Posted in

TRAVIESO ARCE: CONFESÓ LO QUE HIZO POR EL CARTEL DE SINALOA tc

TRAVIESO ARCE: CONFESÓ LO QUE HIZO POR EL CARTEL DE SINALOA tc

Siete cinturones mundiales, 64 victorias profesionales. Primer mexicano en lograrlo en toda la historia del boxeo nacional. Y ese mismo hombre cenando vendado de los ojos con los cinco narcotraficantes más buscados del planeta, recibiendo una camioneta BMW con un moño rojo como regalo. Esposado dentro del hotel Embassy Suites del condado de Orange, acusado de algo tan asqueroso que le hizo a una pobre camarera durante la madrugada y con la culpa eterna de haber dejado a un muchacho boxeador en silla de ruedas de

por vida. Hoy vas a saber como el campeón más caro del cártel de Sinaloa acabó destrozándole la vida a una camarera y lo más oscuro, porque estaba deseando morir dentro de una autopista de California. Pero antes debe saber cómo llegó ahí Jorge Travieso Arce. Para entender la madrugada del 22 de junio del 2003 dentro de un rancho desconocido del norte de México, donde el primer mexicano en ganar siete cinturones mundiales en cinco divisiones distintas del boxeo profesional internacional cenó con los cinco narcotraficantes más buscados del

planeta. Hay que retroceder 22 años en la línea del tiempo del muchacho sinaloense hasta el patio trasero de una casa humilde del barrio bajo de los Mochis del estado de Sinaloa, hasta una tarde de febrero del año 1981, cuando un niño de un año y 7 meses llamado Jorge Armando Arce Armenta miró como el cuerpo de su padre ardía en llamas dentro del estacionamiento del taller mecánico familiar del barrio sur de la ciudad portuaria.

 Ese día, el muchacho que dos décadas más tarde iba a convertirse en el primer mexicano siete veces campeón mundial del boxeo profesional internacional, hizo una promesa silenciosa frente al cuerpo quemado del padre tendido en la camilla del Hospital Regional del Estado de Sinaloa. Papá, voy a ser campeón del mundo. Voy a salir de este barrio.

 Voy a sacarte del taller y nunca más vas a volver a quemarte por nadie. El padre del travieso, un mecánico automotriz del barrio bajo de los Mochis llamado Jorge Arce Senior, había sufrido quemaduras de tercer grado sobre el 70% del cuerpo durante un incendio accidental adentro del taller familiar mientras soldaba el tanque de gasolina de una camioneta del 74.

La explosión del tanque lanzó al mecánico contra la pared del taller. El fuego cubrió la espalda, las piernas, los brazos, el rostro completo del padre del muchacho. Sobrevivió milagrosamente al accidente después de 3 meses internado en la unidad de quemados del Hospital Regional de Sinaloa, pero las quemaduras le marcaron la piel para siempre y la familia Arce Armenta perdió el taller mecánico durante los siguientes 6 meses.

 Mientras el padre se recuperaba sobre la cama del hospital con la madre del muchacho, doña Elvira Armenta Hernández, de 42 años de edad, sentada a su lado todas las noches del año. Durante esos se meses sin ingresos familiares, la madre del travieso lavó ropa ajena por las casas del barrio norte de Los Mochis.

 Vendió tamales por las calles del centro de la ciudad portuaria. limpió oficinas de gobierno por las tardes hasta que el padre se recuperó lo suficiente para volver a abrir el taller mecánico bajo otro nombre comercial. Y el pequeño Jorge Armando Arce Armenta, criado en aquel entorno familiar marcado por el fuego y la pobreza extrema del barrio sur de Sinaloa, aprendió desde los dos años a temer al fuego de las soldaduras, a temer a la pobreza diaria y a temer al hambre familiar del campesinado del norte de México durante el final de la

década de los 70 del siglo XX. A los 7 años, el muchacho empezó a entrenar boxeo amater dentro del gimnasio Lucha Libre del barrio sur de los Mochis, bajo el cuidado del entrenador veterano Alfonso Salgado Ríos, de 54 años de edad, exboxeador profesional del peso pluma durante los años 60 del siglo pasado.

 Salgado, según el propio Travieso, iba a contar tres décadas más tarde en una entrevista al canal deportivo Tuden. Durante el verano del 2022 era un hombre seco, hablaba poco, castigaba duro, pero conocía el boxeo Amateur del estado de Sinaloa como nadie en el norte del país. Salgado me enseñó dos cosas muy específicas.

 Me enseñó a pegar primero antes de pensar y me enseñó que el sombrero charro es la corona del mexicano dentro del cuadrilátero. Por eso siempre me lo puse antes de cada pelea profesional del resto de mi vida adulta. A los 14 años de edad, durante el verano del año 93, Jorge Armando tomó la decisión más arriesgada de su vida adolescente.

 Cruzó la frontera norte de México hacia el estado de Arizona del lado estadounidense, solo, sin papeles, de mojado, caminando por el desierto durante tres noches continuas con una mochila vieja en la espalda y 2 L de agua dentro de una botella de plástico transparente. El muchacho confesó esta historia tres décadas más tarde durante una entrevista al podcast deportivo TN del verano del 2022.

Yo crucé la frontera de mojado a los 14 años. Pasé tres noches en el desierto de Arizona. Casi me muero de hipotermia durante la segunda noche. Llegué a Tucson con una camisa empapada de sudor y la lengua hinchada por la sed. Fui a un gimnasio del centro a pedir trabajo de cualquier cosa. Me dijeron que no había.

 Me regresé caminando hasta la frontera. Volví a cruzar al lado mexicano dos semanas después del intento. Esa primera derrota americana, lejos de quebrar al adolescente, le encendió por dentro un fuego de venganza que iba a marcar las siguientes tres décadas de la carrera del campeón sinalo si el lado mexicano no le iba a dar dinero.

 Si el lado estadounidense no le iba a dar trabajo, entonces el muchacho de los Mochis iba a conseguir el dinero. el trabajo y la fama dentro del cuadrilátero del boxeo profesional internacional, aunque le costara la sangre completa de las próximas dos décadas. A los 16 años cumplidos, durante el verano del año 95, Jorge Armando Arce Armenta debutó como boxeador profesional dentro del estadio Centenario del Centro de Los Mochis contra un veterano local llamado Manuel Garzón Lugo.

 Pesaba 48 kg sobre la báscula oficial. medía 1,62, cargaba sobre el cuerpo una sola virtud y 1000 defectos técnicos. La virtud era la velocidad de la mano izquierda. Los defectos eran absolutamente todos los demás aspectos del oficio del boxeo profesional internacional. Travieso ganó esa primera pelea por decisión unánime después de seis asaltos completos, $47 de bolsa, 350 pesos mexicanos del año 95.

La primera plata profesional del resto de la vida adulta del muchacho. A los 18 años, durante el invierno del 97, ganó su primer cinturón nacional del peso mosca de la Comisión de Boxeo del Estado de Sinaloa. A los 20, durante la primavera del 2000, ganó el primer cinturón regional del peso supermosca de la Federación Norteamericana de Boxeo.

Read More