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El Decreto Oculto que Congela tu Edad de Jubilación en el ISSSTE y que Nadie te Está Explicando.

¡Bomba Silenciosa de Sheinbaum!

El Decreto Oculto que Congela tu Edad de Jubilación en el ISSSTE y que Nadie te Está Explicando. Si Tienes Más de 50 Años, tu Futuro Laboral Acaba de Cambiar Drásticamente. Descubre si esta Medida de Emergencia Salvará tu Retiro o es una Peligrosa Trampa Política.

¡ÚLTIMA HORA! SHEINBAUM PUBLICA EL DECRETO QUE FRENA EL AUMENTO DE EDAD PARA JUBILARSE EN EL ISSSTE 

Hay un decreto que el gobierno de Claudia Shinbound publicó en el Diario Oficial de la Federación y que millones de trabajadores del Estado mexicano no han leído todavía, pero que cambia de manera directa la fecha en que podrán dejar de trabajar. Un decreto que llegó sin ruido, sin conferencia mañanera dedicada, sin campaña de comunicación masiva y que, sin embargo, tiene el potencial de ser la medida de política laboral más significativa para los empleados federales en los últimos 15 años. El problema es que nadie lo está

explicando con claridad y cuando algo así no se explica, el espacio lo llenan las versiones equivocadas, el miedo y la desinformación. Lo que ese decreto dice en términos concretos es que el aumento gradual en la edad de jubilación que el ST tenía programado continuar su marcha en 2025 queda detenido congelado mientras dure la revisión que el propio decreto ordena y eso para cualquier persona mayor de 50 años que trabaja en el gobierno federal, en una universidad pública, en un hospital de Liseste, en una Secretaría de Estado, en el Poder

Judicial Federal o en cualquiera de las 670 instituciones que cotizan al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores. adores del Estado es una noticia que afecta directamente el cálculo de cuántos años le quedan de trabajo obligatorio antes de poder jubilarse. Pero antes de llegar a lo que el decreto significa en la vida de esas personas, hay que entender cómo se llegó hasta aquí.

 Porque esta historia no empieza con el decreto de Shanbow, empieza en 2007 con una reforma que durante casi dos décadas fue erosionando en silencio los derechos de jubilación de los trabajadores del Estado y cuyo efecto más duro estaba programado para activarse con toda su fuerza precisamente ahora en los próximos años, justo cuando la generación que entró a trabajar al gobierno a finales de los años 90 y principios de los 2000 está llegando a la edad en que empieza a pensar en cuándo puede retirarse.

 El 31 de marzo de 2007, el presidente Felipe Calderón firmó la reforma a la ley de Lis Stie. Esa reforma dividió al universo de trabajadores del Estado en dos grupos que desde ese día tuvieron destinos radicalmente distintos. Los que ya estaban en el sistema antes de esa fecha, los llamados trabajadores del régimen décimo transitorio, mantuvieron los términos de la ley anterior, jubilación por años de servicio, sin requisito de edad mínima en ciertos supuestos y acceso a una pensión calculada sobre el salario integrado con

los bonos y prestaciones. Los que entraron después de esa fecha o que se cambiaron voluntariamente al nuevo régimen quedaron bajo un sistema de cuentas individuales similar al de IMISAS, donde la pensión depende del ahorro acumulado durante la vida laboral y donde los requisitos de edad para acceder al beneficio se rigen por una tabla que los va incrementando gradualmente año con año.

 Esa tabla es el corazón del problema. Bajo la ley de 2007, la edad para acceder a la pensión de cesantía en edad avanzada arrancó en 60 años y está diseñada para subir un año cada 2 años hasta llegar a los 65. La edad para la pensión por vejez arrancó en 65 años con perspectiva de ajuste y el porcentaje de la cuota social que el gobierno aporta como complemento a la cuenta individual va decreciendo en términos relativos a medida que sube el salario del trabajador, lo que significa que los empleados con salarios medios y bajos,

que son la mayoría dentro del aparato del Estado, acumulan pensiones que en muchos casos van a ser insuficientes para mantener el nivel de vida que tenían durante su vida activa. Hay un dato que la CP y Eles ST manejan en sus proyecciones internas, pero que rara vez aparece en la comunicación pública. Se estima que aproximadamente el 40% de los trabajadores bajo el nuevo régimen de la ley de 2007 va a llegar a la edad de retiro con un saldo en su cuenta individual que genera una pensión inferior al salario mínimo, menos del

salario mínimo. Para personas que pasaron 25 o 30 años trabajando para el Estado mexicano, eso no es una abstracción. Esos son maestros de escuelas públicas federales, enfermeras de hospitales de la ISSTT, trabajadores administrativos de la UNAM o del IPN, empleados de base de cualquier Secretaría Federal, personas que en este momento tienen entre 45 y 55 años, que entraron a trabajar después de 2007 o que se cambiaron al nuevo régimen creyendo que era mejor y que en 10 o 15 años van a descubrir que el sistema al

que cotizaron toda su vida laboral no va a darle suficiente para vivir con dignidad. Ahí está la bomba de tiempo que el decreto de Shane Bound intenta desactivar o al menos detener mientras evalúa qué hacer con ella. Lo que ocurrió el día de la publicación fue esto. Era un martes por la mañana. El Diario Oficial de la Federación publicó el decreto presidencial en su edición vespertina, como ocurre con la mayoría de los instrumentos jurídicos que no vienen acompañados de un evento público de firma. No hubo fotógrafos en la sala

tesorería, no hubo transmisión en vivo, no hubo rueda de prensa específica. El decreto apareció en las páginas del DOF, entre otras disposiciones administrativas. en el lenguaje técnico y comprimido que caracteriza ese tipo de documentos. Y durante las primeras horas fue prácticamente invisible para el público general.

 Los primeros que lo detectaron fueron abogados laborales especializados en materia de seguridad social que monitorean el DOF de manera rutinaria. Después llegaron los analistas de las organizaciones sindicales del sector educativo y de salud. Después circuló en grupos cerrados de trabajadores federales y para la tarde, cuando el resumen de dos párrafos empezó a circular en WhatsApp con el texto Shane Baum ya firmó, “Ya no suben la edad para jubilarte”.

 El contenido real del decreto ya estaba siendo interpretado de maneras que no siempre correspondían con lo que el documento decía exactamente. Eso tiene consecuencias porque la diferencia entre lo que el decreto dice y lo que mucha gente cree que dice puede llevarte a tomar decisiones equivocadas sobre tu vida laboral y tu planeación de retiro.

Para entender quién es la persona que firmó ese decreto y por qué su decisión tiene el peso que tiene, hay que entender la posición en que Claudia Shane Bom llegó al tema de las pensiones de ISES TSTE cuando asumió la presidencia en octubre de 2024. Shane Boom llegó con un compromiso de campaña explícito sobre pensiones.

 Durante los meses de campaña, reiteró en múltiples ocasiones que su gobierno revisaría el sistema de seguridad social para los trabajadores del Estado con el objetivo de garantizar pensiones dignas. Esa frase pensiones dignas apareció en su plataforma electoral, en sus debates, en sus entrevistas. Era un compromiso concreto con una base electoral muy específica.

 los trabajadores sindicalizados del sector público que en México representan aproximadamente 28,000ones de personas activas más una base de pensionados y jubilados que supera el millón y medio de personas y que históricamente han sido un segmento de votantes con alta participación electoral y con organizaciones capaces de movilizar a sus afiliados de manera disciplinada.

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