El chóer de Paco Stanley no recibió ni una bala. De todos los que estaban en esa camioneta el día del asesinato, el único que salió sin un rasguño fue el hombre que manejaba. Eso está en el expediente de la Procuraduría. Ese mismo día, cuando los peritos revisaron el cuerpo de Paco Stanley, encontraron 5 g de coctina en su bolsillo, un molinillo para triturar droga en su camioneta y una credencial oficial de la Secretaría de Gobernación que nadie le había dado de manera legal. La credencial decía que
era funcionario del gobierno autorizado para aportar armas y fue emitida tres semanas antes de que lo mataran. El sábado anterior al asesinato, en plena transmisión en vivo, mientras millones de personas lo veían en televisión, apareció un cartel en su propio programa. Decía, “Paco, estás muerto.
” TV Azteca dijo que fue una broma. Dos días después, Paco Stanley estaba muerto. En este video vamos a hacer lo que ningún documental, ninguna serie de streaming, ningún programa de televisión ha podido hacer en 26 años. No vamos a preguntarnos quién lo mató, vamos a preguntarnos quién era Paco Stanley cuando nadie lo estaba mirando.
Y la respuesta no se parece nada al hombre que México creyó conocer. El lunes 7 de junio de 1999, a las 8:30 de la mañana, Francisco Jorge Stanley Albaitero llegó a los estudios de TV Azteca para hacer lo que hacía todos los días, hacer reír a México. Y lo hizo durante 2 horas, frente a millones de personas, Paco Stanley fue exactamente quien todos esperaban que fuera, el tipo más gracioso de México.
4 horas después estaba muerto. Y lo que las investigaciones descubrieron en las semanas siguientes hizo que México se preguntara algo que todavía hoy nadie ha podido responder del todo. ¿Quién era realmente Paco Stanley? No, el de la pantalla, el otro, porque resulta que el hombre que México veía todos los días al mediodía tenía una segunda vida que corría en paralelo con esa imagen desde hacía mucho tiempo.
Una segunda vida que según expedientes oficiales, reportes de la inteligencia de la DEA y la investigación más profunda que se hizo del caso incluía vínculos con el cártel de Juárez, un hijo al que le negó la existencia durante años y un hijo mayor cuya causa de muerte todavía nadie en su familia cuenta igual. Este video va a ir por eso, por el hombre, por los que escondía, por qué lo escondía y al final por la pregunta que creo que realmente importa.
¿Puede alguien vivir siendo dos personas distintas al mismo tiempo sin que ese peso tarde o temprano lo destruya? Ciudad de México, 3 de julio de 1942. Nace Francisco Jorge Stanley Albaitero. Un nombre que nadie en México va a recordar así porque en México lo conocieron como Paco y el Paco que México conoció no se parece mucho al Francisco Jorge que vivió el primer acto de esta historia.
Su padre era alcohólico. No es un dato menor, es el dato que explica mucho de lo que vino después. Paco habló de eso en algunas entrevistas, pocas con cuentagotas, como alguien que sabe que eso lo define, pero no quiere que lo defina demasiado. Hay un recuerdo específico que se quedó grabado en él. Su padre lo echó de la cama en plena noche.
Tuvo que dormir en el suelo y una rata lo mordió. No lo digo para generar lástima, lo digo porque cuando ves lo que Paco construyó después en televisión, la calidez que proyectaba, la sensación de que siempre quería estar donde estaba, todo eso se entiende mejor si sabes de dónde venía.
Paco Stanley no llegó a la televisión por sus conexiones ni por su familia, llegó estudiando. Cursó la licenciatura en derechos en la UNAM. Hizo especialidades en psicología, mercadotecnia y publicidad. Tenía maestría en literatura. Antes de ser el tipo más gracioso de la televisión mexicana, Paco Stanley fue maestro de literatura en secundaria, el hombre del gallinazo, el que hacía reír a millones desde el mediodía.
Era licenciado en derecho y maestro de secundaria. Quiero que se queden con eso, con la distancia entre lo que Paco Stanley fue y lo que Paco Stanley proyectaba, porque esa distancia va a ser central en la pregunta que vamos a hacernos al final de este video. En 1969, Paco entró a la radio haciendo noticieros interpretando personajes.
5 años después, en 1974, llegó a la televisión. Canal 4 de Televisa, programa Nuestra Gente, comenzó de abajo, no como conductor, como elemento de apoyo y fue escalando paso a paso, programa a programa, hasta que en 1986 llegó a la carabina de Ambrosio, un programa que se transmitía en todo Latinoamérica y en 1991 llegó el que lo consagraría, Ándale, y el nacimiento de Paco Stanley como persona.
Ándale fue el laboratorio donde nació el Paco Stanley, que México memorizó. Lo condujo junto a Arlet Garibay Benito Castro y una debutante que se llamaba Verónica Macías. Audiencias masivas, horario familiar, el tipo que podía hacer reír a los abuelos y a los nietos al mismo tiempo.
Pero lo más importante que pasó en Nándale no fue el rating, fue la mancuerna, porque en ese programa Paco Stanley conoció a alguien, un señor de nombre Mario Rodríguez Besares, al que todos llamaban Mayito. Y esa sociedad que México vio durante años como la más cómica del país iba a terminar siendo la pieza central del caso más oscuro de la televisión mexicana.
En los años 90, Paco Stanley era el mediodía de México, literal. Su programa se transmitía al mediodía y había millones de personas que organizaban su horario de comida en torno a lo que iba a pasar en la pantalla de Paco y Mayito. ¿Qué hacía Paco Stanley diferente al resto? La respuesta más fácil es el humor.
Pero eso es insuficiente. Lo que Paco están le hacía diferente era la sensación de que todo era espontáneo, de que él mismo no sabía lo que iba a decir, de que cada día era el primer día. Hay conductores que dominan la pantalla con su carisma, hay conductores que la dominan con su inteligencia. Paco la dominaba con su humanidad, con esa risa que sonaba como si de verdad algo le sorprendiera, con esa torpeza calculada que hacía que la gente pensara, “Este tipo es igual que yo y eso en televisión es oro puro.”
A su paso por Televisa primero y TV Azteca después, Paco Stanley acumuló una fórmula documentada de más de 7 millones de dólares entre propiedades. Cuentas bancarias en México y cuentas en el extranjero.000 dólar. Para que entiendan el contexto, en México en 1999, eso no era la fortuna de un conductor de televisión, era la fortuna de una empresa mediana.
En noviembre de 1998, 6 meses antes de su asesinato, Paco Stanley y Mario Besares salieron a cenar a un restaurante, Las Gaoneras, Ciudad de México. Los asaltaron, les quitaron relojes, dinero, objetos de valor. Eso es lo que todos saben. Lo que casi nadie sabe es esto. Según los expedientes del PGJDF y reportado por la revista Proceso, uno de los asaltantes le dijo algo a Paco Stanley mientras le quitaba el reloj.
le dijo que venían de parte de Luis Ignacio Amescua, el rey de las metanfetinas, líder del cártel de Colima, y que ese era un aviso, un aviso, no un robo, un mensaje. 6 meses después de ese aviso, Paco Stanley fue asesinado afuera de otro restaurante. Necesito que se queden con eso, con los se meses que pasaron entre el aviso y el asesinato, porque más adelante vamos a ver lo que Paco Stanley hizo en esos 6 meses, lo que consiguió, a quién llamó y por qué eso dice todo sobre quién era realmente.
El lunes 7 de junio de 1999, cuando los peritos de la PGJDF revisaron el cuerpo de Paco Stanley, encontraron esto. 5 g de cocaína en un bolsillo del pantalón, un molino de metal en su vehículo, el tipo de artefacto que se usa para triturar cocaína y los análisis toxicológicos del cuerpo confirmaron que Paco Stanley había consumido cocaína antes de ir al programa ese día. 5 g.
un molinillo positivo en toxicología, mientras millones de personas lo despedían como el conductor más querido de México. Pero hay otro objeto que encontraron en Paco Stanley ese día y que es más difícil de entender que la cocaína, una credencial, una charola oficial emitida por la Dirección General de Normatividad y Supervisión en Seguridad de la Subsecretaría de Seguridad Pública de la Secretaría de Gobernación, que lo acreditaba como servidor público y que lo autorizaba a aportar armas.
de fuego. No era para gobernación lo que decía ser. El propio subsecretario Tello Peón admitió después que en la expedición de ese documento se había cometido una irregularidad. El documento había sido emitido apenas en mayo de 1999, tres semanas antes de su asesinato y fue expedido por un funcionario llamado Marcos Manuel Souberile, cercano al exgobnador Jesús Murillo Caram, un conductor de televisión con una credencial de gobernación emitida de manera irregular tres semanas
antes de que lo maten. ¿Qué necesitaba Paco Stanley de gobernación? ¿A quién tenía miedo? ¿Quién le consiguió ese documento? Esas preguntas nunca fueron respondidas en juicio porque no hubo juicio. El sábado 5 de junio de 1999, dos días antes de que lo maten, Paco Stanley estaba en el aire en vivo frente a cámara y en un momento de la transmisión apareció en pantalla un cartel.
Alguien del público o de producción lo puso ahí. Decía, “Paco, estás muerto.” TV Azteca dijo que fue una broma. Solo una broma. Dos días después, Paco Stanley estaba muerto. Lunes 7 de junio de 1999, 8:30 de la mañana, Paco Stanley llega a los estudios de TV Azteca. Ese día, Mario Besares llega al programa con una férula en el pie izquierdo, una lesión que, según los peritos médicos, no requería el tipo de soporte que llevaba.
Paco lo nota y lo dice en cámara, en vivo. Miren lo que le pasó a Mayito, el inútil, por patear a sus hijos. Mire usted lo que le pasó a Mayito, el inútil. Me rompió un dedo por patear a sus hijos. Una broma, una más. El programa transcurre aparentemente normal, con una excepción. En algún momento, Paco Stanley abandona el foro unos minutos, vuelve y dice que no pasa nada, nadie pregunta más.
A las 12 del mediodía termina la transmisión. Paco Stanley, Mario Besares, Jorge Gil y el chóer Jorge García Escandón y algunos escoltas salen hacia el restaurante El Charco de las Ranas. Periférico Sur, Ciudad de México. Desayunan. Aquí pasan dos cosas que nadie ha podido explicar bien.
Primera, Mario Besares recibe una llamada telefónica, se aleja de la mesa para contestarla, entra al baño del restaurante y no sale. 15 minutos, 15 minutos en el baño. Besares dijo después que alguien del personal del restaurante lo advirtió. Mayito iban por ti, pero eso no salió. Segunda cosa que nadie explica, el escolta de Paco Stanley, Enrique Gabriel Tamayo, fue alejado de la camioneta en ese preciso momento.
Según la PGJDF por José Luis Rosendo Martínez, asistente de Besares. El escolta estaba en otro lado. Besares estaba en el baño y el chóer Jorge García Escandón permaneció inmóvil. En ese momento, mientras Paco Stanley subía a su camioneta, al menos cinco hombres llegaron. Dos de ellos bajaron desde el puente peatonal que cruza periférico frente al restaurant.
Cuatro disparos en la cabeza. Jorge Hill recibió seis disparos. Sobrevivió. Un comensal del restaurante Juan Manuel de Jesús Núñez, agente de seguros 30 años que simplemente iba a subir a su auto, o también recibió impactos. Murió después. Ese hombre nunca aparecen los titulares. El chóer Jorge García Escandón no recibió ningún disparo.
De todos los que estaban alrededor de esa camioneta, el único que no recibió ni un solo tiro fue el chóer. La propia PGJDF señaló en su expediente que Escandón permaneció inmóvil para permitir el asesinato de su jefe. Fue detenido, fue acusado y como todos los demás fue declarado inocente por falta de pruebas. Lo que pasó en las siguientes horas: México se detiene.
TV Azteca dedicó más de 5 horas a la cobertura ininterrumpida del asesinato. Actores llorando en cámara, conductores exigiendo justicia en vivo. El propio Ricardo Salinas Pliego, dueño de la televisora, al aire. Hoy le tocó a Paco, mañana le puede tocar a usted o a mí. El día de hoy ha sido un día especialmente difícil y triste para todos los que trabajamos en TV Azteca.
El cobarde asesinato de nuestro amigo Paco Stanley nos deja profundamente indignados y lastimados. Una reflexión. Hoy le tocó a Paco. Mañana le puede tocar a usted o a mí o a cualquiera. Cuautemoc Cárdenas era el jefe de gobierno del DF. Antes del asesinato tenía un nivel de aprobación del 68%.
Después del asesinato de Stanley cayó 20 puntos y siguió cayendo. El caso no fue solo un crimen, fue un terremoto político. Ahora voy a pedirles que hagan algo. Quiero que escuchen los siguientes cinco hechos como si fueran cinco piezas separadas de un rompecabezas. Hecho uno. El sábado anterior al asesinato apareció en plena transmisión en vivo un cartel que decía, “Paco, estás muerto.
” TV Azteca dijo que fue una broma. Nadie investigó quién lo puso, nadie habló de eso en el juicio. Hecho 2. En noviembre de 1998, 6 meses antes del asesinato, alguien le dijo a Paco Stanley durante un asalto que era un aviso de parte de un narcotraficante. Paco Stanley tramitó un permiso de portación de armas ante la Secretaría de Gobernación.
Se lo otorgaron el 11 de mayo de 1999. también contrató nuevos escoltas, es decir, Paco Stanley sabía que lo querían matar. Y sin embargo, el día de su muerte, su escolta fue alejado de la camioneta en el momento preciso del ataque. Hecho 3. El chóer Jorge García Escandón no recibió ningún disparo.
De todos los presentes en y alrededor de la camioneta fue el único ileso. La PGJDF lo acusó formalmente de haber permanecido inmóvil para permitir el asesinato. Fue exonerado por falta de pruebas. Hecho cuatro. Mario Besares recibió una llamada justo antes del ataque. Se metió al baño. Salió 15 minutos después cuando Paco Stanley ya estaba muerto.
También fue acusado formalmente, también fue exonerado. Hecho 5. El principal testigo del cargo, Luis Valencia, era cocinero de los hermanos Amescua, los narcos acusados de ordenar el crimen. Fue él quien desde la cárcel llamó a denunciar a Besares y a los demás. 10 meses después se retractó. dijo que las autoridades lo habían torturado para que los inculpara.
Mi nombre es Luis Gabriel Valencia López. Me encuentro recluido en el cerezo del estado de Puebla. Quiero aclarar hechos en los que fui forzado a declarar en relación con el homicidio de Francisco Steinley. Yo mentí porque me obligaron por medio de amenazas y que si yo no yo no cooperaba iban a atentar contra mi familia y que si cooperaba con ellos iban a iba yo a salir rápido e incluso me habían me iban a apoyar económicamente.
Si le llegan a pasar algo a mi familia, yo voy a culpar al licenciado Samuel del Villarre. Un juicio que se armó con un solo testigo, un testigo que después dijo que mintió bajo tortuga y cinco personas que estuvieron en la cárcel más de un año sin que se probara nada. Ahora los cinco hechos juntos.
Un cartel de amenaza en vivo dos días antes. Un aviso de muerte 6 meses antes. Una escolta apartado en el momento preciso. Un chóer que no recibió ninguna bala. Un testigo clave que confesó haber mentido. Cada uno por separado puede ser una coincidencia. Los cinco juntos, ¿qué son? Necesito que se queden con esa pregunta porque antes de intentar responderla hay algo sobre la vida de Paco Stanley que casi ningún documental ha contado con suficiente profundidad y que cambia completamente la lectura de estos cinco hechos.
Existe un concepto en psicología que se llama presentación selectiva del yo. Es la capacidad que tienen los seres humanos de mostrar en público una versión completamente diferente de quien son en privado. No es hipocresía exactamente, es más complicado que eso. La presentación selectiva del yo suele aparecer en personas que en algún momento de su vida aprendieron que el mundo reaccionaba mejor a cierta versión de ellos mismos.
Para Paco Stanley, esa versión era el tipo gracioso, el que hace reír, el que no tiene problemas, el que llena el silencio incómodo con un chiste. Y hay algo muy específico en ese mecanismo cuando viene de una infancia difícil. El niño que crece con un padre alcohólico aprende muy temprano una lección. Si hago reír a la gente, nadie me hace preguntas.
No es una hipótesis, es el patrón que aparece en la biografía de la mayoría de los grandes comediantes. El humor como escudo, la risa como control del ambiente, la pantalla literal y metafórica, como el lugar donde uno puede ser quien quiere que los demás vean. Cuando las autoridades abrieron el expediente de Paco Stanley, encontraron una red que nadie esperaba.
Según el expediente de la PGJDF, la PGR y declaraciones documentadas en la revista Proceso por el periodista Ricardo Rabelo, Paco Stanley consumía cocaína de manera regular. Había una perforación de entre 3 y 4 mm en su tabique nasal, consecuencia documentada del consumo crónico. Pero no solo consumía. Según la misma investigación, Paco Stanley distribuía Coina en fiestas y reuniones del medio artístico.
Él mismo con sus propias manos. Las investigaciones de la PGR afirmaron que había tenido una relación personal directa con Amado Carrillo Fuentes, el señor de los cielos, líder del cártel de Juárez. Un informante de la DEA, la Agencia Antidrop Estados Unidos, declaró que Stanley estaba vinculado con los hermanos Muñoz Talavera, capos del cartel de Juárez y que era prestanombres del cartel en la administración de bienes inmuebles, 7 millones de dólares en propiedades y cuentas bancarias en una época en la que un conductor de
televisión, por exitoso que fuera, no acumulaba ese tipo de capital. Ahora bien, antes de continuar, necesito hacer algo importante. Nada de lo que acabo de decir está comprobado judicialmente. El juicio se cayó. Los acusados salieron libres. El crimen sigue sin resolver. Lo que existen son expedientes de la Procuraduría, declaraciones de testigos, investigaciones periodísticas en proceso y reportes de inteligencia de la DEA y la PGR que nunca llegaron a probarse en juicio. Y la razón por la que nunca
llegaron a probarse es parte de la historia también, porque el único testigo que existía dijo después que lo torturaron para que mintiera. Y cuando ese testigo se retractó, el caso se derrumbó. No porque se probara la inocencia de los acusados, sino porque se demostró que el proceso estuvo viciado.
¿Y qué queda entonces? ¿Un crimen sin culpables, una investigación contaminada? Y una pregunta que México lleva 26 años sin poder responder. Hay algo en la vida de Paco Stanley que casi ningún documental cuenta con la profundidad que merece y que cuando lo entiendes cambia completamente la manera en que ves todo lo demás.
En 1993, 6 años antes de que lo maten a él, Paco Stanley perdió a su hijo mayor, Francisco Solís, su primogénito, su primer hijo del primer matrimonio. La versión que circuló públicamente, la que su hijo Paul Stanley contó en entrevistas, es que Francisco murió de un infarto mientras manejaba. Pero Verónica Macías, conductora que trabajó durante años al lado de Paco Stanley, contó en una entrevista reciente algo diferente, que Francisco no murió de un infarto, que murió de sobredosis en su departamento
y que eso devastó a Paco Stanley de una manera que nunca se mostró en cámara. Piensen en eso un momento. El hombre que hacía reír a México todos los días al mediodía, el que nunca se veía triste, el que siempre tenía un chiste, estaba haciendo su programa Pácatelas.
El día que se enteró de que su hijo estaba muerto, ese fue el único día que faltó, un solo día. Al siguiente estaba de vuelta en cámara haciendo reír a México. ¿Qué hace una persona con eso? ¿Cómo se para alguien frente a millones de personas al día siguiente de enterrar a su hijo y se pone a hacer chistes? Hay dos respuestas posibles.
La primera, que el trabajo era su manera de sobrevivir, de no hundirse. La segunda es que para Paco Stanley la pantalla no era su trabajo. Era el único lugar donde el dolor no existía. Y si eso es verdad, entonces hay algo en su historia que ningún expediente del narco puede explicar mejor que ese dato.
Que el hombre que más hacía reír a México era posiblemente el que más dolor cargaba. Pero el capítulo que más ilumina a Paco Stanley como ser humano es el de Paul Stanley. Paul Stanley es el hijo más conocido que dejó, conductor de televisión como su padre. Pero Paul Stanley creció en secreto. Su madre, Mónica Durruti, quedó embarazada de una relación extramarital.
Paco Stanley quiso no reconocerlo. Fue la madre quien insistió y fue con el tiempo que Paco Stanley tomó al niño como suyo. Pero durante años, los otros hijos de Paco no sabían que Paul existía. Paul se lo contó a Jordi Rosado en una entrevista. Mis medios hermanos no sabían que yo existía. Fue bien difícil. Recuerdo una Navidad que le marcó.
me comenta y le digo, “Hola, papá.” Y se hizo un silencio. El hombre más querido de la televisión mexicana, el que hacía reír a millones al mediodía, tenía un hijo que no podía llamarlo papá en público y que nunca supo con certeza si era bienvenido en la vida de su padre. Y ahora la pregunta real, no la del asesinato, no la del narco, esta.
¿Qué hace con una persona vivir durante décadas siendo dos cosas completamente distintas al mismo tiempo? ¿Qué costo tiene en el interior de un ser humano mantener esa distancia entre quien eres y quien el mundo cree que eres? La psicología tiene una respuesta. Cuando una persona mantiene por mucho tiempo una identidad pública que no corresponde a quien es en privado, ese esfuerzo tiene un nombre, disonancia cognitiva crónica.
Y la manera más común de aliviarla no es cambiar la imagen pública, es anestesiarse con lo que sea que funcione. Para Paco Stanley lo que funcionaba era reír y lo que funcionaba en privado, ya lo saben. Al principio de este video les mostré los objetos que encontraron en Paco Stanley el día de su asesinato, la cocaína, el molinillo, la credencial de Gobernación.
Y les dije que el sábado anterior alguien puso un cartel en su programa. Paco, estás muerto. Ahora, después de todo lo que contamos, la pregunta no es quién lo mató. Esa pregunta no tiene respuesta. 26 años después. No la tiene. La pregunta es más incómoda que esa. La pregunta es, ¿estaba Paco Stanley construyendo las condiciones de su propio final? No digo que lo mereciera.
Nadie merece cuatro balas en la cabeza. Digo algo diferente. Digo que hay seres humanos que viven tan lejos de sí mismos que en algún momento el mundo de adentro y el de afuera chocan de una manera que ya no tiene vuelta atrás. ¿Sabía Paco Stanley que estaba en peligro? Sí. Tramitó una credencial para aportar armas. Contrató nuevos escoltas.
Sabía que alguien le había mandado un aviso 6 meses antes. ¿Por qué siguió siendo Paco Stanley en cámara? Haciendo reír a México todos los días mientras todo eso pasaba. Porque para Paco Stanley la pantalla no era su trabajo. Era el único lugar donde era quien quería ser. Si llegaste hasta acá es porque esta historia te generó algo.
Puede ser incomodidad, puede ser tristeza, puede ser esa sensación de que conocías a alguien y en realidad no lo conocías. Eso es exactamente lo que busco en este canal. Si quieres que sigamos haciendo esto juntos, ya sabes cómo. Dale click al botón de suscribir, activar la campana, porque la próxima historia que vamos a contar es de alguien que también construyó una máscara perfecta frente al mundo y cuando la máscara se cayó, nadie pudo mirar para otro lado.
¿Qué queda de Paco Stanley? La respuesta es fácil, un crimen sin resolver, pero eso no es lo que queda. Lo que queda es más complejo que eso y más humano. Queda un estilo de hacer televisión que México todavía no ha podido reemplazar. El humor cercano sin distancia de estrella, la risa que te hacía sentir que el tipo de la pantalla era tu vecino, tu cuñado, alguien de tu mesa.
Eso no es fácil de construir, eso tarda décadas. Eso requiere un tipo específico de inteligencia emocional que Paco Stanley tenía en cantidades extraordinarias. ¿De dónde venía esa inteligencia? Probablemente del mismo lugar que todo lo demás, de aprender muy joven a leer a las personas, a darles lo que necesitaban en el momento en que lo necesitaban.
El niño que aprendió a hacer reír para que su padre no golpeara. El hombre que hizo reír a México por 30 años. Y queda Paul Stanley, el hijo que Paco no quiso reconocer al principio, el que creció llamando en secreto al celular de su padre, el que a los 14 años fue al funeral sin que la mayoría de la gente supiera quién era.

Hoy Paul Stanley conduce el programa Hoy tiene su propia familia, es padre y habla de Paco con una mezcla de amor y distancia que dice más sobre los dos que cualquier análisis biográfico. Quiero que piensen en la pregunta con la que empezamos. ¿Conocen a alguien que en público siempre esté bien? Siempre tiene una sonrisa.
Siempre tiene un chiste y de quien ustedes sienten en algún momento que hay algo detrás de eso que esa persona nunca les va a mostrar. La mayoría lo conocemos. A veces esa persona somos nosotros. ¿Qué también conocemos realmente a las personas que creemos conocer? Esa es la pregunta que el caso Paco Stanley lleva 26 años haciéndonos y que seguimos sin querer responder del todo.
Si llegaste hasta acá, de verdad, gracias. Paco Stanley fue de las historias más difíciles que investigué para este canal. No por el crimen, sino por el hombre, por la distancia entre lo que mostraba y lo que vivía, por los hijos que dejó, cada uno cargando algo diferente de él, por un juicio que se derrumbó y un caso que sigue abierto porque nadie quería que se cerrara.
Si este video te generó algo, cuéntamelo en los comentarios. Una pregunta para la gente que llegó hasta acá. ¿Creen que el crimen de Paco Stanley algún día se va a resolver? ¿O hay algo en México que hace que ciertos casos sea más conveniente mantenerlos sin respuesta? Eso déjenmelo en los comentarios. Esto fue Ídolos Caídos.
Nos vemos en el próximo