Are
(Estamos listos), un esfuerzo conjunto desarrollado en alianza estratégica con el fondo de educación de la FIFA y la organización Global Citizen. La misión principal de este engranaje perfecto es visibilizar e intervenir de manera directa en las necesidades básicas de la infancia, colocando la educación de alta calidad como la prioridad absoluta de la agenda mundialista.
El impacto financiero y social de esta iniciativa ya ha comenzado a arrojar cifras extraordinarias. Durante la entrevista, la cantautora reveló con visible orgullo que la campaña ya ha recaudado la suma de 40 millones de dólares, fondos que están siendo destinados de forma inmediata a programas educativos en diversas regiones que presentan altos índices de vulnerabilidad. Entre los territorios beneficiados se encuentra de manera prioritaria su natal Colombia, un país donde las carencias en la infraestructura escolar y el acceso a la formación de calidad representan un desafío constante para miles de niños. No obstante, el alcance de We Are posee un carácter internacional, extendiendo sus redes de apoyo desde México y Río de Janeiro hasta Uganda y Mumbai. La meta inicial establecida por la artista y las organizaciones aliadas es alcanzar la recaudación de 100 millones de dólares, un hito que transformará el futuro de miles de comunidades.
Para demostrar su compromiso absoluto con la causa, Shakira anunció una decisión radical que ha generado admiración en el ámbito corporativo y artístico: está donando el 100% de sus regalías generadas por ‘Dai Dai’ de manera directa al Fondo de Educación de la FIFA. Esto significa que cada reproducción en las plataformas de streaming, cada reproducción en la radio y cada visualización del video musical, cuyo estreno está programado para la próxima semana, se traducirá de forma directa en recursos financieros para construir escuelas, capacitar docentes y proveer materiales didácticos a los niños más necesitados del planeta. El objetivo es inspirar a la sociedad civil a entender que las infancias vulnerables de hoy tienen el potencial de convertirse en los grandes campeones del mañana si cuentan con una red de apoyo que crea en sus capacidades, emulando los caminos de leyendas como Pelé, Lionel Messi o Ronaldo, quienes superaron adversidades iniciales gracias a oportunidades educativas y deportivas oportunas.
El espectáculo de la gran final del mundial promete ser un hito memorable para la cultura pop contemporánea. Shakira compartirá el escenario principal con dos de las fuerzas musicales más imponentes y masivas del planeta: la reina del pop, Madonna, y la agrupación surcoreana BTS. Al recordar este anuncio, la barranquillera rememoró con profunda nostalgia sus años de infancia en Barranquilla, cuando siendo apenas una niña con grandes ilusiones cantaba las canciones de Madonna frente al espejo, soñando con un futuro que hoy se materializa de la forma más extraordinaria posible. Conmovida por las vueltas de la vida y la estrecha conexión del tejido humano, la artista aprovechó el espacio televisivo para lanzar una propuesta innovadora que ha encendido las alertas de sus seguidores: planea realizar una convocatoria abierta a través de plataformas digitales para que niños y fanáticos de todo el mundo envíen videos bailando la coreografía de ‘Dai Dai’, abriendo la posibilidad real de seleccionar a un grupo de ellos para que suban al escenario y bailen junto a ella en vivo durante el espectáculo de la final.

La entrevista también reservó un espacio de profunda emotividad cuando el equipo de Noticias Caracol presentó una serie de discos de vinilo que repasan los hitos más significativos de la trayectoria de la cantante. Al ser invitada a describir el legendario álbum Pies Descalzos en una sola palabra, Shakira lo calificó como “magia pura”, definiéndolo como un milagro discográfico que no solo le permitió descubrirse a sí mesma como creadora y romper barreras idiomáticas y culturales en toda Latinoamérica, sino que también sembró las bases conceptuales de lo que años más tarde se convertiría en su fundación homónima dedicada a la educación infantil. Posteriormente, al evaluar el impacto de Laundry Service (Servicio de Lavandería), rememoró el inmenso desafío intelectual y la valentía que requirió lanzarse al mercado angloparlante sin dominar fluidamente el idioma inglés, desafiando las estructuras cerradas de una industria norteamericana que en esa época mostraba una fuerte resistencia hacia los artistas de origen latino.
El repaso histórico no dejó de lado producciones recientes de alto impacto emocional, como Las mujeres ya no lloran, trabajo discográfico que la cantautora definió bajo el concepto de la “transmutación”. Explicó que este álbum representó un proceso doloroso pero sanador de transformar las lágrimas individuales y colectivas en diamantes creativos, permitiendo que el dolor personal se convirtiera en una fuerza motriz de resiliência compartida con millones de personas que han transitado por procesos de ruptura y reconstrucción personal similares. Respecto a su próximo trabajo discográfico, aunque prefirió mantener los detalles conceptuales bajo reserva debido a que se encuentra en pleno proceso de composición en el estudio, aseguró sentirse más apasionada, enamorada e inspirada por su carrera que en sus inicios hace tres décadas, un fenómeno que atribuyó directamente a la lealtad inquebrantable de su comunidad de fanáticos.
Finalmente, al mirar a través del espejo retrovisor de su historia con las copas del mundo, Shakira reconoció el carácter místico que estos eventos han tenido en su devenir personal. Recordó con especial cariño el impacto de ‘Waka Waka’, un tema musical que no solo redefinió su carrera internacional, sino que obró el “milagro” de permitirle conocer al padre de sus hijos, trayendo al mundo a sus dos pequeños, a quienes se refiere cariñosamente como sus “waka-babies”, el tesoro más valioso de su existencia. Con una sonrisa llena de optimismo y despidiéndose con un efusivo saludo de agradecimiento hacia su tierra natal y su público colombiano, la superestrella cerró una intervención histórica, dejando claro que el Mundial 2026 no solo será recordado por la gloria deportiva, sino por el poder de la música puesta al servicio de la transformación social de las futuras generaciones.