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¡Traicionado desde Adentro! El Fatal Error de “El Gabito”

¡Traicionado desde Adentro! El Fatal Error de “El Gabito”: Cómo Harfuch Orquestó Una Trampa Silenciosa de Once Días Para Capturar Al Nuevo Jefe de Los Chapitos En Mazatlán Sin Disparar. El Oscuro Secreto De La Libreta Negra Que Hará Caer a “El Casco” Y Lo Que La Televisión Te Oculta.

¡HARFUCH CAPTURA a “EL GABITO” o “EL 80” LÍDER PISTOLERO de LOS CHAPITOS en MAZATLÁN! 

Atención, atención. Harf caso y capturó a Gabriel Nicolás Martínez Larios, alias El Gabito o el 80 líder y hombre de confianza de los hijos del Chapo Guzman. Esta noche, Omar García Haruch cerró el cerco sobre el hombre que iba a ser el nuevo jefe de seguridad de los chapitos y lo hizo sin disparar un solo tiro.

Gabriel Nicolás Martínez Larios, alias el Gabito, alias el 80, líder regional de los Chapitos en el sur de Sinaloa. 48 horas después del asesinato del PANU, en la zona rosa de la Ciudad de México, los analistas de inteligencia ya tenían su nombre marcado en rojo, no como sospechoso, como sucesor.

 Y esta noche en la colonia real del Valle de Mazatlán, sobre el paseo del Atlántico, la policía estatal lo estaba esperando. Pero hay algo que los noticieros no te van a contar esta noche. El gavito no fue encontrado, fue esperado y llevaba 11 días sin saberlo. Esa pregunta, ¿cómo Harf construyó la trampa desde adentro? ¿Quién la filtró? ¿Y qué nombre aparece en el expediente que todavía no se ha abierto? Esa pregunta tiene nombre en los archivos de la SSPC.

Y en este video te vamos a contar todo, pero hay algo que los noticieros no te van a contar. Para entender lo que pasó esta noche en Mazatlán, necesitas entender quién era Gabriel Nicolás Martínez Larios antes de que las cámaras lo registraran con camisa café y tenis negros.

 El Gabito no era un pistolero de esquina, era un sistema. Desde la colonia real del Valle hasta los municipios de Concordia, el Rosario y Esquinapa. Martínez Larios comandaba una red que controlaba territorio, extorsionaba empresas mineras canadienses, movía cargamentos entre Sinaloa y Sonora y recibía instrucciones directas de Iván Archivaldo Guzmán Salazar.

 No era el brazo que disparaba, era la cabeza que calculaba. Mazatlán, junio de 2026. Ciudad de calor húmedo que pega desde las 6 de la mañana, puerto donde el olor a salc de diésel en los muelles, una ciudad que el Gabito conocía mejor que su propia casa, porque para él desde 2015 Mazatlán era exactamente eso, su casa, su plaza, su trinchera y esa familiaridad fue su primer error de cálculo.

 Los hombres que dominan un territorio durante años desarrollan una certeza que eventualmente los mata, la certeza de que nadie va a venir por ellos donde mandan. El gavito llevaba más de una década operando en el sur de Sinaloa. Había sobrevivido la guerra contra los mazatlecos. Había sobrevivido los operativos postpo.

 Había sobrevivido la fractura del cártel de Sinaloa en septiembre de 2024. Cada vez que el sistema crujió, él siguió de pie. Esa racha de supervivencia no lo volvió cuidadoso, lo volvió arrogante. Sedena lo tenía documentado desde octubre de 2020. La DEA lo tenía en lista desde 2022 y después del asesinato del PANU, el 21 de diciembre de 2025, en un restaurante de la zona rosa, el jefe de seguridad que lo formó, el hombre al que el Gabito le dedicó un verso en un narcocorrido, su nombre subió al tope de tres listas simultáneas, tres

instituciones, un objetivo y un reloj que ya corría. Y entonces llegó el dato que lo cambió todo. El dato llegó en forma de un número de teléfono prepago, uno que el gavito creyó que era nuevo, uno que en realidad ya estaba marcado desde febrero de 2025 en la base de datos de la DEA. Y desde ese momento cada movimiento que hizo lo acercó un paso más al paseo del Atlántico.

 Detente un segundo aquí porque lo que sigue es peor. El gavito no cayó esta noche porque alguien lo traicionó. cayó porque tomó tres decisiones que en su momento parecieron perfectamente racionales y cada una de ellas fue un eslabón en la cadena que Harfuch necesitaba para cerrarlo. Así se destruye solo un hombre que creía ser intocable.

 El primer error lo cometió a mediados de mayo de 2026, tres semanas antes del operativo. La guerra contra la mayiza había obligado a los chapitos a descentralizar sus comunicaciones. Intermediarios, relevos, mensajeros humanos. Lento, ineficiente, peligroso para los negocios, el Gabito necesitaba coordinar personalmente el esquema de cobro a las empresas mineras en Concordia, específicamente a Visisla Silver, cuya resistencia a aumentar las cuotas mensuales había escalado a un punto de quiebre.

 No podía confiar ese mensaje a un intermediario. Entonces tomó una decisión que pareció inteligente. Reactivó un número prepago que había usado brevemente en Nabolato meses atrás. Lo había desechado rápido, lo consideraba limpio, lo usó para llamar directamente a el casco. Lo que el gavito no sabía era que ese número había sido capturado en una intercepción de la DEA en febrero de 2025 y compartido con la Unidad de Inteligencia de la SCPC.

Desde la primera llamada de mayo, cada conversación fue registrada, geolocalizada y transcrita. Los analistas no solo sabían lo que decía, sabían desde dónde lo decía. Ese fue que el primero, o el segundo error lo cometió 9 días antes. El 23 de mayo de 2026, con la presión de la Mayiza en el campo y varios de sus comandantes reportando movimientos hostiles en la periferia de Culiacán, el gavito decidió replegarse.

 Mazatlán era la opción obvia, su ciudad, su red de contactos, sus alianzas con mandos locales que desde 2016 lo alertaban sobre operativos antes de que ocurrieran. rentó un departamento en la colonia real del Valle bajo nombre falso. Pagó tr semanas en efectivo, cambió el teléfono principal, redujo su escolta a tres hombres de confianza.

 En papel era la jugada correcta de un operador experimentado, perfil bajo, movimiento mínimo, territorio conocido. Lo que no calculó fue que uno de esos mandos policiales de confianza, el mismo que en 2016 lo alertó sobre un operativo en el puerto, había sido detenido el 11 de mayo en un procedimiento de la Fiscalía General y llevaba 12 días cooperando.

 Su nombre de refugio en Mazatlán, el sector, el edificio, ya no era información privada. La red que lo protegió durante una década se había convertido en la red que lo iba a entregar. Lo que encontraron después no estaba en ningún reporte previo. El tercer error lo cometió la tarde del 1 de junio, horas antes del operativo.

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