El Grupo Niche es, sin lugar a dudas, una de las instituciones musicales más grandes e influyentes de la salsa a nivel mundial. Con una trayectoria que supera los 45 años, alrededor de dos millones de discos vendidos, más de 4,000 conciertos en una treintena de países y una legión de seguidores fervientes, la orquesta colombiana se ha consolidado como un sinónimo de sabor, baile y sofisticación armónica. Sin embargo, detrás del brillo de las trompetas, las ovaciones del público y los coros inolvidables que resuenan en todo el continente, se esconde una crónica desgarradora de excesos, problemas legales, arrestos, tragedias familiares y complejas batallas personales que llevaron a varios de sus líderes y miembros más célebres directamente a prisión y a la decadencia de la salud.
La historia comenzó con una maleta cargada de sueños artísticos. La agrupación fue fundada en la ciudad de Bogotá en el año 1979 por el genial compositor y vocalista chocoano Jairo Varela y el talentoso trombonista y arreglista Alexis Lozano. Enraizados originalmente en la necesidad económica y ensayando en la sala de una modesta casa del barrio capitalino de Santa Fe, los músicos decidieron trasladarse en 1983 a la ciudad de Cali, conocida popularmente como “la sucursal del cielo” y considerada la capital mundial de la salsa. El nombre elegido para el grupo no se inspiraba en el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, sino en el término coloquial utilizado en el Valle del Cauca para referirse con orgullo e identidad a las perso
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nas afrocolombianas.
Aunque sus primeros pasos coquetearon con el folclor tradicional, el estallido definitivo de la orquesta ocurrió en 1984 con el lanzamiento de “Cali Pachanguero”, una obra maestra escrita por Varela que se convirtió instantáneamente en el himno indiscutible de la ciudad y catapultó al grupo a la escena internacional. No obstante, la rápida acumulación de fama y dinero comenzó a sembrar discordias internas muy temprano. En 1987, en plena cúspide de su popularidad tras el lanzamiento del álbum “Niche con Cuerdas”, la orquesta sufrió una fractura masiva. Durante la inauguración de la prestigiosa Feria de Cali, la mayoría de los músicos se rebelaron y exigieron aumentos salariales desmedidos bajo la amenaza de no presentarse a los compromisos pactados. Fiel a su temperamento recio e inquebrantable, Jairo Varela se negó a ceder ante lo que consideraba un chantaje y la agrupación se disolvió en el acto. Solo tres músicos permanecieron leales a su director: Tito Gómez, César Monjes y Álvaro Cabarcas. Este último fue el encargado de reestructurar la banda a contrarreloj y reclutar nuevos talentos, dando pie al lanzamiento del disco “Tapando el hueco”, una clara alusión irónica a la crisis superada.
Fue precisamente el vocalista puertorriqueño Tito Gómez uno de los pilares que llevó al Grupo Niche a un nuevo nivel interpretativo, pero también quien protagonizó uno de los capítulos más tristes y oscuros de la agrupación. Descubierto por Varela en la ciudad de Nueva York debido a su impecable calidad vocal, Gómez le puso voz a grandes éxitos como “Nuestro sueño”. El público a menudo comentaba que el boricua cantaba este tema con lágrimas reales en los ojos, ya que atravesaba un tormentoso divorcio similar al que sufría el propio Varela en esa época. Lamentablemente, el éxito masivo desató una ola de indisciplina, parrandas interminables y un despilfarro descontrolado del dinero. Su adicción a la vida nocturna y los constantes desplantes a las estrictas directrices de la orquesta provocaron su inminente salida. La ambición por mantener un estilo de vida suntuoso llevó a Tito Gómez a cometer un grave error delictivo: fue arrestado y condenado a tres años de prisión en los Estados Unidos por transportar una maleta llena de dólares falsos hacia Nueva York con la intención de entregárselos a una pareja sentimental de la época. Aunque tras pagar su deuda con la justicia intentó relanzar su carrera, sus excesos con el alcohol, el sobrepeso y una severa hipertensión descuidada le pasaron factura en el año 2007, cuando falleció víctima de un fulminante paro cardíaco a los 59 años.
El destino del propio Jairo Varela no estuvo exento de dramas judiciales de proporciones novelescas. El director del Grupo Niche era un hombre obsesivo con el orden, un adicto al trabajo y de un carácter sumamente cascarrabias. Exigía puntualidad e impecabilidad total a sus empleados, al punto de expulsar de manera inmediata a dos músicos detenidos en España en 2002 por contrabando, sin importar que un año después demostraran su inocencia. Pero el propio Varela experimentó el rigor de la ley en la década de los 90, una época convulsa donde las economías ilícitas habían permeado diversas esferas de la sociedad colombiana. En 1995, el genial compositor fue capturado por las autoridades penales bajo los cargos de enriquecimiento ilícito y presunto lavado de activos, señalándolo de actuar como testaferro de grupos al margen de la ley.
El periodo tras las rejas de Jairo Varela estuvo marcado por el dolor profundo. Durante su reclusión, su amada madre falleció y las autoridades penitenciarias le negaron el permiso para asistir al funeral. En un acto desgarrador que conmovió al país, el cortejo fúnebre tuvo que desviarse y detenerse frente a las puertas del centro de reclusión para que, desde la distancia de los barrotes y las cercas de seguridad, el músico pudiera darle el último adiós a su progenitora. A pesar del sufrimiento, el encierro no apagó su creatividad y convirtió el dolor en arte puro, componiendo en su celda los temas del aclamado álbum “A prueba de fuego”. Aunque posteriormente recuperó su libertad sin cargos definitivos, los problemas con el fisco colombiano continuaron acechándolo, derivando en el embargo de su icónico edificio de estudios y la confiscación temporal de sus bienes. Al igual que sus cantantes, el tabaquismo deterioró gravemente su salud, provocándole un infarto en 2007 que lo obligó a dejar el cigarrillo antes de su fallecimiento definitivo en el año 2012.
Otra figura icónica de esta trayectoria de luces y sombras es el vocalista bogotano Charlie Cardona, quien ingresó a la orquesta en 1990 con apenas 22 años para asumir la enorme responsabilidad de reemplazar a Tito Gómez. Con su voz dulce y sofisticada, Cardona inmortalizó canciones icónicas como “Una aventura”, “Se parecieron tanto a ti” y “Busca por dentro”, participando en el legendario concierto del Madison Square Garden en 1991. Sin embargo, la vertiginosa fama y la constante combinación de celebridad y alcoholismo también comenzaron a socavar la estabilidad de su vida personal y familiar. Tras seis años de éxitos y presiones de las casas disqueras para lanzarse como solista, Cardona decidió dar un paso al costado en 1996. Años más tarde, reconociendo que los aplausos mundiales y los lujos materiales no lograban llenar el vacío de su existencia, Charlie Cardona experimentó un vuelco radical al convertirse al cristianismo. Hoy en día, alejado por completo de los antiguos excesos de la rumba salsera, dedica su talento a la música de adoración espiritual, testificando cómo la fe lo salvó de la autodestrucción.
El Grupo Niche sobrevive hoy en día como un patrimonio cultural de Colombia bajo la dirección musical de José Aguirre, manteniendo vivo un legado de más de 35 vocalistas y cientos de instrumentistas que han desfilado por sus filas. En la ciudad de Cali, una gran plazoleta y un museo rinden tributo a la memoria de Jairo Varela. Sin embargo, la verdadera historia de esta mítica orquesta trasciende las partituras exitosas; es el vívido reflejo de un conjunto de seres humanos extraordinariamente talentosos que tocaron el cielo de la gloria artística, pero que debieron pagar un alto precio en el asfalto de la realidad, demostrando que la vida, tal como dice una de sus canciones más famosas, es de verdad una aventura a prueba de fuego.