¡Inédito! Claudia Sheinbaum rompe el protocolo y estalla en carcajadas con el brutal y honesto sermón del Padre Adam Kotas. Descubre el impactante mensaje del polaco más mexicano que expuso la cruda realidad latina y logró lo que ningún político ni comediante pudo hacer jamás. ¿Qué fue lo que dijo?
Claudia Sheinbaum Rompe a Llorar de Risa al Escuchar el Sermón Más Chingón de Adam Kotas
Yo fui ordenado sacerdote. Eh, tenía yo que vivir con un cura irlandés que le encantaba le porque trabajaba él con puros mexicanos y le daban muchos frijoles y agarró esa maña de comer puros frijoles y viene en la noche y los murros estaban superdgaditos, se escuchaba todo. Entonces, en la noche yo bien dormido, no podía quedarme dormido porque él estaba [risas] [risas] a me agarró curv la presidenta de México, con todo el peso del cargo encima, soltó la carcajada más honesta que se ha visto en mucho tiempo y el responsable fue un
sacerdote polaco que habla español con acento de Jalisco, que predica en Chicago. y que tiene más verdad en un chiste que muchos políticos en un discurso completo. ¿Qué dijo el padre Adam Cotas que logró lo que ningún comediante había logrado con Claudio Shabam? Porque mira, esto no es un chisme de farándula, esto toca algo mucho más profundo.
Toca por qué la comunidad mexicana y latina en Estados Unidos lleva años llenando iglesias donde un cura les habla de frente, sin protocolo, sin filtro, con la misma lengua que se usa en la mesa de la cocina cuando ya no hay visitas. Y eso para los que vivimos entre dos países y dos culturas vale más que cualquier discurso oficial. Hablemos de quién es Adam Cotas, porque hay mucha gente que lo descubre por clips en redes y no conoce el fondo.
Cotas es un sacerdote de origen polaco que lleva años trabajando con comunidades latinas en Chicago. No llegó a una parroquia acomodada de suburbia. llegó a las iglesias donde la gente llega cansada de dos turnos de trabajo, donde una mamá soltera con cuatro hijos te explica que le subieron la renta 400 de un mes para el otro y donde el sacerdote no puede darse el lujo de hablarles en abstracto sobre la fe.
Tiene que hablarles de lo que viven hoy, esta semana, esta noche. Y eso es exactamente lo que hace, con humor, con desparpajo, con una honestidad que descoloca. Habla de los que van a misa y luego suelta dinero en el casino sin parpadear. Habla de los feligres que se llevan el jabón antibacterial en botella propia.
Habla de la señora de 82 años a quien mandaron a clases de planificación familiar porque así dice el protocolo. Aunque nadie le explicó que el protocolo a veces no tiene sentido común. Y la gente se ríe porque se reconoce, porque en ese chiste están ellos, están su tía, su vecina, su compadre. Yo vi esta semana unas personas con el carro, ¿okay? Y y con una pipa, con una pipa en el carro huachicoleando gasolina.
Todo el mundo ahorita con todo que se ha subido tanto la gasolina están huachicoleando muchos huachicoleros. Muchos, muchos huachicoleros estaban huachicoleando la gasolina. Todo el mundo desesperado. ¿Cuánta gente aquí viene y dicen, “Padre, no me rinde el dinero. No puedo yo con tantos biles que tengo. Pero para Dios no hay nada imposible, ¿sabes? Y yo tengo mucha fe que pronto vas a encontrar un lugar económico donde vivir.
” ¿Cuántos hijos tiene? tiene cuatro hijos y es mamá soltera y le subieron la renta a 2000 400. Es increíble la cantidad. Y como a ella le subieron eso a muchos, a muchos. A Silvio el que viene aquí, yo vi la carta, ¿no? Que le subieron más de $300. Es increíble lo que hace toda esa gente rica, porque en esta vida no hay justicia para los pobres.
Pobre del pobre que al cielo no va. Lo tengan aquí, lo tengan allá. En esta vida no hay justicia para el pobre. Ah, pero hay justicia de Dios. Toda esa gente rica que se hacen ricos a espaldas. de los pobres. No hay la justicia de Dios. Ellos nunca van a ser ricos. Nunca, nunca van a ser ricos. Y Dios te va a ayudar mucho.
¿Sabes por qué? Mira esta iglesia. Okay. No, aquí las personas son generosas. ¿Tú crees que son generosas? Bien, [risas] tacaños. Mucha gente pichicata, [risas] bien pichicata, ¿no? Por eso sueltan puro dólar, [risas] ¿no? ¿Por qué tengo yo que pasar la canasta dos veces? No, ¿por qué? Porque me ponen en la primera y en la segunda.
Por lo menos le saco $ [risas] Pero, ¿cómo sueltan en los casinos o no? Allá no les duele. Yo los yo los veo de los mismos que vienen aquí. Los veo en los casinos. Cuando voy yo a [risas] las a comer. Ay, no soy tan arrugo. Ah, los veo como sueltan también con curanderos espiritistas miles y miles de dólares.
Pero en la iglesia es otra cosa. Pero, ¿por qué aquí puedo yo pagar todos los biles y no me faltan? Hm. por la generosidad de la gente, no. La gente es bien, [risas] no por mi sancuditaso, que yo siempre yo siempre confío en San Judas Tardeo y en cada parroquia donde yo he estado encargado. Nunca nos ha faltado, nunca nos ha faltado un dinero. Nunca.
¿Por qué? Detenme el el el el [risas] este, ¿okay? ¿Por qué? Porque yo agarro a mi San Judas y le pego un 100 debajo, un $100, ¿no? Debajo de mi San Judas Tadeo y él me ayuda a que no me falte. A mí lo que me encabrona es que durante años el humor latino, el humor de la comunidad migrante fue tratado como algo menor, como si reírse de tus propias contradicciones fuera falta de dignidad.
Como si la gente que trabaja 12 horas lavando platos o poniendo láminas en techos no tuviera derecho a una carcajada que le salga del estómago. Adam Cottas entendió algo que muchos comunicadores no han entendido todavía, que la risa cuando viene de la verdad es un acto de resistencia. Ahora el momento con Claudia Shainbound.
En un evento [música] donde la presidenta de México estuvo presente en un espacio con comunidad latina, circuló el material de las homilías del padre Cotas. Ese humor brutal y tierno a la vez, esa forma de hablar de la soledad, [música] de la familia, de los que vienen al norte y se quedan sin raíces pensando que con la casa grande y el perro de raza ya completaron la vida.
Y Shainbow, que carga con la presidencia más poderosa que [música] ha tenido México en décadas, simplemente no pudo contener la risa. Una risa real, no de protocolo, no de foto. Una risa que le salió del cuerpo porque reconoció algo verdadero. Y eso importa, porque Clavia Shainbound no es conocida precisamente por su sentido del humor público.
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Es una científica, una política formada en datos y gestión. Verla reír así con esa fuerza dice algo. Dice que el padre Cotas pegó donde pega la verdad, no donde pega la adulación. Inmediatamente después de la misa les voy a dar yo una bendición ahorita. Y al final de la misa, acuérdense, este no es un restaurant, ¿okay? No damos huevos a gusto, ¿okay? No puedes venir y decir, “Yo quiero mis huevos overasy.
” ¿Cómo se dice? Overasy estrellados. Estrellados. No puedes venir a decir, “Yo quiero mis huevos estrellados.” Okay. No, hablando de esto, cuando yo estaba en en México, estaban conmigo de visita unas dos gringas, ¿okay?, que estaban queriendo aprender el español, ¿okay? Para practicar con sus hermanos. Okay. Bueno, entonces están eh eh en un restaurant y querían ordenar para comer huevos rancheros y la miran a la mesera y le dicen, “No tras, no tras, queremos dos rancheros con huevos.
[risas] [risas] ¡Cálmat! Dos rancheros. No son huevos rancheros. Huevos. Huevos. Huevos. Huevos. Okay. Los huevos. Okay. Estoy hablando yo bien gringo. Okay. De hecho, cuánto eh eh lo lo lo más rabia que me da aquí hasta en la misa de inglés hay un americano que me saca de onda, ¿no? Porque cuando yo hablo en en español, él me miró hoy y me dijo, ¿saben qué me dijo? Speak English America. dijo, “No, bien canijo.
” [risas] Así les dicen lo mismo, ¿no? Y saben por qué les dicen eso ellos a ustedes porque les celan. Porque ustedes hablan muchos idiomas. ¿Cómo se llama una persona que habla dos idiomas? Bilingüe, ¿verdad? Bilingüe. Tres idiomas. Trilingüe. Cuatro idiomas. [risas] ¿Qué? ¿Qué dijo? No, pero ¿por qué serían? ¿Qué dijo? ¿Qué dijo? Cuatro.
Cuatro. No es políglota. Políglota o padre Adam. Okay. [risas] ¿Y cómo se llama una persona que habla un solo idioma? un estadounidense. Ah, no, ojo, todos jóvenes, ah, no, que no quieren hablar español, tienen que hablar español. En la casa puro español. Vas a aprender inglés en en la escuela o en la calle.
Y ustedes que se sienten más gringos que los propios gringos, ¿no? El nopal siempre se te va a notar, ¿no? Lo peor que a sus hijos no enseñen ustedes español. ¿Por qué hacen eso? Me duele mucho mi corazón que yo hablo mejor español que muchos de sus hijos. ¿Qué hubo? Pues Cotas habla de algo que esta comunidad vive en carne propia todos los días.
habla de cómo muchos llegaron a Estados Unidos pensando que la prosperidad material era el destino final y terminaron solos en una casa grande, sin familia cerca. Habla del mexicano que nunca ha visto a uno de los suyos tirado en un asilo porque la familia no abandona a sus viejos. Y eso no lo dice con superioridad, lo dice con el tono de quien ha visto las dos realidades y sabe que una tiene algo que la otra está perdiendo.
Esto me recuerda cuando muchos tuvimos que demostrar el doble para que nos tomaran en serio, para que nuestra forma de vivir, de creer, de reírnos, no fuera vista como ignorancia, sino como cultura. Cotas no tuvo que demostrar nada, simplemente llegó, escuchó, aprendió el idioma real de su comunidad, no el del libro, sino el de la calle y la cocina, y empezó a hablar desde ahí.
Y la gente respondió llenando iglesias, compartiendo clips, mandando sus sermones a familiares en México, en Chicago, en Los Ángeles, en Houston. ¿Hay algo más que vale la pena decir sobre el fondo de estos sermones? Porque debajo del humor hay una postura clara. Hello, hello. Soy padre Adam con este consejito. El éxito es como el pedo.
Cuando no es suyo, molesta a los demás. Te vas a dejar de todos que están molestos con tu éxito. Ni madres. No te dejes como yo no me estoy dejando. Hay muchos que están supermolestos con mi éxito. Ajá. Especialmente en las iglesias, muchos sacerdotes, obispos, ah, mucha gente eh nagualona, mucha gente que me agua bendita, están supermolestos por el éxito del padre Adam Cotas.
Por todos ustedes que compartan mis videos y que sigan a mi YouTube y a mi Facebook. Ah, me estoy dejando ni madres. Y tú no te [música] dejes tampoco. Agárrate de los huevos y viva la vida. Ahora ustedes vienen a Estados Unidos y se hacen bien gringos. A huevo. Muchos ya no quieren tener hijos, quieren terminar con grandes mansiones y solos.
Los gringos tienen grandes casas con muchas recámaras, hasta pueden correr encuerados, desnudos adentro de sus casas, pero están solos. Tienen perros y gatos. Y muchos de ustedes eh no están agarrando esa enfermedad de tener perros y gatos. Yo no quiero tener hijos. A ver si ese perro y gato te va a limpiar el trasero cuando te haces grande.
Ah, tienen que tener hijos. Dios quiere que tengan familia ustedes, porque Dios es una familia y eso es lo que están perdiendo aquí. Hasta hoy en día no me ha dejado Dios conocer a un mexicano tirado en un asilo de los ancianos. Voy y visito a los gringos tirados [música] allá, a quienes nadie visita. Les hacen comidas y visitas por FaceTime.
Una señora me dijo, una americana que viene aquí a misa que para la Pascua, ahorita que que hubo Pascua, su único hijo la invitó a comer por Zoom y le dijo, “Solo tengo 50 minutos para comer la cena de Pascua contigo, porque ese era su límite, ¿no? Eso es lo que pasa y eso les va a tocar a ustedes si agarran esa enfermedad, las personas solas y la soledad mata y la soledad viene del demonio.
Por eso Dios dijo cuando creó a Eva para Adán y y lean ustedes el primer libro de la Biblia, ¿no? Dios le estaba presentando cualquier animal, no le presentó la burra y la burra no le hizo feliz a al Adán, al hombre le presentó la huella y la huella no le hizo feliz al hombre, no. La huella también dicen ustedes, ¿no? Yo he escuchado a las mujeres decirse huellas.
Hablando de esto, una vez en un en un matrimonio, ustedes saben que yo trabajé entre indígenas, ¿no? En en Oaxaca y una vez que hice yo un matrimonio en Oaxaca, siempre al final de la boda tienen que firmar el contrato. Entonces, no, ya celebré la boda y estaban bien ansiosos de irse para para La Pachanga, ¿no? Después de la boda.
Y le digo, “No, a a ellos eran indígenas, le digo, “Espérense, espérense, espérense. No, ellos me decían, “Tatak cura.” No, padre. Les digo, “Espérense, espérense, no se vayan, tienen que firmar el contrato del matrimonio.” Y el señor me mira a mí, ¿no? Y me dice, “Ay, tatakura. Ay, tatakura. Pero, ¿cómo tata cura? ¿Cómo tata cura? Te vamos a firmar, ¿no? El el eh eh, ¿cómo te voy a firmar? me dice él contrato, si yo ni sé leer o escribir.
Entonces yo le digo, bueno, pues pues aunque sea la huella, ¿no? Le digo, aunque sea la la la huella. Y él señala a su vieja y dice, “Eso menos ella menos tatura. Ella menos tataura. No, esa menos tatakura.” Cotas denuncia sin rodeos a los que se hacen ricos a costa de los pobres. Lo dice directo, sin eufemismos pastorales. Habla de la gente rica que sube rentas, de los caseros que mandan cartas de aumento mientras sus inquilinos no tienen para el mercado.
Y lo dice desde el púlpito, frente a su congregación, que son precisamente los que reciben esas cartas. Eso tiene un peso político, aunque no use esa palabra. Porque un sacerdote que le dice a una mamá soltera con cuatro hijos frente a toda la comunidad que los que le explotan tendrán cuentas que rendir no está siendo neutral, está tomando partido, el partido de los que no tienen poder.
Y eso en una comunidad que muchas veces se siente invisible en el discurso público de este país, tiene un efecto que ningún spot de campaña tiene. ¿Por qué este momento con Shane Bound circula [música] tanto? Porque conecta dos cosas que la gente quiere ver juntas. una presidenta mexicana fuerte, la primera mujer en ocupar ese cargo en toda la historia de México, riéndose con la autenticidad de algo que viene de su propia comunidad.
No riéndose de un chiste importado, no riéndose de algo que le prepararon para la foto, riéndose de algo que la tocó porque viene de donde viene ella, de donde venimos todos los que en algún momento tuvimos que explicar quiénes somos a alguien que no quería escuchar. Hello, hello, hello, hello. Bienvenidos a mi coche.
Estoy yo [música] en el Las Vegas Boulevard. Esa es la calle principal aquí en Las Vegas. Fui yo a ver la fuente de Velayo para llenarme con inspiración. Hm. Para orar enfrente del Belacho. El hotel de Velacho aquí en Las Vegas tiene una fuente completamente gratis y no hay nada mejor que gratis en la vida, obviamente.
Y después me metí dentro del hotel para ver flores naturales. Hm. Tienen allá en Velayo algo nuevo en cada temporada. Ahorita tienen flores pero tan bonitos como es la primavera, naturales. Y saqué video donde yo me estaba inclinando, poniéndome de rodillas, oliendo las flores. Tomen ustedes el tiempo en su vida para disfrutar la vida, para oler las flores.
¿Cuándo es la última vez que oliste las flores? O solo estás oliendo los pedos de tu viejo. No huelan solamente los pedos. Ah, ¿saben ustedes cómo se emborracha a un frijol? Pues te lo comes y sale pedo. [risas] ¿Quieren más chistes? Caras de reír. Caras de reír. Ahorita mismo. Caras de reír todos ustedes.
Caras de reír y compartiendo, compartiendo, compartiendo. Llegando y compartiendo. Saqué muchos videos porque hay un tren que va desde el Velacho al MGM. Hm. Al casino MGM. Hay un tren donde te puedes subir y hay ver diferentes cosas. Hay muchas cosas gratis aquí en Las Vegas. Comenten ustedes si quieren más recomendaciones de Las Vegas, porque yo ya llevo años viviendo acá.
Entonces, les puedo dar recomendaciones a todos ustedes. Si quieren eso, comenten. Todos ustedes, comenten. Llegando y comentando. Llegando y comentando. Tomen el tiempo de disfrutar la vida porque la vida pronto se acaba. Y el padre Cotas, con su acento polaco y sus frijoles prestados del cura irlandés, con quien vivió cuando empezó, representa algo que México y la comunidad latina en Estados Unidos necesitan reconocer más seguido, que el amor por esta gente no necesita pasaporte ni apellido, necesita presencia, necesita escucha, necesita el
valor de decir las cosas como son, aunque den risa, aunque duelan, aunque las dos cosas pasen al mismo tiempo. Adam Cotas. Lleva años construyendo eso, un sermón a la vez, un chiste verdadero a la vez. Y cuando la presidenta de México no puede aguantarse la risa escuchándolo, no es un momento de espectáculo, es un momento de reconocimiento, del tipo de reconocimiento que no se compra y no se finge.
Eso es lo que somos cuando alguien tiene el coraje de hablarnos de frente. Si esto te llegó, si te reconociste en algo de lo que dije hoy, dale like, compártelo con alguien que lo necesite escuchar y suscríbete porque aquí hablamos con la verdad, sin adornos. Tú que parte del sermón del padre Cotas fue la que más te pegó.