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50.000 japoneses cazaron a un estadounidense 3 años — creó un ejército secreto de 35.000 hombres

50.000 japoneses cazaron a un estadounidense durante tres años… y él creó un ejército secreto de 35.000 hombresLa primera vez que Wendel Fertig sintió que la muerte le respiraba en la nuca, no fue en una batalla gloriosa, ni bajo una bandera ondeando al viento, ni con una banda militar tocando de fondo. Fue en medio de una selva negra, húmeda, llena de mosquitos, barro y ramas que se partían como huesos secos bajo las botas japonesas.

Eran casi las dos de la madrugada.

La isla de Mindanao parecía contener el aliento.

Fertig avanzaba agachado entre hierbas tan altas que le rozaban la cara como dedos de un muerto. Tenía la camisa empapada, la barba crecida, los ojos hundidos por semanas sin dormir bien y una pistola M1911 con apenas diecisiete cartuchos.

Diecisiete.

Nada más.

Detrás de él, a unos trescientos metros, se escuchaban voces japonesas. No eran gritos todavía. Eran órdenes cortas, secas, disciplinadas. Eso era lo peor. Cuando un enemigo grita, al menos sabes que está nervioso. Pero aquellos hombres avanzaban con paciencia, como cazadores que ya habían visto la sangre de la presa en las hojas.

Tres columnas japonesas habían cerrado la montaña.

Su cuartel general ardía desde hacía doce horas.

Los documentos secretos estaban enterrados bajo tierra mojada. La radio, desmontada a toda prisa, había desaparecido entre manos filipinas leales. Los mensajeros se habían dispersado. Algunos quizá ya estaban muertos. Otros quizá corrían en silencio por senderos que ni siquiera aparecían en los mapas.

Y él, el hombre por cuya cabeza se ofrecía una recompensa, seguía allí.

Vivo.

Por poco.

Uno de los guerrilleros que iba con él, un joven moro llamado Samad, levantó la mano. Fertig se detuvo. Todos se quedaron inmóviles. Durante unos segundos solo se oyó la selva: insectos, agua lejana, hojas temblando.

Después llegó otro sonido.

Un perro.

El animal ladró dos veces.

Samad miró a Fertig con una expresión que no necesitaba traducción.

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