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TODOS quieren ECHAR a SÁNCHEZ y NADIE se atreve: la cuenta que lo explica TODO

Cuando Zapatero ya haya pasado por el juzgado y el ruido, calcula él, se haya enfriado. Y mientras el presidente pedía calma y paciencia, en su propia casa se movió algo que no se había visto nunca. sus socios de gobierno, Sumar, la pata de la coalición que se sienta a su izquierda en el Consejo de Ministros. El sábado montaron ese acto en Barcelona bajo el lema Un paso al frente.

En el escenario, tres ministros del propio gobierno de Sánchez, Ernest Urtun de cultura, Mónica García de Sanidad y Pablo Agustin Duy Sociales. Y allí ante las cámaras le dieron al Partido Socialista un repaso que ya quisiera firmar la oposición. Urtasun reclamó decisiones valientes y repitió lo del lastre.

Bustindu fue más allá con una frase para enmarcar. Malditos sean los corruptos por traicionar la voluntad popular. Sean de donde sean, se llamen como se llamen. Mónica García remató defendiendo lo que llamó corrupción cero. Lo grueso del asunto, esto lo sueltan ministros que comparten mesa con Sánchez cada semana. Para entender de dónde sale el recado, conviene saber quién lo manda.

Este sector viene del proyecto que la vicepresidenta Yolanda Díaz levantó tras las elecciones de 2023 y que ahora intenta rearmarse con ese nombre. Un paso al frente, Izquierda Unida, el movimiento Sumar, Más Madrid y los comunes catalanes. Y hay un dato que pinta el cuadro entero. La propia Yolanda Díaz dio un paso al lado en febrero y renunció a hacer la cara de ese espacio en las próximas elecciones.

Así que los ministros que más fuerte le gritan a Sánchez vienen de un flanco que ni siquiera tiene clara su propia cabeza de cartel. ¿Y por qué muerden justo ahora? Aquí entro en interpretación. Te lo señalo para que no lo mezcles con los hechos. Sumar comparte barco con Sánchez. Si ese barco se hunde por los escándalos del socio grande, ellos se ahogan en la misma agua.

Y quien recoge los restos en las urnas, si esto revienta, es la derecha. Alberto Núñez con Vox respirándole en el cogote. El cálculo es frío como una nevera. O el Partido Socialista limpia y se aparta del olor o se los lleva a todos por delante el día de las elecciones. Con todo, el motín de Sumar es la parte ruidosa, la de los titulares.

El voto que de verdad decide si Sánchez sigue o cae está más al norte, en manos de un partido pequeño, viejo y muy listo, y de un hombre que ya hizo presidente a Sánchez una vez, el Partido Nacionalista Vasco. Para entender lo que está pasando, hay que entender a este partido, porque es una criatura única en la política española. Lleva más de 100 años existiendo, solo tiene cinco diputados en el Congreso, una minucia sobre 350.

Y aún así, durante décadas ha sido de los que mandan de verdad. ¿Cómo lo consigue? con una regla de oro que casi nunca ha roto. Apoyar a quien gobierne en Madrid, sea del color que sea, a cambio de cosas concretas para el País Vasco. Han sostenido gobiernos del Partido Popular y han sostenido gobiernos socialistas con la misma naturalidad con la que uno cambia de canal.

Les da igual la camiseta, lo que miran es la factura. Más competencias para Euscadi, más dinero. Blindar su sistema fiscal propio, el famoso concierto económico. Esa joya que les permite recaudar sus propios impuestos. Su terreno es el despacho, el café largo y la letra pequeña. Lo de las pancartas se lo dejan a otros. Por eso, cuando alguien del Partido Nacionalista Vasco avisa de algo, conviene escuchar, porque rara vez hablan por hablar.

Y ahora fíjate en quién lo dice. Aitor Esteban, 21 años sentado en el Congreso de los Diputados, 12 de ellos como portavoz de su grupo. En 2017 le dieron el premio al mejor orador de la cámara. Lo tienen por uno de los negociadores más fríos y más finos que han pisado el Parlamento. En marzo de 2025 dejó su escaño en Madrid para las riendas del partido, relevando a San Antonio Ortuzar, que llevaba 13 años al mando.

Rebovina hasta 2018. Mariano Rajoy, del Partido Popular era presidente y unos días antes de lo que te voy a contar, el Partido Nacionalista Vasco le había aprobado a Rajoy los presupuestos, le había dado el dinero para gobernar un año más. Parecían socios de los de toda la vida. Pues bien, estalló una sentencia de corrupción que salpicó de lleno al Partido Popular.

El Partido Socialista presentó una moción de censura y el primero de junio de 2018 el Partido Nacionalista Vasco cambió de caballo en mitad de la carrera y votó a favor de echar a Rajoy. ¿Y quién anunció ese voto en el Congreso? ¿Quién firmó la sentencia de muerte política de Rajoy? Aitor Esteban. El mismo. Aquella tarde con su voto hizo presidente del gobierno a Pedro Sánchez. vuelve al presente.

Ese hombre, el que coronó a Sánchez, es el que ahora repite que la legislatura está acabada, por eso su aviso pesa el doble. Esteban sabe mejor que nadie cuánto vale un sí y cuánto vale un porque ya movió ese tablero una vez y cambió el país en una tarde. ¿Y por qué se aleja de Sánchez justo ahora? Aquí hay un motivo que casi nadie cuenta y que es puro instinto de supervivencia.

En el País Vasco, el Partido Nacionalista Vasco ya no manda como antes. Tiene pisándole los talones a Bildu, la izquierda independentista que ha crecido tanto que llegó a empatarles en el Parlamento Vasco. Y para un partido que presume de defender los intereses de Euskadi, queda retratado como el felpudo de un Sánchez acorralado y rodeado de causas por corrupción, es veneno electoral.

Cada día que sostiene a un gobierno en llamas, el Partido Nacionalista Vasco le regala votos a Bildu. Así que su mensaje tiene doble destinatario. A Sánchez le dice, “Espabila”. y a su propia gente le dice, “Yo no me mancho con esto.” Pero ojo, una cosa es pedir elecciones y otra muy distinta es apretar el botón para echarlo.

Y ese matiz es justo donde Sánchez respira tranquilo, porque al sur, en Cataluña y más concretamente en una casa de Waterl en Bélgica, hay otro socio que dice exactamente lo mismo y que tampoco piensa apretar el botón. Junt, el partido de Carles Pig deont, que sigue fuera de España desde el proceso independentista de 2017. Chuns fue la pieza que hizo posible la investidura de Sánchez a finales de 2023 a cambio de la ley de amnistía para los implicados en aquel proceso.

Ese fue el trato, así de crudo. Sánchez ponía la amnistía y Jun ponía los siete votos que lo coronaban presidente. Pero esa relación lleva meses pudriéndose. Jun acusa a Sánchez de gobernar de espaldas al Parlamento y de incumplir lo firmado. Y la amnistía, que era la joya del pacto, sigue atascada en recursos ante el Tribunal Constitucional.

Lo que enfada todavía más a los de Pick Demont, que ven como el premio por el que aguantaron no acaba de llegar entero. El viernes pasado, la portavoz de Juns en el Congreso, Miriam Noguerá, dio un paso muy serio y le exigió a Sánchez que convoque elecciones. Y Eszquerra, los republicanos catalanes, también ha pedido explicaciones por el registro en Ferraz, aunque por ahora mantienen el respaldo mientras se cumplan los acuerdos.

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