelación correspondiente.
Este nivel de engaño mediático ha volcado a la opinión pública masivamente a favor de Maribel Guardia. Para muchos, las intenciones de Imelda Tuñón resultan no solo cuestionables, sino profundamente hipócritas. Los seguidores más acérrimos del caso recuerdan las oscuras revelaciones del pasado, los supuestos episodios de violencia, maltratos y humillaciones que sufrió Julián Figueroa en vida. Ver ahora a una viuda exigiendo derechos, reclamando herencias y atacando a la mujer que siempre le brindó un techo, genera un rechazo rotundo. A esto se suma el manejo del tema de la pensión alimenticia. El abogado aclaró que, dado que Juliancito vive con su madre por disposición de un juez familiar, es ella quien tiene la obligación de mantenerlo. Si Imelda requiere fondos adicionales, el procedimiento legal correcto es solicitar al juez de la sucesión que instruya al albacea (Marco Chacón) a liberar una pensión, paso que curiosamente no ha querido dar de manera correcta, prefiriendo el escándalo en las revistas.
El aspecto más escalofriante de toda esta disputa es la aparición en escena de una figura que ha encendido todas las alarmas en el corazón de Maribel Guardia: la señora Addis Tuñón. El plan del bando de Imelda parece ser instaurar a Addis como la nueva tutora del menor. Este movimiento es considerado por muchos como una aberración moral. Se trata de una persona que, según se ha filtrado, lleva más de ocho años sin acercarse, convivir o mostrar el más mínimo interés genuino por su nieto. ¿Cómo puede alguien que ha sido un fantasma en la vida de un niño de repente exigir tener el control sobre su futuro y su patrimonio?

Esta es la verdadera razón por la que Maribel Guardia, a pesar de su agotamiento y su dolor, se niega a rendirse. El problema no es el deseo de retener un título legal, el problema es que entregar a Juliancito a las manos de Addis Tuñón representa un peligro inminente para la estabilidad emocional y financiera del niño. Maribel no confía en ella, y con justa razón. Es el instinto protector de una abuela que sabe que, detrás de los discursos de “derechos familiares”, se esconde un apetito voraz por los bienes materiales que dejó su amado hijo.
En conclusión, la explosión de Jomari Goyso en televisión no es un ataque hacia la integridad de Maribel Guardia, sino un grito de desesperación ante un sistema y una familia fracturada que se ahoga en contradicciones. La lentitud de los procesos legales, sumada a las campañas de desinformación orquestadas por Imelda Tuñón, han creado un escenario tóxico. Mientras los abogados se enfrentan en los tribunales y los conductores de televisión debaten apasionadamente, un niño inocente sigue en el medio del fuego cruzado. La sociedad exige que la verdad salga a la luz, que se deje de jugar con la memoria de Julián Figueroa y que, sobre todas las cosas, se garantice que el pequeño Juliancito crezca rodeado de amor verdadero, aquel que Maribel Guardia ha demostrado tenerle desde el primer momento en que abrió los ojos al mundo.